Archivo del Autor: ANIBAL QUIROGA LEON

Acerca de ANIBAL QUIROGA LEON

Profesor Principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Profesor en el Pre y Postgrado de la USMP. Ex Profesor de la Universidad de Lima y de la UPC

EL GOBIERNO DE LOS ECONOMISTAS

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AQL-BLOG EL GOBIERNO DE LOS ECONOMISTAS 20 JUL 2016Es sus clases un antiguo tributarista definía a los  economistas como “contadores sofisticados”. También decía: “los economistas dividen su tiempo en dos: en la primera parte pronostican el futuro; en la segunda se la pasan explicando por qué no acertaron en su vaticinio…”.

Maldades aparte, es cosa curiosa observar cómo en el gobierno que se instalará este 28 de julio sus principales autoridades son predominantemente economistas. Lo serán el Presidente de la República, su recién nombrado Primer Ministro, la segunda Vicepresidenta, y así…  Parecería que en la hora actual de la no política, de la ostensible debilidad de los partidos políticos, del declive de la ideología y de la presencia de un pragmatismo en que cuesta distinguir una opción de la otra y donde la izquierda ideologizada tiene un  espacio cada vez más acotado, prevalece una clara hegemonía economicista de la política, de la vida y de la sociedad, dejando de lado la retórica populistoide, el discurso inflamado, el verbo florido que parece decir mucho y no dice nada.  Hasta el metalenguaje de los abogados cuando trasuntan hacia lo político en nombre de la ciencia política.

Eso no es bueno ni malo. Tan solo es una realidad.  Hemos tenido gobiernos izquierdistas que fracasaron en sacar adelante al país. Gobiernos populistas que nos sumieron en el caos económico, la pobreza, la debacle de la inflación y la postración de nuestro desarrollo nacional.  Y gobiernos claramente ineficientes.

Se quiera admitir o no, desde se uniformizó el manejo económico hace un cuarto de siglo y desde que las reglas democráticas empataron con una estabilidad y rigor en el manejo de las arcas fiscales y el gasto público, el desarrollo ha sido sostenido, bien sea por la redefinición del rol del Estado en lo económico, bien sea por el impulso a la inversión privada, bien sea por la clarificación de las reglas esenciales para proteger la inversión privada, sea nacional o extranjera.

Mucho ha ayudado la llamada “constitución económica”, que no es otra cosa que el Capítulo Económico de la Constitución del ’93 que -casi transformado en cláusula pétrea- ha no ha podido ser tocado, modificado o manipulado, ni ha sufrido intento serio de cambio a despecho de quienes han hecho de su radical  alteración su principal bandera política.

Ahora la política doméstica y el manejo económico van a estar casi monopolizados por economistas como nunca antes se dio en nuestra historia.  Debemos suponer que los principales fundamentos de nuestra bonanza y riqueza serán maximizados en su rédito lográndose el ansiado desarrollo nacional sostenido y, sobre todo, un alejamiento tangible de los márgenes de pobreza, desigualdad y atraso que aún laceran nuestra realidad.

Claro, es con dinero que se compra la comida.  Y con dinero se compran los materiales -y se pagan los salarios de los profesores- para que se eduquen nuestros hijos.  Con dinero es que se provee la necesaria seguridad interna que tanta falta hace.  También con dinero se garantiza nuestra seguridad externa que, con 5 fronteras, nos debe tener siempre vigilantes para no repetir nuestra funesta historia del Siglo XIX, protegiendo nuestros recursos naturales, siempre apetitosos para los demás.

La oposición ha tenido la candidez de señalar que los líderes designados vienen de la “gran empresa”, a la que seguro beneficiarán; sin darse cuenta que una gran empresa significa un gran capital, grandes puestos de trabajo, mejores salarios, grandes impuestos, mayor tecnología, grandes mercados y un Estado más fuerte.  Una “gran rentabilidad” con la que ganamos todos.  ¿Tan difícil es entender de algo tan elemental?

No hay almuerzo gratis, se dice una en la economía moderna.  Y es verdad: en el mundo real nada es gratis, y la lucha contra la pobreza o la seguridad ciudadana tampoco.   Para lograr tan solo esos dos aspectos que nuestra sociedad clama necesitamos de una solidez patrimonial que solo un manejo adecuado de la cosa pública y de nuestra economía lo puede intentar con alguna posibilidad de alcanzarlo.

Confiemos en que nuestros actuales líderes políticos puedan afrontar con éxito el reto que se han autoimpuesto.  No quisiéramos que, al final, tan solo se la pasen explicando por qué no lograron cumplir sus metas que, al fin de cuentas, son también nuestros más grandes anhelos.

EL CONTROL CONSTITUCIONAL

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JURAMENTACION DE LOS SEIS NUEVOS MAGISTRADOS DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Nuestro control constitucional está repartido entre el Tribunal Constitucional (TC) y la Corte Suprema de Justicia de la República (CSJR) determinando un sistema mixto de control de la constitucionalidad.

Así fue perfilado por la Constitución de 1979(D), repetido con ajustes en la Carta de 1993 y desarrollado en el Código Procesal Constitucional (CPConst.). En los últimos 25 años, como consecuencia del notorio activismo del TC, su jurisprudencia y la herencia fujimorista (19902000), la posición de la CSJR ha declinado con evidencia y la faz del TC se ha levantado, como da cuenta la opinión pública. Eso no es bueno para nadie –aunque con algún infantilismo en el TC no se entiende así- ya que ninguna democracia constitucional se consolidará con un Poder Judicial (PJ) devaluado ante su sociedad, claudicante en el control constitucional.

Los constituyentes quisieron que el control sea mixto, entre un sistema americano de “judicial review” y un sistema europeo “concentrado”. Por eso tanto el PJ como el TC pueden hacer interpretación constitucional y ambos tienen posición en los instrumentos del control constitucional. El control de los reglamentos pertenece al PJ, en tanto que las contiendas de competencia y el control de las leyes pertenecen al TC. La mixtura resalta en las acciones de amparo, hábeas corpus, hábeas data y cumplimiento donde la responsabilidad es compartida: todas empiezan en sede judicial y pueden terminar en el TC.

Claro, el TC se ha irrogado ser el preferente intérprete de la Constitución pero, a despecho de lo que piensan sus magistrados, y lo que indebidamente dice su ley orgánica, eso no lo dice la Constitución. Y tanto los magistrados de la CSJR cuanto los del TC han juramentado, biblia en mano, cumplir el texto escrito de la Constitución.

Un connotado penalista al ver perdido un caso de extradición en que la CSJR autoriza el traslado del acusado al extranjero, acaba de “consultar” al TC si podía “revisar” la sentencia extradictoria del PJ. Un sonoro portazo fue la respuesta porque eso no es competencia del TC. Como tampoco es absolver consultas sobre diferentes tópicos de la constitucionalidad, como a veces políticos y funcionarios despistados suelen pedir.

El problema principal radica en que los magistrados de la CSJR no se sienten representantes de la defensa de la constitucionalidad y creen que ese terreno les ha sido parcialmente usurpado por el TC. Y los magistrados del TC –que suelen no tener experiencia forense ni en la justicia- se creen los únicos, exclusivos, excluyentes y omnímodos titulares del control de la constitucionalidad.

Esta interfase –entre la CSJR y el TC frente al control constitucional- es una tarea pendiente de construir apropiadamente. Ese es el reto de la academia, la docencia, la investigación y, ciertamente, de los propios actores en el PJ y en el TC.

Si a eso le sumamos el origen político en la designación congresal de los integrantes del TC que hacen aterrizar en el mismo a –algunos- sin preparación, sindéresis, madurez o cordura, y que luego generan una tormentosa la relación entre sí, complicándole la vida a su colegiado. ¿Quién paga los platos rotos de ello? El ciudadano común o las empresas, cuyos abogados simplemente representan sus derechos, que luego se verán afectados con sentencias dispares o fuera de la Constitución o con actuaciones manifiestamente arbitrarias, lo que evidentemente va contra la Constitución.

En un recientísimo caso, cuya sentencia ni siquiera se ha publicado, un voto singular fue filtrado a la prensa por los propios magistrados del TC interesados en petardear, al mejor estilo talibán, a sus propios colegas. Con una redacción inédita para un fallo constitucional y con lenguaje inapropiado, este voto singular más parece un ofensivo alegato de defensa del perdedor antes que una ecuánime e imparcial fundamentación jurídica. Allí se lee, con pésima redacción precedida de un huachafito epígrafe, que: “Con indignación, voto en contra de la (…) posición en mayoría del TC, porque considero con certeza, y sin ningún margen de duda, que por puros motivos subjetivos y amparándose en normas (…) citadas de modo incompleto, carentes de veracidad e irrelevantes para este caso, han otorgado un millonario beneficio tributario (…). No existe ley tributaria que así lo autorice, consagrando de este modo la “muerte” del legislador tributario(¿?), al haberse convertido el TC (…) en un legislador no diría activista sino irresponsable.” Y, así, otras lindezas. Tarea pendiente para el nuevo Congreso.

LO QUE LA CASA NO DA, LA POLITICA NO PRESTA

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AQL-BLOG LO QUE CASA NO DA...No cabe duda de que en la política los gestos cobran un importante valor, al punto que pueden preceder grandes éxitos o sonoroso fracasos.   El “manguerazo” de Belaúnde, el prolongado asilo de Haya de la Torre, la toma militar de la Brea y Pariñas a los 6 días del Golpe militar de Velasco, la inmediata devolución de los medios de prensa en el segundo mandato de Belaunde, los balconazos de Alan García y su floro, etc.

En este proceso post electoral mucho se ha escrito y especulado acerca de la tozuda negativa de Keiko Fujimori de reconocer y aceptar su derrota, saludando como corresponde a PPK, aún cuando su triunfo electoral haya sido apretado.  En el límite, en la rayita, con las justas, pero legítimo triunfo al fin de cuentas.

Su actitud da cuenta de una piconería, de una negación de la realidad, de falta de reflejos políticos y de la ausencia de esa madurez y solera que preceden a los verdaderos líderes políticos, ciertamente cuajados.  Ha quedado mucha sangre en el ojo y una gran frustración por haber perdido una elección en la línea de meta, por una nariz, cuando todos los hados parecían sonreír anunciando triunfo que nunca llegó.

Los extremos siempre se tocan. Es una paradoja. Los fujimoristas siempre criticaron que Mario Vargas Llosa no reconociera el triunfo de un desconocido rectorcito de una universidad nacional cuando le ganara al connotado escritor las elecciones de 1990, y que esa piconería dure más de un cuarto de siglo.  Ahora, al negarse a aceptar el triunfo de PPK, negándole un saludo personal -en gesto político que ennoblece más al derrotado que al triunfador- KFH termina haciendo lo mismo que ha criticado en MVLL respecto a AFF.

Si parafraseamos el dicho: “Lo que natura no da, Salamanca no presta”; podríamos decir también que lo que no se ha enseñado en casa, lo que no se ha aprendido en la escuela de la vida, la política activa (con sus connotados asesores) no presta.  La mezquindad del gesto noble y civilizado, la ausencia de una derrotada KFH estrechando la mano de un legítimo ganador como PPK solo termina rebotando contra élla y –aunque no lo quiera ver ni percibir- solo termina legitimando el ajustado triunfo de PPK demostrándole al elector que, finalmente, no se equivocó.

Cuando después de 3 intentos, finalmente el Partido Popular de Aznar le ganó las elecciones españolas al PSOE de Felipe Gonzalez –también dueño de un excelente floro-, éste expresó: “Nunca un triunfo ha sido tan amargo, ni una derrota tan dulce…”:.  Pero, en ningún caso, negó el saludo del triunfo a su oponente.

En la campaña electoral hubo un momento que pudo significar un punto de inflexión que bien pudo haber inclinado la balanza en uno u otro lado, y que ni PPK ni KFH vieron porque ambos tenían empañados los ojos con la sangre que dejó la virulencia del primer debate presidencial.  Fue cuando ambos coincidieron en el aeropuerto de Piura, cada uno hacia un nuevo destino, sin que ninguno de los dos ose saludarse, pese a estar separados el uno de la otra tan solo por escasos metros.

Si KFH se hubiera tragado el sapo y, dando un golpe de mano, le ganaba la iniciativa cruzando el hall del aeropuerto para estrechar la mano de un sorprendido PPK, hubiese enviado una imagen política imborrable e innegable.  Por otro lado, si un cazurro PPK, caballero él, cruzaba ese hall primero y le ganaba la mano a una sorprendida KFH estampándole un sonoro beso en el cachete, hubiese enviado, urbi et orbi, una imagen política inenarrable que le hubiese facilitado el angustioso triunfo final.  Piña;  los dos no la vieron y perdieron una oportunidad de oro de desplegar un gesto político de tolerancia, de democracia y del buen hacer que es, finalmente, lo que el político trasunta, como ejemplo de vida, hacia el ciudadano.

Al final de cuentas nada en la vida del político queda en la esfera privada y todo pasa a ser dominio público.  No se le permite ser rencoroso, ni vengativo, ni debe llorar en público. Sólo sonreir, aunque se cueza por dentro.  No debe permitir que sus filias o fobias se perciban fuera de su íntima esfera.  Así deben estar hechos los políticos, sobre todo si quieren tener perdurabilidad, verdadero liderazgo y desean intentar el campeonato el 2021.

¿AUN NO TE HAN LLAMADO?

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AQL-BLOG AUN NO TE HAN LLAMADOEn estos días de efervescencia post-electoral, es deporte nacional desentrañar quiénes serán los nominados para el Ejecutivo de PPK y, sobre todo, quién será su primer presidente del consejo de ministros.  No deja de llamar la atención la fruición con que la clase política, alimentada por la prensa, desea decodificar los enigmas de PPK en la conformación ministerial.   Se podría pensar que se quisiera determinar cuál será la línea a seguir o cuál el derrotero a emprender.  Pero lo que en verdad sucede es que se desea adivinar esos nombres para -por un lado- empezar el canibalismo político lo más prontamente posible rebuscando entre los esqueletos, propios y ajenos, escondidos en sus clósets y – por el otro- para quemar la nominación de los prematuramente adivinados, lanzando otros nombres.

Es una noria que se mueve inexorablemente en cada recambio ministerial y, con  mayor razón, ante un cambio de gobierno, lo que poco ayuda a nuestra frágil institucionalidad democrática.  Como provenimos de una sociedad de raigambre virreinal, los chismes y las bolas están a la orden del día.  Lo mismo ocurre con el desfile de currículums de quienes son vendidos, o se venden a sí mismos, como futuros ministeriales.  No son pocos los que sueñan, se ilusionan y se prueban ante el espejito el ansiado fajín ministerial sintiéndose imprescindibles en el círculo de la confianza de PPPK y sus adláteres.

Por ello, la pregunta de cajón que en los mentideros políticos resuena como sonsonete es: ¿Aún no te han llamado?  Si te han llamado del entorno de Mechita, o del grupete de Vizcarra, y de la collera de Gilbert estás en algo.  Si no lo han hecho, estás en nada. No pasa nada contigo y deberás contentarte con ver el recambio ministerial en la TV de la sala de tu casa y no desde el Hemiciclo o el Salón Dorado como protagonista de la noticia.  Esa es la diferencia: ser protagonista de la noticia o testigo amargado, silente y envidioso de la noticia.

Hay puntos intermedios en las escalas hacia el poder.  Está la influencia de Susana, que es cercanísima.  Chacho, que sin duda alguna lleva la vocería del grupo político, antaño con Toledo, hogaño desgañitándose por PPK,  fungiendo como su principal actor político y alfil del nuevo gobierno PPKausa.  Juanito, gran operador político de filuda lengua que habiéndose ceñido el fajín con Toledo, hizo oportuno mutis y abandono de una nave semihundida convirtiéndose en una political stars de PPK.

Eso es lo que mata nuestra política.  La gente no es buscada ni por su calidad, ni por su capacidad, ni por su preparación, a despecho de lo que siempre se esgrime y dice en todas las campañas, sin excepción.  Son buscados por ser cercanos al amigo, estrechos colaboradores de los colaboradores, amiguísimos de la mano derecha y oferentes de una lealtad que luego se verá entibiada conforme pase el tiempo y cambien los vientos.  Sin partido  ni institucionalidad, el movimiento político se convierte en un club de patas no necesariamente afín entre sí que empezará a fracturarse conforme afloren los intereses y las sempiternas mezquindades.

¿Y la patria? ¿Y la nación? ¿Y el gobierno del Bicentenario de la patria?  Bien gracias. Primero mis apetitos, mis filias y fobias, luego mi familia, siguiendo por mis intereses y finalmente, si alguito queda, para la sociedad a la que se prometió de todo en la campaña, pero a la pronto se abandonará una vez consolidado ese poderoso afrodisiaco que es el poder.

Hay que confiar en que, precisamente, la no experiencia partidaria de PPK, su larga y exitosa experiencia empresarial que de consuno otorgan una natural inteligencia, preparación y la sabiduría de sus años le permita alejarse de estos pequeños intereses, permitiéndole hacer un gran gobierno que será para beneficio de todos y no de unos cuantos aventureros de última hora.

Entretanto hay que dejar de esperar la llamada de Mechita, Susanita, Chacho, Juanito, Martín, Gilbert o cualquiera otro que se irrogue la titularidad del círculo de la confianza, dejando a PPK en la potestad de nombrar en su momento a quien deba hacerlo por sus capacidades y contribución, para lo que no le corre prisa alguna. Los apresurados (CV en mano) serán los desesperados interesados en su cuota del poder y los medios que quieren ganar primicias y necesitan llenar las  notas de cada día.

JEFE DE ESTADO-JEFE DE GOBIERNO

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AQL-JEFE DE ESTADO - JEFE DE GOBIERNOLa Constitución de 1993 en vigencia, repitiendo y mejorando el modelo de su antecesora de 1979(D), recoge un modelo presidencialista atenuado donde el Presidente de la República es, al mismo tiempo, jefe del Poder Ejecutivo, jefe de Estado, representa y personifica a la Nación. Pero, al mismo tiempo, reconoce la figura del presidente del Consejo de Ministros (premier) quien, como jefe del gabinete ministerial, es designado libérrimamente por el Presidente de la República y propone a éste el nombramiento de los demás ministros. Por lo menos, es lo que en papel dice…

El premier debe pedir el voto de investidura al Parlamento dentro de los 30 días siguientes a su nombramiento a fin de exponer y debatir la política general que el Ejecutivo habrá de desarrollar describiendo las principales medidas que adoptará su gestión, haciendo de ello “una cuestión de confianza”. Alcanzada esta, proseguirá su camino hasta que sea renunciado o censurado.  De no lograrlo se produce una “crisis total del gabinete” debiendo renunciar de inmediato, dando paso a que el Presidente nombre a un nuevo Premier y, con éste, a un nuevo gabinete en el que algunos ministros pueden repetir el plato, no así el Premier ya que en él recae la negación de confianza.

Esto tampoco nos hace un régimen parlamentario pero nos acerca a los controles inter-órganos (al decir de Loewenstein) activados por la Constitución entre el Ejecutivo y el Legislativo.

Esto pone nuevamente sobre el tapete la necesidad de contar con un “Jefe de Gobierno” diferente del Jefe de Estado. Es decir, la necesidad de tener a un Premier empoderado con más control y protagonismo en el manejo del Ejecutivo, dejando en una línea posterior, para las grandes decisiones, al Presidente, preservando y protegiendo su figura y evitándole un innecesario desgaste ya que no debe estar en la inauguración de un caño de agua, ni en la primera piedra de una escuela rural, tampoco en la remodelación del Estadio Nacional, ni para la bendición de un nuevo avión de una línea aérea, ni –menos aún- en la apurada y falseta inauguración de un hospital inconcluso.

En la historia del Perú no ha sido fácil que nuestro presidencialismo aliente la figura del “Jefe de Gobierno” que proteja y sirva de eficaz pararrayos político de la labor presidencial. Desde los celos de Belaunde por la eficiente labor proactiva de Ulloa en su segundo mandato, hasta los diferentes primeros ministros anodinos, sin brillo ni lustre, escogidos (desde Fujimori en adelante) precisamente para no hacerle “sombra” al presidente, para no “opacar” su figura ni gestión, evitando crear un potencial competidor político y futuro candidato presidencial.

Ahora que es seguro que PPK será presidente tan solo un quinquenio, sin posibilidad legal ni real de continuación, en lo que será su último acto en la política activa (only one shoot), y habiendo madurado en algo nuestra clase política, es la oportunidad de replantearnos la necesaria y perentoria presencia de dos personajes: (i) Un “Jefe de Gobierno” que efectivamente sea tal, preservando y protegiendo al Presidente, siendo su principal ejecutor político, dejando la figura presidencial para los grandes tópicos del Estado evitando así su prematuro desgaste; y, (ii) Un “vocero presidencial” que evite que todos los días el presidente se vea asaltado por micrófonos, prensa e imberbes preguntones(as) que, siendo necesaria la labor de la prensa y la comunicación con el Presidente, ordene este trabajo, de parte y parte, precisamente para preservar la dignidad presidencial no solo de aquellas posiciones intransigentes y faltosas, sino también de exabruptos, molestias y naturales fastidios que luego le obliguen, de tanto en tanto, a pedir disculpas y a recular, o a alejarle, lo que también horada la prestancia del despacho presidencial. Como ocurre en lares democrática y políticamente más desarrollados.

Esto está perfectamente permitido y definido por nuestra Constitución, ¿Por qué no se ha hecho? Básicamente por el gran egocentrismo  narcisista que rodea el cargo presidencial y por los terrenales celos que hacen que el líder siempre esté rodeado, como Gulliver en Liliput,  de enanos que no le hagan sombra ni le opaquen, cuando precisamente el arte de gobernar es saber explotar del mejor modo, eficiente e inteligentemente, las potencialidades de los principales colaboradores haciendo resaltar las propias dotes de un verdadero líder. De eso se trata.

EL DELICIOSO PLACER DE TRAGAR SAPOS

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AQL COMER SAPOSEn tiempo relativamente rápido la ONPE ha validado el triunfo de PPK en la segunda vuelta que le llevará al Sillón de Pizarro (periodo constitucional 2016-2021). Mucha gente se ha quejado la presunta lentitud en la contabilización de los votos pero, en verdad, habiéndose cerrado el proceso electoral el domingo pasado, tener todas las actas procesadas para el jueves por la noche es tiempo récord. Lo que ocurre es que al ser tan estrecho el resultado, se genera natural expectativa para definir si la ventaja se ampliaba, si el suspenso continuaba o si la candidata lograba remontaba el inicial resultado adverso.

Como diosito es peruano, pese a no haber sido un candidato portentoso,  PPK recibió el mayoritario apoyo de la ciudadanía y –con una mínima diferencia- terminó ungido con el legítimo mandato de presidente constitucional a partir del 28 de julio. Pero apunta ser excelente estadista y ya se evidenció desde la noche del jueves mismo al dar su primera declaración como presidente electo.

Muchos se habrán de atribuir el éxito. En verdad la suerte, su calidad personal y el evidente antifujimorismo (más del que se había calculado tanto en el Bucaré, cuanto en la DIROES) han definido la balanza a favor de PPK. ¿Le hipoteca a los grupos que le han dado su apoyo? De ninguna manera, en la medida en que no ha pactado y ha sido un voto tan espontáneo como legítimo. ¿Le debe algo a alguien? A nadie, excepto a su electorado, que suma aritméticamente más de la mitad de los votos válidos. Y eso es suficiente para tener tras de sí un triunfo legítimo.

Algunos querrán ver en la ajustada diferencia una crisis de legitimidad, pero como enseña la experiencia del “balotaje”, de ordinario el segundo caza al primero y la tortilla se voltea en la segunda vuelta. Tal cual ha sucedido. Y si alguien cree que su legitimidad está afectada, no hay que olvidar que entre la primera y segunda vuelta PPK subió casi 30 puntos en la preferencia del electorado, así que su legitimidad es  indiscutible.

¿Qué hacer? Hay que llegar al consenso, que deja de ser necesario para convertirse en vital para nuestra democracia. Las elecciones terminaron y es hora de restañar las naturales heridas de toda campaña política. Finalmente la política no trata (no debiera tratar) de deglutir apetitos personales, sino del bienestar común que, al fin de cuentas, es el bienestar de nuestra nación y de la democracia.

Para ser un verdadero estadista se debe tener preparado el estómago para tragar con dulzura todos los sapos necesarios. En la historia reciente, luego de la cruenta persecución odriísta sobre los apristas -Haya de la Torre estuvo 2 años asilado en la Embajada de Colombia- pactaron en 1963 la Coalición APRA-UNO que le hizo la vida a cuadritos a Belaunde desencadenando el Golpe de Estado de de 1968. Luego de que Lourdes Flores en los ’80 acusara al presidente García en Diputados, y contendiera electoralmente, terminó dentro de su plancha presidencial dando lugar a la alianza APRA-PPC del 2016. Después de que tanto Rafael Rey, como Antero Flores, acusaran en el Hemiciclo a Alan García, terminaron arrodillados ante él aceptándoles carteras ministeriales. Y así por el estilo.

Cuentan que al finalizar una pasada segunda vuelta en que también un candidato se impuso a otra candidata, aquél pidió llamar a quien postulaba a la vicepresidencia en la fórmula opositora, ya que quería verlo de portero del Estadio Nacional. El opositor terminó aceptando la jefatura del IDP de manos de su contendor.

Los sapos también deberán de tragarse, quizás con menor entusiasmo pero en mayor cantidad, en la tienda de quien acaba de perder. Se avecina “la noche de los cuchillos largos” y quienes fueron postergados o no escuchados se levantarán de sus lápidas para exigir cuentas. PPK deberá agradecer la inicial intervención de Trelles, si bien en la pasada campaña, dejó en el inconsciente colectivo la frase de antología “nosotros matamos menos”. A renglón seguido una unánime estrellita para la Chacón (“AFF saldrá por la puerta grande” inaugurando la segunda vuelta), siguiendo por Ramírez y sus cuentas poco claras a pesar de la cual KFH lo tenía de llavero, continuando con Chlimper y sus audios truchos con que quiso quitarle hierro a la denuncia de “Cuarto Poder”. La cereza del pastel está reservada para Kenji quien, tampoco tampoco, terminó por sepultar las ilusiones de quien era nada menos que su lideresa (al menos en el papel) pero, antes que eso, su propia hermana. Qué bonita familia.

ALEA JACTA EST

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elecciones-2016¡La suerte está echada! Es una expresión atribuida al gran Julio César cuando,  al marchar sobre un punto de no retorno, decidió cruzar el Rubicón para rebelarse contra el Senado romano, dando inicio a una prolongada guerra civil.

Cuando lea estas líneas habremos cruzado el rubicón de nuestro proceso electoral y los votos (y la suerte) habrán decidido quién gobernará los destinos del Perú hasta el 2021, justo para nuestro bicentenario. Nada menos.

La carrera electoral iniciada con el verano ha sido sosa y mediocre, con un Jurado Nacional de Elecciones (JNE) al que el desafío le ha desbordado (su suertudo presidente se ha quejado de que estas elecciones han sido las más difíciles de afrontar), con una legislación farragosa, mal aplicada y peor interpretada, con exclusiones difíciles de sustentar que -al fin de cuentas- terminaron por allanar ostensiblemente el camino a la candidata.

La segunda vuelta ha sido, de parte y parte,  una cadena de errores y horrores.  Más por parte del contendor que de la contendora. Por eso es que la suerte luce definida a favor de una candidatura, la que estará en plena resaca cuando estas líneas vean la luz pública. Sólo un golpe en la polla, un golpe de suerte, la divina providencia, el diosito peruano o el azar podrían hacer que los hados cambien su sino.

La ciencia política distingue al buen candidato del buen estadista.  Lo ideal es que en una misma persona se junten las dos cualidades. Es el caso de Felipe Gonzáles, Obama, Miterrand, etc. Pero lamentablemente no siempre se da. Paniagua se reveló como un gran estadista, pero nunca fue un buen candidato. A PPK le pasa lo mismo: sería un gran estadista para un Perú moderno, pero lamentablemente ha sido un mal candidato y, si por ventura, se alzase con el triunfo, no lo sería por sus dotes como aspirante presidencial, que pocos ha exhibido, sino por una suerte de magia reflexiva in-extremis del electorado peruano.

Carente de fuerza, poco carismático, sin mimetización con el elector, sin ese vibrato que conecte con la gente para definir su voto y, sobre todo, sin esa fuerza patriótica que tanto gusta al electorado. No cabe duda en que sería muy buen estadista, técnico, honrado y democrático, pero no es un buen corredor en las elecciones como para encandilar al electorado. Ha exhibido una clamorosa falta de reflejos.

Cómo puede ser que al acusársele de haber sido enjuiciado por un gobierno militar, en vez de defender su inocencia, no haya gritado que una acusación de un gobierno golpista es una condecoración democrática que solo un demócrata que repele el golpe de Estado sabe apreciar. Cómo se puede entender que en el fragor de la campaña no le haya recordado a su contendora quién es el que manda y quien es la mandada, así como su herencia política, con todo lo que esa mochila traía. O abandonar la campaña por casi 8 días dejando a la contendora suelta en plaza. Lo del secretario general del partido de la contendora fue un golpe mortal a la yugular que tampoco supo aprovechar. Y así por el estilo.

Al final de cuentas se gana o se pierde en el terreno de juego. Para poder ganar lo esencial es desear hacerlo con todos las fibras de su ser. El resultado es una sumatoria de aciertos y de errores, y el triunfo se ofrece a quien más acierta y a quien menos yerra. Los romanos enseñaron: “Amat Victoria Curam” (“la victoria solo alcanza a los que se preparan más”).

El reto vital de nuestra democracia, que llega inéditamente a su cuarto recambio constitucional sin alteraciones ni rupturas democráticas, es lograr el desarrollo nacional con paz social, la institucionalidad y la consolidación de nuestro sistema constitucional de gobierno (no exento de necesarias mejoras y ajustes que requieren de pocas –pero importantes- reformas constitucionales).

De haber ganado la opción de la candidata, sus 73 congresistas pesarán no necesariamente para bien y deberá apelar al “self restraint” (autocontrol) para no equivocar el rumbo del sistema democrático cayendo en la peligrosa autocracia que paradójicamente debilitaría su mandato. De ganar el contendor, deberá desarrollar estrategias constitucionales y políticas que le permitan gobernar con ostensible minoría en el congreso para no debilitar su mandato.

En uno y otro caso deberán tenderse los necesarios puentes del consenso, del diálogo, del renunciamiento y de la cesión de pretensiones a favor de los demás o en aras de la gobernabilidad. De no lograr eso, el panorama -en uno u otro caso- será de pronóstico reservado.

E PUR SI MUOVE

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AQL-BLOG E POR SI MUEVECuentan que Galileo, al  salir de la Inquisición donde tuvo que abjurar –so riesgo de morir quemado- su tesis heliocéntrica del mundo, masculló está expresión (“y, sin embargo, se mueve”) en señal de rebeldía ante su convicción en una lucha desigual contra la arbitrariedad y el oprobio característico fanatismo contra los que osaran pensar diferente.

Felizmente la humanidad ha evolucionado, y el Estado democrático de derecho nos consagra –a todos por igual- libertad de pensamiento y opinión.  A pesar de ello, la defensa de convicciones y principios atrae hoy –agazapados en el anonimato de las redes sociales que provee la tecnología del Siglo XXI- a algunos que se alocan evidenciando su fanatismo, como el de los destinatarios de la admonición de Galileo en el Siglo XVI.

El Tribunal Constitucional (TC) anunció mediante un “comunicado” haber llegado a un mayoritario veredicto en el hábeas corpus (HC) de Alberto Fujimori (AFF) contra la condena a 25 años que le impuso la Corte Suprema, y que hoy goza de autoridad de cosa juzgada y cuyo contenido ha sido validado por el TC.  Sin embargo, el texto del fallo recién se terminó de redactar y dar a conocer una semana después. Esto es inusual -es bastante informal- y no se condice con la importancia de la labor jurisdiccional del TC. Ni la Corte Interamericana de DDHH (CORTEDDHH) de San José, ni la Corte Internacional de Justicia de La Haya, ni siquiera en nuestra Corte Suprema habría obrado así.

Es casi seguro que AFF sea responsable de lo que se le imputa.  Y muy probablemente también sea responsable de crímenes de lesa humanidad, como fue sentenciado por la CORTEDDHH en los tristes casos “La Cantuta” y “Barrios Altos”.  De eso queda muy poca duda.  El problema es otro, y es que tal condena, para ser legítima en un Estado de derecho, debe responder a los estándares de los DDHH que precisamente defiende de la CORTEDDHH con base de la Convención Americana de DDHH (Convención), por lo que debe estar impuesta por un tribunal imparcial, sobre la base de la acusación del Ministerio Público y –por sobre todo- luego de un juicio justo que responda a los estándares del debido proceso definidos por la propia CORTEDDHH y recogidos por nuestra Constitución.

Dos eran las bases del HC de AFF contra su condena: (i) La ausencia de un tribunal imparcial; y, (ii) La condena por sobre lo que no fue acusado, no existe en la legislación peruana, no fue materia de la autorización de Chile al conceder la extradición e AFF hacia el Perú y no parte de la acusación del fiscal.

El juez San Martín ha reconocido en diversas oportunidades (Caretas de 5/5/16) que consultó acerca de la sentencia condenatoria con colegas españoles y, más allá del texto de esa correspondencia -consignada textualmente en el valiente voto disidente del magistrado Sardón-, resulta evidente que, como presidente del tribunal que juzgó y condenó a AFF, casi 2 años antes de escuchar a su defensa, ya tenía en mente cómo condenar a AFF, articulando con sus colegas y con la propia acusación fiscal la necesaria adecuación para que tal condena no se le escape de las manos. Es decir, AFF fue juzgado en la indefensión. Consultados dos connotados juristas –también españoles- de mucho prestigio, eso constituye una evidente falta ética que demuestra la ausencia de imparcialidad, lastrando el fallo condenatorio en su legitimidad.

El otro argumento del HC es el cintillo de “crimen de lesa humanidad” con que se cierra la condena a AFF (apartado 823) en la parte 4ta. del fallo titulada “Decisión”.  El propio San Martín ha reconocido que esa tipificación está fuera del sistema jurídico peruano, y los hechos demuestran que no estuvo ni en la autorización chilena de la extradición ni en la acusación del Fiscal en el juicio oral. ¿Cómo entonces aterrizó en la condena a AFF?  La explicación es iniciada por San Martín cuando dice que esa calificación es meramente formal, que no trae ni más condena, ni más años, ni cambia el tipo de los delitos por los que fue sentenciado.  Casi, diríamos, un saludo a la bandera.  Lo mismo dice el TC y ratifica en su redundante voto singular el magistrado Espinosa –quien ojito-ojito fungió de jefe de asesores de San Martín en la Corte Suprema- minimizando la gravedad de un delito cometido en agravio de la humanidad y sus consecuencias (inhabilitado para la amnistía y/o el indulto).

Nadie discute que la intromisión en el correo de San Martín sea un hecho irregular.  El problema es que cuando se ha juzgado la corrupción en el Perú, se ha recurrido a ese irregular método, y tanto la Corte Suprema como el TC han validado eso como prueba lícita alegándose ser hechos de público interés.  Es decir, un poquito de su propia medicina.

Cómo sostener que es inocuo lo que es agraviante. Como sostener que nada cambia cuando hay una calificación mortal que hace mucho más graves los efectos de una condena.  Para el derecho sanción es todo aquello que afecta la esfera jurídica de la persona.

Nadie dice que no merezca esa calificación, ni que los crímenes juzgados no lo fueran.  Ese no es el punto. De lo que no queda duda es que –por su trascendencia y su importancia para el Perú- AFF merecía un juicio justo inobjetable y legítimo, lo que parece no haber tenido.

No se entiende cómo en aras de la CORTEDDHH se afecta la Convención que ésta protege y aplica, ya que sus Arts. 8° y 9° señalan que nadie puede ser juzgado por lo que no está en la acusación (principio acusatorio-contradictorio) y nadie puede ser penado por aquello que no es delito conforme a su legislación, ni condenado a lo que la ley describe clara e inequívocamente de modo previo a los hechos juzgados.  La pegunta es: ¿Cómo, en nombre de la CORTEDDHH y de su jurisprudencia se puede actuar contra el texto expreso de la Convención y de la propia Constitución?

Defender principios cuesta, sobre todo cuando estamos en un medio hostil, unilateral y arbitrario.  Pero justamente eso es lo que garantiza el derecho, que los derechos fundamentales sean para todos, sin excepción.  Esa es justamente la estatura altura moral que distancia al Estado derecho de las autocracias que manipulan los procesos contra sus enemigos.  Es una paradoja que el tribunal de San Martín haya hecho uso de alguno de los instrumentos que el propio AFF utilizara en su autocracia contra sus enemigos políticos.

El Prof. Juan Montero, excepcional jurista, de la misma facultad de derecho de Valencia a la que San Martín recurrió, escribió a propósito de la defensa del juicio justo: ”el respeto de esos derechos no depende de las personas ni de los casos concretos, pues lo que hace que esos derechos sean fundamentales es que corresponden a todos los seres humanos, sin hacer distinción alguna(…) Existen ideologías políticas para las que no deben respetarse siempre esos derechos, y lo sostienen así desde una cierta manera de entender la seguridad en detrimento de la libertad. Todos sabemos a dónde se ha llegado desde esas concepciones. (…) Existen otras ideologías para las que el respeto de los derechos depende de que el mismo sirva para alcanzar una cierta manera de entender la igualdad, siempre a costa de la libertad, y también todos sabemos a dónde se llega estas otras concepciones. (…) a la postre unas  y otras llegan al mismo resultado, (…) a la negación de la dignidad. (…) Vuestra opción en el fondo no es más que la negación de los derechos y (…) significa, correlativamente, que todo vale para lograr la pretendida verdad”.

UN HOMBRE BUENO

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AQL-BLOG HOMBRE BUENOCarlos Blancas Bustamante (CBB), además de destacado jurista y profesor universitario es, ante todo, un hombre bueno en el buen sentido de la palabra, a decir de Machado.  Al cabo de 30 años de entrañable amistad es lo que en justicia se puede constatar en un medio egoísta, competitivo y fratricida donde las envidias y  exclusiones son pan diario.

Barranquino de nacimiento, hombre de familia, hizo sus estudios en el Colegio Inmaculada recibiendo una innegable impronta jesuita que le llevó, tan solo en cuarto de media, a afiliarse a la Democracia Cristiana en 1964 abriendo paso a su vida política.  La formación universitaria la recibió en la Facultad de Derecho de la PUC y su predilección fue el derecho público, el derecho constitucional y el derecho laboral.

Luego de los iniciales escarceos políticos en la vida universitaria, participando activamente en la entonces poderosa FEPUC (Federación de Estudiantes), ya en su vida profesional pasó a hacer vida militante en su partido.  Por eso es que muy joven, con 38 años, jura en julio de 1985 como Ministro de Trabajo del primer Gabinete en el primer gobierno del entonces joven presidente Alan García, dando forma a la alianza de gobierno APRA-DC.  Estando en una Cartera de su especialidad, hizo muy buena labor y meritorio papel.  Lamentablemente la grave crisis de los penales Frontón y Lurigancho, con trágico saldo en víctimas, hizo rodar la cabeza de Luis González Posada, entonces Ministro de Justicia, dando lugar a que el Presidente García hiciera un enroque con CBB entregándole la Cartera de Justicia hasta 1988.

En su paso por Justicia literalmente vió –paradojas de la vida- desde el 6to. piso del edificio del Banco Continental en Lampa –sin participar ni en la gestación ni en su ejecución- el equivocado intento de estatizar la banca, que nunca le fue consultado y que tanto pesar trajo para el Presidente García, dando nacimiento al movimiento Libertad liderado entonces nada menos que por Mario Vargas Llosa, intento que tanta complicación económica trajo para el país y para el propio primer gobierno aprista.  Quizás la historia no lo registre pero gracias a CBB la barrera judicial levantada por los dueños de los bancos contra ese errado intento fue finalmente acatada por el gobierno.

Regresó a su práctica profesional y a intentar hacer vida partidaria hasta que la militancia en la Democracia Cristina cayó en estado de nirvana, hasta la actualidad.  Hoy solo pertenece a un lugar en la historia política del Perú.  Pero CBB siguió militando sus ideas socialcristianas en su vida profesional y personal.  También regresó a la docencia universitaria en su alma mater.  La maledicencia, que nunca falta, y la intolerancia que siempre sobra en la sociedad peruana de toda laya, intentó vetar su regreso a la cátedra Constitucional, y el decano de entonces ordenó que sólo dictara el curso de laboral.  Sus amigos y discípulos lograron, entonces, vencer tan antidemocrático veto y, desde entonces, constituye un innegable referente constitucional y laboral en su Facultad formando a cientos de estudiantes. Incansable estudioso y preocupado lector de la realidad nacional, sigue la política día a día, siempre informado, siempre versado, siempre entretenido y siempre generoso en la docencia, a que ha sumado los grados de Magister y de Doctor en Derecho, e innumerables publicaciones, siendo la más reciente, como para el momento, el “Derecho Electoral Peruano”, la obra más versada y completa de esa especialidad.

Quizás el rasgo más importante en CBB es el apego a su ideal socialcristiano y la lealtad a sus amigos, discípulos y colaboradores.  Es, pues, un hombre digno e íntegro. Y, además, un buen amigo siempre enseña con su ejemplo de vida. Pocos como él.

 

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AQL-BLOG RAFO LEONExpreso mi solidaridad con Rafo León, a quien no conozco personalmente, pero a quien si conozco por sus colaboraciones que me han acompañado desde la universidad.  Con una pulcra prosa hace radiografía y sátira semanal de sociedad peruana, sobre todo de la pituquería-huachafería limeña.  Estoy seguro que la Corte Superior corregirá tan débil como poco sustentada sentencia.  Un poco más de tolerancia, correa y democracia no nos vendría mal, sobre todo entre comunicadores, si es que realmente queremos construir una sociedad democrática.  Por que como bien se ha repetido -desde Marguerite Duras hasta Gabo, pasando por Bryce- uno escribe para que lo quieran…

TAMPOCO, TAMPOCO

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BLOG TAMPOCO TAMPOCONi en los más cálidos sueños de verano, ni Freddy Chirinos ni Gilbert Violeta se pudieron haber imaginado condiciones más favorables para la campaña de la segunda vuelta, como la que han protagonizado Kenji Fujimori (KF) y su hermana candidata Keiko Fujimori (KSF), ambos hijos de papá Alberto Fujimori (AFF), el expresidente.

Siempre se ha sabido que KF, quien ingresó a la pubertad y adolescencia como hijo de presidente de la república, con todas las prebendas, facilidades, gollerías y engreimientos, ha sido engreído de papá AFF, y que éste lo prefería como candidato antes que a su hija KSF.  Después de todo, como buen nisei, AFF es machista y eso se le escapa por los poros.  Para su lamento, la ocasión (KSF fue joven, improvisada y abrupta primera dama en su primer gobierno cuando KF era tan sólo púber) y los tiempos hicieron que su dinástico legado político recayese en su hija KSF y no en su pichón.

Por eso es que KF se siente con derecho a reclamar la cabecera del fujimorismo. Por eso pecha a la hermana y, en una suerte de profecía  autocumplida, proclama su derrota en la segunda vuelta y reivindica para sí el liderazgo nada menos que para el 2021.  Y por eso trata de hacer su propio juego.  La diferencia es que KF, al contrario de su hermana que luce cierto orden y chanca la lección paporreteándola disciplinadamente, expone cierta oligofrenia política ante la cual conceptos como: partidos políticos, democracia interna, institucionalidad y Estado democrático de derecho poco o nada le dicen.

Se puede afirmar, entonces, que esta semana, el mejor vocero de la campaña por el voto a PPK para la segunda vuelta ha sido KF.  Y no ha sido un exabrupto, o impromptus: no.  Revela una desinteligencia, rebeldía, envidia y juego propio quizás desde el origen mismo del liderazgo de KSF impuesto por la pragmaticidad de papá AFF desde la DIROES y que KF mastica, pero no termina de asimilar, envalentonado por su voto preferencial. Lo que olvida es que ese voto no es a él, ni a lo que representa políticamente, sino al apellido, a la mochila que le hace estar donde está.  Esa es quizás la lección más importante que aún le falta  aprender.  Ya se ha dicho que si fuera Kenji Quispe, o Sánchez, otra sería su realidad.

Al manjar del pastel se han sumado las cerezas de los congresistas Chacón y Becerril que, embriagados por la cifra repartidora del Congreso 2016-2021, han adelantado la “salida por la puerta grande” de papá AFF de su carcelería en la DIROES impuesta por una condena de la Corte Suprema que goza de la autoridad de cosa juzgada que obliga a su cabal cumplimiento conforme al mandato constitucional.

Al lado de ello KSF le ha saltado a la yugular a PPK acusándolo de viajar a los EEUU bien sea por negocios, bien sea por supuestos problemas de salud.  Y lo simple y sencillo es que PPK es también papá en segundas nupcias y la única hija de su segundo matrimonio cumplió la mayoría de edad graduándose en la preparatoria para la universidad.  Hay quienes por la política lo sacrifican todo, y la familia paga los platos, sobre todo en gente joven y ambiciosa.  Hay quienes, sin embargo, no están dispuestos a sacrificar ni a los hijos, ni a la esposa por la política, el trabajo o por ninguna otra ambición personal, ya que hay momentos en la vida familiar que se dan una sola vez, y no vuelven.  Una graduación, la mayoría de edad, un matrimonio, un bautizo o un sepelio.  Debería ser -más bien- un activo, una buena señal, de PPK percibírsele como amoroso padre dispuesto a deponer toda ambición personal  por acompañar a su hija.  Claro, quien no ha tenido una verdadera familia no entiende de qué va eso.

Lo que a PPK le hace falta es conectar con la gente.  Extender su halo democrático sobre el fantasma autoritario que rodea, no sin razón, a la dinastía Fujimori que se cree con derecho a repartirse periódicamente el poder en el Perú.  AFF sostenía que “había nacido para ser gobernante”, como confiesan sus allegados. Parecería que antes que el amor de un buen padre de familia, esa ambición política es el principal legado a sus cachorros.  Ahí está el detalle.