Amazonía: Asamblea impulsa misión de la CEAMA al 2030

1:00 p.m. | 24 mar 26 (CL/CEA).- Con la aprobación de sus Horizontes Pastorales Sinodales, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) proyecta el camino de la Iglesia amazónica hasta 2030, reafirmando la inculturación, la sinodalidad y su compromiso con los pueblos y el cuidado de la Casa Común. La Asamblea también estuvo marcada por el relevo en la presidencia y el reconocimiento al cardenal Pedro Barreto por su servicio. Con un mensaje, León XIV acompañó este proceso, subrayando la importancia de una Iglesia que se abre a la acción del Espíritu en la Amazonía.

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Esta publicación ofrece una mirada de conjunto a la reciente Asamblea Plenaria de la CEAMA, recorriendo sus principales contenidos y claves de interpretación. En primer lugar, se presenta una reseña del documento conclusivo, que traza el horizonte pastoral para los próximos años y propone caminos concretos para una Iglesia con rostro amazónico. A continuación, se recoge el mensaje inaugural de la autoridad saliente y el homenaje a su servicio, para luego dar paso a una sección de testimonios que reflejan, desde diversas voces, la experiencia viva de la Asamblea y sus acentos en sinodalidad, inculturación y compromiso con la realidad.

El recorrido continúa con una reseña sobre el cambio de liderazgo en la CEAMA, acompañado de una síntesis de las principales ideas que orientarán esta nueva etapa, especialmente en torno a la dinámica de una conferencia eclesial, la centralidad de las Iglesias particulares y la concreción de la sinodalidad. Seguidamente, se presenta el mensaje del papa León XIV, que ilumina el camino con imágenes y referencias clave para la misión en la Amazonía. Finalmente, la publicación se cierra con una radiografía de la Iglesia en la región, que ofrece datos, cifras y contextos para comprender mejor la magnitud, los desafíos y el horizonte de este proceso eclesial.

Una Iglesia no solo en la Amazonía, sino de la Amazonía

No se trata solo de una agenda de trabajo, sino de una toma de conciencia eclesial. La VI Asamblea General de la Conferencia Eclesial de la Amazonía, reunida en Bogotá del 16 al 19 de marzo de 2026, culminó con una definición estratégica que busca consolidar una Iglesia arraigada en el territorio, con identidad propia y vocación universal. A la luz de la promesa de Isaías -“Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando, ¿no se dan cuenta?” (Is 43,19)- los participantes discernieron los pasos para los próximos años, en un proceso que conjugó escucha, diálogo y proyección pastoral.

Como expresan en un mensaje final, recibieron con gratitud las palabras del papa León XIV, quien en su mensaje para este evento los animó a proseguir juntos, pastores y fieles, fortaleciendo la identidad de discípulos misioneros en la Amazonía, sembrando en una tierra regada por el testimonio de quienes han dado su vida. La evocación del shihuahuaco -árbol emblemático de la selva- sintetizó esa visión: raíces profundas, crecimiento paciente y horizonte de esperanza.

Como uno de los frutos principales, la Asamblea definió con mayor claridad el servicio de la CEAMA: “La CEAMA, caminando con Cristo y bajo el impulso del Espíritu Santo, sirve a la misión de la Iglesia católica en el bioma amazónico. Su labor es acompañar y articular a las Iglesias locales en su acción eclesial para consolidar una Iglesia con rostro amazónico: sinodal en su escucha, samaritana en su servicio, profética en su anuncio y ecológica en su cuidado de la Casa Común, impulsando el protagonismo de sus pueblos en la búsqueda de nuevos caminos para la Iglesia en la instauración del Reino”.

Esta formulación ratifica el compromiso con las orientaciones del Sínodo para la Amazonía, consolidando a la CEAMA como un organismo que promueve la sinodalidad y la ecología integral en la región. En este sentido, la Asamblea señaló que no se trata solo de ser una Iglesia en la Amazonía, sino de ser una Iglesia de la Amazonía. Asimismo, se confirma la vocación de servicio en comunión con las Iglesias locales, fortaleciendo la articulación eclesial en todo el territorio.


Cuatro Horizontes Pastorales Sinodales

La hoja de ruta 2026-2030 se organiza en torno a cuatro grandes horizontes pastorales sinodales. El primero, “Anunciar el Evangelio con rostro amazónico”, busca una renovación inculturada de la formación presbiteral, de la vida consagrada y del laicado. Se propone el desarrollo de itinerarios de inducción para nuevos agentes pastorales y la continuación del proceso de inculturación y adaptación del Rito Romano “como una exigencia de diálogo recíproco entre la tradición cristiana y las cosmovisiones de los pueblos amazónicos”.

En el segundo horizonte, orientado a crecer como Iglesia sinodal, se impulsa la conversión de relaciones y prácticas comunitarias en clave sinodal, promoviendo nuevos ministerios. También se resalta el reconocimiento y valoración de la ministerialidad de la mujer, el protagonismo de las juventudes amazónicas como sujetos eclesiales y territoriales, y el desarrollo de un programa de cuidado integral y sostenimiento digno de los agentes de pastoral.

El tercer horizonte plantea “Vivir la ecología integral” mediante la animación de una pedagogía pastoral y del ministerio del cuidado de la casa común, promoviendo su vivencia en las comunidades amazónicas. Asimismo, se impulsa la denuncia e incidencia para asegurar la calidad del agua y su acceso como base de la vida digna. En este marco, se contempla también el desarrollo de un programa de liderazgo para indígenas, mujeres, jóvenes y actores territoriales, fortaleciendo su participación activa en la vida eclesial y social.

Por último, en el eje denominado “Animar la Comunión y la sostenibilidad”, de carácter transversal, se subraya la importancia de fortalecer la relación con la Santa Sede, promover espacios de diálogo ecuménico e interreligioso y socializar las buenas prácticas amazónicas en el ámbito universal. En este eje, la Asamblea también puso de relieve que la comunicación debe ser un eje transversal de toda la acción pastoral, capaz de articular y difundir las buenas prácticas de las Iglesias locales y facilitar su adaptación a diversas realidades. En este sentido, se propone que la CEAMA actúe como un puente que comunique la identidad y el quehacer amazónico a la Iglesia universal y a otros actores como universidades, organizaciones sociales e instancias públicas.

También se aborda acá la dimensión formativa, para lo que se recomendó organizar experiencias de conexión y fortalecer los proyectos institucionales de centros educativos, consolidando procesos integrales y contextualizados. Asimismo, se resaltó la importancia de la sostenibilidad, remarcando la necesidad de preparar personas en las jurisdicciones eclesiásticas y estructurar diversas formas de sostenimiento para los agentes de pastoral. Estas orientaciones guiarán el plan de acción de la nueva presidencia, considerando criterios de proceso, recursos, interdependencias y sinergias.


Articulación territorial y proyección internacional

En el plano organizativo, la Asamblea manifestó la centralidad de la Iglesia local como punto de partida para fortalecer la conexión nacional y consolidar la proyección panamazónica e internacional. También se destacó que la CEAMA constituye una experiencia significativa en la implementación del camino sinodal de la Iglesia. Este proceso se ve fortalecido por la cooperación con la Red Eclesial Panamazónica, el Programa Universitario Amazónico y la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica, actuando como “un cuerpo eclesial vivo con rostro amazónico”.

Asimismo, la Asamblea acogió con interés la propuesta de avanzar hacia asambleas eclesiales amazónicas nacionales o regionales -como ya se perfila en Brasil- fortaleciendo la interrelación entre las Iglesias locales.


Escucha, misión y esperanza

Finalmente, la Asamblea respaldó los lineamientos de gobernanza y estructura institucional y aprobó que la nueva presidencia constituya una comisión para la revisión integral de los estatutos. Se resaltó el valor de la escucha y acompañamiento a los pueblos originarios, así como la realidad de la soledad de los misioneros en territorios marcados por grandes distancias geográficas, recordando que “no caminamos solos, que Dios siempre está con nosotros, que el Santo Padre nos acompaña, cuya paternidad nos fortalece y nos une en fraternidad universal”.

El mensaje concluye con una expresión de esperanza y fe: “La CEAMA como organismo eclesial vivo está en continuo aprendizaje y movimiento. Reconocemos con gratitud el camino recorrido por la Iglesia en este territorio, estamos agradecidos por ello, y por tanto tenemos la mirada esperanzada en el Espíritu Santo y en lo que nos llame a hacer en el futuro”. Los frutos de la Asamblea fueron confiados a María, Madre de Dios y de la Iglesia en la Amazonía, pidiendo su intercesión para el caminar de este organismo al servicio de la vida, la comunión y la misión.

LEER. Mensaje final. VI Asamblea General CEAMA

VIDEO. Nuevos liderazgos y desafíos para la Iglesia en la Amazonía

Mensaje y homenaje al cardenal Pedro Barreto

Con un llamado a la esperanza, a la comunión eclesial y al compromiso con la Amazonía, el cardenal Pedro Barreto Jimeno SJ —quien al iniciar la Asamblea era presidente de la CEAMA, cargo que sería renovado en el transcurso del encuentro— inauguró los trabajos del encuentro. En el inicio de su mensaje, expresó su comunión con el papa León XIV, evocando su llamado a la paz y su cercanía con las víctimas de la guerra en Medio Oriente.

Ya situándose en la Asamblea, la señaló como un momento clave para consolidar el proceso sinodal en la Amazonía y proyectar el camino pastoral para el período 2026–2030. Subrayó además los tres objetivos centrales del encuentro: definir los horizontes pastorales sinodales que orientarían la misión en el territorio amazónico, establecer una estructura organizativa que permitiera su implementación y elegir a la nueva presidencia encargada de animar esta etapa. Más de 90 participantes —entre obispos, sacerdotes, religiosos, laicos y representantes de pueblos indígenas— formaron parte de este espacio de discernimiento, oración y diálogo.

Durante su intervención, Barreto situó estos trabajos en continuidad con el proceso iniciado por el Sínodo para la Amazonía de 2019, recordando el camino de escucha y articulación eclesial desarrollado en los últimos años. Evocó también hitos recientes, como la Asamblea de Manaos en 2024 y el encuentro de obispos amazónicos en Bogotá en 2025, que contribuyeron a fortalecer la identidad y colegialidad en la región.

Asimismo, repasó el desarrollo de este proceso eclesial desde sus orígenes, vinculados al impulso misionero del papa Francisco en 2013, que dio lugar a la creación de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) en 2014 y, posteriormente, a la constitución de la CEAMA en 2020, inicialmente presidida por el cardenal Cláudio Hummes. A eso se añadió el avance de iniciativas como la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (REIBA) y el Programa Universitario Amazónico (PUAM). Este itinerario —señaló— ha permitido consolidar una Iglesia con rostro amazónico, en diálogo con los pueblos y comprometida con la ecología integral.

Inspirado en la cita de Isaías —”Yo voy a realizar algo nuevo, que ya está brotando. ¿No lo notan?” (Is 43,19)—, el cardenal invitó a renovar el compromiso con la misión en la Amazonía, en comunión con el Papa y las Iglesias locales. Su mensaje delineó así el horizonte espiritual y pastoral que orientó los trabajos de la Asamblea.


Un reconocimiento a su servicio en la Amazonía

En el marco de la misma Asamblea, y en el contexto de la transición hacia una nueva presidencia, se realizó un homenaje al cardenal Pedro Barreto como presidente saliente de la CEAMA. A través de un video preparado para la ocasión, diversas voces de la Amazonía —pueblos indígenas, agentes pastorales, religiosos, laicos y obispos— expresaron su gratitud por su servicio, su cercanía y su compromiso con la región. El reconocimiento puso en relieve su papel en los procesos eclesiales que han dado mayor visibilidad a la Amazonía en la Iglesia universal, especialmente en el impulso del Sínodo para la Amazonía y en la consolidación de la CEAMA como expresión de una Iglesia sinodal, con rostro amazónico y en salida.


Voces que agradecen, memoria que permanece

El video recoge voces que nacen desde los territorios, desde las comunidades que han sido acompañadas, escuchadas y defendidas. Voces que reconocen en el cardenal Barreto a un pastor cercano, comprometido con la justicia, la defensa de la vida y el cuidado de la Casa Común. Cada palabra pronunciada en este homenaje es también una memoria compartida: la de una Iglesia que ha aprendido a caminar con los pueblos, a escuchar sus clamores y a defender sus derechos.

Más allá de los cargos y responsabilidades, el legado del cardenal Pedro Barreto permanece en los procesos que ayudó a impulsar: una Iglesia más profética, más comprometida con los pueblos amazónicos y más consciente de su misión en el cuidado de la creación. Su testimonio sigue animando a continuar este camino, fortaleciendo la sinodalidad, el compromiso con los más vulnerables y la defensa de la vida en todas sus formas. Hoy, la Amazonía no solo dice “gracias”, sino que reafirma su compromiso de seguir caminando en la senda que, junto a tantos otros, él ayudó a abrir.

VIDEO. Homenaje al cardenal Pedro Barreto

Voces desde la Asamblea

En el marco de este importante encuentro de la CEAMA, diversas voces de la Iglesia y de los pueblos originarios compartieron testimonios que reflejan la riqueza espiritual, los desafíos y las esperanzas del caminar eclesial en la región amazónica.

La hermana Alba Teresa Cediel, superiora general de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena (Misioneras Lauritas), expresó su alegría por participar en este espacio de encuentro. También manifestó que la Asamblea representa una oportunidad para descubrir la presencia de Dios en medio de la realidad amazónica: “Es descubrir la belleza, la bondad y la grandeza de Dios en medio de toda esta región, de todo este bioma amazónico”.

Su vínculo con la Amazonía es también personal. Durante cerca de dos décadas, vivió su misión en territorios como Vaupés y Guaviare, en Colombia. A manera de mensaje añadió: “Tenemos que unir esfuerzos para que todos estos pueblos originarios y toda esta naturaleza sean respetados en sus derechos y tratados con justicia, con amor y con bondad”.


La sinodalidad amazónica, un aporte para la Iglesia universal

Por su parte, monseñor Zenildo Lima, obispo auxiliar de Manaus, habló sobre el valor de la sinodalidad como expresión concreta de la vida de la Iglesia en los territorios. Explicó que, aunque la Iglesia es universal, se encarna en realidades locales donde vive y discierne junto a los pueblos. Resaltó que la Amazonía ha desarrollado históricamente una experiencia eclesial participativa, fruto de procesos misioneros que, pese a sus desafíos, han fortalecido una Iglesia cercana a las comunidades. Para el obispo, este camino abre una oportunidad significativa: que la experiencia sinodal amazónica pueda iluminar a la Iglesia universal. Asimismo, resaltó la importancia de salvaguardar y fortalecer estas experiencias como parte del horizonte pastoral de la CEAMA.


Territorio, agua y vida

Desde la perspectiva de los pueblos originarios, Ernestina Afonso de Souza, lideresa del pueblo Makushi y delegada de Brasil, compartió su experiencia: “Estoy aquí con mucha alegría y honra participando como delegada, representando a los pueblos indígenas de Roraima, trayendo nuestras expectativas y el trabajo que realizamos junto a la Iglesia”.

Subrayó la relación vital entre los pueblos indígenas y la naturaleza: “Nosotros, pueblos originarios, trabajamos de manera interconectada con la naturaleza porque es nuestra madre. Como dice el papa Francisco, todo está interconectado”. Luego advirtió que “sin agua y sin territorio no hay vida. Sin territorio no hay salud, no hay educación, no hay sostenibilidad” y señaló que la Asamblea de la CEAMA es un espacio clave para compartir experiencias y fortalecer el trabajo conjunto entre la Iglesia y los pueblos originarios.


La fuerza de la comunión

El padre Jean-Paul Komi Sikpe, sacerdote que sirve en la Guayana Francesa, resaltó la dimensión comunitaria de este proceso eclesial: “Mi alegría es ver a la gente que vi hace dos años en Manaus y descubrir que el camino no se recorre solo”. El sacerdote remarcó que la sinodalidad implica reconocer el aporte de todos: “Trabajar en sinodalidad es fundamental, porque incluso los más pequeños pueden ofrecer algo. Nadie es tan rico como para decir que no necesita del otro”. En esta línea, valoró la oportunidad que ofrece la CEAMA para soñar juntos el futuro de la Iglesia en la Amazonía: “La CEAMA nos ha dado la oportunidad de soñar juntos, como nos ha animado el papa Francisco“.


Kairós para la Iglesia

Desde Colombia, Luis Ariel Fisgue, representante del pueblo Nasa y miembro de la pastoral indígena, definió este momento como un tiempo especial de Dios: “Es un espacio donde Dios está actuando en medio de su Iglesia, en medio de los obispos, del clero y de los laicos comprometidos con el anuncio del Evangelio”. Para Fisgue, la Asamblea expresa una Iglesia en salida, comprometida con los territorios más necesitados: “Dios nos impulsa a estar en medio de la gente, allá donde casi nadie quiere ir”. También resaltó el avance en la vivencia de la sinodalidad: “Ya no es una estructura piramidal. Ahora caminamos como en espiral, como en la ruana: todos juntos, sin que nadie sea superior, avanzando en el anuncio del Evangelio”. Aseguró que se trata de un momento de gracia para la Iglesia amazónica.


Iglesia diversa que camina unida

El padre Santiago Felipe Lantigua Santana, jesuita en misión en Guyana, hizo hincapié en la riqueza cultural y lingüística presente en la Asamblea. “Estamos enfrentando nuestros desafíos, pero también tratando de encontrar formas de responder a la invitación de nuestro Señor”. Resaltó la diversidad como un don: “Muchas lenguas, inglés, español, portugués y lenguas locales de las comunidades indígenas están aquí”. En este contexto, manifestó que la Iglesia está llamada a expresar la acción del Espíritu en cada realidad: “Estamos trabajando para expresar el Espíritu en cada región, en cada lengua, pero también en cada realidad de esta Iglesia”.

Nueva presidencia y claves del camino eclesial amazónico

Durante la Asamblea, la CEAMA eligió a su nueva presidencia para el período 2026–2030. El nuevo presidente es el arzobispo de Manaos, el cardenal Leonardo Ulrich Steiner, acompañado por cuatro vicepresidentes: el padre Jesús Huamán Conisilla, en representación de los presbíteros; la hermana Sônia Maria Pinho de Matos, por la vida religiosa; Marva Joy Hawksworth, por el laicado; y Juan Urañavi, en representación de los pueblos indígenas.

En sus primeras declaraciones, el cardenal Steiner subrayó el carácter propio de una conferencia eclesial, distinta de otras formas organizativas: “Existe realmente una dinámica diferente”, orientada a “congregar, reunir y animar a las iglesias particulares”. En este sentido, destacó que la CEAMA busca que “las iglesias se unan, sueñen juntas y busquen dinámicas propias”, reconociendo el valor central de las Iglesias locales —diócesis, prelaturas y vicariatos— en la vida eclesial amazónica.

El nuevo presidente insistió en la necesidad de consolidar una Iglesia verdaderamente presente en el territorio, “encarnada, liberadora y misionera”, capaz de dar testimonio del Evangelio desde las realidades concretas. En esa línea, subrayó que se trata de fortalecer “una Iglesia que tenga en cuenta la realidad”, incorporando las dimensiones sociales, culturales y medioambientales propias de la Amazonía.

Uno de los ejes fundamentales señalados fue la inculturación. Steiner la definió como un aspecto “fundamental” para la misión eclesial, en cuanto implica que “la fe y el Evangelio puedan encarnarse en estas realidades concretas”. En particular, destacó la necesidad de “inculturar los ministerios” y la espiritualidad en diálogo con la diversidad de pueblos y culturas, especialmente indígenas.

Finalmente, puso énfasis en la sinodalidad como camino ya vivido en la región, pero que debe seguir concretándose: “existe una gran búsqueda de sinodalidad, pero es un camino ya recorrido”. En este proceso, subrayó la importancia de garantizar la participación efectiva de todos los bautizados —a través de sus comunidades— en el discernimiento, la toma de decisiones y la definición de horizontes pastorales. De este modo, la nueva presidencia asume el desafío de profundizar una Iglesia sinodal, inculturada y territorial, en continuidad con el camino recorrido y en diálogo con los horizontes definidos por la Asamblea.

León XIV echa mano de Aparecida para acompañar a la CEAMA

El Papa, mediante videomensaje, agradeció a quienes integran la CEAMA por su entrega y por vivir “un tiempo privilegiado de escucha al Espíritu Santo” para discernir el camino de las comunidades enraizadas en esa región. Celebró que la plenaria haya formulado los Horizontes Pastorales Sinodales, el documento orientador con el que podrán implementar el trabajo eclesial y sinodal que tanto anhelan. Por ello, León XIV recordó que este texto podría convertirse en un “instrumento útil” para proclamar a “un Dios que ama infinitamente a cada ser humano, que ha manifestado plenamente ese amor en Cristo”, como dice Querida Amazonia, exhortación apostólica postsinodal.


Iglesia de las bienaventuranzas

Si bien el proceso de la Iglesia amazónica puede resultar imperceptible, el Papa lo ha comparado con el shihuahuaco, conocido como el “gigante de la selva”, que “crece notablemente lento, pero se vuelve capaz de vivir más de mil años, un coloso de decenas de metros de altura y copa amplia”. Con ello, auguró larga vida a la CEAMA para que se convierta en lugar seguro de dones y carismas, donde la Iglesia es “signo de unidad en la diversidad”, que genera y protege la vida en todas sus formas. También recordó que si queremos ser de Cristo –el auténtico gigante de la selva-, “estamos llamados a ser la Iglesia de las bienaventuranzas, una Iglesia que hace espacio a los pequeños y camina pobre con los pobres”.


Inculturar la fe

El Papa destacó los cinco años de camino de la CEAMA, un camino lleno de desafíos y sueños. Por lo que la mejor forma para delinear una Iglesia con rostro amazónico es promoviendo la inculturación. “La inculturación es un camino difícil, pero necesario. Hace falta aceptar con valentía la novedad del Espíritu capaz de crear siempre algo nuevo con el tesoro inagotable de Jesucristo”, señaló.

Recomienda, echando mano del Documento de Aparecida (2007), que esta tarea evangelizadora en la amazonía “se lleva a cabo con la convicción de que, con la inculturación de la fe, la Iglesia se enriquece con nuevas expresiones y valores, manifestando y celebrando cada vez mejor el misterio de Cristo”. Luego, finalizó pidiendo que “sigan sembrando en el surco que ha sido regado incluso con la sangre de tantos hombres y mujeres que les han precedido, y que unidos a la pasión de Cristo se han convertido en la raíz de un ‘árbol gigante’ que crece en la Amazonia”.

VIDEO. León XIV a la CEAMA: Sean signo de unidad en la diversidad y refugio seguro

Radiografía de la Iglesia Católica en la Amazonía: misión y horizonte sinodal

La Iglesia en la Amazonía ha recorrido un largo proceso de transformación pastoral. Desde sus orígenes en la época colonial hasta las orientaciones del Concilio Vaticano II, se ha ido configurando una pastoral cada vez más inculturada, participativa y misionera. Entre 1971 y 2013 se multiplicaron encuentros y reflexiones que ayudaron a consolidar una visión eclesial común para la región, como los realizados en Iquitos, Santarém, Pucallpa, Manaus, Fusagasugá, Aparecida y Puyo.

En el vasto territorio amazónico existen 105 jurisdicciones eclesiásticas distribuidas en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela. En ellas se encuentran 2.581 parroquias, zonas pastorales o áreas misioneras, además de miles de comunidades eclesiales de base que sostienen la vida pastoral en territorios muchas veces remotos. Según el Annuario Pontificio, la misión de la Iglesia en la región es animada por 25.710 agentes pastorales laicos, 5.041 religiosas, 4.206 presbíteros, 2.329 religiosos, 297 diáconos permanentes y 166 obispos.


Realidad episcopal

En la investigación inédita realizada para el libro “Avancen para aguas más profundas: caminos sinodales de la Iglesia en la Amazonía”, publicado por la Editorial CELAM (2025) y actualizada el 10 de marzo de 2026, de los 166 obispos que sirven en la región, 73 son diocesanos y 93 pertenecen a congregaciones religiosas. De ellos, 100 nacieron en los mismos países donde ejercen su ministerio y 66 provienen de otros países, reflejando el carácter misionero de la Iglesia amazónica. Entre las jurisdicciones se cuentan 11 arzobispos, 52 obispos, 8 prelados, 25 vicarios apostólicos, 7 obispos auxiliares y un obispo coadjutor, mientras que nueve jurisdicciones se encuentran actualmente vacantes. Entre las congregaciones religiosas con mayor presencia episcopal destacan los franciscanos (OFM) con 17 obispos, salesianos con 11, redentoristas con 7, y agustinos recoletos y capuchinos con 6 cada uno.

La edad media de los obispos en la Amazonía es de 70,7 años; sin considerar a los obispos eméritos, el promedio baja a 63,9 años. Entre los más jóvenes se encuentran los colombianos Mons. Jesús Alberto Torres, obispo de San José del Guaviare, con 50,8 años, y Mons. William Prieto Daza, obispo de San Vicente del Caguán, con 51,2 años. Entre los de mayor edad destacan Mons. José Vieira de Lima TOR, obispo emérito de São Luiz de Cáceres (Brasil), con 94,8 años, y Mons. Julián García Centeno OSA, de Iquitos (Perú), con 92,4 años.


Vida Consagrada y laicado activo

La vida consagrada tiene una presencia significativa en la región amazónica a través de 665 congregaciones femeninas y 297 masculinas, según el mapeo realizado por la REPAM. Desde los inicios de la evangelización, religiosos y religiosas han estado presentes en los territorios más alejados, enfrentando múltiples desafíos y ofreciendo un testimonio de esperanza y resiliencia. Su misión no se limita al acompañamiento espiritual: también promueven procesos educativos, sociales y comunitarios que buscan transformar la realidad desde los valores del Evangelio.

Las comunidades amazónicas se sostienen principalmente gracias al compromiso de miles de ministros laicos y laicas — en su mayoría mujeres, quienes mantienen viva la fe, animan la vida pastoral y acompañan a las comunidades en territorios marcados por el aislamiento y la escasez de ministros ordenados. En este contexto, las orientaciones del Sínodo Amazónico y de la exhortación apostólica Querida Amazonía impulsan el fortalecimiento de una Iglesia más laical, ministerial y sinodal, capaz de acompañar de manera cercana la vida de las comunidades amazónicas, con diversidad de dones y ministerios.


La Panamazonía, fuente de vida

La Amazonía ocupa el 47,5 % del territorio de Sudamérica, con aproximadamente 8,47 millones de km², extendiéndose por ocho países y la Guyana Francesa. Esta región es de vital importancia para el equilibrio del planeta: alberga cerca del 20 % del agua dulce del mundo, un tercio del material genético existente y vastas extensiones de bosques primarios. En este territorio viven más de 40 millones de personas, entre ellas entre 3 y 4 millones de indígenas pertenecientes a cerca de 390 pueblos, que hablan más de 240 lenguas. A ellos se suman poblaciones campesinas, afrodescendientes, ribereñas y comunidades urbanas diversas, que conforman la riqueza cultural de la región.

La Amazonía desempeña un papel clave en la regulación de las lluvias en Sudamérica y en los flujos atmosféricos globales. Sin embargo, también es una de las regiones más vulnerables al cambio climático. La deforestación, la minería, la explotación de hidrocarburos y otros modelos económicos insostenibles amenazan gravemente sus ecosistemas y las formas de vida de sus pueblos. Ante esta realidad, la defensa de la vida en la Amazonía y de quienes la habitan exige una profunda conversión personal, social y estructural, con la participación activa de todos. Como recuerda el papa Francisco: “en el intercambio de dones, el Espíritu conduce cada vez más hacia la verdad y el bien” (Evangelii gaudium, 250).

Cuadro: Investigación realizada por el P. Julio Caldeira (REPAM, 2026).
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