[Visto: 17 veces]
Un joven profesor de una Facultad de Derecho devenida en activista y progre —con derecho de veto y segregación— postea con alegría digna de mejor causa que, cuando graduando, fue desaprobado en el examen de su título de abogado debido a su propia insuficiencia, que le impidió superar la exigencia de su facultad. Pasó a la segunda. Pondera que ese traspié le habría enseñado mucho en la vida. Desde esa dudosa atalaya intelectual, además de implorar por que los misiles caigan sobre el Congreso o por que al congresista fulano “se lo bajen” (fino, ¿no?) por no ser de su agrado, se permite denostar y criticar a profesores con más antigüedad y prestigio que él, graduados a la primera y con sobresaliente. [Extracto]

