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CEREBRO Y EJERCICIO FÍSICO

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Categoría : Neurociencia

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El ejercicio físico es muy importante para un óptimo desarrollo personal y mental.
Por eso, en este #NEURO-EDUCATE te recordamos la relevancia de la actividad física en nuestras vidas y explicamos brevemente sus orígenes.

COACHING EMPRESARIAL EN EL PERÚ

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Categoría : Neurociencia

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El coaching empresarial en nuestro país es una actividad profesional que viene ampliando significativamente su ámbito de desarrollo. Observamos que empresarios y emprendedores de todo nivel buscan mejorar sus habilidades de liderazgo. Y dada la extraordinaria y diversa realidad de la que somos parte, es necesario dar una mirada general para ubicar el coaching en el contexto económico nacional.

Lo primero que hay que decir es que las nociones de coaching usualmente son aprendizajes logrados en ámbitos internacionales, conceptos y métodos que al aplicarse en nuestro país se friccionan con las prácticas y culturas propias, no siempre encajando apropiadamente. Puedo decir, a partir de mi experiencia, que será más propicio el “match” mientras más vinculada sea la actividad de la empresa al entorno internacional y a la modernidad tecnológica. Pero no pasa lo mismo con las micro, pequeñas e incluso medianas empresas, muy influenciadas por la cultura y la historia locales.

Por lo tanto, una primera idea es que necesitamos profesionales que sepan adaptar la vastísima información que nos proporciona el entorno internacional del coaching con nuestra rica y dinámica realidad local. En esa necesaria mixtura se enriquecerá la teoría y práctica del coaching.

Una segunda idea es que el coach no puede ser monotemático. Puede ser originario de una profesión (por ejemplo, psicólogo) pero podría ser insuficiente para que su oferta o aporte sea enriquecedora para el coachee. Relato mi experiencia: soy abogado, un perfil profesional ligado a la formalidad de las leyes y la dinámica del poder, pero he tenido que ser autodidacta en psicología y neurociencias para involucrarme en una actividad que considero apasionante y prometedora. Y por historia personal bastante cercano a la actividad empresarial (desde los 8 años mi padre me llevaba a su pequeña empresa para “saber en el futuro cómo manejarla”).

De modo que el coach debe ser el primero en autoanalizarse y conocer sus propias fortalezas y debilidades. Dado los diversos campos que en la actualidad se despliega el coaching, es pertinente que el coach se especialice. Pretender ser todólogo por urgencias económicas, no es el mejor perfil. La mejor armadura de un coach es su prestigio profesional, no importa la carrera de procedencia. En mi caso, tuve que hacerme un FODA y definir mi camino y mis prioridades de adquisición de conocimiento y experiencia. Precisamente por lo arriba explicado, decidí la especialidad de coach empresarial. No soy un coach ontológico (por mencionar otro tipo de coaching) así que prefiero sugerir al eventual cliente otro profesional con el perfil que solicita.

Una tercera idea, sistematizada a partir de la experiencia y no de la academia, es que los factores culturales son indispensables para un servicio de éxito. En nuestro país hay por lo menos tres condiciones al respecto: una cultura de emprendimiento familiar, una cultura de informalidad y una cultura de liderazgo isoscélico.

No necesito fundamentar que más del 96% de las empresas en suelo peruano son micro y pequeñas empresas. Según el INEI, las empresas activas en el Directorio de Empresas y Establecimientos son más de 2,8 millones al 2021. La inmensa mayoría de ellas son emprendimientos familiares. Esto le da una dinámica especial a la cultura del núcleo directivo. Por ejemplo, primará la confianza antes que el mérito. Si la actividad económica es duradera requerirá inevitablemente pensar el relevo generacional. Y precisamente por tratarse de una familia, se incorporan a la actividad empresarial todos los componentes emocionales (positivos y negativos) que se arrastran desde los inicios de la familia. Si uno observa bien, cada uno de estos aspectos es todo un mundo para analizar y orientar. Puedo decir que el mundo emocional personal y familiar es uno de los aspectos esenciales a atender para orientar adecuadamente las soluciones. Y es tal vez el más complicado. Si el coach no se interesa por la historia familiar, le será difícil desatar los nudos mentales que se pueden formar entre los miembros de ella. Y por supuesto, cada familia tiene una única y gran historia, por lo que la intervención no puede ser similar en todos los casos. Asimismo, tendrá que disponer de toda su capacidad para lograr que cada familia reconozca la importancia de separar lo familiar de lo profesional.

Un nuevo elemento debo reseñar en este punto. Según el INEI, el 62% de las empresas creadas en el 2021 son del tipo personas naturales con negocios, y el 53% son conducidas por mujeres. Podemos entonces sugerir la siguiente hipótesis: que para los próximos años, las empresas personales con liderazgo femenino reforzarán la dinámica familiar de las empresas peruanas.

La cultura de informalidad es el segundo gran universo en el que viven las empresas peruanas. Es frecuente la ausencia de una información contable fiable, es escasa la cultura financiera primando masivamente el manejo de efectivo, mientras se pueda se evita la entrega de comprobantes de pago, no existen protocolos de producción, no hay plan de negocios o presupuesto, la dirección de los recursos humanos está marcada por la incertidumbre, la improvisación y la alta rotación. Entonces, ¿por qué es tan atractiva? Porque facilita las cosas y la rentabilidad. Pero tiene un límite.

La informalidad es el enemigo feroz de la productividad y la competitividad. He brindado coaching a empresas que empezaron de cero en el mercado local, con los años se abrieron a la exportación y se dieron de cabeza contra la realidad: no cumplir con los plazos y con la calidad acordada les significó pérdidas millonarias. De modo que un coach empresarial no solo tiene que lidiar con el proceso material que significa pasar de la informalidad a la formalidad y del ejercicio informal a la gestión profesional de la empresa. Tan o más importante es lidiar con el proceso mental de ese cambio en los líderes de la empresa.

¿A qué llamo liderazgo isoscélico? Es el tipo de conducción de una empresa, que cual triángulo isósceles recto, concentra excesivamente las decisiones en el vértice superior de la estructura. Este tipo de liderazgo al comienzo puede ser muy útil, básicamente por la dimensión de la empresa. Pero es casi una ley divina que cuando la actividad se complejiza, ese tipo de liderazgo empieza a ser una traba para el crecimiento de la empresa.

Se hace más difícil cuando el emprendedor está convencido que ha llegado adonde ha llegado por hacer así las cosas. Para él, en su modo extremo (más frecuente de lo que se cree) delegar es imposible y confiar en los subordinados una locura. Puede llegar a ser consciente de su limitación o del perjuicio que ocasiona dicha práctica a la empresa (y por eso se anima a requerir un coach), pero esa cultura y costumbre de liderazgo vertical están tan arraigadas que se hace imperativo acompañar un proceso de deconstrucción mental de ese tipo de liderazgo.

Una cuarta idea que exponer es sobre la dinámica del coaching. Tiene que haber un propósito, un plan y un plazo. El propósito se resume en la pregunta ¿para qué el servicio? Lógicamente, no podrá conocerse por anticipado los objetivos precisos. Tomará una primera fase de acercamiento para lograr determinarlos, pero es imperativo que el coach clarifique qué quiere lograr, cómo y en qué tiempo lo hará. Me gustaría contar el siguiente caso: una pareja propietaria de una empresa me contactó para preparar a sus hijos para que ellos en corto tiempo puedan hacerse cargo de la empresa. Pronto fue más que evidente que no eran los hijos los únicos que necesitaban el servicio, sino ellos mismos. Al entender eso y fijar los objetivos con más claridad, los logros fueron más certeros.

En cuanto al plan, requiere una dosis combinada de fijación consciente como de plasticidad cognitiva. El plan te permite hacer realidad los objetivos propuestos, por ello es deseable que todos sepamos cómo van a hacerse las cosas, pero también es cierto que la realidad puede ser también un océano tempestuoso en que los planes pueden volar en mil pedazos. El desarrollo del servicio, para resumir la idea, no puede estar solo en la mente del coach, todos tienen que estar al tanto para buscar el compromiso compartido, porque el tiempo de cada uno tiene hoy tanto valor como cualquier otro recurso o riqueza.

Finalmente, soy absolutamente contrario al coaching vitalicio, no sólo lo considero contrario a la ética de un coach sino a la esencia del coaching. El coaching es un entrenamiento para la motivación y la voluntad y un acompañamiento para la decisión y la ejecución de carácter temporal. El coach tiene que tomar distancia del coachee y ser el primero en entender que su trabajo es como darle alas para que pueda volar solo después. Y mientras más pronto, mejor. Trato a lo más, de que mi servicio, dependiendo del propósito, dure entre tres meses a un año. No más.

Hay varios elementos más por contar, pero nos quedaremos aquí, no sin antes prometer que esta entrega es el inicio de un compartir que puede ser útil para empresarios interesados en contar con un servicio idóneo de coaching, como para coaches interesados en esta fascinante actividad.



QUÉ ES LA NEUROARQUITECTURA Y CÓMO PUEDE AYUDARNOS A COMBATIR EL ESTRÉS Y SER MÁS CREATIVOS

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Categoría : Neurociencia

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Analía Llorente

BBC News Mundo

“Mi escuela parecía una cárcel”.

Así describió mi madre el colegio al que asistió de niña.

María Ester, que tiene 75 años y que solo cursó la escuela primaria en el norte de Buenos Aires, Argentina, me contó sobre sus paredes infinitamente grises, las líneas de bancos de madera desgastados y el único árbol que había en el patio donde jugaba con sus compañeros.

Ese lugar que se suponía tenía que inspirar la creatividad y fomentar la concentración para dar lugar al aprendizaje, para ella era una prisión.

“A veces el espacio no está pensado para mejorar la vida de las personas (que lo utilizan), sino para atender distintos criterios funcionales de seguridad, de resistencia de materiales, de limpieza, de mantenimiento, etc. Y un caso claro de ello es la arquitectura escolar, en la que no se ha pensado en el desarrollo de los niños”, explica Susana Iñarra, doctora en Arquitectura y profesora en la Universidad Politécnica de Valencia, España.

La especialista destaca, sin embargo, que desde hace algunos años están surgiendo nuevas corrientes arquitectónicas, sobre todo en países anglosajones, para atender este déficit en el diseño escolar.

Entre los cambios se incluye tratar de fomentar la libertad en el movimiento de los niños, adaptar el diseño a la altura visual de los menores e incluir espacios en los que haya contacto con la naturaleza.

Todos estos planes y modificaciones que pueden potenciar el comportamiento de una persona, así como calmar su estrés o ansiedad, surgen gracias a una reciente fusión de la neurociencia y la arquitectura. Algo que comúnmente recibe el nombre de: neuroarquitectura.

“Está disciplina trata de entender cómo el espacio afecta a nuestro cerebro y en consecuencia, a nuestro estado emocional y comportamiento”, añade a BBC Mundo Iñarra, miembro del grupo de investigación Neuroarquitectura del Instituto de Investigación e Innovación en Bioingeniería i3B, de la Universidad Politécnica de Valencia, España”.

Intuición vs. conocimiento

La arquitectura no es solo un conjunto de cuatro paredes, un piso y un techo.

“La arquitectura es una experiencia. O al menos debería serlo”, define Frederick Marks, expresidente y miembro fundador de la Academia de Neurociencia para la Arquitectura de Estados Unidos (Anfa).

“Somos seres emocionales que cada vez que entramos a un espacio, reaccionamos”, describe Marks.

El especialista pone el ejemplo de una catedral de cientos de años de antigüedad con su imponente fachada exterior, su gigantesca altura y su inmensa puerta de ingreso.

Y cuando ingresamos, nuestros sentidos se activan.

Podemos oler un cierto tipo de edad asociada al edificio, escuchar el sonido posiblemente del agua, de gente caminando, tal vez de música.

Experimentamos la luz que atraviesa tanto vidrios transparentes como de colores y se refleja en muchas superficies diferentes. Podemos tocar esas superficies y tener ciertas reacciones.

“Estamos impresionados y abrumados. Todo eso hace la experiencia y queremos alcanzarla para tener un mejor entendimiento de la arquitectura”, detalla Marks a BBC Mundo.

Tanto el ejemplo de la catedral como el de la escuela de mi madre nos ofrecen una experiencia sensorial que puede ser positiva para muchos y negativa para otros.

La catedral fue construida con una intencionalidad de provocar esas emociones indistintamente de la creencia religiosa, aunque, ciertamente, hace cientos de años no había evidencia científica sobre la respuesta del cerebro a la arquitectura.

“Existe una diferencia entre tomar una decisión intuitiva sobre la arquitectura y tener evidencia sólida basada en el conocimiento”, dice Marks.

Por eso “es importante no confundir una intuición en arquitectura, que podría hacer cualquier arquitecto a través de su experiencia y su buen criterio de diseño, con la neuroarquitectura“, asegura, por su parte, Iñarra.

“Esta es una ciencia basada en un estudio riguroso a partir del cual, en casos concretos, medidos y controlados, se pueden llegar a conclusiones para aplicar al diseño”, añade.

Entonces, ¿cuáles son esos estudios rigurosos?, ¿cómo se hacen? y ¿cómo saber qué diseño arquitectónico se necesita para lograr determinadas emociones?

Cómo funciona la neuroarquitectura

Hay espacios que nos agobian porque son muy pequeños y pueden generar determinadas tensiones y otros que sabemos que nos relajan. Esa evidencia es clara y a veces bastante obvia.

Pero el estudio científico que da respuesta a estas reacciones es en realidad un área muy nueva con varias corrientes que las analizan, aunque todas comenzaron en la segunda mitad del siglo pasado.

Uno de los primeros en darse cuenta del efecto de la fusión entre la arquitectura y la neurociencia fue el virólogo estadounidense Jonas Salk (1914-1995), quien desarrolló una de las vacunas contra la poliomielitis.

A mediados de 1950, el científico estaba encerrado en su laboratorio en un sótano con poca luz de la Universidad de Pittsburgh, Pensilvania, estancado en su trabajo.

Decidió tomarse una licencia porque creía que un tiempo fuera de la oficina sería fundamental para pensar.

Viajó a Italia, donde se alojó en un monasterio del siglo XIII, construcción que inmediatamente lo impactó y conmovió.

“Al estar en un paisaje de gran belleza, rodeado de una arquitectura de cientos de años y la capacidad de estar tanto afuera como adentro (del edificio), le hizo cambiar su espíritu emocional”, describe Marks.

“Y le permitió concebir una forma de articular su vacuna de manera diferente a como lo había hecho antes”, añade.

Además de regresar a Estados Unidos con la solución para crear la primera vacuna segura y efectiva contra la poliomielitis, Salk volvió también con la idea de construir un nuevo instituto de investigación que aplicara conceptos que inspiraran la mente.

Así que convocó al arquitecto Louis Kahn para desarrollar y construir en 1960 el Instituto Salk, un centro de investigación de vanguardia con sede en La Jolla, California, considerado un referente de la neuroarquitectura.

Se crearon espacios de laboratorio amplios y sin obstáculos que pudieran adaptarse a las necesidades cambiantes de la ciencia. Los materiales de construcción tenían que ser simples, resistentes, duraderos y lo más libres de mantenimiento posible, detalla la institución en su sitio web.

El instituto está conformado por 29 estructuras. Dos de ellas en forma de espejo, cada una de seis pisos de altura, que miran a un gran patio. Tres pisos albergan laboratorios y los tres niveles superiores brindan acceso a los servicios públicos. También cuenta con un edificio de oficinas con vista al océano Pacífico.

“El lugar invita a la gente a estar afuera y a trabajar adentro. Es muy propicio para esta idea de colaboración que es necesaria entre personas de diferentes disciplinas y conocimientos para que hablen entre sí tanto de forma programada como no programada o improvisada”, describe Marks, que es arquitecto especialista en planificación y diseño en instalaciones de salud y de laboratorio y que colabora como investigador en el Instituto Salk.

A partir de entonces, los estudios sobre neuroarquitectura se fueron desarrollando en varias partes del planeta y los descubrimientos que acompañaron demostraron avances para el bienestar de los seres humanos.

Por ejemplo, el arquitecto sueco Roger Ulrich pudo demostrar en una investigación de ocho años en la década de 1980 que el efecto de una hermosa vista en la habitación de un hospital puede acelerar de recuperación de un paciente después de una cirugía.

“Esto fue un ejemplo de lo que se llama diseño basado en evidencias científicas”, describe la profesora Iñarra.

En la actualidad, el equipo de la investigadora realiza este tipo de experimentos de estudio del cerebro y la arquitectura.

“Lo que nosotros hacemos a través de un análisis muy riguroso es estudiar cuáles son los efectos del espacio en determinados aspectos de las personas. Pueden ser emocionales o comportamentales; cómo las personas se sienten y cómo se van a mover, por ejemplo”, explica.

El paso a paso de los estudios comienza con identificar las emociones que se quieren resaltar en esos espacios.

Y luego le siguen pruebas para determinar cómo las personas pueden responder a esas emociones aplicando determinados diseños que pueden incluir factores como colores, formas y distribución del espacio.

Hay distintas maneras de medir la reacción de las personas desde un nivel neurofisiológico con la actividad cardíaca y el electroencefalograma con la actividad cerebral.

Dependiendo del análisis, pueden utilizar pulseras para medir la sudoración y cuestionarios validados por psicólogos.

“Para realizar estos estudios es muy importante tener aislados los parámetros. Conseguir esto en el espacio real es muy difícil”, señala la profesora.

“Por ejemplo, para estudiar el efecto que tiene un color en la persona habría que tener la misma habitación pintada con un tono idéntico e ir cambiando el color de la pared. Como esto es difícil de modificar en el espacio real, trabajamos a través de realidad virtual”, explica.

Entonces, primero se recrea un ambiente artificial siguiendo ciertos parámetros de diseño en los que se busca generar esas emociones y en un paso posterior se aplica en la vida real.

La investigadora detalla que comenzaron a realizar un estudio en el aula para analizar cómo la combinación de las variables luz, color y forma son capaces de potenciar los procesos cognitivos del alumnado como atención, memoria y concentración.

Una de las conclusiones es que “tanto los resultados psicológicos como neurofisiológicos indicaron que los tonos fríos mejoraron el rendimiento en la atención y la memoria más que los tonos cálidos“, señala Iñarra.

La investigadora advierte que dar recetas generales sobre qué colores ayudarían a una emoción en concreto es incorrecto y no funcionaría.

Los estudios de neuroarquitectura están basados en el análisis del comportamiento de determinados participantes en un espacio en concreto y sus resultados “no se pueden extrapolar a todos los ambientes”, asegura Iñarra.

Pautas generales

El resultado de un estudio de neuroarquitectura en cada espacio y grupo es único, pero hay ciertos parámetros generales que pueden ayudarnos a combatir el estrés y a ser más creativos.

Numerosos estudios revelan que la presencia de naturaleza relaja el estado emocional.

Observar vegetación a través de una ventana y la presencia de plantas en los interiores suele rebajar los niveles de ansiedad y de estrés.

También se demostró en sitios experimentales que los techos altos propiciarían las actividades creativas y artísticas. Mientras que los techos bajos favorecerían la concentración, el trabajo rutinario y la sensación de seguridad para dormir.

Iñarra hace hincapié en que el primer paso en los estudios de neuroarquitectura es identificar la emoción y luego estudiar qué parámetros se necesitan para alcanzarla.

“En una habitación de hospital está claro que el paciente necesita sentir relajación y poder descansar, pero en una sala de lactancia, donde llevamos a cabo otro estudio, encontramos que la emoción más importante era la intimidad, que parece obvio cuando lo pensamos, pero es importante llegar a estas conclusiones a partir de un estudio con unas pautas rigurosas en este ámbito”, describe.

En otro estudio, el equipo analizó la reacción cognitiva-emocional a través de sus registros neurofisiológicos para medir la percepción de “seguridad” del peatón al momento de cruzar en un punto urbano determinado con árboles y sin árboles.

Una de las conclusiones que observaron es que la reducción de vegetación aumentaba la sensación de “seguridad”, aunque esto solo ocurrió durante el día. Por la noche el factor más importante fue la iluminación.

Si bien hay que atender los criterios emocionales de las personas que usarán esos espacios, tampoco hay que olvidar otros aspectos funcionales, higiénicos, de movilidad, etc. que requiere el lugar.

“En un estudio de neonatología vimos que lo que faltaba era la intimidad para que los padres puedan encontrarse solos con sus bebés, entonces introdujimos separaciones entre las diferentes camas sin perjudicar el control visual” necesario en ese ambiente, detalla Iñarra.

“Y en patios escolares estamos trabajando para tratar de re-naturalizarlos, es decir introducir la naturaleza y, sobre todo, medir el efecto concreto que tiene en el rendimiento y en la concentración en la vuelta al aula”, dice.

La pandemia y el futuro

La pandemia de la covid-19 dejó al descubierto que nos ocupamos poco del diseño de nuestro entorno más cercano.

“Se ha hecho evidente que no es suficiente tal y como están diseñadas las viviendas, ya que no se soporta estar tanto tiempo en el mismo espacio sin salida al exterior”, opina Iñarra.

Para la investigadora, es importante entender la importancia del diseño y de invertir en el hogar.

“En países como España, o donde hay un mejor clima, y se vive en el exterior porque tenemos una cultura muy social, las personas han descuidado la calidad de su hábitat en comparación con los países donde hace más frío, donde los hogares están mejor equipados. Esto se ha hecho evidente en la pandemia”, analiza.

“Como tenemos asumido que hay que invertir en la alimentación, hacer ejercicio y mejorar la forma en la que vestimos para sentirnos mejor, también hay que pensar en el hogar. Preocupémonos por la decoración, los materiales y todo lo que podamos hacer para mejorar el lugar donde vivimos”, opina Iñarra.

Por su parte, Marks resalta que los edificios son cada vez más inteligentes y que tenemos que observar cómo nos sentimos con eso y respetar las diferencias.

“Vivimos en un mundo lleno de sensores. Se está generando una gran cantidad de datos sobre cómo nos movemos por los edificios, cómo nos sentimos dentro y cómo el edificio puede reaccionar en función de esas condiciones. Creo que hay una obligación casi forzada en el futuro de entender eso”, advierte.

“No somos tan simples como creíamos. Somos complejos y todos somos diferentes. Entonces necesitamos construir un mundo para ser más complaciente al reaccionar ante esas diferencias“, concluye.

Publicado en BBC Mundo (29 mayo 2021)

https://www.bbc.com/mundo/noticias-56741621


AISLAMIENTO Y EDUCACIÓN FÍSICA

Categoría : Neurociencia

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¡Este lunes te traemos un nuevo #NEURO-EDÚCATE!
Continuamos desarrollando el tema de cómo el aislamiento afecta a nuestra vida cotidiana. En esta ocasión relacionándolo al tema de la salud física.
El aislamiento prolongado afecta nuestro GPS cerebral y nuestra salud; por ello, es recomendable tener una rutina diaria y realizar ejercicio físico.
¡Sigan atentos y atentas a nuestras redes sociales para seguir conociendo sobre otros temas importantes en nuestras vidas!

LOS PRÓXIMOS 50 AÑOS DE NEUROCIENCIA

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Categoría : Neurociencia

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Este material es un resumen del artículo del mismo nombre publicado en el Journal of Neuroscience el 2 de enero de 2020, con motivo del 50° aniversario de la Society for Neuroscience (SfN). Sus autores integran el Comité Asesor de Trainee de la Sociedad de Neurociencia 2019.

Este material tiene un exclusivo propósito de divulgación por su trascendencia para entender los últimos avances neurocientíficos en los últimos 50 años y las predicciones de este grupo de futuros neurocientíficos para los siguientes 50 años.

Nuestra labor es la de presentar lo que a nuestro entender son las partes más relevantes a fin de que nuestros lectores en América Latina puedan tener una comprensión cabal del pasado y futuro reciente de las Neurociencias.

El link del material original es: https://www.jneurosci.org/content/40/1/101#DC1.

Resumen

En el 50 aniversario de la Society for Neuroscience, reflexionamos sobre el notable progreso que el campo ha logrado en la comprensión del sistema nervioso y avizoramos las contribuciones de los próximos 50 años. Predecimos una aceleración sustancial de nuestra comprensión del sistema nervioso que impulsará el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas para tratar enfermedades en el transcurso de las próximas cinco décadas. También vemos a la neurociencia en el nexo de muchos temas sociales más allá de la medicina, incluida la educación, el consumismo y el sistema judicial. En combinación, los avances realizados por la investigación en neurociencia básica, traslacional y clínica en los próximos 50 años tienen un gran potencial para mejoras duraderas en la salud humana, la economía y la sociedad.

Introducción

En 1969, el Comité de las Academias Nacionales de Ciencias del Cerebro de los Estados Unidos acordó que se necesitaba una organización central para “1) avanzar en la comprensión de los sistemas nerviosos y su papel en la conducta; 2) promover la educación en neurociencias; y 3) informar al público en general sobre los resultados y las implicaciones de la investigación actual ”.

Por lo tanto, la Society for Neuroscience (SfN) se fundó con el objetivo de servir como esa organización central al reunir a neurocientíficos de todas las disciplinas. En el transcurso de los últimos 50 años, los miembros de la Sociedad han sido fundamentales para impulsar el increíble crecimiento y los rápidos avances tecnológicos que han acelerado nuestra comprensión de la función del sistema nervioso tanto sano como patológico.

Como miembros del Comité Asesor de Aprendices de SfN, muchos de nosotros nos unimos al campo en la última década y reconocemos que es la visión y el impulso de nuestra cohorte lo que hará avanzar el campo durante los próximos 50 años. Nuestro Comité representa la vastedad de la investigación en neurociencia, con miembros que abarcan amplios intereses científicos, que van desde el desarrollo neurológico hasta los correlatos neuronales del comportamiento, y provienen de países de todo el mundo.

Como grupo diverso de líderes dentro de la Sociedad, pensamos profundamente en la próxima generación de neurocientíficos y en cómo será su mundo científico porque también es cómo será nuestro mundo. Esperamos que esta visión estimule el entusiasmo entre los profesionales y aumente la comprensión pública del notable potencial que tiene la investigación en neurociencia para mejorar la salud humana y la sociedad.

Neurociencia celular y molecular

Los últimos 50 años produjeron avances monumentales en nuestra comprensión de los procesos celulares y moleculares que dictan todos nuestros pensamientos, deseos y acciones.

Para cuando SfN celebre su centenario, anticipamos cambios aún mayores en la metodología y el consenso conceptual que impulsarán el campo hacia la respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cómo funcionan juntos los miles de millones de componentes individuales del cerebro para generar comportamiento? ¿Cómo provocan enfermedades los cambios en el cerebro? ¿Qué hace que el cerebro humano sea único?

Dos logros notables para responder a estas preguntas serán la finalización del conectoma y un atlas celular completo del cerebro de los mamíferos.

La investigación durante los próximos 50 años mejorará nuestra comprensión de la maduración de la sinapsis y las formas en que esta estructura de importancia crítica está regulada por vías de señalización complejas, mecanismos de plasticidad y elementos no neuronales, como los astrocitos, la microglía y la estructura extracelular.

Desarrollo

Sobre la base de los avances en la neurociencia celular y molecular, el campo de la neurociencia del desarrollo podrá describir cómo los factores internos y externos cambian la trayectoria de las neuronas individuales, los circuitos y el cerebro para alterar el riesgo y el comportamiento de la enfermedad.

El neurodesarrollo abarca el estudio intracelular a través del análisis de todo el sistema para permitir una comprensión de cómo las neuronas individuales adquieren una función específica dentro del sistema nervioso, y cómo se desarrolla el cerebro durante décadas.

En particular, la caracterización transcripcional de las neuronas será fundamental para proporcionar una base mediante la cual los investigadores puedan estudiar cómo se determinan el destino celular, las rutas migratorias y la conectividad en tipos de células únicos.

Los últimos 50 años de investigación en neurociencia han sido sede de un debate de décadas sobre la existencia de la neurogénesis adulta. En el transcurso de las próximas cinco décadas, esperamos que las nuevas tecnologías logren avances en este campo.

Desde su introducción en 2013, los organoides cerebrales (tejidos sintéticos en miniatura) han presentado a los neurocientíficos un sistema modelo que puede usarse para estudiar una gran variedad de procesos, incluido el desarrollo y el envejecimiento del cerebro. En combinación con las imágenes de células vivas, los organoides cerebrales acelerarán enormemente el progreso en la comprensión de los patrones de señalización complejos que impulsan el destino celular, la migración neuronal y la extensión de neuritas.

Los experimentos con organoides cerebrales que utilizan estrategias virales para medir y manipular la actividad neuronal también serán fundamentales para dilucidar el papel que juega la plasticidad dependiente de la experiencia en la formación y mantenimiento de circuitos neuronales. Junto con el desarrollo de métodos más accesibles para manipular la estructura celular in vivo, estos avances permitirán a los neurocientíficos comprender mejor los mecanismos subyacentes a la formación de sinapsis y vincular la plasticidad estructural con la plasticidad y el comportamiento sinápticos.

En última instancia, los organoides cerebrales se convertirán en un modelo estándar para detectar productos farmacéuticos y probar la eficacia de las técnicas de edición de genes como terapias para enfermedades neurológicas. Además, esta tecnología puede que algún día proporcione los medios para corregir el daño resultante de una lesión o enfermedad utilizando tejido cerebral de reemplazo derivado de sí mismo.

De los sistemas a los comportamientos

Históricamente, los neurocientíficos han adoptado un enfoque reduccionista para comprender la función cerebral. Nuestra moderna comprensión del cerebro ha evolucionado durante el siglo pasado, desde las 47 regiones cerebrales limitadas conocidas en 1909, hasta nuestro mapa actual del cerebro humano con 98 regiones sólo en la corteza.

Dado que varios sistemas cerebrales se comprenden bien individualmente y se han desarrollado técnicas con mayor resolución temporal y espacial para monitorear y manipular la actividad neuronal, ahora estamos mejor posicionados para comenzar a descifrar cómo los grupos de neuronas y regiones distantes trabajan juntos para impulsar el comportamiento.

Durante los próximos 50 años, estas técnicas proporcionarán la base para avances monumentales en nuestra comprensión de cómo los conjuntos neuronales guían el comportamiento, y quizás incluso la conciencia. La conciencia, en particular, es un objetivo importante de la investigación en profundidad, ya que la experiencia misma de la conciencia en nosotros mismos y en el mundo que nos rodea probablemente impulsa el funcionamiento cognitivo (p. ej., planificación de acciones o toma de decisiones) y puede estar modulada por enfermedades y condiciones que afectan el cerebro.

Durante los próximos 50 años, los enfoques utilizados en la neurociencia del comportamiento se asemejarán más a los métodos sofisticados que se utilizan para diseccionar funcionalmente los circuitos neuronales.

Más aún, nuestra capacidad para rastrear el comportamiento de manera continua y confiable en entornos sociales abrirá la puerta al desarrollo de nuevos modelos animales de enfermedades neuropsiquiátricas, como la ansiedad y la depresión, para las cuales los modelos actuales son demasiado simplistas.

Finalmente, a través de la combinación de tecnologías para registrar e interactuar con circuitos neuronales en tiempo real, además de incorporar metodologías no sesgadas para caracterizar el comportamiento y la actividad neuronal, veremos una transformación en las tecnologías de interfaz neuronal que involucran directamente al sistema nervioso. Actualmente, esta tecnología está experimentando un rápido avance con interfaces cerebro-computadora que permiten con éxito (p.e) el control de las prótesis y la percepción de imágenes visuales rudimentarias en los ciegos.

A medida que avanzan estas tecnologías, existe la esperanza de que estas interfaces neuronales avancen para permitir una aplicación más amplia para las prótesis, la inclusión de retroalimentación sensorial y quizás la mejora de la memoria en personas que experimentan deterioro cognitivo.

Enfermedad

Durante los últimos 50 años, los descubrimientos científicos han mejorado nuestra comprensión de cómo determinadas enfermedades alteran el funcionamiento del sistema nervioso. Hoy en día, los legisladores y la sociedad dependen en gran medida de los neurocientíficos para que les informen sobre el papel del cerebro en estas afecciones y los avances en la detección, el pronóstico y el tratamiento de los pacientes afectados por trastornos neurológicos y neuropsiquiátricos.

Teniendo esto en cuenta, dentro de 50 años, predecimos que celebraremos una era de “neuroterapias”. El comienzo de esta era ya está sobre nosotros, ya que una cantidad impresionante de terapias basadas en neurología han obtenido recientemente la aprobación de la FDA: algunos ejemplos son la esketamina para el trastorno depresivo mayor, la brexanolona para la depresión posparto y el siponimod para la esclerosis múltiple.

Más allá del desarrollo terapéutico, también aplicaremos la comprensión biológica y mecanicista al diagnóstico de afecciones neurológicas y psiquiátricas. Específicamente, pasaremos de un enfoque basado en síntomas a uno que también considere los agentes etiológicos y las complejidades moleculares. Los avances tecnológicos, como los rastreadores de actividad y la inteligencia artificial, tendrán un impacto profundo en cómo entendemos la función normal y anormal y tratamos los trastornos neurológicos.

Junto a la inversión de tiempo, recursos y esfuerzo en la búsqueda de curas para las enfermedades cerebrales, será imperativo fomentar la investigación sobre los mecanismos preventivos. La alta prevalencia de enfermedades neurológicas en todo el mundo es socialmente exigente y económicamente costosa. Por lo tanto, definir los mecanismos esenciales mediante los cuales las intervenciones manejables en el estilo de vida (ejercicio físico, dieta, entrenamiento cognitivo y participación en actividades sociales, culturales y educativas), podrían modificar potencialmente el riesgo de enfermedad debería ser una prioridad de investigación duradera durante los próximos 50 años.

En total, vemos los avances en la neurociencia celular, del desarrollo y de los sistemas que culminan en mejoras dramáticas para las enfermedades del sistema nervioso a través de una mejor comprensión de sus mecanismos subyacentes, la identificación de nuevos puntos finales de diagnóstico para detectarlas antes de la aparición de los síntomas y, en última instancia, nuevos métodos para tratamiento y prevención.

Un futuro inclusivo

Está claro que los próximos 50 años estarán marcados no solo por una comprensión más integral del sistema que nos permite interactuar con el mundo que nos rodea, sino también por cambios fundamentales en la forma en que se realiza la investigación en neurociencias y los mismos temas que se estudian. . Entre estos cambios, los neurocientíficos deben reconocer la importancia de la diversidad. De cara al futuro, debemos priorizar una mayor diversidad tanto en nuestros investigadores como en nuestros sujetos de investigación.

Neurociencia en la sociedad

Los impactos de la investigación en neurociencia se extienden mucho más allá de la clínica hasta el aula, la sala de audiencias e incluso la tienda de comestibles. De hecho, las neurotecnologías ya se están trasladando a nuestros hogares y prometen impulsar las capacidades cognitivas.

La neuroeducación, un campo que combina los hallazgos de la investigación en neurociencia cognitiva y del desarrollo con estrategias educativas, ha contribuido en gran medida a nuestra comprensión de cómo aprenden los estudiantes con dislexia, trastorno por déficit de atención con hiperactividad y otros trastornos.

La evidencia reciente también muestra que entrelazar la educación en artes y ciencias permite a los estudiantes encontrar enfoques más creativos e innovadores para resolver problemas. A pesar de este progreso, la psicología cognitiva y la neurociencia no se implementan ampliamente en las prácticas educativas estándar de los docentes tanto en educación primaria como superior.

La aplicación adicional de la neurociencia y el desarrollo de la investigación en este espacio están comenzando a cambiar cuando se enseñan conceptos matemáticos y cambian fundamentalmente la forma en que programamos los días escolares para alinearlos con los ritmos circadianos. En el transcurso de los próximos 50 años, esperamos ver una aplicación más amplia de las estrategias neuroeducativas en todas las edades y entornos educativos.

La neurociencia se está volviendo cada vez más común en la sala de audiencias, ya que se utiliza para explicar el comportamiento delictivo. Su uso aumentará durante los próximos 50 años a medida que los investigadores conozcan mejor los mecanismos neurobiológicos que subyacen a la toma de decisiones. Además, a medida que las herramientas de diagnóstico, en particular los métodos de neuroimagen humana, se vuelvan más avanzados y brinden a los investigadores una mayor comprensión de la función cerebral, estas estrategias se utilizarán para determinar la culpabilidad de un individuo e incluso la probabilidad de reincidencia.

Aunque puede que no sea evidente en nuestra vida cotidiana, las empresas de todo el mundo están utilizando los resultados de la investigación en neurociencia para informar sus prácticas comerciales, desde la estructura de la oficina hasta la colocación de productos y las estrategias de marketing. Esto probablemente aumentará en el transcurso de las próximas cinco décadas a medida que madure nuestra comprensión de la neurobiología de la cognición y la atención.

En particular, la neurotecnología portátil tiene el potencial de desempeñar un papel destacado a la hora de proporcionar comentarios instantáneos al consumidor, lo que permite estrategias de marketing personalizadas que se actualizan en tiempo real. Sin embargo, las empresas deben tener precaución y seguir principios éticos al desarrollar nuevas estrategias para generar ganancias basadas en conocimientos y técnicas neurobiológicas.

En conclusión, la neurociencia es un campo muy amplio. Con aproximadamente 86 mil millones de neuronas en el cerebro humano adulto y aproximadamente la misma cantidad de células no neuronales, no es sorprendente que el estudio de este órgano sea complejo. Además, el sistema nervioso se extiende mucho más allá del cráneo con neuronas que se proyectan a los confines más lejanos del cuerpo recolectando información y respondiendo al medio ambiente. El progreso que sigue este campo refuerza su enorme potencial.

Los enfoques interdisciplinarios, con equipos de matemáticos, ingenieros, informáticos, biólogos y químicos, son clave para el avance continuo de la neurociencia. Actualmente, la neurociencia se financia en muchos países a través de numerosas agencias; sin embargo, están surgiendo iniciativas nacionales e internacionales recientes que facilitan la neurociencia interdisciplinaria a gran escala.

La vitalidad de SfN, cuya reunión anual ha crecido de 1395 a> 30.000 asistentes por año, destaca su inmenso valor como espacio central para el diálogo y la colaboración científica. La expansión de estos esfuerzos coordinados centralmente para acelerar la investigación del cerebro, así como una comunidad sólida de científicos, será fundamental para elevar la calidad y la capacidad de la investigación en neurociencia a medida que continúa explorando lo desconocido.

Autores: Cara M. Altimus , Bianca Jones Marlin , Naomi Ekavi Charalambakis , Alexandra Colón-Rodríguez , Elizabeth J. Glover , Patricia Izbicki , Anthony Johnson , Mychael V. Lourenco , Ryan A. Makinson , Joseph McQuail , Ignacio Obeso , Nancy Padilla-Coreano y Michael F. Wells.

Los proximos 50 años de neurociencia

 


TU TIEMPO VALE ORO. GESTIÓNALO CON ÉXITO.

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Categoría : Neurociencia

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  • Introducción.

En la cultura global posmoderna, el tiempo se ha convertido en uno de nuestros bienes más preciados. Increíblemente, es al mismo tiempo, uno de los más desaprovechados.

Si eso nos pasa, es imperativo dar un salto cualitativo para convertir al tiempo en nuestro aliado estratégico, tanto para el éxito en nuestra acción económica como para la calidad de vida a la que todos tenemos derecho.

Son tres los objetivos del presente texto: comprender el significado y la importancia del tiempo en la vida de las sociedades y de las personas, identificar los criterios neurocientíficos involucrados en la organización y uso de nuestro tiempo, y conocer principios y métodos para elevar la productividad de tu tiempo personal.

El cuerpo humano es una prodigiosa expresión de la naturaleza, una evidencia de la extraordinaria capacidad de adaptación de los seres vivos ante los retos de la supervivencia como individuos y como especie. Ahora esa especie llamada humanidad domina el planeta, y se encuentra en el vértice superior de la cadena alimenticia planetaria. Pero esa conquista, a punta de ingenio y esfuerzo, tiene un precio, y es muy alto. Ese precio se llama antropocentrismo.

Así como nuestra inteligencia y conciencia nos ha dado la superioridad ante otras especies para habitar y transformar la Tierra, nos ha dado un sesgo cognitivo, un punto ciego, un pecado: la de creernos el centro del universo; la de obviar que somos una fuerza de la naturaleza, sí, pero tan solo una más y no siempre invulnerable; la certeza de que junto a nuestra maravillosa aptitud para la construcción de lo que hoy llamamos el mundo moderno, convive agazapada una perversa capacidad destructiva y autodestructiva.

Pese a todo lo que hemos logrado, no nos conocemos completamente. Sólo en los últimos cincuenta años, tiempo escasísimo en comparación con los miles de años de nuestra existencia, hemos podido conocer y vamos conociendo ese portento nuestro llamado cerebro, una suerte de órgano rector del cuerpo humano: el centro de comando de nuestra existencia.

Y es la tecnología reciente la que permite entender su funcionamiento en tiempo real, mientras late nuestro corazón y mientras millones de neuronas chispean en vivo circuitos químicos y eléctricos.

De este modo, se ha abierto una nueva y fascinante era para la humanidad: la posibilidad de que, conociéndonos mejor a nosotros mismos, podamos aprender a convivir con nuestros congéneres y con nuestra casa grande, la Tierra.

Para aprender a convivir con los demás, uno de los grandes temas es el conocimiento del tiempo. ¿Es verdad que el tiempo vale oro? Sí, totalmente.

¿Crees que el tiempo no alcanza? ¿Eres consciente que los miembros de tu equipo pierden el tiempo? ¿Piensas que el tiempo no puede gestionarse? Entonces, este curso es para ti. Con las Neurociencias aplicadas, un enfoque revolucionario, multidisciplinario y científico, podrás interiorizar de inmediato las pautas conceptuales y metodológicas para transformar tu vida.

  • El tiempo como magnitud física y construcción social.

Es imposible hablar del tiempo y de gestionarlo efectivamente si lo encasillamos como un asunto de voluntad personal. El tiempo puede ser una inestimable herramienta para el éxito personal y la calidad de vida, sólo si conocemos su dimensión física como social.

Para ello, el concepto tiempo hay que analizarlo desde una perspectiva holística. De ese modo, se verá su integralidad y los efectos sobre las personas en diversos ámbitos de su vida. Nunca será una mirada completa, pero la perspectiva multidisciplinaria de las Neurociencias nos dará luces inequívocas sobre las decisiones que debemos tomar.

Los calendarios de la Humanidad

Es importante destacar que la mayoría de las culturas antiguas desarrollaron una concepción circular del tiempo. La idea de la “rueda del tiempo” se expresó en los babilonios, los egipcios, los mayas, los incas, el budismo, el hinduismo, y en otras más. En la filosofía griega, el tiempo se divide entre lo temporal (el devenir) y lo intemporal (el ser). Fue Euclides, con su Geometría, el primero en categorizar por primera vez en forma separada al espacio del tiempo, que recién dos mil años después, Einstein volvería a unificar. Luego, en la religión judeo-cristina, se define al tiempo como lineal. San Agustín diría su célebre frase: “El tiempo es pasar desde un pasado que ya no existe, a un presente cuyo ser consiste en pasar al futuro, que todavía no es”. Así, el final del tiempo será el fin del mundo.

El cálculo del tiempo se ha dado en todas las sociedades humanas, y es uno de los elementos “organizadores” de cada una de ellas. Cada civilización antigua intentó organizar el tiempo siempre vinculado a tres aspectos de la vida social: la agricultura, la religión y la astronomía.

El calendario egipcio es el primer calendario solar conocido de la historia, y surgió en el tercer milenio antes de Cristo. En los Textos de las Pirámides, en los tiempos del llamado Reino Antiguo, se menciona que el año tiene 365 días, divididos en 12 meses de 30 días, con tres períodos de 10 días. Cada día (heru) tenía 24 horas (unut). Ese ciclo de 365 días lo determinaron al observar su repetición en el nivel de las aguas del Nilo, lo que impactaba directamente en la época de siembra y cosecha. Muy relacionados a la observación astronómica, los sacerdotes egipcios eran quienes lo regulaban. Como les sucedería a todas las demás culturas y calendarios, les fue difícil combinar los movimientos de la luna y del sol.

El calendario chino más antiguo conocido es del año 2697 A.C. Era de cinco ciclos de doce años cada uno regido por un animal distintivo, cuyas características se asociaban a las personas nacidas en ese año. Por el año 104 A.C. llegaron a datar el año en 365,25 días, lo que significa una aproximación extraordinaria si se compara con el valor vigente de 365,24 días. El año chino consta también de 12 meses lunares.

El calendario de los Incas se basó en los movimientos del Sol y de la Luna, con un año basado en 360 días, con 12 meses de 30 días cada una, y 3 semanas de 10 días. Resulta sorprendente su similitud con el calendario egipcio. Era un calendario de 12 lunas, por las cuales se determinaban las festividades mítico-religiosas y las actividades diarias, principalmente las agrícolas.

Con Pachacútec, a partir de 1430 D.C., se instituye el Wawa Inti Raymi que se celebraba el 21 de junio (solsticio de invierno austral), fecha en que el Sol renacía para iniciar un nuevo ciclo anual, y el Capaq Inti Raymi el 21 de diciembre, en celebración del solsticio de verano austral.

El calendario gregoriano es el calendario de origen europeo que se utiliza actualmente en casi todo el planeta. Fue instaurado por el Papa Gregorio XIII en 1582, con la bula Inter Gravissimas, sustituyendo gradualmente al anterior calendario juliano, utilizado desde los tiempos del romano Julio César en el año 46 A.C. Su objetivo central fue regularizar el calendario litúrgico, ajustando el calendario civil y fijarlo al momento astral de la celebración de la Pascua. El horario sexagesimal procede de los sumerios y babilonios.

El tiempo en la Teoría de la Relatividad

Alberto Einstein, físico alemán, formuló en 1905 su famosa Teoría de la Relatividad y revolucionó la ciencia al considerar al espacio-tiempo como una unidad continua en base a dos conceptos diferentes pero inseparablemente relacionados. A diferencia de la teoría de Newton, Einstein sostiene que la gravedad es una propiedad geométrica del tiempo y el espacio, así que mientras más materia y energía exista en un punto, ese punto tendrá más gravedad, lo que deforma (curva) el espacio-tiempo.

Otro aspecto de su teoría (de la relatividad especial) sostenía que en cualquier punto del Universo donde no exista ni gravedad, ni aceleración u otra fuerza externa, todas las leyes físicas se aplicarán iguales. Con ello, formuló que la luz viaja a una velocidad constante de 300,000 km/s, y que la percepción del espacio-tiempo es relativa según la posición del observador.

Para entender el impacto de la teoría de la relatividad en nuestra vida cotidiana, vemos por ejemplo, que los satélites GPS toman en cuenta la dilatación del tiempo que produce su velocidad para ajustar sus relojes atómicos (una corrección de 4 microsegundos por día, que aunque ínfima es necesaria para obtener la ubicación y el momento exactos de un vehículo desde nuestro celular).

En 1948 se inventó el reloj atómico, lo que permitió medir el tiempo de forma más precisa y en forma autónoma a los movimientos (no uniformes) de la Tierra. En 1955, Louis Essen construye el primer reloj atómico exacto. Con ello, se produjo un cambio extraordinario: ya no fueron los astrónomos los que midieron el tiempo sino los físicos. En efecto, se definió el segundo como el tiempo que necesita un átomo de cesio 133 para realizar exactamente 9.192.631.770 transiciones. (Aristizábal, 2020)

El reloj atómico universal permitió la adopción en 1972 de una nueva escala de tiempo: el Tiempo Atómico Internacional o TAI, con impactos positivos inmediatos en la navegación, la aviación y el transporte en general. El Sistema de Posicionamiento Global o GPS ya trabaja con relojes atómicos. Cada satélite GPS lleva cuatro relojes atómicos para ajustar su ubicación y temporalidad.

En la actualidad hay una norma ISO 8601 para la anotación estándar de fechas y horas (de período largo a corto). La fecha 24 de diciembre de 2020 se anotará así: 2020-12-24.

La lucha por las 8 horas

Uno de los grandes acontecimientos sociales que impactó directamente en un nuevo concepto y uso del tiempo personal fue la Lucha por las Ocho Horas, que se originó en 1810, en la Inglaterra de la Primera Revolución Industrial, que tuvo como uno de sus más conocidos impulsores a Robert Owen, un empresario británico impulsor del movimiento obrero de su país, quien planteaba que para cualificar la producción de cada obrero se debía mejorar el salario y determinar una cantidad máxima de trabajo.

En 1817, Owen formuló la famosa propuesta de las Tres Ocho: “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo y ocho horas de descanso”.

Hay que recordar que por esos tiempos, la jornada de trabajo podría llegar a las 15 horas: desde las 5 de la mañana hasta las 8 de la noche, en condiciones prácticamente infrahumanas, con grave afectación a la salud y el bienestar de los trabajadores. El trabajo infantil era peor y muy común con jornadas desde las 4 de la mañana hasta las 12 de la noche a niños de 9 a 10 años, con salarios menores que a los adultos.

Tomaría todo el siglo XIX y buena parte del siglo XX, y significativamente, por la activa participación de los movimientos obreros sindicalizados con huelgas y acciones de fuerza, alcanzar en todo el planeta la jornada laboral de las 8 horas.

La importancia de este proceso social radica en que permitió a todos los niveles sociales y a todas las personas (no sólo a los niveles más acomodados de cada sociedad), disfrutar de tiempo destinados a otras actividades diferentes al trabajo y al sueño. La prohibición del trabajo infantil, la obligación de un día completo de descanso a la semana, el período vacacional de un mes por año, y la jubilación, abrieron oportunidades inmensas para que millones de personas pudieran disponer de su tiempo libre.

Es importante expresar que la reducción de las horas de trabajo no ha significado una ralentización de la producción capitalista. Por el contrario, siguiendo el mismo caso del Reino Unido, en 1820, el trabajador inglés laboraba 62 horas a la semana (11 horas diarias), mientras que en el 2000 trabajaba 30 horas semanales (6 horas diarias). Pero su productividad (por hora de trabajo) pasó de 1,3 dólares a 28,7 dólares en ese mismo lapso y el PBI per cápita del país pasó de 1,505 a 19,817 dólares.

La universalización de la disposición de tiempo personal y la revolución tecnológica se presentan como grandes beneficios. Hay más tiempo disponible y la tecnología a nuestro alcance prácticamente se renueva cada dos años. Bueno, eso es verdad. Pero hay otro lado de la historia. También son grandes desafíos para el uso del tiempo en el futuro cercano: la robotización eliminará empleos mecanizados, el GPS y la tecnología de reconocimiento facial permitirá ubicarte en todo momento estés donde estés, estamos conectados más tiempo a las apps. Entonces ¿por qué siempre llegamos tarde? ¿lo cultural importa?

La puntualidad como valor social.

En el 2007, la encuestadora Apoyo hizo un sondeo que daba cuenta que 8 de cada 10 peruanos admitía ser impuntual en el trabajo, y hasta en las citas amorosas. Según funcionarios de registros civiles de varias municipalidades limeñas consultadas, el 90% de las novias llegan tarde a contraer matrimonio. (Pinedo, 2007)

Ese mismo año el gobierno peruano lanzo la campaña “La hora sin demora” para fomentar los deberes cívicos y la puntualidad en una sociedad que ha hecho de la impuntualidad uno de sus rasgos culturales más característicos. Cuando lanzó la campaña, el Presidente de esa época, Alan García, señalaba que las tardanzas generaban pérdidas de 3 millones de horas anuales, reflejado en 1,5 millones de dólares anuales.

El defecto de la impuntualidad recorre América Latina. Una cruzada similar había impulsado en el 2005 el Presidente de Ecuador Lucio Gutiérrez. Igual intento haría Evo Morales en Bolivia. Tanto forma parte de la identidad nacional que hasta hay gentilicios en ciertos países: “la hora colombiana” o la “hora dominicana”. El Presidente Alejandro Toledo de Perú (2001-2006) haría célebre la “hora Cabana”: siempre llegaba tarde.

Manuel Molano, del Instituto Mexicano para la Competitividad, resume el tema: “Aunque todos repetimos que el tiempo es oro casi no se aplica en nuestras actividades ni respetamos el tiempo de los demás, lo que se refleja en el desempeño y en resultados. La impuntualidad es un problema cultural que nos viene desde la Colonia. No hemos aprendido a maximizar el uso de nuestro tiempo y no asumimos los costos”.

El hecho es que, si bien nunca hay que olvidar, ya no podemos culpar de nuestros males presentes al pasado hace 200 años. Y es verdad que los cambios culturales toman varias generaciones. Así que cada uno debe ser parte de la solución. Y no hay mejor forma de ser puntual que con el ejemplo.

  • El ritmo circadiano: el tiempo en la biología humana.

Todos los seres vivos desarrollan adaptaciones fisiológicas cíclicas en consonancia a los cambios rítmicos ambientales. La biología los llama ritmos circadianos, y los seres humanos también los tienen. Se les llama “el reloj interior” porque son propios del ser vivo, y si bien pueden modificarse por factores ambientales exógenos, funcionan básicamente desde adentro intentando adecuarse al ciclo ambiental. En los humanos el ciclo circadiano endógeno es de 24 horas, y se rige por los ciclos de la luz y la temperatura exterior. Los ciclos pueden variar según las estaciones, el lugar, la edad y la salud.

El ritmo circadiano regula el patrón de alimentación, la actividad hormonal, la regeneración celular y la actividad cerebral incluyendo el sueño, entre otras funciones. Está gobernado por el núcleo supraquiasmático (NSQ), un grupo de neuronas del hipotálamo medial que recibe la información de la luz solar captada por fotoreceptores de la retina, la procesa y la redirige a la glándula pineal que es la que produce la neurohormona melatonina, la cual es baja durante el día y alta en la noche.

Somos seres de día completo. El cuerpo humano vive ciclos completos de 24 horas, es decir, vive y actúa en el día y en la noche, no sólo cuando estamos despiertos. Existe un mito extendido en casi todas las culturas del planeta que somos o existimos mientras estamos despiertos, y que la etapa del sueño es tiempo muerto o tiempo perdido. Esto es completamente inexacto y la ciencia se ha encargado de explicar el enorme valor (sí, valor) del sueño en nuestras vidas.

Este concepto nos obliga a entender que también es importante gestionar el sueño, tanto de la persona como del núcleo familiar. La inmensa mayoría de personas hace una organización de su día en forma mental, sin una agenda escrita o digital, pero sólo de su período de vigilia, es decir, despierto. Pero el cerebro sigue funcionando durante el sueño y hace sus propias tareas, como veremos más adelante. En resumen, nuestro ciclo vital básico es de 24 horas completas, y así lo debemos entender.

La fuerza diurna. El inicio del día y la aparición de la luz solar conlleva una serie de procesos biológicos y neurológicos en el cuerpo humano para hacer la transición del descanso nocturno al activismo diurno. En ese período de tiempo, llamado también de vigilia, el cuerpo humano se convierte en una auténtica fuerza de la naturaleza. Conocer nuestros microciclos biológicos durante el día nos puede dar una enorme ventaja competitiva para decidir las actividades a realizar, su intensidad, dimensión y tiempo.

Aproximadamente a las seis de la mañana empieza la producción de cortisol, a las siete de la mañana se eleva la presión sanguínea, por su parte la glándula pineal a eso de las siete y treinta a.m. deja de producir melatonina (hormona que induce al sueño), a las ocho y treinta se dan los primeros movimientos intestinales, a las nueve a.m. hay un pico en la liberación de testosterona, y a las diez a.m. se alcanza el estado de máximo despertar y es el momento de mayor atención y capacidad cognitiva. A las catorce horas es el mejor momento de coordinación motora, y a las diecisiete la hora de mayor eficiencia muscular y cardiovascular. A las dieciocho y treinta hay un pico de presión arterial, y a las diecinueve el cuerpo alcanza el mayor nivel de temperatura. A las veintiún horas, se reinicia la secreción de melatonina y a las veintidós se suprime el movimiento intestinal.

La secuencia realizada no puede definirse como universal. Por supuesto que cada persona tiene su propio horario y procesos biológicos. Pero conocer el funcionamiento periódico de nuestro cuerpo y en lo posible adecuar las actividades a esa secuencia diaria, puede permitirnos ser más productivos y a la vez, mejorar nuestra salud y la calidad de vida.

Hay que agregar que las condiciones ambientales y sociales determinan las características del período de vigilia y sueño en cada persona. Es evidente que en el campo es diferente del de las ciudades, el trabajo en una oficina pública tendrá otras condiciones que un trabajo de conductor de transporte público o del de un comerciante de prendas de vestir. Con seguridad pueden cambiar también los días de labores. Trabajar en horario nocturno nos afecta muchísimo. El punto es que para darle valor a tu tiempo debes partir de tu propia realidad y de tu entorno, y establecer los ámbitos de mejora y perfeccionamiento.

¿Cómo hay que pasar el día en estos tiempos de cuarentena? La situación actual nos genera la idea de que estamos seguros en nuestra casa a la vez que se siente inseguridad sobre el futuro inmediato. El hogar es el espacio de seguridad frente a un enemigo viral que no se sabe cuándo, dónde ni cómo nos infectará, pero al mismo tiempo vivimos una intensa incertidumbre tanto por evitar el contagio como por el tema económico, que es el más sensible y de mayor urgencia para millones de personas y que puede disparar reacciones sociales inusitadas.

El valor del sueño. El sueño es esencial para que el cuerpo actúe y funcione sanamente. Pero hay un enorme desconocimiento sobre este estado. Creemos que nos quedamos dormidos y ya. Falso. El sueño es un proceso de microciclos (unos 4 a 6 desde que empezamos a dormir hasta que nos despertamos), y cada microciclo pasa por dos fases: sueño No REM y sueño REM. A su vez la fase No REM tiene 4 etapas: adormecimiento, sueño ligero, transición al sueño profundo y el sueño profundo (también llamado sueño delta). Este último es el que determina la buena o mala calidad del sueño, si ha sido reparador. En la fase REM (llamada así por el rápido movimiento de los ojos) el cerebro está muy activo, casi como el estado de vigilia (despierto).

El total del sueño no REM es 75% aproximadamente, y el REM el 25%. ¿Qué consecuencias tiene esto? El descanso en horas suficientes es esencial para la persona, tanto para restaurar la energía corporal como para el grado adecuado de vigilia y atención al día siguiente. Una pobre calidad del sueño puede acarrear depresión, irritabilidad, desorientación existencial, etc. Un concepto con un desarrollo reciente es la “higiene del sueño”, que requiere la acción consciente de la persona que sufre alguna forma de alteración o trastorno del sueño, cuyo número es sorprendentemente alto en las sociedades actuales.

Los trastornos del sueño como el insomnio, alteran el ritmo circadiano, con efectos negativos a corto plazo: síntomas de fatiga, baja concentración y predisposición al conflicto. Las consecuencias a largo plazo pueden ser adversas en nuestra salud física como mental. Para que no afecte tu salud y tu tiempo (aparte de la atención médica o psicológica profesional), hay que gestionar y organizar el sueño en el hogar, lo que también implica prácticas profilácticas previas adecuadas: no consumir bebidas o productos estimulantes antes de acostarse, comer ligero en la cena, no hacer ejercicios antes de dormir, reducir la luz y el ruido, evitar temperaturas extremas en los dormitorios, e intentar una regularidad de los horarios de sueño. (Sánchez, marzo 2020).

  • El cerebro: el gran organizador de nuestro tiempo.

El centro de la relación entre nuestro cuerpo, nuestras decisiones y el tiempo es el cerebro. Conocerlo es fundamental para pasar del modo “no me alcanza el tiempo” al modo “yo gestiono mi tiempo exitosamente”.

Es bueno entender que ese tránsito no es de un día para otro. Ni siquiera se puede decir si tendrás éxito o no. Lo que sí podemos decirte es que toda acción humana requiere un inicio. Y ese inicio sólo lo decides tú, como persona consciente y autónoma. Para empezar un proceso de cambio personal en el uso y gestión de tu tiempo no necesitas consultar a nadie más que a tu propia voluntad. Sólo tú puedes decir “empiezo ahora”.

Luego viene el proceso en sí. Es fundamental interiorizar su dinámica. En primer lugar, habrá altas y bajas. El avance nunca será lineal, tendrás lapsos en que sientes que avanzas mismo tren bala y habrá otros momentos en que todo parece ir cuesta abajo. En segundo lugar, debes conocer tu entorno tanto como tu propia motivación y persistencia. Entender las fuerzas externas a favor o en contra de tus metas es crucial para favorecerlas o reducirlas. Es fundamental vuestra fuerza interior pero no debes restar importancia a los elementos del entorno que pueden facilitarte o entorpecerte las cosas. En tercer lugar, no es un proceso únicamente racional: también es perceptivo, subjetivo y emocional. Las neurociencias nos ilustran bastante sobre la percepción subjetiva del tiempo, y lo clave que es gestionar el tiempo interior para conseguir bienestar. (Morgado, 2014)

Al final viene el balance, control y corrección de errores sobre el uso adecuado o no de mi tiempo. Esto es relevante para evitar esa inclinación negativa que tenemos de echar la culpa de nuestros males o errores a los demás. El autoexamen es esencial para aprender y aprehender, que son cosas distintas. Luego vendrá la siguiente etapa, un nuevo escalón, y a empezar de nuevo el proceso.

¿Cómo realiza nuestro cerebro todo esto? Con las funciones cognitivas. Son procesos mentales que nos permiten percibir, recibir y procesar información, percepciones y estímulos, para poder actuar en la sociedad y en el mundo a nuestro alrededor. Entre las de mayor importancia para el ser humano tenemos a las llamadas funciones ejecutivas.

Las funciones ejecutivas. La gran evidencia de nuestra evolución. Son los procesos cognitivos que nos permiten resolver las diversas situaciones a que nos enfrenta el medio ambiente social y natural. Tienen una gran importancia para la vida humana y han determinado nuestra superioridad evolutiva. Se orientan al logro de una meta futura mediante la anticipación, planeamiento, organización y ejecución de acciones y tareas autorreguladas y deliberadas.

Articula varias capacidades: regulación inhibitoria, flexibilidad cognitiva, memoria de trabajo, toma de decisiones, planificación, fluidez mental, entre otras. Esto es posible gracias a la evolución de la corteza prefrontal, área a la que está asociada. Es importante tener en cuenta que, pareciendo todas las arriba señaladas acciones racionales, las emociones están profundamente involucradas.

¿Esto influye en nuestro tiempo? Bastante.

La regulación inhibitoria es la capacidad humana para interrumpir o regular una conducta o reacción frente a un determinado estímulo a fin de permitir que otras acciones o respuestas se ejecuten. Si en mi oficina veo que un grupo de compañeros de trabajo está reunido hablando y riendo amenamente ante la ausencia del jefe, probablemente mi reacción emocional sea el deseo de integrarme al grupo pese a saber que tengo que presentar mi informe pronto y sin retraso. Tener la capacidad de inhibir una respuesta reactiva ante una recompensa inmediata (reír con mis amigos) por una recompensa posterior (presentar el informe bien hecho y a tiempo) no es fácil, requiere ejercitarla, y aunque no lo parezca, es un dilema sobre el uso de nuestro tiempo que se presenta a diario casi sin darnos cuenta. Lo importante es saber que se puede entrenar y mejorar.

La flexibilidad cognitiva es una capacidad adaptativa que nos permite solucionar problemas inesperados. Se define como la aptitud para pasar de considerar un concepto usualmente establecido hacia otro u otros conceptos con el propósito de enfrentar retos o situaciones de nuestro entorno. Por ejemplo: se le pide al dueño de una panadería una cantidad de panes mucho mayor a la que suele hacer, y debe decidir de inmediato. ¿Qué opciones debe considerar? Decir que sí, decir que sólo puede entregar una cantidad, que necesita más tiempo, que el precio será algo mayor, o que no le es posible. No es raro que muchas personas se paralicen frente a una situación así, que duden demasiado o que no les venga respuestas creativas. La flexibilidad para considerar una diversidad de variables puede ser un atributo muy pertinente para tomar una decisión y para ahorrar tiempo.

La toma de decisiones es en nuestra humilde opinión, una de las más importantes funciones ejecutivas de nuestro cerebro, lo que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso en la vida. Tomamos decisiones todos los días, desde las más insignificantes hasta las más importantes y trascendentales. Decisiones que afectan nuestras vidas… y nuestro tiempo. Saber tomar decisiones requiere conocimiento y experiencia, teoría y práctica. ¿Se puede aprender a tomar decisiones sólo con la mera práctica? Seguro. Pero te tomará más tiempo aprender de ella. ¿La sola teoría puede ayudar a tomar decisiones? También, pero será insuficiente sin la evidencia o contraste con la realidad. Mejorar tu tiempo de reacción y saber tomar decisiones es tal vez uno de los elementos esenciales no sólo para ahorrarte tiempo, sino para hacer de tu tiempo algo sustantivo y provechoso.

El peligro de la procrastinación. La procrastinación es uno de los problemas más serios en el trabajo y en la educación. Se define como “no hacer algo a pesar de que sabes que a largo plazo será peor” (Pickles, 2017). “Dejar algo para después” afecta las calificaciones, la productividad, la salud física y mental, y nuestro tiempo.

Para Tim Pychyl, de la Universidad Carleton (Canadá), procrastinar tiene que ver más con el manejo de las emociones que con la capacidad de gestionar nuestro tiempo. La evidencia demuestra que la desatención o retraso en las tareas se explica mejor por una falta de control emocional que altera el autocontrol del individuo.

La amígdala, una pequeña almendra en cada lóbulo temporal del cerebro que procesa nuestras emociones (y el control de la motivación), está conectada con el córtex del cíngulo anterior (CCA), el cual toma decisiones sobre las acciones de nuestro cuerpo. Al fallar esta conexión, se hace más fácil distraerse y más difícil filtrar las emociones.

Se ha encontrado que las personas proclives a postergar sus tareas tienen la amígdala más grande. Sin embargo, existen una serie de actividades relacionadas con la contracción de la amígdala, la expansión de la corteza prefrontal y el fortalecimiento de las conexiones con el CCA. Algunas de ellas son:

  • Trabajo por ciclos. Según el tipo de labor, en cada media hora descansa 5 minutos. Entrena a tu cerebro a fluir adecuadamente: 25 minutos de atención/concentración y 5 minutos de reparación, a modo de microciclos. La técnica Pomodoro es una eficaz herramienta cognitiva. Fue descubierta por Frances Cirillo en 1980.
  • Trabajo por tareas. Con un checklist de tareas por día (entre las importantes y las urgentes), podrás ver al final de la jornada cuáles cumpliste y cuáles no. Así también podrá evitarse hacer las menos relevantes. La matriz Einsenhower es otra excelente herramienta para discernir la importancia y la urgencia de las tareas diarias.
  • Límites a la desconcentración. Debe minimizarse todo aquello que aparece distractivo y hace desenfocarse al trabajador de su labor, llámense personas, celulares, redes sociales, etc.
  • Imagina el futuro. Según Pychyl, la técnica de reforzar el vínculo con tu ”yo futuro”, es decir, pensar en cómo estarías en la hora límite preocupado por terminar esa tarea que pudiste empezar antes, puede ayudarte a hacerla con anticipación.
  • La fuerza del grupo. Si la cultura del grupo social es inclinada a la evasión de la responsabilidad laboral, es altamente probable que cada persona tenga la tentación de cultivarla. Si por el contrario, el entorno y ánimo colectivo se caracteriza por una proactividad, las personas, individualmente, también lo serán.
  • Conexión con el beneficio a largo plazo. Los grandes logros en realidad dependen de pequeñas tareas consecutivas, y no es fácil en el ser humano hacer esa conexión. Lo normal es más bien conectarse con el beneficio inmediato (descansar un rato, ver el facebook, etc.). Acostumbrar al cerebro a pensar a largo plazo requiere constancia y persistencia.
    • El Principio de Pareto en el uso del tiempo.

Vilfredo Pareto, un economista ítalo-francés, describió en 1896 un fenómeno estadístico que luego se conoció como la “Regla del 80/20”, por el cual una proporción pequeña de la población (20%) establece la mayor parte de un efecto común (80%), y viceversa. Ligado inicialmente a la economía y a la distribución de la riqueza, Joseph Juran lo proyectó hacia otros campos. El uso del tiempo no ha sido ajeno a ello. Pese a no ser una evidencia científica, su facilidad para explicar una serie de fenómenos dio lugar a su posterior fama y aplicación universal.

Respecto al uso del tiempo, el principio puede describirse de la siguiente manera: “el 20% de tu tiempo se despliega en los eventos más significativos, mientras que el 80% restante se utiliza en los que son menos”. Esto puede delimitarse en días, semanas o meses.

Si se aplicara a nuestro quehacer diario, puede decirse que definiendo las principales metas del día y concentrándonos en realizarlas (que en promedio puede tomarnos el 20% del tiempo diario), no sólo nos mejoraría el hábito de saber qué priorizar y qué decidir, sino además nos permitiría mejorar sustancialmente nuestro manejo del tiempo.

Con el diagrama de Pareto se puede identificar un orden personal de prioridades, lo que facilita la toma de decisiones. A este principio se le ha llamado también “Pocos vitales, muchos triviales”, que básicamente consiste en que en la vida diaria hay muchos asuntos sin importancia y muy pocos son los importantes.

  • Efectos de la alimentación en el tiempo personal.

Un tema final que no significa de menos importancia. Uno de los temas significativos que impactan en nuestro tiempo es la alimentación, sobre todo en tiempos actuales en que todo parece que debe hacerse para ayer, en que el ritmo vertiginoso de la vida no nos da tiempo siquiera para sentarnos a comer tranquilamente nuestros alimentos.

Bueno, sí, la alimentación impacta en nuestro tiempo. En primer lugar, sin una buena masticación y salivación tendremos una digestión pesada, los alimentos toman más tiempo en procesarse, y los recursos físicos y energéticos que requerirá nuestro estómago para hacerlo serán mayores. ¿Por qué sucede esto? Al pasar los alimentos sin masticar debidamente, la ptialina, una enzima de nuestra saliva, no logrará descomponer adecuadamente los hidratos de carbono, labor que tendrá que hacer el estómago. Un mal lubricado bolo alimenticio también habrá otro efecto: no se separan bien los nutrientes, lo que producirá sensación de pesadez y retraso del metabolismo.

En segundo lugar, masticar mejor los alimentos tiene efectos positivos sobre el cerebro. Lo primero que hace es acortar el deseo de saciedad del hambre, lo que evita comer en exceso. Está demostrado que a mayor masticación menor volumen de ingesta de comida (lo que te evita de paso el aumento de peso). Lo segundo es que tiene efectos inmediatos en la mejora del ánimo, la reducción del estrés y la mejora de la atención. Habrá un mayor efecto si además se come en un ambiente tranquilo y distendido.

En suma, una buena alimentación (masticación y salivación incluidas) tendrá un impacto positivo en nuestra salud y calidad de vida, y por ende, en nuestro tiempo. Una mala alimentación (nos referimos tanto a qué comer y al cómo comer) nos producirá gases, estreñimiento, tránsito intestinal retardado, indigestión, dolores estomacales, y un largo etcétera. Aliviarnos o curarnos de todo ello, nos costará tiempo y dinero.

  • La matriz Einsenhower y el tiempo productivo.

Fue un marco de trabajo desarrollado por el general y ex-Presidente norteamericano Dwight Eisenhower. Permite priorizar las tareas y administrar la carga de trabajo a partir de dos vectores: el primero (vertical) distingue los hechos importantes y los no importantes, y el segundo vector (horizontal) distingue entre lo que es urgente y lo que no lo es. Esto puede elaborarse para tu tiempo diario, semanal o mensual.

Si un hecho, suceso o evento es importante y urgente, deberás hacerlo ahora. Si es importante pero no urgente, debes decidir programarlo para hacerlo luego. Si es urgente pero no tan importante, tal vez lo mejor sea delegar. Si no es urgente ni importante, lo aconsejable será evitarlo.

Esta matriz es muy conveniente para determinar las actividades prioritarias del día y para tomar las decisiones adecuadas. Obviamente, no cabe comentar que las actividades “necesarias”, sean las biológicas, las sociales o familiares, simplemente son las que se tienen que hacer. Si viajar desde tu casa al trabajo te toma 1 hora y 40 minutos, esa actividad califica como necesaria, y pues, se tiene que hacer sí o sí. Tal vez la solución sería tratar de aprovechar ese tiempo para hacer otra actividad en la medida de lo posible.

Previamente es esencial definir qué es importante para nosotros. Para algunos, dedicarse por completo al trabajo y a hacer carrera en una entidad, lo puede considerar esencial en una etapa de su vida. La pregunta es: ¿no consideras por ejemplo, que tu familia o tus hijos son más importantes que el trabajo? Es una decisión que cada uno debe tomar.

  • Conclusiones
  • El tiempo es tanto una magnitud física como una construcción social. El cálculo del tiempo se ha dado en todas las sociedades humanas, y es uno de los elementos “organizadores” de cada una de ellas. En la antigüedad, cada civilización intentó organizar el tiempo vinculados a tres aspectos de la vida social: la agricultura, la religión y la astronomía. En 1905, Albert Einstein revolucionó la ciencia al considerar al espacio-tiempo como una unidad continua en base dos conceptos inseparablemente relacionados, y que la gravedad puede curvar el espacio-tiempo. La lucha por las 8 horas a partir de 1810 permitió el disfrute universal del tiempo en otras actividades diferentes al trabajo y al sueño. Y si bien la impuntualidad es uno de los rasgos culturales latinoamericanos más enraizados, no hay mejor forma de superarlo que con el ejemplo.
  • El cuerpo humano también tiene su reloj biológico y regula todas las actividades físicas y mentales. Nuestro cuerpo vive ciclos completos de 24 horas. Conocer nuestros microciclos biológicos durante el día nos puede dar una enorme ventaja competitiva para decidir las actividades a realizar, su intensidad y su dimensión. No es cierto que nuestro cerebro trabaja solo de día. El sueño es esencial para que el cuerpo actúe y funcione sanamente. Hay que organizar y gestionar el sueño en el hogar. Conociendo como actúa nuestro ritmo circadiano podemos impulsar la efectividad de nuestro tiempo.
  • El cerebro es el gran organizador de nuestro tiempo personal. Aprender a gestionar nuestro tiempo con éxito no se logra de un día para otro. Es un proceso que requiere conocer su dinámica, y los procesos cognitivos involucrados. Uno de ellos es el llamado “funciones ejecutivas” que influye capacidades como la regulación inhibitoria, la flexibilidad cognitiva y la toma de decisiones. La procrastinación es uno de los problemas más serios en el trabajo y en la educación. “Dejar algo para después” afecta las calificaciones, la productividad y la salud física y mental. La falta de conexión entre la amígdala y el córtex del cíngulo anterior hace más fácil distraerse y más difícil filtrar las emociones.
  • El principio de Pareto nos ayuda a concentrarnos mejor en las actividades más productivas o efectivas para nuestros intereses o necesidades. La clasificación de nuestros asuntos de la vida diaria como “pocos son vitales, muchos son triviales”, nos puede permitir identificar un orden personal de prioridades.
  • La alimentación tiene un impacto directo en la disposición de nuestro tiempo. Nuestro cuerpo requerirá más energía y tiempo si nuestra digestión es deficiente. Una buena masticación y salivación puede ser una pequeña mejora con grandes efectos y beneficios para nuestra salud, nuestro bienestar y nuestro tiempo.
  • La organización de nuestro tiempo tendrá efectos inmediatos sobre nuestra productividad. Saber priorizar y decidir es una de las grandes fortalezas del ser humano para alcanzar sus objetivos y el éxito económico. Por supuesto, que hay las inevitables actividades “necesarias” (biológicas, sociales o familiares), siendo esencial definir qué es importante para cada uno de nosotros.

Bibliografía.

 Aristizábal, Nicolás y otros. (2020) “Reloj Atómico”. Disponible en: https://www.slideserve.com/ansel/reloj-at-mico.

Elmundo.es. (2007) “Guerra contra la impuntualidad en Perú”. EFE, publicado en la edición del 2007-03-02, de Elmundo.es Internacional. Disponible en: https://www.elmundo.es/elmundo/2007/03/01/internacional/1172782018.html.

ISO – Organización Internacional. (2020) “ISO 8601 – Formato de fecha y hora”. Disponible en: https://www.iso.org/iso-8601-date-and-time-format.html.

Morgado, Ignacio. (2014) “La percepción del tiempo”. Blog de Investigación y Ciencia. Disponible en: https://www.investigacionyciencia.es/blogs/psicologia-y-neurociencia/37/posts/la-percepcin-del-tiempo-12083.

Pickles, Matt. (2017) “Procrastinación, el problema más grave en la educación y cómo vencerlo”. BBC Mundo News. Edición 2017-01-14. Disponible en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-38597625.

Pinedo, Paola. (2007) “Impuntualidad le cuesta al Perú US$ 1,5 millones”. Publicado en la edición de eltiempo.com del 2007-03-04. Disponible en: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-2405484.

Sánchez, Vicente. (Marzo 2020) “Ritmo circadiano: ¿cambia nuestro reloj biológico si estamos en aislamiento extremo todo el día?”. Blog de Vicente Sánchez Vásquez. Lima, Perú. Disponible en: http://blog.pucp.edu.pe/blog/vicentesanchez/2020/03/28/ritmo-circadiano-cambia-nuestro-reloj-biologico-si-estamos-en-aislamiento-extremo-todo-el-dia/.

Sánchez, Vicente. (Octubre 2020) “La Revolución Neurocientífica Digital. Su impacto en todas las profesiones”. Instituto de Neuroeducación para el Liderazgo. Lima, Perú. Disponible en: http://blog.pucp.edu.pe/blog/vicentesanchez/wp-content/uploads/sites/214/2020/10/Material-Conferencia-17Oct20.pdf.

Wikipedia. (2020) “La Teoría de la Relatividad”. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADa_de_la_relatividad.

Tu tiempo vale oro. Gestiónalo con éxito


EL NUEVO PODER

Categoría : Política

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Esta foto fue tomada hace apenas dos días. En ese momento su significado era rechazar la maniobra golpista urdida desde los recintos parlamentarios, nada menos que por militantes del partido del Presidente Belaúnde, quien sufrió en carne propia un golpe que lo sacó de Palacio en pijamas.

Ahora, luego de conocerse los audios del domingo, la foto adquiere un nuevo y peculiar significado: es tanta nuestra capacidad autodestructiva en el plano de la gestión y convivencia política, que les toca a los militares (en retiro y en ejercicio) conducir a los peruanos por este callejón oscuro de 7 meses en que se ha convertido la democracia peruana hasta las elecciones del 11 de abril de 2020. Veamos cómo llegamos a esto.

Vizcarra, el rey desnudo

En 1837, un famoso escritor de cuentos infantiles, Hans Christian Andersen, publicó la fábula “el rey desnudo”, que narra la historia de un rey excesivamente atento a su vestuario que se deja timar por unos pícaros que le ofrecen la tela más suave y exquisita que -según ellos- tenía la peculiaridad de ser invisible para estúpidos o ineptos para su cargo. Como nadie quería ser visto como tal si decía no verla, todos alababan al rey la inexistente prenda. Orondo, el monarca sale a un desfile “vestido” con tan fina prenda siendo alabado por todo el pueblo hasta que un niño dice “¡Pero está desnudo!”, desbaratándose toda la farsa.

Karem Roca le vendió al Presidente Vizcarra la prenda invisible de su lealtad, que no dudó en abandonar apenas se sintió amenazada, exhibiendo con sus audios la desnudez moral de su jefe y haciendo evidente que él no puede liderar ya ninguna lucha anticorrupción y que es el gran responsable político de levantar esa “muralla moqueguana”.

La señora Roca ha hecho una contribución a favor de la verdad en nuestra frágil democracia, pero me apena decirle que la historia humana no ha sido generosa con los traidores: baste recordar que los romanos pasaban por las armas a los que apresaban y entregaban a su propio monarca (para evitarse cualquier felonía futura), y que en la Divina Comedia, esa monumental obra de Dante Alighieri, el noveno, el último círculo del infierno y el más cercano a Satanás, está reservado para los que traicionan, y allí están Caín, Judas y Bruto. Tan está en la naturaleza humana el desprecio a los desleales que no hay libro religioso que no contenga un episodio que los deplore.

A partir de ahora y hasta que se ponga en manos de la justicia, Vizcarra es un cadáver que camina, un zombie político, pero el país necesita que el “occiso” siga vivo hasta que cumpla su mandato porque la alternativa es todavía peor.

La emboscada y muerte de Emiliano Zapata

Emiliano Zapata fue un famoso revolucionario mexicano quien el 10 de abril de 1919, fue emboscado y asesinado en la Hacienda de Chinameca por un militar enemigo quien para simular ser su aliado y reunirse con él, no dudó en fusilar a 50 soldados propios. Me vino a la memoria ese truculento episodio cuando escuché a un congresista cercano a Merino decir que la presencia de Vizcarra en el Congreso no era por la vacancia, sino para que dé su versión de los hechos por el caso Swing. Plop.

La asonada golpista estuvo muy bien tramada: admitir la vacancia a la velocidad del rayo, censurar a la ministra de Economía y luego llevar a Vizcarra a la sesión de debate. Ahora podemos presumir que esa era la emboscada final. Los conjurados estaban tan seguros de su triunfo -incluyendo congresistas de varias bancadas-, que hasta se repartieron las bandas ministeriales. Con lo que no contaron los conjurados era que Manuel Merino, nada menos que el principal beneficiado del putsch, se adelantara en llamar a los mandos militares. Estoy convencido que, si no lo hubiera hecho, hoy estaríamos en un escenario completamente diferente.

No hay forma de aceptar la presunta lucha anticorrupción de parte de Merino y Alarcón: detrás venían agazapadas la postergación de las elecciones, la reelección de los actuales y anteriores congresistas, y hasta la postulación de los sentenciados penalmente. Y encima una crisis política imprevisible. Ojalá entiendan pronto que el golpe fracasó. Ahora es justo exigirle al Congreso que se retire el debate de la vacancia, que se cumpla estrictamente el cronograma electoral y que culmine la reforma política ante la inminencia del fin de plazo para hacerlo.

Epílogo

Vivimos una situación absolutamente excepcional: en adelante será el gabinete ministerial el verdadero centro del poder, chalequeado por las fuerzas armadas como garante de la nueva y extraña gobernabilidad que nos toca vivir en los próximos meses. Es imposible terminar sin antes decir con orgullo que una ciudadanía vigilante, a pesar de pandemias, de crisis macro y microeconómicas, con su celular como única arma política, se volcó a las redes sociales a condenar a los aspirantes a golpistas. Esa mayoría silenciada, tan despreciada por ciertos dizque padres de la patria, está obligada ahora a buscar un nuevo horizonte, una nueva esperanza. No olvides caminante, que la vida es una lucha y que se hace camino al andar.


NUESTRO 11 DE SETIEMBRE. EL DERRUMBE DE DOS TORRES ALGO GEMELAS.

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Categoría : Política

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Dos torres algo gemelas empezaron a derrumbarse ayer 11 de setiembre en el Perú.

Mientras EEUU recordaba que hace 19 años Osama Bin Laden demostró al mundo que hasta las torres más altas y seguras pueden caer, por estas tierras dos estructuras de poder empezaban a implosionar: la primera, la llamada “muralla moqueguana” conformada por el círculo más íntimo del Presidente de la República, construida y asegurada por él mismo; y la segunda, el andamiaje golpista que quiso dar ayer un “putsch parlamentario exprés” para sacar del poder a Martin Vizcarra apenas a 7 meses de las elecciones para elegir a los nuevos gobernantes. Ambas “torres” sin embargo, han tenido vasos comunicantes entre ellas, que han desatado la peor crisis política después del cierre del Congreso el 30 de setiembre del año pasado.

En primer lugar, la “muralla moqueguana” es un círculo de poder típico basado principalmente en el factor confianza antes que en el mérito, propiciado por el propio Martín Vizcarra como el dispositivo humano que le permita tomar decisiones trascendentes para el país, y además tener a raya a tantos advenedizos que, con cierta ritualidad, intentan acercarse al poder máximo con el “proyecto más importante” o la “estrategia más exitosa” bajo el brazo.

Esta muralla aludía antes a otros integrantes (ver Útero.pe, 06/11/2018), pero la velocidad y lo despiadada que es la dinámica del ejercicio del poder presidencial colocó a Miriam Morales, Oscar Vásquez y Karem Roca como los actuales integrantes de la “muralla”. La progresiva tirria que fue germinando dentro del grupo ha tenido su eclosión al saberse que se grababa al Presidente en conversaciones diarias, de las que no sabemos su magnitud y si comprometen asuntos de Estado o incluso de reserva militar o diplomática.

Pareciera que las diferencias entre ambas damas no pasan de la disputa por el favor presidencial y por la defensa de sus propias redes (¿de tráfico?) de influencias en las que ambas parecen estar involucradas. Lo cierto es que han desatado una escandalosa crisis política que el Presidente aún no digiere por completo. No de otra manera se entiende que mantenga a los tres trabajando en Palacio (vía presencial o remota es lo de menos), siendo todos ellos cargos de confianza, confianza que está hoy completamente destruida. Cada día que permanezcan en Palacio sólo significa que el primer mandatario tiene algún tipo de atadura ante ellos, y cual sea, ninguna es aceptable ante la opinión pública.

Como jefe de todos ellos, es claro que el responsable de construir un círculo aparentemente tan inexpugnable visto desde fuera pero tan deplorable por dentro, es el mismísimo Presidente de la República. La presunta comisión de tráfico de influencias o de obstrucción de la justicia sólo implica sentarse en el banquillo judicial a partir del 29 de julio de 2021, pero de ningún modo calza en la figura de incapacidad moral permanente. Resalto lo “permanente” porque exige una habitualidad y recurrencia en inconductas inmorales que aquí no están siquiera denunciadas. Hasta la fecha.

En segundo lugar, la otra torre, el “andamiaje golpista”. Dice la ciencia forense cuando analiza un delito, que una de las vías de investigación es saber a quién o quiénes beneficia el crimen. Ese método bien puede aplicarse a este caso. No existen pruebas que demuestren concierto entre por lo menos dos actores, pero no es exagerado establecer la hipótesis. El primer gran beneficiado sería el Presidente del Congreso que pasaría a ser el Presidente de la República, secundado por los 16 congresistas de su partido que votaron ayer a favor de la vacancia. Ha trascendido que otro interés sería postergar las elecciones con la excusa de la pandemia (como el caso boliviano) y permanecer algunos meses más en los sillones congresales.

Pues bien, luego de que Edgar Alarcón entregara (ante las cámaras de tv) el usb a Manuel Merino y antes de presentarse la moción de vacancia la tarde del jueves 10, el Presidente del Congreso ya telefoneaba al General EP César Astudillo, Jefe del CCFA, y al Comandante General de la Marina, Almirante AP Fernando Cerdán, para decirles que “en el marco de la Constitución se llevaría un proceso que podría terminar con la vacancia del Presidente y su reemplazo por él mismo, esperando que ese proceso se pudiera llevar con normalidad”. Por su parte el congresista de la lampa Otto Guibovich llamaba al ministro de Defensa Jorge Chávez Cresta casi en el mismo sentido (Ver IDL Reporteros, 12/09/2020). Traducción: toco la puerta de los cuarteles para pedirles que no se metan en esta vaina. Whatt???

Mientras, Alarcón y sus asesores ya habían hecho su parte del trabajo: captar al vértice más vulnerable del triángulo de la muralla moqueguana, lanzar los audios sin pasar por la Comisión de Fiscalización (táctica clave para acelerar el golpe) y desatar la tormenta.

Pero el 11 de setiembre fue de horror para Alarcón: no contó con la locura mañanera de Richard Swing señalándolo ante todos los medios como el eje de la trama golpista (a tal punto que no lo recibió en la reunión a la que lo había citado), se votó la ley que impide postular a los sentenciados penalmente (a la que su jefe Antauro Humala se oponía con todas sus fuerzas y condición esencial de UPP para votar a favor), y apenas llegando a 65 votos a favor de la admisión de la vacancia, teniendo todos los involucrados la certeza de que superarían por lo menos los 87 votos, número mínimo para poder expulsar al Presidente el próximo viernes 18.

Salvo nuevos audios más bochornosos del Presidente (ahora nada se puede descartar), se hace difícil pensar que de aquí al viernes 18 puedan sumar 22 votos más. La reacción ciudadana y el develamiento de las intrigas de los verdaderos artífices hacen más empinado el trayecto.

Tampoco podemos saber si la demanda competencial que ha anunciado el Poder Ejecutivo, y su respectiva medida cautelar, paralicen la intentona. Lo cierto es que el golpe exprés recibió ayer viernes 11 una dosis durísima de realidad: a veces el mensajero sí importa, sin respaldo popular y sin las fuerzas armadas no puedes pretender subvertir el orden establecido, y lo que es peor, no puedes estar de espaldas a un país entero exigiéndole que soporte en su mochila, a cambio de nada, una crisis política impredecible además de la crisis sanitaria y la crisis económica, ambas tan brutales como pesadas.

De esta crisis, ninguno de estos grupos sale bien parado: es una bronca de suma cero. Son como el célebre poema de Vallejo, cadáveres que siguen muriendo. Torres casi gemelas que han empezado a derrumbarse.


LA REVOLUCIÓN NEUROCIENTÍFICA DIGITAL. SU IMPACTO EN TODAS LAS PROFESIONES

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Categoría : Neurociencia

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No sólo la pandemia está cambiando el mundo drásticamente. Una revolución científica y tecnológica, con varias vertientes, lo venía transformando sustantivamente. Una de ellas es la Revolución neurocientífica digital. Con la llegada de las técnicas digitales de neuroimagen, se ha alterado profundamente el mundo del conocimiento: tanto del ser humano como de su cerebro, y, consecuentemente, de la sociedad y del planeta.

Las profesiones, tal como las conocemos, ya no serán las mismas en la próxima década. No sólo vendrán nuevas profesiones, sino que las actuales, tal como las ejercemos ahora, serán obsoletas. Según el Observatorio para el Empleo en la Era Digital, de cada diez jóvenes entre 20 a 30 años, ocho realizarán actividades -en entornos digitales- en trabajos que aún no existen. El dilema es simple y complicado a la vez: la adaptación o la obsolescencia, renovarse o morir.

Por ejemplo, un médico ahora emite una receta médica a mano, y usted la lleva a la farmacia para comprar un medicamento. En un futuro cercano, mediante una aplicación en su celular o en su computadora, la recibirá usted y la farmacia digitalmente, el pago será también digital, e incluso si usted prefiere, se le enviará a su domicilio.

Otro ejemplo, la profesión del Derecho. En la actualidad existen las audiencias remotas. Ya no se necesita ir al despacho del juez para “reunirse” con él. Y éste ya firma las sentencias con su firma digital, la cual tiene certificación RENIEC. No necesita la firma manuscrita. Con las neurociencias, el sistema judicial será profundamente transformado.

Ni que decir de los educadores de todos los niveles del sistema educativo, que, por la suspensión de las clases presenciales, están innovando sobre la marcha, y en no pocos casos, demostrando una inventiva sorprendente.

Si pasamos a describir profesión por profesión, veremos que cada una ya tiene hechos, acciones o procedimientos donde hay una fuerte integración de la tecnología en sus procesos de producción de bienes y servicios. En realidad, todo esto no es más que el cumplimiento de la predicción de Gordon Moore en 1975 (la Ley de Moore) de que la duplicación de la capacidad de la microelectrónica se lograría cada dos años. Con el actual uso del silicio con seguridad ese tiempo de renovación de la tecnología se reducirá.

Pero viene ya otra ola que impactará directamente en la vida profesional. No me refiero a la robótica (tema para otro artículo), sino a la repercusión de las Neurociencias en los modelos de enseñanza a todo nivel educativo, y en el ejercicio de todas las profesiones.

Los extraordinarios aportes de las Neurociencias.

Son tantos los cambios (y además tan veloces) que no hay forma de mantener los modelos “jurásicos” de enseñanza. No se crea que lo dicho se circunscribe a la educación básica, cuyos sujetos son los niños y adolescentes. Es un grave error pensar así. Esto afecta a quienes hoy ya son profesionales, tanto en el sector público como en el privado, e impacta a quienes toman decisiones en sus empresas, entidades gubernamentales, institutos militares, cuerpos diplomáticos, partidos, etc. Esa es la nueva realidad.

¿Piensa usted que no estamos preparados? En Neurociencia existe un concepto llamado neuroplasticidad, que es una propiedad neuronal para modular la percepción de los estímulos y de recordarlos en el tiempo, así como de transferir mejor esa información. Dicho fácilmente, el cerebro está preparado para los cambios, incluso los más audaces.

La fórmula tradicional de aprendizaje en todos los niveles educativos ha sido “repetir lo aprendido”. Bueno, eso ya no va más. Seguir ese modelo es quedarse en el tiempo. Si a todas las profesiones se nos ha enseñado hasta ahora “cómo resolver un problema”, el nuevo paradigma es “enseñar a pensar en el problema”, para que cada estudiante hoy -profesional mañana- pueda adoptar soluciones creativas a esos problemas.

El conocimiento del cerebro a través de las técnicas digitales de neuroimagen nos permite reconocer y abordar la fantástica capacidad creativa de cada ser humano. El proceso clásico de procesar los datos en cualquier campo del conocimiento es lógico-racional-secuencial, y seguirá siendo así por mucho tiempo. Pero se demuestra ahora insuficiente para la dinámica contemporánea de la información y el conocimiento.

Adiestrar sólo la memoria, memorizar los datos, es limitativo en el estadio actual de la humanidad. Necesitamos perfeccionar y adiestrar la creatividad en cada persona, lo cual ahora es perfectamente posible. Y precisamente el cerebro humano nos puede enseñar cómo integra el pensamiento lógico-racional (labor del hemisferio izquierdo) con el pensamiento integral, sintetizador, crítico e intuitivo del hemisferio derecho.

En 1976, John Byrd planteó el ciclo OODA: los cambios constantes en la realidad -y la imposibilidad de conocerla plenamente- obligan a ciclos continuos de interacción con el medio ambiente para observar esos cambios, orientarse, decidir y actuar exitosamente.

Pero hay otro elemento tan o más importante hoy. Siempre hemos asumido que la ciencia tiene que ver con precisión, técnica, método. Por lo tanto, el ejercicio profesional se basa fundamentalmente en la capacidad técnica para enfrentar situaciones y ofrecer soluciones. Hasta la política ha visto florecer el “gobierno de los técnicos”. Lo real es que entornos de cambios constantes generan en los profesionales situaciones frecuentes de estrés, por lo que desarrollar su inteligencia emocional devienen en imperativa, tanto en quienes asumen posiciones de liderazgo como en los que integran grupos de trabajo, inician un emprendimiento, un oficio o un nuevo reto profesional. En resumen, razón y emoción están indisolublemente unidas para afrontar los nuevos retos profesionales.

Howard Gardner planteó en 1983 la teoría de las Inteligencias Múltiples, refutando la idea de un solo tipo de inteligencia. Cada individuo (e incluso grupos de personas) puede estimular y mejorar algunas de sus propias inteligencias. Un desarrollo paralelo ha logrado el concepto de “habilidades blandas”: un conjunto de rasgos productivos de la personalidad que caracterizan las relaciones de cada persona dentro de un entorno.La Revolucion Neurocientifica Digital


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