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¿Predicción científica o conjetura de sentido común en los estudios de impacto ambiental?

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Oscar Cuya

En sentido estricto, un estudio de impacto ambiental (EIA) no mide impactos. No hay nada que medir como efectos tangibles del proyecto, pues el mismo no está ejecución. Lo que se realiza, en concreto, es una aproximación al futuro sobre los posibles efectos significativos que ocasionará el proyecto; es decir, se realiza una predicción de impactos del proyecto.

Es importante recordar que la evaluación de impacto ambiental es un instrumento de naturaleza preventiva, que se aplica a proyectos, en su fase de diseño de factibilidad (por lo menos), con el fin de certificar su viabilidad ambiental. Si el proyecto está ejecutándose no corresponde la evaluación de impacto ambiental sino un programa de manejo y adecuación ambiental.

Referirse a la “predicción de impactos” no equivale a la expresión “identificación de impactos” (identificación en el sentido de anotar la identidad de algo), pues esta última frase no incluye, necesariamente, la connotación de aproximación al futuro. En el caso de un plan de manejo y adecuación ambiental sí se identifica, mide, cuantifica y valora efectos tangibles (muchos de los cuales son pasivos ambientales). ¿Se puede medir algún atributo o variable que se manifestará en el futuro?

Nuestras aproximaciones al futuro, en los estudios de impacto ambiental, pueden ir desde las simples expectativas hasta la predicción científica, pasando por niveles de conjetura y pronóstico, en orden de menor a mayor objetividad. Descartamos las profecías y creencias, como acercamientos al futuro en un estudio de impacto ambiental, por su alta carga subjetiva. ¿Cuál cree usted que es el nivel de aproximación al futuro más apropiado en un EIA?

Si tenemos en cuenta que nuestra definición de impacto ambiental alude a los cambios netos que experimentará una variable ambiental y social, debido al proyecto, estamos obligados a conocer la trayectoria futura de las variables en cuestión. Para estimar el cambio neto en la variable, debemos reconocer sus trayectorias o evolución histórica en dos escenarios: sin proyecto y con proyecto. La región delimitada entre estas dos trayectorias es lo que denominamos cambio neto o impacto del proyecto. ¿Cómo debemos estimar el cambio neto o impacto? ¿Mediante una predicción científica o una aproximación intuitiva de juicio de experto?

Predicción científica

Un estudio de impacto ambiental “ideal” cimenta sus aproximaciones, sobre el futuro, en la predicción científica. Ello supone un alto saber de los fenómenos que involucraría el impacto ambiental, saber o conocimiento que tendría que estar plasmado en teorías o leyes científicas, para su uso en el EIA.

A partir de tales teorías o leyes se derivarían las consecuentes inferencias de impactos, al interrelacionar los aspectos ambientales del proyecto (definición ISO 14000) y los elementos sensibles y valiosos del medio (VECs). Estas deducciones o inferencias serían nuestras hipótesis de impactos, materia de contrastación cuando el proyecto se ejecute, y el programa de monitoreo ofrezca los datos comprobatorios. Para las pruebas de contrastación, dicho programa de monitoreo deberá contar con un diseño previo de colecta de datos, el cual deberá considerar muestras de aéreas de control y muestras de aéreas para medir impactos, y tomar mediciones sostenidas antes de inicio del proyecto, durante su ejecución e incluso, posterior a su cierre.

No es que el estudio de impacto ambiental deba pretender objetivos científicos; lo que enfatizamos es que debe ser objetivo y emplear el método científico, tal como la tecnología lo hace. La tecnología emplea las teorías científicas y el método científico y produce artefactos, concretos o abstractos. Un plan de desarrollo puede ser visto como un artefacto, como un instrumento de intervención de la realidad; y bajo esa premisa un EIA sería un artefacto o instrumento para reconocer la viabilidad ambiental de un proyecto, es decir “intervenir” (en el buen sentido) el proyecto antes de su ejecución para que no afecte la salud, el entorno humano y el medio ambiente en general. ¿Usted cree que el EIA puede considerarse como un artefacto tecnológico en el campo de la gestión ambiental?

En general, no siempre se cuenta con conocimientos de los fenómenos naturales y sociales en el nivel de teoría o leyes científicas por lo que las aproximaciones al futuro, en el EIA, serán de orden inductivo, incluso intuitivo. Inductivas son las aproximaciones a partir de los datos o “realizaciones de una variable”. En este punto, también, se tienen serias limitaciones pues no se cuenta con series históricas de datos de las variables que miden el impacto. En los casos en los que sí se cuenta con tales series históricas sí se podría predecir un determinado comportamiento futuro de la variable, empleando el instrumental matemático y estadístico pertinente.

A modo de énfasis adicional, cuando queremos explicar científicamente un fenómeno, las aproximaciones inductivas nos llevan a las aproximaciones deductivas, las cuales tienen sus bases en nuestros conocimientos científicos de las variables y su ciencia en particular.

Predicción y explicación científica

Describir es diferente de explicar. “La descripción supone respuestas a la pregunta acerca de cómo es algo. Explicar es responder a la pregunta respecto de por qué algo es o se presenta de una determinada forma. Describir implica señalar aspectos reconocibles o signos característicos de las cosas. Explicar es subsumir un hecho en un enunciado general” Schuster (2005: 47). ¿Los impactos que suponemos, serán ocasionados por el proyecto, deben ser descritos o explicados?

“La explicación científica puede ser nomológico – deductiva, causal, hipotético – deductiva o estadístico – inductiva. Si la explicación la entendemos en su tipo nomológico – deductivo, el cual requiere la presencia de leyes generales, la explicación y la predicción son coincidentes. En la explicación disponemos de los hechos y buscamos las leyes generales que los incluyan. En la predicción a partir de leyes anticipamos por vía deductiva los hechos que han de producirse” Schuster (2005: 47). (Entendemos por nomológico lo relacionado con las leyes, reglas, principios, preceptos)

Juicio de experto y aproximaciones intuitivas

En general, no se cuenta con un nivel suficiente de teorización ni con datos históricos de las variables que miden impactos, a excepción de ciertas variables climáticas e hidrológicas, principalmente. Las evaluaciones de campo de los EIAs, incluso, en dos temporadas estacionales, corresponden a un solo año; información a todas luces insuficiente, que no puede considerarse histórica, y no permite proyectar la trayectoria de la variable de impacto.

Las posibilidades de abordar un estudio en el nivel de predicción científica quedan reducidas, dado que se desconoce los principios teóricos que rigen las variables de impacto (para una aproximación deductiva o nomológico – deductiva) o hay insuficiencia de datos históricos de las variables de impacto (para una aproximación inductiva o estadístico – inductiva).

La predicción de impactos queda entonces en el plano de la conjetura y la visión de un experto. Se espera que esta conjetura sea “informada” y que el experto tenga suficiente experiencia en la práctica de la evaluación ambiental, es decir sea un “analista ambiental”. Bunge (1997: 626) indica que la “prognosis, o conjetura informada, o predicción de sentido común, es una previsión basada en generalizaciones empíricas más o menos tácitas; y la predicción científica, es una previsión basada en teorías y datos científicos (o tecnológicos)”.

El analista ambiental puede acudir a su intuición o a un escenario comparado: Si un proyecto similar se ejecutó en otro lugar similar y presentó efectos significativos es probable que el proyecto que tenemos en evaluación presente los mismos impactos.

A veces, la práctica intuitiva deviene en simple y superficial y el análisis de impacto queda en el nivel de conjeturas de sentido común. Por ejemplo, para la construcción de una carretera se requiere el desbosque o desbroce de la faja donde se localizará la vía, por tanto mediante el sentido común podemos afirmar que indefectiblemente (que no puede faltar o dejar de ser) se perderá cierta cantidad de cobertura vegetal o suelo y se modificará el uso de la tierra en la referida faja. En este caso estamos frente a un análisis de bajo nivel pues para llegar a dicha predicción no se requiere más que el sentido común. Para una explicación o predicción nomológico deductiva debemos preguntarnos ¿Qué ocurrirá en el bosque frente a la pérdida de una franja de cobertura? La respuesta a dicha pregunta implica predecir efectos relacionados con la fragmentación del bosque, el área de acción (home range) de una población móvil, el efecto barrera sobre cierta población de fauna; es decir predecir fehacientemente los impactos.

Si estamos frente al peligro de una fragmentación debemos inmediatamente pensar en el peligro de alterar la conectividad en el sistema ecológico. Debemos saber que “el parámetro clave para explicar el impacto de la extinción [de una especie] es la conectividad, no la riqueza específica o la diversidad biológica”. Sin embargo, “estudiar la conectividad resulta muy laborioso, pues exige comprender todas las interacciones entre los miembros de la comunidad. Por el contrario, obtener estimas de la riqueza específica o de la diversidad ecológica resulta relativamente sencillo”. Cardona 2007: 145.

Asimismo, debemos conocer que “muchas de las especies propias de las selvas tropicales [alta diversidad] se comportan como especialistas, hasta el punto de utilizar un solo tipo de alimento. Por el contrario, los sistemas con poca biodiversidad están dominados por especies generalistas capaces de explotar cualquier recurso disponible. En el primer caso decimos que la conectividad es baja; en el segundo, consideramos que la conectividad es elevada. Si aumenta la riqueza específica de un ecosistema, se reduce su conectividad, [por lo que se puede] concluir que los ecosistemas con una mayor diversidad son vulnerables a la extinción y menos estables cuando se someten a una perturbación de origen humano” Cardona 2007: 145.

Por tanto, ¿Qué ocurrirá en el bosque frente a la pérdida de una franja de cobertura? Decir que el impacto es la “reducción de la cobertura vegetal”, “desplazamiento temporal de la fauna”, “modificación del paisaje”, “compactación del suelo”, “incremento de la erosión”, “perturbación por efecto barrera” o “fragmentación del bosque” podría ser muy trivial y producto de un análisis de bajo nivel. Si en el bosque en alusión, la diversidad biológica es elevada, podemos plantear la hipótesis de la desestabilización. Al contrario, si el bosque es poco diverso podemos suponer que no se presentarán mayores efectos de desestabilización del bosque.

En este punto debemos anotar que el concepto “estabilidad” es de mayor propiedad que el concepto de “equilibrio”; y además, debemos tener en consideración que la teorización sobre el manejo adaptativo del ecosistema supone la interacción de tres variables: potencial de cambio, conectividad y resiliencia. Para mayores detalles sobre estos temas es conveniente revisar los artículos siguientes: Holling, Crawford (1973) Resilience and stability of ecological systems. Annu Rev Ecol Syst 4: 1-23; y Grimm, Volker; Wissel, Christian (1997) Babel, or the ecological stability discussions: an inventory and analysis of terminology and guide for avoiding confusion. Oecologia 109: 323-334

Otro ejemplo de aplicación de inferencias, en el caso de las variables de impacto sensibles a las variaciones estacionales del medio, a continuación: El conocimiento que una variable tiene un comportamiento estacional asociado al clima es interesante pero lo determinante es saber en qué periodo, esta variable, muestra que el medio es más vulnerable a las actividades del proyecto. Si el proyecto ha programado acciones en un periodo sensible tendría que modificar sus fechas de intervención o tomar las mayores precauciones para disminuir el efecto. Este raciocinio implica un abordaje que podemos considerar deductivo.

Si seguimos en esa línea deductiva plantearemos que a mayor cantidad de lluvias se espera que las plantas crezcan mucho más. Si correlacionamos alguna variable de crecimiento del bosque y la variable precipitación, es posible que la correlación sea elevada; sin embargo, ello no es una explicación causal. Las plantas no toman el agua directamente de las lluvias; son las raíces las que absorben el agua de suelo.

Si hay más lluvias, el suelo estará más húmedo y tendrá suficiente dotación de agua para la absorción de las plantas. Pero superado un umbral de porcentaje de humedad del suelo, la mayor o menor cantidad de lluvias, será indiferente para el crecimiento de las plantas. Mientras el balance hídrico del suelo sea favorable para las plantas, es decir se mantenga húmedo el suelo, las plantas crecerán.

Otras variables pueden condicionar el crecimiento de la planta, por ejemplo la mayor humedad del suelo o saturación puede afectar el crecimiento de la planta al interferir con los procesos respiratorios en las raíces. La menor radiación u horas de sol pueden reducir el crecimiento; así, cuando hay más lluvias, el cielo puede permanecer cubierto, reduciendo las horas de sol para las plantas, lo cual reducirá la fotosíntesis incidiendo en el menor crecimiento de las plantas.

Si hay lluvias durante todo el año, que mantengan la disponibilidad de agua en el suelo, las variaciones estacionales de lluvias serán indiferentes para indicar alguna perturbación sobre el crecimiento y desarrollo de la vegetación en la zona de referencia. La explicación científica podría plantear que la variable precipitación no es determinante en la predicción de los impactos sobre la vegetación, y que solo tiene interés descriptivo, no explicativo.

Una forma de reducir el nivel de subjetividad en la predicción de impactos es acudir a métodos de consenso con base en la discusión de expertos en talleres participativos o a la distancia, caso del método Delphi y sus modificaciones. Este método busca el consenso entre expertos. Mediante cuestionarios repetitivos (varias rondas), los expertos predicen y califican impactos, hasta lograr cierto consenso luego de varias rondas de cuestionarios. El método supone una participación a la distancia (vía correo electrónico por ejemplo). Una modificación del método puede realizarse considerando reuniones presenciales.

No olvidar que las tablas de Leopold y Batelle son ejemplos de un trabajo intuitivo sobre la base de juicios de expertos. Estas técnicas, ampliamente usadas como únicos y acabados métodos de evaluación de impactos, deben ser aplicadas participativamente y sobre la base de métodos del tipo Delphi o sus modificaciones.

LANDETA (2002: 20-21) anota que “la información subjetiva es aquella que se trasmite después de una filtración realizada por el individuo o grupo, a través de sus creencias, expectativas y opiniones y a partir de sus experiencias, sucesos, y datos acumulados. Su principal diferencia con la información objetiva no estriba en que tenga esta origen en los fenómenos sucedidos y la subjetiva en el individuo, sino en que este haya procesado o no mentalmente esa información. Acudir al juicio subjetivo, es decir, a la opinión de los expertos, no implica consultar una bola de cristal o acudir a adivinos o futurólogos, renunciando de esta manera a movernos dentro de la metodología científica, sino entender esta de una manera menos restringida”.

Debemos tener en consideración que “esta intuición individual o colectiva, este juicio subjetivo de ciertas personas informadas, con experiencia y conocimiento privilegiado (expertos), debe ser estructurada y canalizada convenientemente, conjugada con la información disponible y el saber acumulado hasta hoy” LANDETA (2002: 8). Adicionalmente a esa recomendación debe considerarse que “las intuiciones fecundas son aquellas que se incorporan a un cuerpo de saber racional, y de esta manera dejan de ser intuitivas” BUNGE (1996: 193)

A modo de cierre

Si bien hay dificultades para la elaboración del estudio de impacto ambiental empleando el método científico, ello no significa que debe abandonarse este método. Debe considerársele como regla preestablecida en la práctica de la predicción de impactos, especialmente en la selección de las variables del medio que realmente puedan medir los impactos cuando el proyecto se ejecute.

Abandonar las inferencias y argumentación racional, sobre la base de la teoría existente, en aras de las facilidades del empleo del juicio de expertos, no reflejaría nuestra seriedad profesional.

Anímese a responder ¿Qué actitudes o competencias personales y qué capacidades en conocimientos y destrezas debería tener un analista de impactos ambientales para emitir juicios de experto en sus evaluaciones ambientales? ¿Cuáles serían los requisitos profesionales para el cargo de analista de impactos ambientales?

Literatura citada

BUNGE, Mario (1996) Intuición y razón. Buenos Aires: Sudamericana. 227 pp.
BUNGE, Mario (1997) La investigación científica. Su estrategia y filosofía. 4ed. Barcelona: Ariel. 955 pp.
CARDONA, Lluís (2007) Biodiversidad. Barcelona: Océano. 208 pp.
LANDETA, Jon (2002) El método Delphi. Una técnica de previsión al futuro. Barcelona: Ariel. 223 pp.
SCHUSTER, Félix (2005). Explicación y predicción: la validez del conocimiento en ciencias sociales. 3ed. Buenos Aires: CLACSO. 184 pp.

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¿Cuál es la prioridad? ¿Una guía para elaborar estudios de impacto ambiental o una guía para elaborar los términos de referencia de un EIA?

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Oscar Cuya

Los términos de referencia son fundamentales en la elaboración del estudio de impacto ambiental (EIA), pues establecen los alcances y contenido del estudio en alusión. No está demás precisar que el estudio de impacto ambiental siempre es específico para un proyecto; por tanto los términos de referencia siempre serán específicos para un EIA.

El Decreto Supremo Nº 019-2009-MINAM, Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental (SNEIA) define los términos de referencia como sigue: “Propuesta de contenido y alcance de un Estudio de Impacto Ambiental que precisa los lineamientos e instrucciones para encargarlo y elaborarlo, en función a la naturaleza de un proyecto. Contiene la determinación de la línea base, la descripción del proyecto, la caracterización ambiental, según sea el caso, el plan de participación ciudadana y la valorización económica del impacto ambiental de los proyectos sujetos al proceso de Evaluación de Impacto Ambiental”.

Un proyecto de construcción de un edificio, antes de entrar a la fase de construcción, requiere de planos en los cuales se presente el diseño de la estructura. Incluso, muchas veces se tiene la maqueta, que muestra cómo quedará la edificación. Es decir, de antemano, sabemos cómo quedará el edificio. Aquí, una analogía: La maqueta, los planos y el expediente técnico son a la construcción del edificio como los términos de referencia son a la elaboración del estudio de impacto ambiental. Al igual que no se debe empezar a construir el edificio si no se cuenta con los planos, no se debe empezar a elaborar el estudio de impacto ambiental si no se ha concluido con sus términos de referencia.

Los términos de referencia son específicos para cada estudio de impacto ambiental. Son como la firma de una persona; quizá esta firma pueda ser parecida a otras pero nunca idéntica. Esta identidad es la característica de los términos de referencia de un estudio de impacto ambiental.

Concluir con el diseño del proyecto en el nivel de factibilidad

Para elaborar los términos de referencia de los estudios de impacto ambiental debe concluirse con el diseño del proyecto. El proyecto debe estar diseñado en el nivel de factibilidad para iniciar la elaboración de su estudio de impacto ambiental. El Artículo 48º del Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental así lo indica: “el EIA debe ser elaborado sobre la base del proyecto de inversión diseñado a nivel de factibilidad. La autoridad competente no admitirá a evaluación un EIA si no cumple esa condición”.

Puesto que la elaboración del estudio de impacto ambiental puede tomar mucho tiempo, sobre todo si se debe tomar muestras de campo en dos estaciones climáticas, muchos titulares de proyectos estarían tentados de iniciar el estudio de impacto ambiental sin concluir con el diseño del proyecto. Dirían que se podría ir avanzado con la toma de muestras biológicas del EIA.

Un diseño correcto del muestreo biológico para un EIA requiere el conocimiento del proyecto y sus detalles. No es una toma de muestras de una supuesta área de influencia o una evaluación biológica desconectada de la predicción de los impactos del proyecto. Se requiere tener especificado los sitios de intervención del proyecto. Por ejemplo, para el caso de proyectos de prospección en hidrocarburos se requiere tener especificado los campamentos fijos y volantes, la localización de helipuertos, la ubicación de los pozos exploratorios, la localización del diseño de sísmica, los medios de transporte (helicópteros, barcazas,…). Por tanto, no se puede “ir avanzado con la toma de muestras” si no se tiene concluido el diseño del proyecto; dicho con más énfasis, no se puede “ir avanzando con la toma de muestras” si no se tiene diseñado el estudio de impacto ambiental, lo cual implica contar con los términos de referencia aprobados.

Alguien podría optar por elaborar unos términos de referencia muy generales y panorámicos, mientras se concluye con el diseño del proyecto. En este caso, se estará cumpliendo con las formalidades pero no es la mejor actitud en términos de compromiso.

Como sinopsis de lo comentado, hasta este punto, podemos decir que los términos de referencia constituyen un requisito fundamental para iniciar la elaboración del estudio de impacto ambiental, y que no es muy responsable olvidar esta premisa. Igualmente, no es muy responsable iniciar un estudio de impacto ambiental sin términos de referencia y sin contar con el diseño del proyecto.

Aprobación de los términos de referencia de los estudios de impacto ambiental

El Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental anota que para las categorías II y III el titular deberá presentar una propuesta de términos de referencia, en su solicitud de clasificación del proyecto (ver Artículo 41º). Asimismo, este reglamento especifica que la elaboración de los estudios de impacto ambiental debe realizarse con estricta sujeción al marco legal vigente y a los términos de referencia aprobados por la Autoridad Competente (ver Artículo 47º).

En caso que los proyectos se localicen al interior de un área natural protegida o en su correspondiente zona de amortiguamiento, la Autoridad Competente deberá solicitar opinión técnica sobre los Términos de Referencia al Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado- SERNANP. Asimismo, para aquellos proyectos relacionados con el recurso hídrico, se deberá solicitar la opinión sobre los términos de Referencia a la Autoridad Nacional del Agua – ANA (ver Artículo 44º).

Antes que el citado Reglamento indicara la aprobación de términos de referencia, las normas y lineamientos sobre participación ciudadana en los estudios de impacto ambiental y social para las actividades de hidrocarburos exigían la presentación del Plan de Participación Ciudadana y los términos de referencia del estudio de Impacto Ambiental (ver D.S Nº 012-2008-EM y R.M. Nº751-2008-MEM/DM)

El reglamento de la Ley del SNEIA enfatiza la especificidad del contenido del estudio de impacto ambiental. Anota textualmente en su Artículo 49º: “Sin perjuicio de lo establecido en el artículo 10º de la Ley [funciones de las autoridades de fiscalización] y lo señalado en los términos de referencia incluidos en los anexos III y IV, el contenido específico del EIA será determinado en las normas que emitan las autoridades sectorial, regional o local correspondiente, en función de la magnitud, complejidad y otras características peculiares de los proyectos de inversión a su cargo”.

Los términos de referencia incluidos en los anexos III y IV, que señala el Artículo 49º, en sentido estricto no constituyen términos de referencia específicos [en la acepción que plante esta nota]. Tales anexos proponen el contenido típico de un estudio de impacto ambiental, y sirven como guía para elaborar los términos de referencia específicos de un EIA.

Guía para la formulación de términos de referencia de estudios de impacto ambiental

Si tanto peso tiene los términos de referencia del EIA, entonces, se requiere lineamiento técnicos oficiales y guías para su elaboración. En nuestro medio se han publicado numerosas guías para la elaboración de estudios de impacto ambiental. Solo existe un caso de una guía para la elaboración de términos de referencia para estudios de impacto ambiental.

La entonces Dirección de Evaluación y Ordenamiento Ambiental, que conjuntamente con la Dirección de Monitoreo Ambiental, conformaban la Dirección General de Medio Ambiente Rural del Instituto Nacional de Recursos Naturales – INRENA (en sus inicios, cuando existía esta institución), generó la Resolución Jefatural Nº 021-95-INRENA, del 27 de febrero de 1995, que aprobó la “Guía para la formulación de términos de referencia de estudios de impacto ambiental en el Sector Agrario”.

Dicha guía fue elaborada por el suscrito o autor de esta nota, en su calidad de Director de Evaluación y Ordenamiento Ambiental. Justamente, la idea central era contar con apropiados términos de referencia de estudios de impacto ambiental, bajo la premisa que los si los términos de referencia son pertinentes, el estudio de impacto ambiental tendría mayores probabilidades de ser también pertinente.

Si se revisa con minuciosidad dicha guía se puede descubrir que su contenido se corresponde con las recomendaciones que establecía en su momento el Banco Mundial, en su Libro de Consulta para la Evaluación Ambiental, Volumen I, Anexo 1-3, Modelo de términos de referencia. De la misma manera, se puede anotar que dicha guía incluye información proveniente de la sección “Definiciones y conceptos. Integración de las evaluaciones de impacto ambiental (EIA) en la gestión ambiental” elaborada por Domingo Gómez Orea, insertada en: DOMÍNGUEZ, Hilario (coordinador). Curso sobre evaluaciones de impacto ambiental. 2ª edición. Madrid: Dirección General del Medio Ambiente – MOPU, 15-31 pp.

La guía en alusión contiene dos secciones bien diferenciadas. La Sección I se refiere al contenido de los términos de referencia y la Sección II al contenido de los estudios de impacto ambiental. Incluye como temas innovadores, para la época, el concepto de plan de gestión ambiental en vez del concepto de plan de manejo ambiental; asimismo, incluye la recomendación de efectuar la valorización ambiental.

Como nota importante, en dicha Guía se decía que “el estudio de impacto ambiental debe ser conciso y limitado a los problemas ambientales significativos. El texto principal [del EIA] debe concentrarse en los resultados, conclusiones y acciones recomendadas; apoyados por resúmenes de los datos recolectados y la referencia de toda cita empleada. Los datos detallados o sin interpretación no son apropiados para su presentación en el texto principal; deben ser presentados en los anexos o en un volumen aparte”.

Actualmente, existe el mandato legal para preparar guías para la elaboración de términos de referencia. El Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental señala que las autoridades competentes elaborarán o actualizarán guías específicas para la formulación de términos de referencia de los Estudios de Impacto Ambiental relacionados con los proyectos clasificados, considerando los contenidos y criterios indicados en lo anexos III y IV (ver Artículo 40º). También indica que las Autoridades Competentes podrán emitir normas para clasificar anticipadamente proyectos de inversión y aprobar términos de referencia para proyectos que presente características comunes o similares (ver Artículo 39º).

Los términos de referencia de EIAs en la práctica actual

En nuestra práctica cotidiana, se estaría considerando como términos de referencia de un estudio de impacto ambiental al índice (más o menos detallado), elaborado de acuerdo con los términos o índices que las dependencias ambientales han publicado oficialmente (como parte de algún reglamento o como norma específica).

En ninguno caso, tales índices publicados podrían considerarse como términos de referencia del estudio de impacto ambiental que estemos elaborando. Son solo pautas para elaborar el índice y los términos de referencia específicos. Recordar que los términos de referencia no se remiten únicamente a preparar el índice del contenido que tendrá el estudio de impacto ambiental. Evidentemente, contar con un índice, antes de iniciar el estudio, ayudará a organizar el desarrollo del estudio pero no sería suficiente. Se requieren pautas y compromisos mayores.

También se estaría considerando como términos de referencia de un estudio de impacto ambiental al documento que prepara el titular del proyecto, como parte del concurso de selección de la empresa consultora a la cual se le encargará la elaboración del estudio de impacto ambiental. Este documento, denominado también términos de referencia, tiene generalmente mayor desarrollo que un índice. A veces es amplio y demasiado general, otras veces tiene una profundidad con ciertas exigencias que podrían, todas, no ser aplicables al proyecto en cuestión. Este documento, como parte de las bases del concurso, tiene como fin evaluar las propuestas técnicas que los postores presenten acerca de cómo plantean elaborar el estudio de impacto ambiental. Incluso, en las bases del concurso, se solicitan aportes a dichos términos. Muchas veces los aportes técnicos pueden significar para las empresas consultoras un aumento en el presupuesto que plantean para el estudio de impacto ambiental, haciendo su cotización menos competitiva, si la decisión final no tendrá en cuenta un alto estándar técnico para el estudio de impacto ambiental.

Tales términos de referencia, elaborados por el proponente del proyecto, tienen el fin de ser el rasero con el cual medir las propuestas técnicas de los candidatos postores. Ese es su fin. Y siempre estará asociado a un presupuesto. Si el titular del proyecto decide elegir la propuesta económica más baja hay cierta probabilidad que se esté eligiendo la propuesta técnica con menores alcances técnicos y el menor contenido posible para lograr la certificación ambiental.

Una vez seleccionada la empresa consultora, el documento denominado términos de referencia se convertirá en un compromiso contractual. Muchas veces se realiza una integración de dicho documento y la propuesta del postor ganador. Se tiene así un documento concordado que evidentemente mejora la aproximación inicial pero que igualmente estará asociado a un presupuesto.

Screening, scoping y términos de referencia de estudios de impacto ambiental

El screening y scoping facilitan la elaboración de los términos de referencia del estudio de impacto ambiental. Nuestra legislación no obliga la presentación de un estudio de alcances para el EIA (scoping), sin embargo muchas empresas lo realizan como parte de sus compromisos sociales. En estos casos, la elaboración de los términos de referencia se facilita, pues el scoping constituye un diagnóstico del área de influencia del proyecto. Las precisiones sobre los procedimientos formales aplicables al estudio de impacto ambiental y al proyecto en referencia, resultado del screening del proyecto, facilitarán también la elaboración de los términos de referencia del EIA.

Los términos de referencia y la aprobación del estudio de impacto ambiental

Hay mucha preocupación de los titulares de proyectos sobre el tiempo extenso que toma el proceso de certificación ambiental. Habría demasiada discrecionalidad, se piensa. Si se elaboran con pertinencia y se aprueban correctamente los términos de referencia del EIA se reduciría el nivel de discrecionalidad en su revisión.

Una observación o exigencia en la revisión que escape a lo contemplado en su alcances o términos de referencia estaría fuera de lugar, a no ser que los términos de referencia no hayan sido elaborados con pertinencia y su aprobación haya sigo ligera. Los términos de referencia específicos serían los mejores instrumentos para asegurar la calidad del estudio de impacto ambiental.

Por ello, entonces, la importancia del énfasis en los términos de referencia: en su elaboración y aprobación. Si bien las guías para la elaboración de términos de referencia podrían ser muy útiles, quizá sea conveniente contar con lineamientos técnicos específicos para elaborar términos de referencia, por su naturaleza vinculante.

En general, hay el sentir acerca de que las recomendaciones de las guías son muy generales y casi no se aplican, quizá por su naturaleza orientadora y no vinculante. Sobre la base de esta premisa se podría recomendar, por tanto, que es más conveniente contar con una norma técnica vinculante.

El Reglamento de la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental define las guías técnicas como documentos de orientación expedidos por las autoridades competentes para facilitar el cumplimiento de las obligaciones legales y los compromisos asumidos por los proponentes de proyectos en el marco del SEIA (ver Anexo I, glosario)

¿Usted cree que la aprobación de los términos de referencia para estudio de impacto ambiental reduciría alguna discrecionalidad en la revisión tales estudios?
¿Qué priorizaría, un conjunto de lineamientos técnicos normativos o una guía para elaborar términos de referencia de estudios de impacto ambiental?
¿Qué priorizaría, una guía para elaborar términos de referencia de estudios de impacto ambiental o una guía para elaborar estudios de impacto ambiental?
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El concepto de Componente Valioso del Ecosistema (CVE) en los estudios de impacto ambiental

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Oscar Cuya

Sería ideal realizar un estudio e inventario de todos los componentes del ecosistema para tener una completa caracterización de las condiciones de línea de base biológica, sin embargo no es posible por las restricciones de tiempo y presupuesto. Esta restricción obliga a identificar los procesos y componentes biológicos claves que puedan ser indicadores de impacto.

En la guía para elaborar estudios de impacto ambiental para el subsector de hidrocarburos, cuya publicación data de 1993, se incluye el concepto de Componente Valioso del Ecosistema (CVE). En la referida guía, se anota textualmente lo siguiente:

El Componente Valioso del Ecosistema (CVE) es un concepto que puede emplearse para describir aquellos aspectos del ambiente natural y humano que son más valiosos para la sociedad. Entre los ejemplos de CVE se incluye lo siguiente:

Áreas valiosas por su belleza natural y aspecto estético (parques, áreas protegidas).
Áreas de valor científico o histórico, inclusive recursos arqueológicos.
Especies raras y en peligro de extinción, de flora y fauna, y sus hábitats.
Hábitats críticos requeridos para el mantenimiento de ciertas poblaciones de vida silvestre.
Recursos limitados de tierra y agua necesarios para el mantenimiento y futura expansión de las comunidades.
Especies que son cazadas o pescadas por la gente del lugar.
La cultura, calidad y estilo de vida de los indígenas.

Para una revisión más detallada de esta guía, seguir el enlace siguiente:
http://www.minem.gob.pe/minem/archivos/file/DGGAE/ARCHIVOS/guias/guiestudioimpacto.PDF

Como se anotó, esta guía data de 1993, y desde esa fecha dicho concepto está sugerido para su utilización en los estudios de impacto ambiental del país; sin embargo no se ha hecho mayor uso del concepto. La práctica habitual de los estudios de impacto ambiental, en nuestro medio, no incluye este concepto. Los estudios de línea base biológica no lo emplean, a pesar del alcance integrador del concepto.

Si los estudios de línea base biológica emplearían este concepto en su marco teórico, los mismos no se remitirían únicamente a un inventario taxonómico del área de influencia del proyecto; constituirían efectivamente una línea de base, pues incorporarían otras variables biológicas para medir los impactos del proyecto sobre los componentes biológicos y sobre el uso que la población otorga a tales componentes.

Una mayor información sobre la definición de Componente Valioso del Ecosistema (CVE) y sobre desarrollos metodológicos que emplean el concepto se puede encontrar en el texto siguiente: Treweek, Joanna (1999) Ecological impact assesment. Oxford: Blackwell science. 351 pp. Los textos que siguen han sido elaborados en correspondencia con lo que se anota en dicha fuente bibliográfica.

La literatura sobre impactos ecológicos y acumulativos denomina al componente valioso del ecosistema como VECs (por sus siglas en inglés, valued ecosystem component). Los VECs son definidos como componentes importantes o valiosos del ecosistema, que justifica su evaluación detallada en el estudio de impacto ecológico. El valor puede ser expresado en términos de utilidad o beneficios para la sociedad.

La selección de los VECs es el primer paso en la evaluación de los elementos que son ecológicamente relevantes. Entre los atributos que pueden seleccionarse como VECs se puede anotar los siguientes: componentes abióticos como agua o aire; unidades biogeográficas o ecorregiones; hábitats; especies; poblaciones o comunidades; organismos individuales; grupos funcionales de especies, ecosistemas; sitios especiales.

Los criterios para seleccionar especies como VECs pueden ser los siguientes: visibilidad pública (especies emblemáticas); importancia económica; estatus de protección; rareza; estatus de conservación; susceptibilidad a impactos (indicadores de impacto); especies paraguas; especies clave. Debe tenerse en cuenta que los impactos probablemente se observen en otros niveles de la organización del ecosistema y no necesariamente en el nivel de especies.

Referente a los criterios para evaluar la estructura de los ecosistemas se pueden considerar los siguientes: abundancia o biomasa, composición de la comunidad, riqueza de especies, diversidad de especies, organización trófica o estructura espacial. Los procesos del ecosistema pueden evaluarse considerando el flujo de energía, tasa de respiración o descomposición, ciclo de nutrientes; productividad; eutrofización; sucesión; colonización; dispersión; competencia, capacidad de asimilación.

Los componentes del ecosistema debe ser sensibles a la actividad (proyecto) materia de evaluación en el estudio de impacto ambiental. Es conveniente tener en cuenta criterios adicionales como el rango de distribución; tamaño de home range; abundancia o densidad poblacional, dinámica de la población, organización social y conducta; estacionalidad de su presencia o actividad, movilidad para hábitats alternativos, dependencia de recursos o hábitats específicos, interdependencia.

Entre los VECs debe tenerse en cuenta los “hotspots”, los cuales son áreas que se caracterizan por su excepcional nivel de endemismos de plantas y por encontrarse en la mayoría de casos seriamente afectadas. En sentido estricto debe contener al menos mil quinientas especies de plantas vasculares endémicas, y tener una pérdida del 70% de los habitas originales. Revisar el término en la página siguiente:

http://www.biodiversityhotspots.org/xp/hotspots/hotspotsscience/Pages/hotspots_defined.aspx

Una regla heurística para desarrollar los estudios de impacto ecológico, como parte de los estudios de impacto ambiental, sería la siguiente: Revisar y comprender el proyecto, identificar sus aspectos ambientales (elementos del proyecto con potencial de causar impactos), establecer el área de influencia, e identificar y evaluar los VECs. Con ello se podría predecir fehacientemente los impactos y luego establecer las medidas correspondientes para su prevención, mitigación, control o corrección.

¿Qué ejemplos de VECs podemos dar? Seleccione una actividad productiva y un ecosistema que conozca, y anote algunos VECs.
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La evaluación de la diversidad biológica en los estudios de impacto ambiental

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Oscar Cuya

La evaluación de la diversidad biológica, como parte de un estudio de impacto ambiental, no debe significar exclusivamente un inventario biológico del área de influencia del proyecto. Hacerlo de esa manera significaría reducir el concepto de evaluación de la diversidad biológica a un reporte de la composición de especies; riqueza y diversidad de especies; abundancia, frecuencia y dominancia.

No estaría demás precisar, lo que estamos conceptualizando acerca de una evaluación de la diversidad biológica: ¿Es equivalente a evaluación biológica? ¿Es parte de una evaluación biológica? ¿Es una evaluación ecológica? Debemos tener las respuestas pertinentes.

De acuerdo con la Convención sobre la Diversidad Biológica, el concepto de diversidad biológica alude a la variabilidad de los organismos vivos, e incluye la diversidad dentro de especies, entre especies y de ecosistemas. Revisar el término en la página siguiente:
http://www.cbd.int/convention/articles.shtml?a=cbd-02

Relacionado con el tema, se puede anotar que la referida Convención incluye el “Artículo 14. Evaluación de impactos y reducción de impactos adversos”, el cual indica entre varios puntos, que debe contarse con procedimientos apropiados que introduzcan la evaluación de impacto ambiental de los proyectos que tengan algún potencial de ocasionar efectos adversos sobre la diversidad biológica. Para mayores detalles ingresar al enlace siguiente:
http://www.cbd.int/convention/articles.shtml?a=cbd-14

Lo central en un estudio de impacto ambiental no es una línea de base biológica, a modo de un inventario total de las especies o formas de vida presentes en el área de influencia, e incluso desconectada de la predicción de impactos sobre la biota o sobre la biocenosis. Definimos biota en sentido general como el conjunto de seres vivos de una región, y respecto a biocenosis, entendemos que además implica la relación entre organismos.

Si hemos mencionado impactos sobre la biota o biocenosis ¿no será mejor referirse a impactos sobre el ecosistema? A estas alturas, es notorio que surge alguna necesidad de precisar los conceptos detrás de los términos “diversidad biológica”, “biodiversidad”, “biota”, “biocenosis”, “ecosistema” ¿Qué debemos evaluar? ¿Los impactos biológicos? ¿Los impactos ecológicos? ¿Significa lo mismo referirse a impactos biológicos o ecológicos?

La evaluación de impactos ecológicos es el proceso de identificar, cuantificar y evaluar los impactos potenciales de las acciones sobre el ecosistema o sus componentes. Una de sus principales aplicaciones se presenta en el campo de la evaluación de impacto ambiental.

Los estudios de impacto ambiental pueden incluir evaluaciones biológicas sobre agentes y vectores de enfermedades, puesto que un proyecto puede convertirse en un medio de dispersión de enfermedades endémicas. Este tipo de evaluaciones biológicas tiene un sentido diferente al de impactos sobre el ecosistema pues se focaliza en impactos sobre la salud.

La práctica actual de las evaluaciones biológicas, desarrolladas como parte del estudio de impacto ambiental, en general, se remite a inventariar las especies del área de influencia, de la mayor cantidad de grupos biológicos posibles. Esta práctica es la que debemos adecuar para producir una evaluación que permita reconocer los elementos vulnerables (biota, especies, gremios, comunidades, hábitat, ecosistemas,…) ante los peligros que puedan significar las actividades específicas de un proyecto; y que permita además reconocer la resiliencia, elasticidad, adaptabilidad y potencial de cambio de tales elementos biológicos para poder calificar la magnitud del impacto sobre los mismos.

Los estudios de impacto ambiental actuales concentran sus esfuerzo, tiempo y presupuesto, en el inventario de especies, en desmedro de la evaluación de otras variables que contribuyan a predecir los impactos sobre los componentes biológicos.

Por ejemplo, una actividad de prospección sísmica en el bosque húmedo tropical, cuya actividad de campo puede durar seis u ocho meses, no ocasionará alguna modificación en la riqueza o diversidad de especies; ni pondrá a las especies en riesgos de extinción. Por la cantidad de personas, desplazándose en el bosque, la biota será perturbada, ausentándose del área (específicamente, un desplazamiento temporal de ciertos grupos o gremios biológicos).

Evidentemente no se puede calificar este efecto como una reducción de la riqueza o la diversidad. Lo curioso es que estos estudios de impacto ambiental tienen inventarios biológicos taxonómicos “casi completos” y no presentan mayor información de utilidad específica para evaluar el impacto del proyecto sobre los componentes biológicos.

Un ejemplo relacionado con la anotación anterior: El desplazamiento de personas con equipos por el bosque, la apertura y actividad de campamentos y helipuertos eliminarán alguna cobertura vegetal y ahuyentarán la fauna, entre otros efectos. Si este efecto ocurre en bañaderos de fauna, áreas de reproducción, saladeros o colpas, el efecto será mayor. La evaluación biológica en los estudios de impacto ambiental de la actividad de sísmica, generalmente, no incluye un inventario y localización de tales sitios de importancia biológica. Si en la zona de actividad existe una gran densidad de dichas áreas, evidentemente, el efecto será mayor. Dicha información es importante para calificar si el impacto por perturbación temporal será mayor o menor.

Al quitar la cobertura vegetal, para construir el campamento o el helipuerto, el interés mayor de la evaluación biológica podría estar no tanto en el inventario total de especies del área sino en la presencia de árboles semilleros de características excepcionales, termiteros, madrigueras, árboles frutales. La mayor presencia de estos elementos determinará mayores impactos biológicos por apertura de tales campamentos y helipuertos.

Por otro lado, debemos evaluar los elementos que preocupan a las comunidades nativas. Por ejemplo, ellos muestran su preocupación sobre las quebradas importantes, “caminos de mitayo”, “chacras”, “colpas”, “campamentos de mitayo”, “purmas”, “lugares con maderas importantes”, “lugares con madre de animales”, “lugares de animales”, “sitios de plantas importantes”, “lugares donde hay restos humanos”.

Sería ideal contar con un estudio e inventario de todos los componentes del ecosistema de tal forma de lograr una completa caracterización de las condiciones de línea de base biológica; sin embargo, las limitaciones de tiempo y presupuesto obligan a restringir los estudios a un rango más limitado de especies o parámetros del ecosistema. No se sugiere que se elimine el inventario biológico taxonómico sino que su alcance se incluya en la real necesidad de la predicción y evaluación del impacto ambiental.

Puesto que se tiene restricciones para realizar una evaluación biológica completa y total podemos recurrir al concepto de “Componente Valioso del Ecosistema”, VEC (por sus siglas en inglés, valued ecosystem component). Los VECs son componentes del medio, bióticos o abióticos, importantes para la población y la sociedad en su conjunto. Su importancia es establecida por su valor cultural o científico, y su correcta selección permite predecir los impactos ecológicos sobre el área de influencia del proyecto. Para mayores detalles sobre este concepto se puede recurrir al texto: Treweek, Joanna (1999) Ecological impact assesment. Oxford: Blackwell science. 351pp.

Otra opción metodológica es recurrir a indicadores ecológicos. Dado que el estudio de impacto ambiental tiene naturaleza predictiva (pues se realiza antes que el proyecto se ejecute) en sentido estricto se tiene conjeturas o hipótesis de impactos. Para construir y probar hipótesis se requieren variables e indicadores. Los indicadores constituyen la expresión cuantitativa de las variables, y deben ser mensurables (factibles de medir), entendibles, objetivos (replicables) y comparables.

Si una forma de definir impactos es considerar que es el cambio en alguna variable del medio, ocasionado por un determinado proyecto, debemos por tanto establecer indicadores. Sobre indicadores se puede revisar el documento “Sustainable Development Indicators. Proposals for a way forward”
http://www.iisd.org/pdf/2005/measure_indicators_sd_way_forward.pdf

También se puede revisar las iniciativas existentes:
http://www.iisd.org/measure/compendium/searchinitiatives.aspx

Sobre indicadores ecológicos se puede obtener un versión libre del resumen del documento “Ecological Indicators for the Nation” en la página siguiente: http://www.nap.edu/catalog.php?record_id=9720

Se puede encontrar información adicional sobre la integración de la diversidad biológica en los procesos de evaluación de impacto ambiental y social (en la actividad de hidrocarburos) en el documento “Integrating Biodiversity into Environmental and Social Impact Assessment Processes”, el cual se encuentra disponible en el enlace siguiente:
http://www.theebi.org/pdfs/esia.pdf

Adicionalmente a la lectura de dicho documento se puede revisar el documento “Una guía para el desarrollo de Planes de Acción sobre Biodiversidad para el sector del gas y del petróleo”, disponible en el enlace siguiente:

http://www.ipieca.org/activities/biodiversity/downloads/publications/baps_spanish.pdf

En relación con los indicadores de impactos sobre la diversidad biológica se puede revisar el documento “Biodiversity Indicators for Monitoring Impacts and Conservation Actions” disponible en el enlace siguiente:

www.theebi.org/pdfs/indicators.pdf

Otras guías relacionadas con la diversidad biológica son las siguientes: “Integrating Biodiversity into Environmental Management Systems” (enlace: http://www.theebi.org/pdfs/ems.pdf) y “Framework for Integrating Biodiversity into the Site Selection Process” (enlace: http://www.theebi.org/pdfs/selection.pdf)

En nuestro medio ¿Se está elaborando adecuadamente la línea de base biológica en los estudios de impacto ambiental? ¿Cuáles serían sus deficiencias?
¿Es un problema de orden teórico o de orden instrumental?
¿Cuáles serían sus sugerencias para la mejora de dichos estudios biológicos?
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