EL DELICIOSO PLACER DE TRAGAR SAPOS

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AQL COMER SAPOSEn tiempo relativamente rápido la ONPE ha validado el triunfo de PPK en la segunda vuelta que le llevará al Sillón de Pizarro (periodo constitucional 2016-2021). Mucha gente se ha quejado la presunta lentitud en la contabilización de los votos pero, en verdad, habiéndose cerrado el proceso electoral el domingo pasado, tener todas las actas procesadas para el jueves por la noche es tiempo récord. Lo que ocurre es que al ser tan estrecho el resultado, se genera natural expectativa para definir si la ventaja se ampliaba, si el suspenso continuaba o si la candidata lograba remontaba el inicial resultado adverso.

Como diosito es peruano, pese a no haber sido un candidato portentoso,  PPK recibió el mayoritario apoyo de la ciudadanía y –con una mínima diferencia- terminó ungido con el legítimo mandato de presidente constitucional a partir del 28 de julio. Pero apunta ser excelente estadista y ya se evidenció desde la noche del jueves mismo al dar su primera declaración como presidente electo.

Muchos se habrán de atribuir el éxito. En verdad la suerte, su calidad personal y el evidente antifujimorismo (más del que se había calculado tanto en el Bucaré, cuanto en la DIROES) han definido la balanza a favor de PPK. ¿Le hipoteca a los grupos que le han dado su apoyo? De ninguna manera, en la medida en que no ha pactado y ha sido un voto tan espontáneo como legítimo. ¿Le debe algo a alguien? A nadie, excepto a su electorado, que suma aritméticamente más de la mitad de los votos válidos. Y eso es suficiente para tener tras de sí un triunfo legítimo.

Algunos querrán ver en la ajustada diferencia una crisis de legitimidad, pero como enseña la experiencia del “balotaje”, de ordinario el segundo caza al primero y la tortilla se voltea en la segunda vuelta. Tal cual ha sucedido. Y si alguien cree que su legitimidad está afectada, no hay que olvidar que entre la primera y segunda vuelta PPK subió casi 30 puntos en la preferencia del electorado, así que su legitimidad es  indiscutible.

¿Qué hacer? Hay que llegar al consenso, que deja de ser necesario para convertirse en vital para nuestra democracia. Las elecciones terminaron y es hora de restañar las naturales heridas de toda campaña política. Finalmente la política no trata (no debiera tratar) de deglutir apetitos personales, sino del bienestar común que, al fin de cuentas, es el bienestar de nuestra nación y de la democracia.

Para ser un verdadero estadista se debe tener preparado el estómago para tragar con dulzura todos los sapos necesarios. En la historia reciente, luego de la cruenta persecución odriísta sobre los apristas -Haya de la Torre estuvo 2 años asilado en la Embajada de Colombia- pactaron en 1963 la Coalición APRA-UNO que le hizo la vida a cuadritos a Belaunde desencadenando el Golpe de Estado de de 1968. Luego de que Lourdes Flores en los ’80 acusara al presidente García en Diputados, y contendiera electoralmente, terminó dentro de su plancha presidencial dando lugar a la alianza APRA-PPC del 2016. Después de que tanto Rafael Rey, como Antero Flores, acusaran en el Hemiciclo a Alan García, terminaron arrodillados ante él aceptándoles carteras ministeriales. Y así por el estilo.

Cuentan que al finalizar una pasada segunda vuelta en que también un candidato se impuso a otra candidata, aquél pidió llamar a quien postulaba a la vicepresidencia en la fórmula opositora, ya que quería verlo de portero del Estadio Nacional. El opositor terminó aceptando la jefatura del IDP de manos de su contendor.

Los sapos también deberán de tragarse, quizás con menor entusiasmo pero en mayor cantidad, en la tienda de quien acaba de perder. Se avecina “la noche de los cuchillos largos” y quienes fueron postergados o no escuchados se levantarán de sus lápidas para exigir cuentas. PPK deberá agradecer la inicial intervención de Trelles, si bien en la pasada campaña, dejó en el inconsciente colectivo la frase de antología “nosotros matamos menos”. A renglón seguido una unánime estrellita para la Chacón (“AFF saldrá por la puerta grande” inaugurando la segunda vuelta), siguiendo por Ramírez y sus cuentas poco claras a pesar de la cual KFH lo tenía de llavero, continuando con Chlimper y sus audios truchos con que quiso quitarle hierro a la denuncia de “Cuarto Poder”. La cereza del pastel está reservada para Kenji quien, tampoco tampoco, terminó por sepultar las ilusiones de quien era nada menos que su lideresa (al menos en el papel) pero, antes que eso, su propia hermana. Qué bonita familia.

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