Disposiciones Reglamentarias para la implementación de la Ley N° 30683, Ley que modifica el Decreto Legislativo 1133, Decreto Legislativo para el ordenamiento definitivo del Régimen de Pensiones del personal militar y policial, a fin de regular las pensiones de los pensionistas del Decreto Ley 19846

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

CONSIDERANDO:

Que, la Segunda Disposición Transitoria del Decreto Ley Nº 19846 del 26 de diciembre de 1972, Ley de Pensiones Militar Policial establece que las pensiones renovables otorgadas y las que se encuentren en trámite hasta el 31 de diciembre de 1972 se sujetarán a las disposiciones del citado Decreto Ley;

Que, el Decreto Legislativo Nº 1133 tiene por objeto establecer el ordenamiento definitivo del Régimen de Pensiones del Decreto Ley Nº 19846 y del Régimen de Pensiones del personal militar y policial, el cual está dirigido al personal que a partir de la vigencia del Decreto Legislativo Nº 1133 inicie la carrera de oficiales o suboficiales, según corresponda;

Que, el texto original de la Segunda Disposición Complementaria Final del Decreto Legislativo Nº 1133 dispuso que las modificaciones establecidas en el Decreto Legislativo que aprueba la nueva estructura de ingresos aplicable al personal militar de las Fuerzas Armadas y policial de la Policía Nacional del Perú no alcanzan a los actuales pensionistas del régimen de pensiones del Decreto Ley Nº 19846, por lo que no se reestructurarán sus pensiones;

Que, la Ley Nº 30683, Ley que modifica el Decreto Legislativo Nº 1133, Decreto Legislativo para el ordenamiento definitivo del régimen de pensiones del personal militar y policial, a fin de regular las pensiones de los pensionistas del Decreto Ley Nº 19846, modifica la citada Segunda Disposición Complementaria Final del Decreto Legislativo 1133, para que los pensionistas del Decreto Ley Nº 19846 perciban como pensión un monto equivalente a la remuneración consolidada que se otorga al personal militar y policial en actividad, dispuesto en el Decreto Legislativo Nº 1132, según el grado remunerativo en base al cual perciben su pensión, de conformidad con los artículos 5, 10, 39 y 41 del Decreto Ley Nº 19846 y sus normas modificatorias y complementarias;

Que, la Segunda Disposición Complementaria Final de la Ley Nº 30683, señala que el Poder Ejecutivo en un plazo de 30 días adecúa las disposiciones reglamentarias de dicha ley;

Que, en consecuencia, es necesario aprobar el Reglamento de la Ley Nº 30683, Ley que modifica el Decreto Legislativo Nº 1133, Decreto Legislativo para el ordenamiento definitivo del Régimen de Pensiones del Personal Militar y Policial, a fin de regular las pensiones de los pensionistas del Decreto Ley Nº 19846;

De conformidad con lo dispuesto en el numeral 8) del artículo 118 de la Constitución Política del Perú, la Ley Nº 29158, Ley Orgánica del Poder Ejecutivo y la Ley Nº 30683, Ley que modifica el Decreto Legislativo Nº 1133, Decreto Legislativo para el ordenamiento definitivo del Régimen de Pensiones del Personal Militar y Policial, a fin de regular las pensiones de los pensionistas del Decreto Ley Nº 19846;

DECRETA:

Artículo 1.- Objeto

La presente norma tiene como objeto reglamentar la Ley Nº 30683, Ley que dispone la modificación de la Segunda Disposición Complementaria Final del Decreto Legislativo 1133, Decreto Legislativo para el ordenamiento definitivo del régimen de pensiones del personal militar y policial.

Artículo 2.- Finalidad

Establecer a partir del mes de enero del Año Fiscal 2018 el pago del nuevo monto de la pensión de los pensionistas del Decreto Ley Nº 19846 de conformidad a lo dispuesto en la Ley Nº 30683, sin generar devengados por periodos anteriores.

Artículo 3.- Del ámbito de aplicación

La presente disposición es de aplicación para los pensionistas del Decreto Ley Nº 19846, que adquirieron su derecho pensionario antes de la entrada en vigencia del Decreto Legislativo Nº 1133.

Artículo 4.- De la Implementación

Corresponde a los Ministerios de Defensa e Interior efectuar el recálculo de las pensiones de los pensionistas del Decreto Ley Nº 19846 que adquirieron su derecho pensionario antes de la vigencia del Decreto Legislativo Nº 1133, quienes percibirán como pensión un monto equivalente a la remuneración consolidada que se otorga al personal militar y policial en actividad dispuesto en el Decreto Legislativo Nº 1132, Decreto Legislativo que aprueba la nueva estructura de ingresos aplicable al personal militar de las Fuerzas Armadas y policial de la Policía Nacional del Perú, según el grado remunerativo en base al cual perciben su pensión de conformidad con los artículos 5, 10, 39 y 41 del Decreto Ley Nº 19846 y sus normas modificatorias y complementarias, el mismo que se formalizará a través de los actos administrativos respectivos.

Artículo 5.- Consideraciones para el recálculo de pensiones

En ningún caso, el monto de la pensión correspondiente al Decreto Ley Nº 19846, recalculada según lo señalado en el artículo precedente, será mayor a la Remuneración Consolidada que se otorga al personal militar y policial en actividad dispuesto en el artículo 7 del Decreto Legislativo Nº 1132.

Artículo 6.- Del pago del monto diferencial

El pago del diferencial que resulte del recálculo de la nueva pensión establecida por la Ley Nº 30683, se efectuará a partir del Año Fiscal 2018.

Artículo 7.- De la prohibición de conceptos pensionarios adicionales

Los pensionistas pertenecientes al Decreto Ley Nº 19846 no podrán percibir conceptos pensionarios adicionales a la remuneración consolidada contemplada en el artículo 7 del Decreto Legislativo Nº 1132, indistintamente de la fuente de financiamiento de la que provengan.

Los pensionistas solo percibirán anualmente doce (12) pensiones mensuales. Asimismo, tienen derecho a percibir el Aguinaldo por Fiestas Patrias y Navidad y la bonificación por Escolaridad, establecidos en las correspondientes Leyes Anuales de Presupuesto del Sector Público, de conformidad a lo establecido en la Ley Nº 28411, Ley General del Sistema Nacional de Presupuesto.

Artículo 8.- Financiamiento

La implementación de la modificación establecida en el presente Decreto Supremo se financia a partir del año fiscal 2018, con cargo a los presupuestos de los pliegos del Ministerio de Defensa y del Ministerio del Interior y a las asignaciones presupuestales que se aprueben para este fin.

Artículo 9.- Refrendo

El presente Decreto Supremo es refrendado por la Ministra de Economía y Finanzas.

DISPOSICIÓN

COMPLEMENTARIA FINAL

Única.- Los Ministerios de Defensa e Interior registrarán la información correspondiente a los pensionistas en el Aplicativo Informático para el Registro Centralizado de Planillas y de Datos de los Recursos Humanos del Sector Público a cargo de la Dirección General de Gestión de Recursos Públicos del Ministerio de Economía y Finanzas.

Dado en la Casa de Gobierno, en Lima, a los veintinueve días del mes de enero del año dos mil dieciocho.

PEDRO PABLO KUCZYNSKI GODARD

Presidente de la República

CLAUDIA MARÍA COOPER FORT

Ministra de Economía y Finanzas

1611496-1

En: elperuano

Leer: Homologación de pensiones de la PNP y FFAA se inicia en enero

NYTimes: The Follower Factory (Y como esto puede afectar las próximas elecciones en el Perú)

THE REAL JESSICA RYCHLY is a Minnesota teenager with a broad smile and wavy hair. She likes reading and the rapper Post Malone. When she goes on Facebook or Twitter, she sometimes muses about being bored or trades jokes with friends. Occasionally, like many teenagers, she posts a duck-face selfie.

But on Twitter, there is a version of Jessica that none of her friends or family would recognize. While the two Jessicas share a name, photograph and whimsical bio — “I have issues” — the other Jessica promoted accounts hawking Canadian real estate investments, cryptocurrency and a radio station in Ghana. The fake Jessica followed or retweeted accounts using Arabic and Indonesian, languages the real Jessica does not speak. While she was a 17-year-old high school senior, her fake counterpart frequently promoted graphic pornography, retweeting accounts called Squirtamania and Porno Dan.

All these accounts belong to customers of an obscure American company named Devumi that has collected millions of dollars in a shadowy global marketplace for social media fraud. Devumi sells Twitter followers and retweets to celebrities, businesses and anyone who wants to appear more popular or exert influence online. Drawing on an estimated stock of at least 3.5 million automated accounts, each sold many times over, the company has provided customers with more than 200 million Twitter followers, a New York Times investigation found.

The accounts that most resemble real people, like Ms. Rychly, reveal a kind of large-scale social identity theft. At least 55,000 of the accounts use the names, profile pictures, hometowns and other personal details of real Twitter users, including minors, according to a Times data analysis.

“I don’t want my picture connected to the account, nor my name,” Ms. Rychly, now 19, said. “I can’t believe that someone would even pay for it. It is just horrible.”

These accounts are counterfeit coins in the booming economy of online influence, reaching into virtually any industry where a mass audience — or the illusion of it — can be monetized. Fake accounts, deployed by governments, criminals and entrepreneurs, now infest social media networks. By some calculations, as many as 48 million of Twitter’s reported active users — nearly 15 percent — are automated accounts designed to simulate real people, though the company claims that number is far lower.

In November, Facebook disclosed to investors that it had at least twice as many fake users as it previously estimated, indicating that up to 60 million automated accounts may roam the world’s largest social media platform. These fake accounts, known as bots, can help sway advertising audiences and reshape political debates. They can defraud businesses and ruin reputations. Yet their creation and sale fall into a legal gray zone.

“The continued viability of fraudulent accounts and interactions on social media platforms — and the professionalization of these fraudulent services — is an indication that there’s still much work to do,” said Senator Mark Warner, the Virginia Democrat and ranking member of the Senate Intelligence Committee, which has been investigating the spread of fake accounts on Facebook, Twitter and other platforms.

Despite rising criticism of social media companies and growing scrutiny by elected officials, the trade in fake followers has remained largely opaque. While Twitter and other platforms prohibit buying followers, Devumi and dozens of other sites openly sell them. And social media companies, whose market value is closely tied to the number of people using their services, make their own rules about detecting and eliminating fake accounts.

Devumi’s founder, German Calas, denied that his company sold fake followers and said he knew nothing about social identities stolen from real users. “The allegations are false, and we do not have knowledge of any such activity,” Mr. Calas said in an email exchange in November.

The Times reviewed business and court records showing that Devumi has more than 200,000 customers, including reality television stars, professional athletes, comedians, TED speakers, pastors and models. In most cases, the records show, they purchased their own followers. In others, their employees, agents, public relations companies, family members or friends did the buying. For just pennies each — sometimes even less — Devumi offers Twitter followers, views on YouTube, plays on SoundCloud, the music-hosting site, and endorsements on LinkedIn, the professional-networking site.

The actor John Leguizamo has Devumi followers. So do Michael Dell, the computer billionaire, and Ray Lewis, the football commentator and former Ravens linebacker. Kathy Ireland, the onetime swimsuit model who today presides over a half-billion-dollar licensing empire, has hundreds of thousands of fake Devumi followers, as does Akbar Gbajabiamila, the host of the show “American Ninja Warrior.” Even a Twitter board member, Martha Lane Fox, has some.

At a time when Facebook, Twitter and Google are grappling with an epidemic of political manipulation and fake news, Devumi’s fake followers also serve as phantom foot soldiers in political battles online. Devumi’s customers include both avid supporters and fervent critics of President Trump, and both liberal cable pundits and a reporter at the alt-right bastion Breitbart. Randy Bryce, an ironworker seeking to unseat Representative Paul Ryan of Wisconsin, purchased Devumi followers in 2015, when he was a blogger and labor activist. Louise Linton, the wife of the Treasury secretary, Steven Mnuchin, bought followers when she was trying to gain traction as an actress.

Devumi’s products serve politicians and governments overseas, too. An editor at China’s state-run news agency, Xinhua, paid Devumi for hundreds of thousands of followers and retweets on Twitter, which the country’s government has banned but sees as a forum for issuing propaganda abroad. An adviser to Ecuador’s president, Lenín Moreno, bought tens of thousands of followers and retweets for Mr. Moreno’s campaign accounts during last year’s elections.

Kristin Binns, a Twitter spokeswoman, said the company did not typically suspend users suspected of buying bots, in part because it is difficult for the business to know who is responsible for any given purchase. Twitter would not say whether a sample of fake accounts provided by The Times — each based on a real user — violated the company’s policies against impersonation.

“We continue to fight hard to tackle any malicious automation on our platform as well as false or spam accounts,” Ms. Binns said.

Three Types of Twitter Bots

Unlike some social media companies, Twitter does not require accounts to be associated with a real person. It also permits more automated access to its platform than other companies, making it easier to set up and control large numbers of accounts.

“Social media is a virtual world that is filled with half bots, half real people,” said Rami Essaid, the founder of Distil Networks, a cybersecurity company that specializes in eradicating bot networks. “You can’t take any tweet at face value. And not everything is what it seems.”

Including, it turns out, Devumi itself.

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The Marbury v Madison Case