Una “ecología integral” desde la vida familiar
8:00 p.m. | 24 jun 26 (CL/AI).- La familia no solo transmite la fe: también puede transformar la relación con la creación. Sobre esta convicción se articula un documento presentado por la Santa Sede, que propone al hogar como el primer ámbito donde se aprende a vivir la ecología integral mediante la educación, la solidaridad y el cuidado de los demás. Inspirado en Laudato si’ y en las enseñanzas de León XIV, el texto ofrece orientaciones para convertir la vida cotidiana en un camino de renovación espiritual, social y ambiental.
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La Santa Sede propone a la familia como protagonista del cuidado de la “casa común” mediante un nuevo documento elaborado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (DSDHI) y el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida (DLFV). Inspirado en las enseñanzas del papa Francisco y el magisterio del papa León XIV, el texto fue preparado con el aporte de teólogos, asesores y matrimonios que compartieron sus experiencias y conocimientos.
El texto, presentado como una guía pastoral y práctica, recoge el espíritu de la encíclica Laudato si’, donde se remarca que la fe cristiana impulsa a “escuchar el clamor de los pobres y el grito de la Tierra y responder a ambos de la mejor manera posible”. En continuidad con esta visión, León XIV ha insistido en que contemplar la creación permite comprender “el diseño original del Creador”, donde “cada criatura tiene un papel importante y específico en su proyecto, y cada una es algo bueno”.
La creación, don y responsabilidad
El documento -que en su primera parte es presentado por los cardenales Michael Czerny (DSDHI) y Kevin Farrell (DLFV), prefectos de los dos Dicasterios responsables- recuerda que el ser humano ocupa un lugar especial en la creación, pero este privilegio conlleva una responsabilidad: “custodiar todas las demás criaturas, respetando el designio del Creador”. Se señala que “el cuidado de la creación representa, por tanto, una verdadera vocación para cada ser humano”, vivida desde la conciencia de que “somos criaturas entre las criaturas”.
El texto señala que esta vocación encuentra en la familia su primer espacio de aprendizaje y transmisión. Allí, la fe “se transmite junto con la vida, de generación en generación: se comparte como el pan de la mesa y los afectos del corazón”, lo que convierte al hogar en un ámbito privilegiado para el encuentro con Jesús.
El documento recuerda que la familia es “la primera y fundamental célula de la sociedad”. En ella se cultivan valores esenciales como la entrega, la paciencia, la acogida, la protección de la vida y la solidaridad. Además, resalta que muchas familias ya viven esta vocación con esperanza, aprendiendo a integrar la fe con el cuidado de la creación y de los demás. También subraya que en el hogar se desarrolla una dinámica de “complementariedad y reciprocidad”, junto con el intercambio entre generaciones y la transmisión de conocimientos y tradiciones.
Ecología integral en tiempos de crisis
A partir de la experiencia reciente de la pandemia, el documento pone en evidencia que “el mundo y el papel vital de la familia están profundamente interconectados”, lo que exige adoptar un enfoque de “ecología integral”. No ignora los contextos de sufrimiento global: “no podemos permanecer indiferentes a las devastadoras y continuas escenas de destrucción, bombardeos y asesinatos”, que afectan directamente a las familias, provocando división, duelo y empobrecimiento. Frente a ello, se manifiesta que la familia sigue siendo “una fuente de resiliencia, consuelo y relaciones duraderas”.
El documento hace un fuerte llamado a construir “la paz verdadera, paz desarmada y desarmante”, basada en condiciones que permitan un desarrollo humano integral y el bien común de toda la humanidad. En esta línea, retoma la exhortación apostólica Amoris laetitia al recordar que “el bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia”.
La ecología integral en la vida cotidiana
El texto ofrece propuestas prácticas para integrar la ecología integral en la vida familiar. Entre ellas se mencionan: Alinear las decisiones económicas y de consumo con valores éticos; promover el reciclaje, la reutilización y el consumo responsable; evitar el desperdicio de alimentos, agua y energía; fomentar salarios justos y condiciones laborales dignas; priorizar el tiempo compartido en familia; y apoyar economías locales y comunitarias. Las familias se transforman en un medio para una renovación que surge desde abajo e influye positivamente en la comunidad y en las políticas públicas.
A su vez, invita a adoptar estilos de vida sencillos y sobrios, recordando que “la espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco”, lo que permite “detenernos a valorar lo pequeño” y vivir con gratitud.
VIDEO. A 11 años de Laudato si’: ¿Estás, con tu familia, cuidando la casa común?
Familia, motor de transformación
Aunque el documento está dirigido especialmente a las familias, insiste en que su mensaje “nos concierne a todos”. La propuesta parte del hogar, pero aspira a transformar también la sociedad, invitando a repensar los estilos de vida, las relaciones y las prioridades en un mundo marcado por las crisis ecológicas y sociales. Los dicasterios confían este camino a la intercesión de figuras como San Francisco de Asís y Santa Hildegarda de Bingen, recordados por su conexión con la naturaleza, así como a San José y Santa Mónica, modelos de vida familiar.
Con esta publicación, la Iglesia invita a vivir la fe desde el cuidado de la creación y la dignidad humana, proponiendo a la familia como punto de partida de una transformación espiritual, social y ecológica que se proyecta hacia toda la comunidad.
Relaciones sociales hacia una ecología más integral
La conclusión de Ecología integral en la vida familiar subraya que las relaciones sociales pueden transformarse hacia una ecología más integral “partiendo de las relaciones y conexiones que unen a las personas” y, sobre todo, “son las generaciones más jóvenes quienes reclaman esta responsabilidad”.
En este sentido, respaldan el llamamiento de los participantes de la Cuarta Conferencia Internacional sobre el Cuidado de la Creación, celebrada en la Universidad Católica de Portugal el 31 de julio de 2023, víspera de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Lisboa, que hizo un llamamiento a las familias de todo el mundo para que sean “ecosistemas de amor, generosidad, paciencia, responsabilidad y transmisión de valores evangélicos y de vida en común”, en su manifiesto.
El apéndice destaca la Plataforma de Acción Laudato si’ (PALS, por sus siglas en inglés), lanzada por el papa Francisco en 2021 e implementada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que ofrece directrices prácticas para “responder a la crisis ecológica viviendo de la manera más sostenible posible” para familias, individuos, comunidades e instituciones.
¿Cómo se organiza el documento?
La primera parte presenta conceptos fundamentales basados en los escritos más significativos del papa Francisco. La segunda parte contiene capítulos temáticos que reflejan siete objetivos inspirados en Laudato si’:
- Escuchar el clamor de la Tierra
- Escuchar el clamor de los pobres y los vulnerables
- Adoptar y promover una economía ecológica
- Adoptar estilos de vida adecuados
- Sobre la ecología integral y la educación
- Espiritualidad ecológica en una perspectiva familiar
- Familias que participan en la vida comunitaria
Cada capítulo está dividido en cuatro secciones:
- Explicación del tema
- Implicaciones
- Preguntas para suscitar la reflexión y el debate
- Propuestas de actuación
La Santa Sede pone a disposición el nuevo documento para una mejor convivencia familiar en el cuidado de la Creación y de cada persona, de forma gratuita y en cinco idiomas, en las páginas web de sus dos dicasterios (DSDHI y DLFV).
Más que un conjunto de recomendaciones ambientales, el documento propone una forma de vivir la fe desde la vida familiar, mostrando que el cuidado de la creación comienza en las relaciones cotidianas, se fortalece mediante la transmisión de valores entre generaciones y puede convertirse en un camino de renovación espiritual, social y ecológica.
VIDEO. La Ecología Integral en la vida de la familia
Una revisión del documento, primer tema propuesto
Para que el lector tenga una idea más clara de lo que dice el extenso documento, compartimos aquí una síntesis de lo que se propone en el primero de los capítulos temáticos, inspirado en los objetivos planteados por la encíclica Laudato si’. Los demás capítulos, si bien desarrollan temas diferentes, mantienen la estructura siguiente.
Capítulo 1: Escuchar el clamor de la tierra
El capítulo se abre con una cita lapidaria que da el tono de todo lo que sigue: “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos” (LS 53). Desde este punto de partida, el documento articula una reflexión que va de la teología de la creación a las consecuencias concretas de la acción humana sobre el planeta.
Explicación
El punto de partida es bíblico y teológico. El documento recuerda que, según el relato del Génesis, Dios colocó al hombre y a la mujer en un jardín hermoso y rico en biodiversidad para que lo “guardaran y lo cultivaran” (Gn 2,15). Este jardín representa un don confiado no a un individuo ni a una familia por separado, sino a la humanidad en su totalidad. La conclusión es clara: no somos creadores ni propietarios de la creación, sino colaboradores y administradores de Dios. El mundo, en sus propias palabras, no es producto del azar ni de ninguna necesidad ciega, sino de un designio de amor.
De este fundamento se derivan dos grandes diagnósticos:
Una situación compleja e interconectada. Los problemas medioambientales y sociales están profundamente vinculados, pues el deterioro del ambiente afecta de modo especial a los más vulnerables. La degradación del suelo, las inundaciones o la contaminación inciden directamente en la seguridad alimentaria y en la salud de las personas y los animales. Los pobres, aunque apenas contribuyen a la degradación ambiental, son los más expuestos a sus consecuencias.
Nuestra casa común está en peligro. La conciencia sobre la sostenibilidad es limitada. Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podrán ser conocidas por las generaciones futuras. La tierra, en palabras de Laudato si’, “parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería” (LS 21), como lo evidencian los alarmantes niveles de contaminación generados por actividades mineras, agrícolas e industriales.
Implicaciones
El apartado lleva por título Concienciación, y su mensaje es que comprender la gravedad del problema es el primer paso para actuar. El documento llama a tener siempre en cuenta las causas, los síntomas y las consecuencias de los problemas medioambientales —incluyendo la pobreza, los problemas de salud, la explotación, la esclavitud y los desalojos— como realidades que exigen atención, comprensión y acción.
A esto se suma el llamado a la sostenibilidad y el compartir: el papa Francisco nos invita a convertirnos en agentes de cambio. Ante el deterioro catastrófico de la tierra, se hace urgente realizar progresos tangibles y significativos. Para ello, el documento señala que son necesarios incentivos económicos, recompensas, medidas disuasorias e instrucción adecuada, como parte de la capacidad moral global de la sociedad. La familia, en particular, es señalada como el lugar donde primero se aprende a respetar el ecosistema local, a cuidar la creación y a transmitir esos valores de una generación a la siguiente. Es en la familia donde podemos unirnos “para cuidar juntos la casa común” (AL 277).
Preguntas para estimular la reflexión y el debate
El capítulo propone una serie de preguntas que invitan a la familia a mirarse a sí misma con honestidad:
- ¿Cómo puede nuestra familia escuchar el lenguaje de la naturaleza y responder a él coherentemente, tal como aconsejó Benedicto XVI?
- ¿Cuál es la diferencia, para nuestra familia, entre vivir en un mundo creado según un designio de bondad y amor, y vivir en un mundo “aleatorio” fruto del azar?
- ¿Ha experimentado nuestra familia situaciones en las que los recursos naturales se han utilizado de un modo que crea o exacerbe tensiones sociales o desigualdad?
- ¿Hemos medido de alguna manera el nivel de consumo en nuestra familia y en nuestro hogar?
- ¿Podemos encontrar ejemplos en nuestro entorno tanto de destrucción ambiental por búsqueda desmedida de beneficios, como de destrucción causada por la pobreza, y anticipar soluciones prácticas para ambas situaciones?
Propuestas de actuación
El capítulo concluye con una lista de acciones concretas y alcanzables, pensadas para distintos contextos familiares:
- Crear un contenedor de compostaje o una granja de lombrices si se dispone de espacio al aire libre; en caso contrario, gestionar con la escuela o parroquia local un contenedor comunitario.
- Plantar especies idóneas —incluyendo plantas autóctonas para insectos polinizadores— y cultivar algunas de las verduras o frutas que se consumen regularmente; regar por la noche o temprano en la mañana para reducir la evaporación.
- Enseñar a los hijos a respetar y cuidar a los animales, y a evitar el desperdicio de alimentos o electricidad.
- Usar el transporte público con mayor frecuencia.
- Recoger agua de lluvia y ser consciente del consumo de agua potable.
- Clasificar correctamente los residuos domésticos y participar en campañas de recogida de basura.
LEER. Documento completo en PDF.
VIDEO. La alegría del Evangelio comienza cuidando la casa común
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Fuentes
- Consejo Episcopal Latinoamericano. (2026, 1 de mayo). Iglesia plantea una “ecología integral” desde la vida familiar: un camino de fe, cuidado y esperanza. CELAM.
- Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. (2026, 27 de abril). La ecología integral en la vida de la familia. DSDHI.
- Vatican News. (2026, 29 de abril). Un documento vaticano para vivir la ecología integral en la familia.
- Agencia Informativa Católica Argentina. (2026, 28 de abril). Ecología integral: dos dicasterios publican un documento sobre la vida familiar. AICA.
- Videos: Radio María Argentina – Laudato Deum Radio
- Imagen: Caritas del Perú

