León XIV: “En la vida religiosa la autoridad es servicio, no dominio”
4:00 p.m. | 6 mar 26 (VTN/OSV).- El buen gobierno en la vida religiosa debe fomentar la escucha y la participación responsable de toda la comunidad, afirmó el Papa ante el Capítulo General de los Legionarios de Cristo. Ese discurso se inscribe en una serie de mensajes recientes dirigidos a distintos ámbitos de la vida eclesial —vida consagrada, sacerdotes y seminaristas—. La fidelidad a la vocación, la formación permanente, la sinodalidad y la urgencia de renovar el anuncio del Evangelio en un mundo marcado por cambios culturales y desafíos pastorales han sido algunos de los ejes en los que ha insistido León XIV en discursos y en una carta apostólica.
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En las últimas semanas, el papa León XIV ha dirigido una serie de mensajes a distintos ámbitos de la vida eclesial —vida consagrada, sacerdotes y seminaristas— que, leídos en conjunto, perfilan una reflexión sobre la vocación, la misión y el servicio en la Iglesia actual. El pontífice ha insistido en que la autoridad en la vida cristiana, especialmente en el ministerio ordenado y la vida religiosa, debe entenderse siempre como servicio. Esta convicción aparece con particular fuerza en su discurso al Capítulo General de los Legionarios de Cristo, donde afirmó que “en la vida religiosa la autoridad es servicio, no dominio”, subrayando que el gobierno en las comunidades debe ejercerse con espíritu de acompañamiento, escucha mutua y corresponsabilidad.
Este mensaje se articula con otros pronunciamientos del Papa que abordan la fidelidad a la vocación en el contexto contemporáneo. En la carta apostólica Una fidelidad que genera futuro, León XIV invita a renovar la identidad y la misión del ministerio sacerdotal a la luz del espíritu del Concilio Vaticano II, recordando que la renovación de la Iglesia depende en gran medida de la vitalidad espiritual y pastoral de sus presbíteros. En esta línea, propone una fidelidad vivida en clave de comunión, formación permanente y sinodalidad, capaz de sostener la misión apostólica en medio de los desafíos culturales y eclesiales de nuestro tiempo.
El mismo horizonte aparece en palabras dirigidas al clero de Roma y a seminaristas españoles, donde el Papa alienta a redescubrir la urgencia de anunciar el Evangelio y a cultivar una relación viva con Cristo en medio de la vida cotidiana. Frente al cansancio pastoral, la secularización o la fragilidad de muchos jóvenes, León XIV invita a renovar la creatividad misionera y a redescubrir el fundamento espiritual de toda vocación: “estar con Él”. Así, estos mensajes componen un mismo hilo conductor que propone una Iglesia más misionera, sinodal y centrada en el servicio, donde la autoridad, la formación y la evangelización se orientan a un único propósito: hacer presente el Evangelio en el mundo actual.
La autoridad es servicio, no dominio
“Como en la vida de todo instituto religioso, este es un tiempo de gracia, ya que constituye un momento privilegiado de discernimiento comunitario y de escucha al Espíritu Santo, que sigue guiando su historia y sosteniendo la misión confiada a su congregación, en fidelidad al carisma recibido como un don de Dios para toda la Iglesia”. Así describió el papa León XIV la esencia de un Capítulo General, vivido semanas atrás por los Legionarios de Cristo, a quienes recibió en audiencia en el Palacio Apostólico del Vaticano.
En su discurso, el Pontífice puntualizó que dicha instancia es, además, “la ocasión para que ustedes se reconozcan herederos de un carisma que, a través de diversos caminos y expresiones históricas —a veces dolorosas y no exentas de crisis— ha dado origen a la congregación de los Legionarios de Cristo, unida por una misma raíz espiritual y por una pasión apostólica común”. Luego el pontífice añadió: “Esta memoria compartida no mira sólo al pasado, sino que impulsa a una renovación constante en el presente, fieles al Evangelio”.
De inmediato, León XIV reflexionó sobre el carisma, que es “un don del Espíritu Santo”, y comentó que cada instituto y cada uno de sus miembros “están llamados a encarnarlo personalmente y en comunidad, en un continuo proceso de profundización de la propia identidad que los sitúa y los define dentro de la Iglesia y de la sociedad”. También precisó que “ese camino constituye una aportación valiosa para la Iglesia en su conjunto y, de modo particular, para la familia espiritual del Regnum Christi”.
“No son dueños del carisma, sino sus custodios y servidores”
Para el Papa, la diversidad de formas, estilos y acentos en la vivencia del carisma recibido no debilita la unidad, sino que la enriquece, como en “el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad”, manifestó, citando la exhortación apostólica Evangelii gaudium de su predecesor, el papa Francisco. Por consiguiente, el Sucesor de Pedro resaltó que no se debe temer la pluralidad, “sino acogerla y discernirla, y permitir que se exprese para responder con mayor transparencia y fidelidad a la llamada de Dios”. Les recordó que, “al igual que en una familia cada miembro posee su propia identidad y misión, también entre ustedes la pluralidad de dones manifiesta la fecundidad del Espíritu y fortalece la misión común”.
Asimismo, el pontífice observó que el carisma debe ser recibido con gratitud y consuelo, y les insistió en que “no son dueños” de él, sino “sus custodios y servidores”. Por ende, “están llamados -les dijo- a entregar su vida para que este don siga siendo fecundo en la Iglesia y en el mundo. Por ello, este Capítulo los invita a seguir preguntándose cómo vivir hoy, con fidelidad creativa, la intuición carismática que dio origen a su familia religiosa”.
Ejercer la autoridad con el “arte del acompañamiento”
Otro aspecto vinculado al Capítulo General en el que se centró el Papa fue la evaluación del camino recorrido y el discernir, con la ayuda del Espíritu Santo, el camino por recorrer. De este modo, los participantes en el encuentro han considerado el ejercicio del gobierno y de la autoridad en el instituto como uno de los asuntos fundamentales. En este sentido, León XIV remarcó que la autoridad, en la vida religiosa, no se entiende como dominio, sino como servicio espiritual y fraterno a quienes comparten la misma vocación:
“Su ejercicio debe manifestarse en el ‘arte del acompañamiento’, para aprender a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro (cf. Ex 3,5). […] Con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana (Exhort. ap. Evangelii gaudium-1, 169). La autoridad en la vida religiosa está también al servicio de la animación de la vida común, centrándola en Cristo y orientándola hacia la plenitud de la vida en Él, evitando toda forma de control que no respete la dignidad y la libertad de las personas”.
VIDEO. Audiencia al Capítulo General de los Legionarios de Cristo
Las características del “buen gobierno”
Entre las tareas principales del gobierno religioso, León XIV mencionó también la promoción de la “fidelidad al carisma”, fortaleciendo un liderazgo caracterizado por la escucha mutua, la corresponsabilidad, la transparencia, la cercanía fraterna y el discernimiento comunitario: “Un buen gobierno, en lugar de concentrarlo todo en sí mismo, fomenta la subsidiariedad y la participación responsable de todos los miembros de la comunidad”. El Pontífice se detuvo enseguida en la experiencia de la vida consagrada, llamada a ser “experta en comunión”, abriendo espacios en los que el Evangelio se haga fraternidad concreta: “La misión de ustedes consiste en ofrecer este testimonio visible de escucha mutua y de búsqueda conjunta de la voluntad de Dios, tanto para sus comunidades como para aquellos a quienes encuentran en el camino mientras cumplen su misión”.
La unidad no sea uniformidad
El Papa retomó después su mensaje para la 100ª Jornada Mundial de las Misiones: la unidad “no debe entenderse como uniformidad”. En efecto, el Santo Padre destacó la importancia de “tener la capacidad de armonizar la diversidad en beneficio de todos, aceptando las divergencias como una riqueza y discerniendo juntos los caminos que el Señor nos propone”. Un camino que requiere “humildad para escuchar, libertad interior para expresarse con sinceridad y apertura para aceptar el discernimiento conjunto”. Resuena así el llamado a la sinodalidad, concepto que se refleja en la propia naturaleza del Capítulo general, en el que cada uno está invitado a “aportar su experiencia y sensibilidad para construir juntos el futuro del instituto”.
Al final de su mensaje, León XIV los exhortó a seguir viviendo en actitud de oración, humildad y libertad interior: “No sigan intereses particulares o regionales, ni busquen meras soluciones organizativas, sino ante todo la voluntad de Dios para su familia religiosa y para la misión que la Iglesia les ha confiado”. El Obispo de Roma auguró que el Capítulo les abra a un tiempo de esperanza, y les agregó que “el Señor sigue llamando y enviando; sanando y purificando, por ello su tarea consiste en discernir cómo responder con fidelidad al presente que Dios pone en sus manos”.
Los crímenes que marcaron a los Legionarios
Los Legionarios de Cristo fueron fundados en México por el fallecido sacerdote Marcial Maciel Degollado. En mayo de 2006, tras una investigación sobre acusaciones de abusos sexuales contra seminaristas atribuídas a Maciel —dirigida por el entonces funcionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Charles Scicluna— el Vaticano anunció sanciones contra el sacerdote mexicano y le pidió renunciar a celebrar misas públicas y llevar una vida de penitencia.
Tras su muerte en 2008, salió a la luz que Maciel había abusado sexualmente de decenas de menores durante varias décadas. En 2010, el Vaticano afirmó que el fundador había cometido “acciones gravísimas y objetivamente inmorales” y “verdaderos delitos”, y que había llevado una “vida carente de escrúpulos y de auténtico sentido religioso”.
Una docuserie de 2025 de HBO titulada Marcial Maciel: The Wolf of God retomó el pasado del fundador —marcado por abusos, adicción a las drogas y la paternidad de hijos a quienes también abusó— y destacó revelaciones de 2024 según las cuales los crímenes de Maciel eran conocidos en el Vaticano desde la década de 1950. Según los archivos del pontificado de Pío XII, abiertos al público en 2020, la Santa Sede se preparaba ya en 1956 para actuar contra Maciel e incluso consideraba retirarlo del sacerdocio. Sin embargo, tras la muerte de Pío XII en 1958, aliados del sacerdote aprovecharon el vacío de liderazgo para limpiar su nombre, según informó The Associated Press.
LEER. Mensaje completo del papa León XIV a los Legionarios
VIDEO. Marcial Maciel: El lobo de Dios | Tráiler Oficial | HBO Max
Carta apostólica de León XIV: “Una fidelidad que genera futuro”
En el LX aniversario de los decretos conciliares Optatam totius y Presbyterorum ordinis, promulgados respectivamente el 28 de octubre y el 7 de diciembre de 1965, el papa León XIV publica Una fidelidad que genera futuro, reflexionando sobre la fidelidad en el servicio, la fraternidad, la sinodalidad, la misión y el futuro: “Una fidelidad que genera futuro es a lo que los presbíteros están llamados también hoy, en la conciencia de que perseverar en la misión apostólica nos ofrece la posibilidad de interrogarnos sobre el futuro del ministerio y de ayudar a otros a percibir la alegría de la vocación presbiteral”, expresa el Pontífice al inicio de la Carta.
Señala el Papa que los Decretos Optatam totius y Presbyterorum ordinis, “son dos textos nacidos de una única inspiración de la Iglesia, que se siente llamada a ser signo e instrumento de unidad para todos los pueblos e interpelada a renovarse, consciente de que la anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes, animado por el espíritu de Cristo”. Estos decretos afirma el Papa, “constituyen un hito fundamental de la reflexión acerca de la naturaleza y la misión del ministerio pastoral, así como de la preparación para el mismo, conservando con el paso del tiempo una gran frescura y actualidad”.
“Es necesario -exhorta León XIV-, por tanto, hacer de ellos una memoria viva, respondiendo a la llamada a acoger el mandato que estos Decretos han confiado a toda la Iglesia: revitalizar siempre y cada día el ministerio presbiteral, extrayendo fuerza de su raíz, que es el vínculo entre Cristo y la Iglesia, para ser, junto con todos los fieles y a su servicio, discípulos misioneros según su Corazón”.
El pontífice invita con esta Carta apostólica a “reconsiderar juntos la identidad y la función del ministerio ordenado a la luz de lo que el Señor pide hoy a la Iglesia, prolongando la gran obra de actualización del Concilio Vaticano II”. León XIV también expresa su gratitud a los sacerdotes por su testimonio y entrega, “que, en todas partes del mundo, ofrecen su vida, celebran el sacrificio de Cristo en la Eucaristía, anuncian la Palabra, absuelven los pecados y se dedican día tras día con generosidad a los hermanos y hermanas, sirviendo a la comunión y a la unidad, y cuidando, en particular, de quienes más sufren y pasan necesidad”.
La fidelidad y la formación
Y reflexionando sobre la fidelidad y el servicio el Papa advierte que “especialmente en el tiempo de la prueba y de la tentación, se fortalece cuando no olvidamos esa voz, cuando somos capaces de recordar con pasión el sonido de la voz del Señor que nos ama, nos elige y nos llama, confiándonos también al indispensable acompañamiento de quienes son expertos en la vida del Espíritu”.
El Papa también acentúa la importancia de la formación permanente de los sacerdotes, “en este sentido se comprende lo que Optatam totius indica respecto a la formación sacerdotal, deseando que no se detenga en el tiempo del Seminario (cf. n. 22), abriendo el camino a una formación continua, permanente, de modo que constituya un dinamismo de constante renovación humana, espiritual, intelectual y pastoral”. Y que asegure también “el crecimiento y la madurez humana de los candidatos al presbiterado, junto con una rica y sólida vida espiritual”, incluso ante la crisis de confianza en la Iglesia provocada por los abusos cometidos por miembros del clero.
Asimismo para el Papa el tema formativo resulta central para afrontar “el fenómeno de quienes, después de algunos años o incluso decenios, abandonan el ministerio”. Situación “que exige mirar con atención y compasión la historia de estos hermanos y las múltiples razones que pudieron conducirlos a tal decisión”. Explica que “se trata, por tanto, de custodiar y hacer crecer la vocación en un camino constante de conversión y de renovada fidelidad, que nunca es un recorrido meramente individual, sino que nos compromete a cuidarnos unos a otros”.
Fidelidad y sinodalidad
Luego al hablar de la identidad de los sacerdotes, destaca lo señalado por el Decreto Presbyterorum ordinis sobre el vínculo con el sacerdocio y la misión de Jesucristo (cf. n. 2) y señala luego tres coordenadas fundamentales: la relación con el obispo, la comunión sacramental y la fraternidad con los demás presbíteros; y la relación con los fieles laicos. De esta manera invita también a vivir la fidelidad junto al ejercicio de la sinodalidad. “El impulso del proceso sinodal es una fuerte invitación del Espíritu Santo a dar pasos decididos en esta dirección”.
“En una Iglesia cada vez más sinodal y misionera, el ministerio sacerdotal no pierde nada de su importancia y actualidad, sino que, por el contrario, podrá centrarse más en sus tareas propias y específicas”, dice el Pontifice. “Para implementar cada vez mejor una eclesiología de comunión, es necesario que el ministerio del presbítero supere el modelo de un liderazgo exclusivo, que determina la centralización de la vida pastoral y la carga de todas las responsabilidades confiadas sólo a él, tendiendo hacia una conducción cada vez más colegiada, en la cooperación entre los presbíteros, los diáconos y todo el Pueblo de Dios, en ese enriquecimiento mutuo que es fruto de la variedad de carismas suscitados por el Espíritu Santo”, agrega en el documento.
Fidelidad y misión
León XIV advierte sobre dos tentaciones contra la fidelidad a la misión, en un mundo acelerado e hiperconectados. La primera es “una mentalidad eficientista según la cual el valor de cada uno se mide por el rendimiento, es decir, por la cantidad de actividades y proyectos realizados”. Y en segundo lugar “una especie de quietismo: asustados por el contexto, nos encerramos en nosotros mismos, rechazando el desafío de la evangelización y adoptando un enfoque perezoso y derrotista”. Señala que, “para vencer estas dos tentaciones y vivir un ministerio gozoso y fecundo, cada sacerdote debe permanecer fiel a la misión que ha recibido, es decir, al don de la gracia transmitido por el obispo durante la Ordenación sacerdotal”.
LEER. Reseña completa en Vatican News / Carta Apostólica completa
VIDEO. Claves: El modelo de sacerdocio de León XIV
León XIV a los sacerdotes: es urgente anunciar el Evangelio
Reavivar el fuego que Dios encendió en primer lugar, dando la posibilidad de colaborar con su obra; mirar los signos de los tiempos, interceptando los cambios, para relanzar el anuncio del Evangelio más allá del cansancio de la vida sacerdotal, del peso de la rutina y del desinterés de muchos por la fe, que puede pesar. Y además están los jóvenes, frágiles, alejados de la Iglesia, perdidos y con un malestar interior que, en casos extremos, se convierte en violencia. Es en esta oscuridad donde el fuego de la llamada y su luz se convierten en cura, se convierten en horizonte de esperanza. León XIV ofrece una reflexión atenta al clero de la diócesis de Roma, de la que es obispo.
El Papa acoge a los sacerdotes romanos expresando su “gran alegría” por el encuentro y explica, con una broma, que aunque estemos en la Cuaresma, la audiencia “no es un acto de penitencia”. Su largo discurso es el de un “pastor según el corazón de Dios”, que es la recomendación que ofrece a los numerosos sacerdotes que le escuchan.
Entre las muchas urgencias señaladas por el Papa, hay una en particular: “Es urgente volver a anunciar el Evangelio: esta es la prioridad. Con humildad, pero sin desanimarnos, debemos reconocer que ‘parte de nuestro pueblo bautizado no experimenta su pertenencia a la Iglesia’, lo que nos invita a estar atentos también a una ‘sacramentalización sin otras formas de evangelización’… Como todas las grandes aglomeraciones urbanas, la ciudad de Roma está marcada por la movilidad permanente, por una nueva forma de habitar en el territorio y de vivir el tiempo, por tejidos relacionales y familiares cada vez más plurales y a veces deshilachados”.
Es fundamental un cambio de ritmo, encontrar “caminos y formas que ayuden a las personas a volver a entrar en contacto con la promesa de Jesús”, exhorta el Papa: “La iniciación cristiana, a menudo modulada según los ritmos escolares, necesita ser revisada: es necesario experimentar otras formas de transmitir la fe, incluso fuera de los caminos clásicos, para tratar de involucrar de una manera nueva a los niños, los jóvenes y las familias”.
Una creciente erosión de la práctica religiosa
Expresando su gratitud por el trabajo que se realiza cada día en las parroquias, León XIV se detiene en la necesidad de un “cambio de rumbo” en la relación entre la iniciación cristiana y la evangelización, a veces debilitada por un modelo clásico que se preocupa por la administración de los sacramentos y que presupone la transmisión de la fe en la familia o en el entorno en el que se vive. Un panorama complejo en el que los elementos de la fe se mezclan con los culturales y sociales que condicionan la vida de los jóvenes de hoy: “Por lo tanto, se trata de captar y leer el profundo malestar existencial que les habita, su desorientación, sus múltiples dificultades, así como los fenómenos que les involucran en el mundo virtual y los síntomas de una preocupante agresividad, que a veces desemboca en violencia”.
León XIV conoce el compromiso de muchos sacerdotes en primera línea, su sensación de impotencia ante las graves dificultades, pero ofrece una orientación, sugiriendo a las parroquias el diálogo y la interacción “con las instituciones presentes en el territorio, con la escuela, con los especialistas en el campo de la educación y las ciencias humanas y con todos aquellos que se preocupan por el destino y el futuro de nuestros jóvenes”. Al describir el papel del sacerdote, el Pontífice invita a no sentirse “ejecutores pasivos de una pastoral ya definida”, sino que exhorta a poner en práctica la propia creatividad para colaborar con la obra de Dios.
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León XIV anima a seminaristas descubrir a Dios en lo ordinario
En un clima de cercanía y profundidad espiritual, el Papa recibió a las comunidades de cuatro seminarios españoles -Alcalá de Henares, Toledo, el Interdiocesano de Cataluña y Cartagena- en el Palacio Apostólico Vaticano. Ante obispos, formadores, seminaristas y familiares, el Pontífice centró su reflexión en un eje decisivo para la vida cristiana y, de modo particular, para la vocación sacerdotal: la necesidad de cultivar una “mirada sobrenatural de la realidad”.
León XIV evocó una frase del escritor inglés G.K. Chesterton -“Quitad lo sobrenatural y no encontraréis lo natural, sino lo antinatural”- para advertir sobre el riesgo de una vida que prescinde de Dios en lo cotidiano. No se trata únicamente, explicó, de evitar lo escandaloso, sino de no relegar al Señor al plano de las palabras mientras se le excluye de los criterios concretos que orientan la existencia. Prevost insistió en que la formación sacerdotal no puede reducirse a prácticas externas, por valiosas que sean. El estudio, la oración o la vida comunitaria pueden vaciarse si no están animados por una relación viva con Cristo. “Todo comienza -y vuelve siempre- a la relación concreta con Aquel que nos ha elegido sin mérito nuestro”, afirmó.
“Estar con Él”, fundamento de todo
El núcleo de la vocación, recordó el Sucesor de Pedro citando el Evangelio de san Marcos, es que Jesús llamó a los que quiso “para que estuvieran con Él”. Permanecer con el Maestro constituye el fundamento de toda formación. Si bien los medios humanos y psicológicos son necesarios, no pueden sustituir la acción del Espíritu Santo, verdadero protagonista del camino vocacional: “El verdadero protagonista de este camino es el Espíritu Santo, que configura el corazón, enseña a corresponder a la gracia y prepara una vida fecunda al servicio de la Iglesia. Todo comienza ahora, en lo ordinario de cada día, allí donde cada uno decide si permanece con el Señor o intenta sostenerse sólo en sus propias fuerzas”.
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Fuentes
- Sansón Ferrari, S. (2026, 19 de febrero). León XIV: En la vida religiosa la autoridad es servicio, no dominio. Vatican News.
- Arocho Esteves, J. (2026, 19 de febrero). Pope to Legionaries of Christ: Authority in religious life is not “domination”. OSV News.
- Pacheco, J. (2025, 22 de diciembre). Carta apostólica del Papa León XIV: “Una fidelidad que genera futuro”. Vatican News.
- Capelli, B. (2026, 19 de febrero). León XIV a los sacerdotes: es urgente anunciar el Evangelio. Vatican News.
- Sansón Ferrari, S. (2026, 28 de febrero). León XIV a seminaristas: Tengan una mirada sobrenatural de la realidad. Vatican News.
- Videos: Rome Reports – Vatican Media
- Foto: Vatican Media

