NUESTRO 11 DE SETIEMBRE. EL DERRUMBE DE DOS TORRES ALGO GEMELAS.

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Dos torres algo gemelas empezaron a derrumbarse ayer 11 de setiembre en el Perú.

Mientras EEUU recordaba que hace 19 años Osama Bin Laden demostró al mundo que hasta las torres más altas y seguras pueden caer, por estas tierras dos estructuras de poder empezaban a implosionar: la primera, la llamada “muralla moqueguana” conformada por el círculo más íntimo del Presidente de la República, construida y asegurada por él mismo; y la segunda, el andamiaje golpista que quiso dar ayer un “putsch parlamentario exprés” para sacar del poder a Martin Vizcarra apenas a 7 meses de las elecciones para elegir a los nuevos gobernantes. Ambas “torres” sin embargo, han tenido vasos comunicantes entre ellas, que han desatado la peor crisis política después del cierre del Congreso el 30 de setiembre del año pasado.

En primer lugar, la “muralla moqueguana” es un círculo de poder típico basado principalmente en el factor confianza antes que en el mérito, propiciado por el propio Martín Vizcarra como el dispositivo humano que le permita tomar decisiones trascendentes para el país, y además tener a raya a tantos advenedizos que, con cierta ritualidad, intentan acercarse al poder máximo con el “proyecto más importante” o la “estrategia más exitosa” bajo el brazo.

Esta muralla aludía antes a otros integrantes (ver Útero.pe, 06/11/2018), pero la velocidad y lo despiadada que es la dinámica del ejercicio del poder presidencial colocó a Miriam Morales, Oscar Vásquez y Karem Roca como los actuales integrantes de la “muralla”. La progresiva tirria que fue germinando dentro del grupo ha tenido su eclosión al saberse que se grababa al Presidente en conversaciones diarias, de las que no sabemos su magnitud y si comprometen asuntos de Estado o incluso de reserva militar o diplomática.

Pareciera que las diferencias entre ambas damas no pasan de la disputa por el favor presidencial y por la defensa de sus propias redes (¿de tráfico?) de influencias en las que ambas parecen estar involucradas. Lo cierto es que han desatado una escandalosa crisis política que el Presidente aún no digiere por completo. No de otra manera se entiende que mantenga a los tres trabajando en Palacio (vía presencial o remota es lo de menos), siendo todos ellos cargos de confianza, confianza que está hoy completamente destruida. Cada día que permanezcan en Palacio sólo significa que el primer mandatario tiene algún tipo de atadura ante ellos, y cual sea, ninguna es aceptable ante la opinión pública.

Como jefe de todos ellos, es claro que el responsable de construir un círculo aparentemente tan inexpugnable visto desde fuera pero tan deplorable por dentro, es el mismísimo Presidente de la República. La presunta comisión de tráfico de influencias o de obstrucción de la justicia sólo implica sentarse en el banquillo judicial a partir del 29 de julio de 2021, pero de ningún modo calza en la figura de incapacidad moral permanente. Resalto lo “permanente” porque exige una habitualidad y recurrencia en inconductas inmorales que aquí no están siquiera denunciadas. Hasta la fecha.

En segundo lugar, la otra torre, el “andamiaje golpista”. Dice la ciencia forense cuando analiza un delito, que una de las vías de investigación es saber a quién o quiénes beneficia el crimen. Ese método bien puede aplicarse a este caso. No existen pruebas que demuestren concierto entre por lo menos dos actores, pero no es exagerado establecer la hipótesis. El primer gran beneficiado sería el Presidente del Congreso que pasaría a ser el Presidente de la República, secundado por los 16 congresistas de su partido que votaron ayer a favor de la vacancia. Ha trascendido que otro interés sería postergar las elecciones con la excusa de la pandemia (como el caso boliviano) y permanecer algunos meses más en los sillones congresales.

Pues bien, luego de que Edgar Alarcón entregara (ante las cámaras de tv) el usb a Manuel Merino y antes de presentarse la moción de vacancia la tarde del jueves 10, el Presidente del Congreso ya telefoneaba al General EP César Astudillo, Jefe del CCFA, y al Comandante General de la Marina, Almirante AP Fernando Cerdán, para decirles que “en el marco de la Constitución se llevaría un proceso que podría terminar con la vacancia del Presidente y su reemplazo por él mismo, esperando que ese proceso se pudiera llevar con normalidad”. Por su parte el congresista de la lampa Otto Guibovich llamaba al ministro de Defensa Jorge Chávez Cresta casi en el mismo sentido (Ver IDL Reporteros, 12/09/2020). Traducción: toco la puerta de los cuarteles para pedirles que no se metan en esta vaina. Whatt???

Mientras, Alarcón y sus asesores ya habían hecho su parte del trabajo: captar al vértice más vulnerable del triángulo de la muralla moqueguana, lanzar los audios sin pasar por la Comisión de Fiscalización (táctica clave para acelerar el golpe) y desatar la tormenta.

Pero el 11 de setiembre fue de horror para Alarcón: no contó con la locura mañanera de Richard Swing señalándolo ante todos los medios como el eje de la trama golpista (a tal punto que no lo recibió en la reunión a la que lo había citado), se votó la ley que impide postular a los sentenciados penalmente (a la que su jefe Antauro Humala se oponía con todas sus fuerzas y condición esencial de UPP para votar a favor), y apenas llegando a 65 votos a favor de la admisión de la vacancia, teniendo todos los involucrados la certeza de que superarían por lo menos los 87 votos, número mínimo para poder expulsar al Presidente el próximo viernes 18.

Salvo nuevos audios más bochornosos del Presidente (ahora nada se puede descartar), se hace difícil pensar que de aquí al viernes 18 puedan sumar 22 votos más. La reacción ciudadana y el develamiento de las intrigas de los verdaderos artífices hacen más empinado el trayecto.

Tampoco podemos saber si la demanda competencial que ha anunciado el Poder Ejecutivo, y su respectiva medida cautelar, paralicen la intentona. Lo cierto es que el golpe exprés recibió ayer viernes 11 una dosis durísima de realidad: a veces el mensajero sí importa, sin respaldo popular y sin las fuerzas armadas no puedes pretender subvertir el orden establecido, y lo que es peor, no puedes estar de espaldas a un país entero exigiéndole que soporte en su mochila, a cambio de nada, una crisis política impredecible además de la crisis sanitaria y la crisis económica, ambas tan brutales como pesadas.

De esta crisis, ninguno de estos grupos sale bien parado: es una bronca de suma cero. Son como el célebre poema de Vallejo, cadáveres que siguen muriendo. Torres casi gemelas que han empezado a derrumbarse.

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Acerca del autor

Vicente Sánchez Vásquez

Presidente del Instituto de Neurociencias para el Liderazgo. Abogado y Magister en Gerencia Pública.

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