“Si el sexo fuera un deporte, tendría muchas medallas de oro”: la vida en un burdel de Estados Unidos cuyo futuro se decidirá en las próximas elecciones

Un letrero luminoso parpadea sobre la barra del local, débilmente iluminado. Algunas chicas en lencería o ligeramente vestidas están sentadas en sofás de terciopelo con computadoras portátiles y teléfonos.

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Air Force Amy camina alrededor de la piscina sobre sus zapatos de tacón para mostrarme el gimnasio donde las mujeres pueden ejercitarse entre los clientes. Señala el patio para barbacoas y el jacuzzi antes de abrir la puerta de un garaje en el que había algunos cuatriciclos polvorientos.

“Tenemos todo lo que necesitamos aquí, incluso ponis en el establo de atrás”, dice. “Yo no monto porque es muy arriesgado. Necesito mi cuerpo para trabajar”, agrega entre risas.

Estamos en el burdel Bunny Ranch (Rancho Conejito), el más famoso de los 21 burdeles legales esparcidos en las zonas rurales del estado de Nevada, en Estados Unidos. Los burdeles son legales en Nevada desde 1971, pero en uno de los 16 condados del estado esto podría estar a punto de cambiar.

El Bunny Ranch es el burdel más famoso de los 21 legales esparcidos por la Nevada rural. Imagen: https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/F099/production/_103539516_976ximg_5670.jpg

El Bunny Ranch está ubicado en medio de un paisaje de arbustos salpicado de estaciones de servicio, casinos y tiendas de armas. Se encuentra justo dentro de la línea del condado de Lyon. La prostitución está prohibida en la cercana Carson City, la capital del estado de Nevada, y otras áreas urbanas.

Coincidiendo con las elecciones de medio término en Estados Unidos, el próximo 6 de noviembre, los votantes del condado de Lyon también tendrán que decidir si ponen fin o no a los burdeles legales.

“Me encanta mi trabajo”

Detrás del bar hay un pasillo, que lleva a docenas de habitaciones, cada una ocupada por una trabajadora sexual a cambio de una renta diaria.

Cuando un cliente toca el timbre de la puerta, una campana interna convoca a las trabajadoras sexuales a la recepción. Cuando el cliente elige a una de las mujeres, ella se lo lleva a su habitación a negociar un precio. La inmensa mayoría de los clientes son hombres, aunque ocasionalmente llega alguna pareja.

Air Force Amy aún es, a sus 53 años, una de las mujeres que más ganan en el burdel -dice que recauda alrededor de medio millón de dólares al año-. Las paredes están decoradas con fotos de ella en su juventud.

Con su cabello rubio platino, su cintura de avispa y sus uñas rojas brillantes, parece la estrella de una telenovela de los años 80. Pero su conversación alegre también me recuerda a la sex symbol del Hollywood de los años 30, Mae West.

“Si el sexo fuera un deporte, tendría muchas medallas de oro”, dice Air Force Amy. “Nací con este talento y me encanta mi trabajo. ¡Veo a todos esos hombres, pasamos un buen rato, me dan dinero y se llevan su ropa sucia a casa con ellos!”

Admite que no tiene algo parecido a una vida hogareña. “¿Para qué casarme y hacer a un hombre miserable cuando puedo hacer felices a miles?”, se ríe.

Su falta de entusiasmo por una vida familiar es comprensible. Criada en el Ohio rural, Amy se describe a sí misma como una “niña salvaje” que dejó su casa a los 13 años. Les permitía a los niños en la escuela que le bajaran las pantaletas a cambio de dinero para el almuerzo.

Dice que ahora puede detectar a un cliente que está borracho o es peligroso porque, como adolescente fugitiva, aprendió por la vía difícil: vendiendo sexo en la carretera para sobrevivir.

“Si el sexo fuera un deporte, tendría muchas medallas de oro”, dice Air Force Amy. Imagen: https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/117A9/production/_103539517_976x20141103-143755-327-edi.jpg

Y, sin embargo, Amy terminó haciendo un buen trabajo con la Fuerza Aérea de Estados Unidos. A finales de la década de 1980, ella estaba en Filipinas enseñando a los militares cómo defender una pista de aterrizaje en la jungla.

Amy cuenta que pasó por algunas experiencias angustiosas en Asia que la dejaron con un trastorno de estrés postraumático y un problema con la bebida.

Cuando regresó a EE.UU., dejó la Fuerza Aérea y empezó a trabajar en burdeles donde las mujeres tenían prohibido abandonar el lugar durante un turno de tres semanas.

Finalmente, Amy se encontró con Dennis Hof, propietario de Bunny Ranch, quien la invitó a trabajar para él.

Él dice que las mujeres en sus establecimientos son libres de ir y venir y no se refiere a ellas como empleadas; prefiere llamarlas “contratistas independientes”.

“Una industria vibrante y moderna”

Hof posee un tercio de todos los burdeles legales de Nevada, y cuatro de ellos en el condado de Lyon. Para él, las mujeres como Amy son la cara exitosa de una industria vibrante y moderna.

“Este es un negocio sucio, repugnante y lleno de drogas, hasta que lo legalizas”, dice Dennis Hof, el magnate de los burdeles. Imagen: https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/10C32/production/_103385686_976xdennis-hof-with-two-sex.jpg

“Estas chicas son mujeres de negocios, somos socios“, dice Hoff, sentado en el burdel con su brazo rodeando la cintura de otra de las trabajadoras sexuales. Ella, conocida entre los clientes como Honey, tiene alrededor de 20 años; la edad de Amy cuando comenzó hace casi tres décadas.

“Trabajos juntos”, agrega él. “Este es un negocio sucio, repugnante y lleno de drogas, hasta que lo legalizas”.

Hof llevó la industria de los burdeles al siglo XXI, con un toque del glamur de Hollywood y marketing inteligente.

Al igual que en una oficina o concesionario de automóviles, los nombres de lasempleadas del mes se muestran en una cinta electrónica dispuesta en la pared. Algunas son elogiadas y reciben obsequios, desde artículos de tocador hasta artilugios electrónicos, para asegurar la mayor cantidad de reservas.

El ambiente es mitad conferencia de ventas, mitad comuna de New Age. Las mujeres tienen que hacer declaraciones positivas como: “Trata de ser un arcoíris en la nube de alguien”.

Hof constantemente las insta a utilizar las redes sociales para atraer más clientes. “Las chicas que publican, le sacan el máximo provecho, es un hecho”, les dice.

De lo que ganan las mujeres, la mitad se queda en la casa. Y como se jacta en su autobiografía, “The Art of the Pimp”, Hof se ha beneficiado ampliamente.

Exterior del burdel Bunny Ranch. Imagen: https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/18162/production/_103385689_976xhi047637124.jpg

Sin embargo, argumenta que los burdeles legales benefician a todo el mundo.

“La gente necesita entender que si yo soy propietario de cuatro restaurantes McDonald’s en este condado, pagaría US$1.200 al año en impuestos (…) Si tengo cuatro burdeles, pago medio millón de dólares al año en impuestos. Ese es mucho dinero para un condado pequeño”.

Afirma que su negocio contribuye con otros US$10 millones al año a la economía local mediante el empleo de camareros, cocineros, conductores, médicos, peluqueros y otros, y dice que la industria del sexo impulsa el turismo en todo el estado.

Efectivamente, en nuestra primera mañana en el Bunny Ranch, tres hombres equipados como motoristas tocan al timbre. Son turistas de la provincia china de Sichuan, a más de 11.000 km de distancia. “Mis amigos oyeron hablar de este lugar y no podían creer que fuera legal”, dice uno. “Vinimos a verificarlo”.

“Son esclavas”

Sin embargo, si el turismo de este tipo está o no en el interés de Nevada es un debate candente.

Algunos argumentan que los burdeles hacen que todas las mujeres que viven en las cercanías sean más vulnerables a los ataques, aumentan el peligro del tráfico sexual y disuaden a las empresas respetables de invertir en el área.

Pero hasta el momento, los burdeles no parecen haber detenido el desarrollo económico en el norte de Nevada. Tesla construyó recientemente su fábrica de baterías de litio, Gigafactory, a unos pocos kilómetros de un burdel legal en el vecino condado de Storey.

Pero los críticos argumentan que más industrias de alta tecnología llegarían si los burdeles no existieran, y que aquí es donde radica el futuro de Nevada. También tienen objeciones éticas.

Brenda Simpson, del Comité de Acción Política para el fin de la trata y la prostitución, dice que es hora de dejar de mirar hacia otro lado.

La activista Brenda Simpson piensa que las mujeres que trabajan en burdeles son “esclavas”. Imagen: https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/4CCA/production/_103385691_976xbrendaimg_5610.jpg

“Antes se consideraba correcto traer esclavos de África”, dice Simpson en el parque frente al congreso estatal en Carson City. “Y finalmente, alguien tuvo el valor de decir: ‘No, no vamos a tener esclavitud’. Este solo es otro tipo de esclavitud. Estas mujeres en los burdeles legales son esclavas”.

Activistas como Simpson quieren terminar con el trabajo sexual legal en todo el estado. El condado de Lyon fue el único de los 16 condados en el que suficientes residentes firmaron una petición para incluir el cierre de burdeles en la boleta electoral en las elecciones de noviembre.

Si la votación es exitosa, ella cree que otros condados probablemente seguirán el ejemplo.

Su grupo lanzó una reciente campaña llamada “Cerrar el mercado de la carne”. Carteles, folletos y anuncios de televisión muestran a mujeres empacadas en recipientes con envoltura de plástico, como trozos de pollo o cordero.

Melissa Holland, quien dirige un refugio para mujeres que sufrieron abusos en la cercana ciudad de Reno, tampoco compra la imagen de la “prostituta feliz”.

Dice que su organización, Awaken, ayudó a muchas mujeres en todo el estado a dejar la prostitución y encontrar otro trabajo.

Cita un estudio de la industria del sexo de Nevada realizado por un académico californiano que concluye que la prostitución legalizada mejora las condiciones para los proxenetas y los propietarios de burdeles, en lugar de para las mujeres que trabajan allí.

Y denuncia una atmósfera casi de culto en muchos burdeles legales, lo que impide que las empleadas hablen con franqueza sobre los peligros que enfrentan, incluidas las drogas y la agresión sexual.

Melissa Holland no compra la imagen de “prostituta feliz”. Imagen: https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/5698/production/_103386122_976xmelissaimg_3153.jpg

Ninguna de la mujeres que trabajan actualmente en el Bunny Ranch me dijo nada malo sobre su jefe o sus condiciones de trabajo. Air Force Amy asegura que no se siente explotada.

“También gané mucho dinero. No podría haber ganado tanto en la calle y me siento mucho más segura”, dice, señalando el botón de pánico en la pared de su habitación, decorada con cojines plateados brillantes.

Sin embargo, siguiendo el consejo de Melissa Holland, me acerqué a algunas extrabajadoras del burdel.

Durante los dos últimos años, Jennifer O’Kane ha estado diciéndole a cualquiera que escuche que fue violada por Hof. Ella alega que el ataque tuvo lugar en 2011 cuando comenzó a trabajar en su burdel Love Ranch, en el condado de Nye, a un par de horas de Las Vegas.

“Me agarró por el cuello y dijo ‘ahora eres mía’… todo lo que podía hacer era llorar y le supliqué que parara”, me cuenta.

Jennifer dice que cuando fue por primera vez a la policía, no le tomaron una declaración adecuada y no se asignó ningún número a su caso. Hace dos años, acudió a una reunión de funcionarios del condado de Nye e intentó escalar sus acusaciones contra Hof, pero fue silenciada.

Carrera política

Al teléfono, Hof niega rotundamente la versión de los hechos de O’Kane. “Esta es una empleada descontenta que despedimos. No es verdad”, dice, calificando sus acusaciones de “absurdas”.

“De todos modos no era el tipo de chicas con las que me acuesto”, agrega antes de colgar abruptamente.

El 5 de septiembre se anunció que el magnate de los burdeles está siendo investigado por presunta agresión sexual por el Departamento de Seguridad Pública de Nevada, aunque no está claro si esto está relacionado con las acusaciones de O’Kane o con las acusaciones hechas en 2005 y 2009 por otras dos extrabajadoras sexuales de los burdeles de Hof.

Hof se presenta a las elecciones para la Asamblea Estatal. Imagen: https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/140F8/production/_103386128_976xhof-campaign-poster.jpg

Hof dice que esas acusaciones también carecen de fundamento: él cree que está siendo atacado porque tuvo “el valor” para presentarse a las elecciones para la Asamblea Estatal en el distrito 36, en Pahrump, a las afueras de Las Vegas. Después de ganar las primarias republicanas, comenzó a llamarse a sí mismo “el Trump de Pahrump”.

“Esta iniciativa electoral para cerrar mis negocios y falsas acusaciones de ‘agresión sexual’ son obra de mis oponentes políticos”, me dice. “Lo que pensaron fue: ‘Si le atacamos, intentamos quitarle su negocio, él renunciará’. Bueno, no funcionó. Me hizo más fuerte. Y las elecciones de noviembre van a ser pan comido para mí”.

Mientras, Amy apoya a su jefe tuiteando sobre la jornada de puertas abiertas del burdel para la comunidad.

Air Force Amy con los los ponis en el establo detrás del burdel donde trabaja. Imagen: https://ichef.bbci.co.uk/news/624/cpsprodpb/6FF2/production/_103385682_976xamyhorseimg_3144.jpg

Mientras da manzanas a los ponis en su corral detrás del rancho, parece estar reflexiva. Le digo que leí una entrevista con ella en 2001 en la que decía que iba a dejar la prostitución dentro de un año, porque estaba haciendo mella en su cuerpo y sus “articulaciones dolían como las de un jugador de fútbol americano”.

Tenía un plan para ahorrar y abrir una agencia inmobiliaria. Entonces, ¿qué pasó?

“No quiero una nueva carrera después de esta”, dice. “Esto es todo. Lo que me gusta es hacer feliz a la gente y romper las barreras de sus problemas sexuales, ¿qué hay de malo en eso?”

Amy dice que no está lista para tirar la toalla.

“Seguiré trabajando aquí mientras pueda caminar… ¡y, aunque no pueda; tal vez seré la primera prostituta en silla de ruedas! ¡Les garantizo que construirán rampas en este lugar para mí!”

Pero en noviembre, es posible que Amy no tenga otra opción. Su futuro depende de si los electores del condado de Lyon votan para cerrar los burdeles o mantenerlos abiertos.

En: bbc

Crean Plan de cuidados paliativos para males oncológicos

El Poder Ejecutivo deberá reglamentar la presente ley en un plazo de 90 días calendario, contados a partir de la fecha de su publicación

El Poder Ejecutivo promulgó la ley de Creación del Plan Nacional de Cuidados Paliativos para Enfermedades Oncológicas No Oncológicas, la misma que es publicada el miércoles en el diario oficial El Peruano.

La Ley Nº 30846 señala que dicho plan tiene como objetivo general asegurar la inclusión de los cuidados paliativos en el Sistema Nacional de Salud, a fin de lograr la máxima calidad de vida posible para el paciente y para su entorno familiar y cuidadores.

La norma añade, que el citado plan atiende las enfermedades crónicas progresivas que generan dependencia y constituyen amenazas para la vida y ha de contener apoyo espiritual y psicológico y las medidas necesarias, con enfoque intercultural, que demandan los enfermos crónicos y los terminales.

El Poder Ejecutivo deberá reglamentar la presente ley en un plazo de 90 días calendario, contados a partir de la fecha de su publicación.

Por su parte, el Ministerio de Salud (Minsa), en su condición de ente rector del Sistema Nacional de Salud, tiene 180 días calendario, contados a partir de hoy, para elaborar el Plan Nacional de Cuidados Paliativos para Enfermedades Oncológicas No Oncológicas.

Para tal efecto, el Minsa convocará necesariamente a las entidades públicas del sector, así como a las sociedades y asociaciones científicas relacionadas a la especialidad y a las entidades privadas especializadas que formulen aportes para la elaboración del citado plan.

Víctor Palacios, miembro del equipo técnico de la Dirección de Prevención y Control del Cáncer del Ministerio de salud, y encargado del desarrollo de los cuidados paliativos oncológicos, resaltó a El Comercio que esta norma es sumamente importante debido a que visibiliza y articula el trabajo en cuidados paliativos en el país.

“Lo que hará el plan nacional de cuidados paliativos para enfermedades oncológicas y no oncológicas es involucrar a todos los que han estado trabajando en esto y visibilizar la necesidad de los pacientes y no solo de aquellos que sufren de cáncer sino a todas las poblaciones vulnerables”, dijo Palacios.

Según explica el médico, los cuidados paliativos están enfocados a curar el sufrimiento de personas con enfermedades incurables. Ello, dijo, no solo incluye el dolor físico sino también síntomas respiratorios, digestivos o tratamientos psicológicos que incluso, brinda acompañamiento psicológico a los familiares o a los cuidadores tras la muerte de los pacientes.

La ley, aprobada previamente por el Congreso de la República, está refrendada por el presidente de la República, Martín Vizcarra y por el presidente del Consejo de Ministros, César Villanueva.

En: elcomercio

La obscena fortuna de los pastores evangélicos

Mientras mas educado seas difícilmente serás manipulado por estos líderes religiosos, gurus, pai, ni por nadie que piense que esta por encima de tu inteligencia o derechos. La educación es la verdadera llave hacia la libertad material y espiritual. La educación te da las herramientas para analizar, criticar y concluir sobre lo que otros te presenten como la verdad irrefutable.

En mi modesta opinión, los pastores evangélicos, las autoridades de la iglesia católica y cualquier otra autoridad religiosa debería vivir de acuerdo a como vivieron sus respectivos profetas y elegidos: En la pobreza material. Por ultimo, es muy interesante como este tipo de sectas y grupos religiosos son mas populares en distritos periféricos de Lima, pero difícilmente pueden instaurarse de la misma manera e intensidad en distritos de clase media-alta y alta (a pesar de que en estos, la fe es casi la misma aunque menos publica y descarada).

Video: Beto a Saber

Women With Opioid Addiction Live With Daily Fear Of Assault, Rape

In Cambridge, Mass., a woman named Kristin sits down on a stone bench to talk about a common but rarely discussed injury that’s starting to grow along with the opioid epidemic: rape.

We’ve agreed to use just Kristin’s first name because she’s a victim of this crime. Kristin says she, like many women who live on the streets, cope with the daily fear of an attack that they are too sedated to fend off, or of waking up to find their pants pulled down, bruises, and other signs of an assault.

It’s an assault active drug users often don’t report out of shame, distrust of police, or fear they’ll be labeled a “cop caller” and have trouble buying heroin. It’s an injury women say they can’t figure out how to prevent. And it’s one few doctors think to ask about, and thus rarely treat.

The road to trouble starts many mornings, says Kristin, when she wakes up, sick and desperate for heroin but afraid to shoplift, sell the goods, and seek a dealer on her own. So she finds a male buddy, someone she calls a running partner.

“It’s just safer. People are less likely to beat you, rob you, sell you fake drugs if you’ve got a strong, well-known man with a reputation — a good reputation —you know,” says Kristin, 32, who still has the lanky body of a high school backstroke champion. She’s been addicted to opioids since she was 13 when they were prescribed to relieve pain after a shoulder surgery.

But sometimes that strong man with a good reputation turns out to be another danger. Kristin cringes at the memory of falling into a drug-induced sleep near a running partner she’d come to trust.

“I woke up to him on top of me, with my pants off, pretty much demanding that we have sex,” Kristin says, the emotion draining from her voice. “I’m weak because of the drugs I’ve taken, so I’m trying to push him off. I can’t do it. I grab my phone and just kind of barrel roll off the bed, pull my pants up, and run outside.”

That time Kristin got away. In two other attacks, she did not. She has story after story of unwanted kissing and groping. She says that for many women, there is steady pressure from those they partner with to perform sexual favors. After the attempted rape, Kristin pressed charges. Shortly before trial, the man died of a drug-related heart infection.

Other women interviewed for this story say they rarely seek help from police because they are worried investigators will turn on them and seek drug charges. Sometimes women are alert and recognize or can recall their assailant. Other times they only realize they’ve been raped because their clothes are torn, they have cuts or bruises and a sore vagina.

To prevent attacks, some women travel in pairs, but some say that doesn’t protect them from gang rape. They may arrange to ride out a high in view of a security camera, hoping someone would see and stop an assault.

After each assault, Kristin would try going solo on the streets. But then she’d get robbed or sold fake drugs and decide to find a new running partner. Kristin says she still attaches herself to men she knows are not safe. The drug addiction, she says, overpowers fear and common sense warnings.

“In hindsight, it’s like crazy, you look back and you’re like, ‘red flag, red flag, red flag,’ ” Kristin says. “I’m even noticing it in real time and pushing it aside because there’s a high waiting for me at the end.”

Two women who were sitting with Kristin and nodding while she spoke have drifted away. She glances over her shoulder when I ask if her experience is unusual.

“Between the other two women that were sitting here with me and the few that are across the street, combined, we probably have about 20 to 25 assaults or rapes,” Kristin says, her voice rising in anger. “It’s almost become normalized, and that’s messed up.”

While there’s lots of data on the connections between substance abuse and sexual violence in general, there’s little information about sexual assault stemming from the opioid epidemic.

Gina Scaramella, director of the Boston Area Rape Crisis Center, says she isn’t surprised by Kristin’s account. “I would almost be surprised if that wasn’t the case, to be 100 percent honest,” Scaramella says.

That’s because some assailants actually seek women and men whom they expect will be unconscious or semiconscious. Drug users may already be hiding from public view, and many have lost connections that might offer protection, “[l]ike a job, stable housing — people that know where they are and care where they are,” Scaramella says. “The isolation piece is a huge vulnerability for sexual violence because the offender will see that as an opportunity.”

One of Scaramella’s staff members is taking a course in substance use intervention as the center tries to address rape during the opioid epidemic.

Researchers are just beginning to document the problem. One study, published two years ago, asked 164 young adults in New York with an addiction to opioids about their experience with sexual violence. Forty-one percent of women and 11 percent of men said they had been forced to have sex while using drugs.

Authors urge more focus on prevention, but not just for potential victims.

“A lot of the focus is on telling people how to be safer when they are using or not impairing their judgment, but what we found was that there were people who were actively seeking out drug users, and more focus needs to be on them,” says study author Lauren Jessell.

One Boston physician says virtually all of her patients, mostly homeless women, have stories about sexual assaults.

“I wasn’t aware of this until more recently but I’m just struck by how common it is. In fact, it seems ubiquitous,” says Dr. Jessie Gaeta, medical director at the Boston Health Care for the Homeless Program.

Gaeta oversees the only clinic in the state where drug users can ride out a high in comfortable chairs with medical staff monitoring their conditions and safety.

Gaeta says women often pull her aside as they return to full consciousness, to ask if she’ll look at infections, cuts or swelling around their genitals.

“The stories are just so heart wrenching about the worst possible kind of sexual trauma,” Gaeta says.

Few emergency room doctors routinely ask overdose patients if they’ve been raped. Gaeta says this is understandable in the chaos of trying to save a life, stabilize the person, and persuade them to consider treatment.

But she says screening must become routine, because there are many reasons to worry about a patient who’s been raped.

“There’s unintended pregnancy, sexually transmitted illness, even physical injuries, lacerations we’ve seen around the rectum or around the vagina,” Gaeta says.

Doctors could be prescribing drugs to help patients avoid HIV and antibiotics to stop infections and treat wounds, but this rarely happens.

And there are the mental injuries that fester with rape. Kristin still blames herself for the attempted assault.

“I can’t believe that I put myself in that situation, I know better,” she wails as friends rub her back.

After the assault, Kristin checked in to detox and then rehab for the first time. She didn’t finish the program.

“I was like, ‘Oh my God, my life’s gotten out of control,’ ” she says, hands gripping her head. “I am getting raped, I’m overdosing on the regular, something’s got to change.”

Kristin pauses and looks up, her face calms.

“I have these moments of clarity … like, this has got to stop. I know better, I’m smarter than this, I’m going to die. But then there’s this very apathetic, I don’t care attitude to what happens to me. And I think the reason I’m able to get up and go on is … ” Kristin doesn’t finish the sentence.

She struggles for words and then begins again.

“I didn’t let the rape define me. For me it’s easier to completely detach myself from it, put it in a box, throw it away, don’t think about it,” Kristin says in a firm tone.

Except, she acknowledges, the sexual assaults, and fear of more, become one more pain she numbs with heroin, one more reason she clings to the drug for escape.

This story is part of a reporting partnership with NPR, WBUR and Kaiser Health News.

In: npr

SERVIR firma convenio con INEN para fortalecer capacidades de directivos y servidores

  • La Escuela Nacional de Administración Pública otorgará sus programas de formación y/o capacitación

Imagen: http://www.servir.gob.pe/wp-content/uploads/2017/09/convenio-servir-inen-200917-large.jpg

El Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas – INEN y la Autoridad Nacional del Servicio Civil – SERVIR firmaron un convenio de colaboración interinstitucional, para poder implementar cursos de formación y capacitación dirigidos a los funcionarios, directivos y servidores del INEN.

SERVIR a través de la Escuela Nacional de Administración Pública – ENAP brindará al INEN, los cursos de formación y capacitación ofertadas, con la finalidad de que puedan seleccionar los que van de acorde a su normativa y disponibilidad presupuestal.

El Jefe Institucional del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas – INEN Dr. Iván Klever Chávez Passiuri manifestó su satisfacción por la firma del convenio que permitirá capacitar y fortalecer a los funcionarios, directivos y servidores civiles de su entidad.

A su turno el Presidente Ejecutivo de la Autoridad Nacional del Servicio Civil – SERVIR, Juan Carlos Cortés Carcelén indicó que la Escuela Nacional de Administración Pública tiene por misión desarrollar las competencias de las personas en gestión y administración pública contribuyendo a mejorar el servicio civil de manera integral y continúa para servir a las ciudadanas y los ciudadanos y a través del presente convenio, estamos cumpliendo con nuestro objetivo.

El convenio fue suscrito por Juan Carlos Cortés Carcelén, presidente ejecutivo de SERVIR; y, el Jefe Institucional del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas – INEN Dr. Iván Klever Chávez Passiuri.

Lima, 20 de septiembre de 2017
Subjefatura de Comunicaciones e Imagen Institucional

En: servir

Contra el ecumenismo del odio

El Vaticano critica a los fundamentalistas xenófobos e islamófobos en un artículo de la revista de los jesuitas visado por el propio Papa y por el secretario de Estado

El papa Francisco, entre Ivanka (izquierda) y Melania Trump (derecha), en una audiencia en el Vaticano el 24 de mayo pasado. ALESSANDRA TARANTINO (REUTERS)

¿Quién se acuerda de Charles Maurras? Murió hace más de 60 años mientras cumplía cadena perpetua por complicidad con el enemigo alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Fue extraordinaria su influencia intelectual sobre las derechas más extremas europeas, incluidas las españolas, a través de su partido antisemita, ultra y monárquico, Action Française, sobre todo entre las dos guerras mundiales. Igual de extraordinaria fue su tormentosa relación con la Santa Sede, que terminó con su excomunión y las de su seguidores y con la inclusión de un puñado de sus escritos y de la propia revista que dirigía en el Índice de Libros Prohibidos.

El tiempo de las excomuniones y del Índice de los Libros Prohibidos queda lejos, olvidado ya. Roma ya no hace cosas así, al menos desde el Concilio Vaticano II. Pero si las hiciera, no hay duda de que ahora tendríamos algo parecido a un caso Maurras a propósito de las turbulentas ideas y propuestas políticas del presidente Trump y más concretamente de su consejero estratégico Steve Bannon,un príncipe de las tinieblas que inspira las políticas más extremistas de la actual Casa Blanca, como el muro con México y el muslim ban o prohibición de entrada en EE UU a ciudadanos de seis países musulmanes.

Steve Bannon es católico, mientras que Donald Trump nació en una familia presbiteriana. La religiosidad personal de ambos es más que dudosa, como le sucedía a Maurras, hasta el punto de que fue el agnosticismo del escritor francés el que le condujo a la condena eclesial. Bannon se ha divorciado dos veces a pesar de la indisolubilidad del matrimonio católico, y de Trump se desconoce si practica o si tiene siquiera alguna idea religiosa. Pero en ambos cuenta la religión como visión política del mundo, y ahí es donde el Vaticano tiene algo que decir y lo ha dicho, uniendo además en una misma crítica al catolicismo integrista y al fundamentalismo evangelista que tan buen servicio les ha rendido al Partido Republicano para ganar en las elecciones presidenciales.

Aunque el mensaje es bien claro, en cuanto a quien lo emite y a lo que dice, la vía escogida por el Vaticano es sutil e indirecta. Ha sido la revista de los jesuitas Civiltà Cattolica la que lo ha transmitido, a través de un artículo, titulado ‘Fundamentalismo evangélico e integrismo católico en Estados Unidos, un ecumenismo sorprendente’, firmado por su director, el italiano Antonio Spadaro, y por el protestante argentino Marcelo Figueroa. Un católico y un protestante denuncian precisamente la colusión de católicos y protestantes extremistas estadounidenses en un mismo pensamiento al que califican de “ecumenismo del odio”. Según el diario italiano La Repubblica, el papa Francisco en persona, el secretario de Estado Pietro Parolin y el secretario para las Relaciones con Estados Unidos, Paul Richard Gallagher, han corregido y visado el artículo.

El papa Francisco rechaza la narrativa del miedo y de la inseguridad, sobre la que Trump y su derecha alternativa construyen muros ideológicos

La primera característica de esta desviación teológica es el maniqueísmo, un “lenguaje que divide la realidad entre el Bien absoluto y el Mal absoluto”, cuestión en la que los autores citan al propio presidente Trump y que sitúa a los inmigrantes y a los musulmanes entre las amenazas al sistema de vida de Estados Unidos.Una segunda característica que denuncian Spadaro y Figueroa es el carácter de Teología de la Prosperidad que comparten los dos extremismos católico y evangelista. Su evangelio para ricos, difundido por organizaciones y pastores multimillonarios, predica una idea autojustificativa de que “Dios desea que sus seguidores tengan salud física, sean prósperos y personalmente felices”. La tercera característica es una defensa muy peculiar de la libertad religiosa, en la que extremistas católicos y protestantes se unen en cuestiones como la oposición al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo o la educación religiosa en la escuela, y propugnan un sometimiento de las instituciones del Estado a las ideas religiosas e incluso a la Biblia muy similar al que inspira al fundamentalismo islámico.

Esta visión del mundo proporciona una justificación teológica a la guerra y alienta la esperanza religiosa con la expectativa de un enfrentamiento apocalíptico y definitivo entre el Bien y el Mal. Las afinidades con la idea islamista radical de la yihad son bien claras. El artículo denuncia la web de extrema derecha Church Militant, que atribuye la victoria de Trump a las oraciones de los estadounidenses, propugna la guerra de religiones y profesa el llamado dominionismo, que es una lectura literalista del Genésis en la que el hombre es el centro de un universo a su entero servicio. Los dominionistas consideran anticristianos a los ecologistas y observan los desastres naturales y el cambio climático como irremediables signos escatológicos de un final de los tiempos apocalíptico, que no hay que obstaculizar, sino todo lo contrario.

No es posible comprender esta fuerte arremetida del Vaticano contra la extrema derecha estadounidense sin recordar la intervención de Steve Bannon en una conferencia celebrada en el Vaticano en 2014, en la que denunció la secularización excesiva de Occidente y anunció “la proximidad de un conflicto brutal y sangriento, (…) una guerra global contra el fascismo islámico”, en la que “esta nueva barbarie que ahora empieza erradicará todo lo que nos ha sido legado en los últimos dos mil o dos mil quinientos años”. También hay que situarlo en el marco de tensiones entre la Casa Blanca y el Vaticano a propósito de Oriente Próximo, especialmente tras el primer viaje de Trump en el que pretendió conectar con las tres religiones, islam, judaísmo y catolicismo, pero terminó convirtiéndose en un reforzamiento de la alianza con Arabia Saudí y un estímulo al enfrentamiento con Teherán, con consecuencias inmediatas en el bloqueo a Qatar.

El pontífice no solo discrepa de sus propuestas sobre ecología, inmigración o impuestos, sino que rechaza su estrategia en favor de Riad

Curiosamente, Spadaro y Figueroa defienden las raíces cristianas de Europa, pero con una argumentación inversa a la que se escuchaba en tiempos de Ratzinger, de la que ha desaparecido el supremacismo cristiano y blanco. “El triunfalismo, la arrogancia y el etnicismo vengativo son exactamente lo contrario del cristianismo”, aseguran. El artículo termina recordando que el papa Francisco combate la narrativa del miedo y la manipulación de la inseguridad y de la ansiedad de la gente, evita la reducción del Islam al terrorismo islamista y rechaza la idea de una guerra santa contra el islam o la construcción de muros físicos e ideológicos. Con la denuncia del ecumenismo del odio, el Vaticano sitúa a Steve Bannon y Donald Trump en un infierno ideológico análogo al que abrió las puertas a Maurras en 1927, ahora hace justo 90 años, en el que se encuentran condenados los políticos que utilizan la religión para dividir en vez de unir a los seres humanos.

En: elpais

 

What McCain did was hard. What Murkowski and Collins did was much harder.

Image: Alex Wong/Getty Images

In the early-morning hours after Senate Republicans’ last-ditch attempt to repeal Obamacare failed, a common narrative began to emerge: that while three “no” votes from Republicans killed the bill, only Sen. John McCain (R-AZ) saved the day.

CNN called it “John McCain’s maverick moment.” The Washington Post described it as “The night John McCain killed the GOP’s health-care fight.”

To be sure, McCain’s vote against the bill was dramatic and decisive. He flew back to Washington from Arizona less than two weeks after he was diagnosed with brain cancer, after having surgery to remove a blood clot from above his eye. He made a sweeping speechabout returning Senate procedure to a time of bipartisan, transparent cooperation. Then he proceeded to briefly horrify ACA proponents by voting yes on a motion to proceed vote, and yes again on the Republican Better Care Reconciliation Act.

So when McCain cast a performative last-minute vote against “skinny repeal,” it immediately overshadowed the two women Republican senators who did far more to halt Republicans’ reckless efforts to repeal Obamacare. Sens. Lisa Murkowski (AK) and Susan Collins (ME) repeatedly stood their ground against the three health bills their colleagues tried to ram through the Senate.

Murkowski and Collins were the only Republicans to vote against a motion to proceed with the health care bill debate. Both women cast votes against the Better Care Reconciliation Act, which could have led to 22 million more uninsured Americans. They both also voted against the Obamacare Reconciliation Act — repeal and delay — which could have led to 32 million more uninsured Americans.

Both senators said they could not support bills that would leave millions of people without health insurance. They also opposed provisions to defund planned parenthood. When skinny repeal — seemingly the last shot for the GOP — came down, they stood their ground and voted no again.

Through all of this, the backlash against these two women senators was severe. Two House Republicans threatened them with violence.

President Trump publicly shamed Murkowski on Twitter:

Murkowski then got a call from Interior Secretary Ryan Zinke, who reportedly threatened to punish Alaska’s economy based on her health care vote, according to the Alaska Dispatch News.

McCain’s vote was crucial in ending the latest health care repeal effort — but no more so than the votes of Murkowski and Collins, which were consistently courageous in the face of threats and suggestions of retaliation.

In: vox

The night John McCain killed the GOP’s health-care fight

It was the most dramatic night in the United States Senate in recent history. Just ask the senators who witnessed it.

A seven-year quest to undo the Affordable Care Act collapsed — at least for now — as Sen. John McCain (R-Ariz.) kept his colleagues and the press corps in suspense over a little more than two hours late Thursday into early Friday.

Not since September 2008, when the House of Representatives rejected the Troubled Asset Relief Program — causing the Dow Jones industrial average to plunge nearly 800 points in a single afternoon — had such an unexpected vote caused such a striking twist.

The bold move by the nation’s most famous senator stunned his colleagues and possibly put the Senate on the verge of protracted bipartisan talks that McCain is unlikely to witness as he begins treatment for an aggressive form of brain cancer.

“I’ve stated time and time again that one of the major failures of Obamacare was that it was rammed through Congress by Democrats on a strict party-line basis without a single Republican vote,” he said in a statement explaining his vote. “We should not make the mistakes of the past.”

Rumors swirled late Thursday that the Arizona Republican, who had captured the nation’s sympathy this week after delaying his cancer treatment in order to return to Washington, might vote against the GOP’s “skinny repeal” plan — a watered-down version of earlier Republican proposals to repeal the 2010 health-care law.

McCain warned at a hastily arranged news conference Thursday afternoon that he was leaning against supporting the legislation unless House Speaker Paul D. Ryan (R-Wis.) assured GOP senators that the House would not move to quickly approve the bill in its current form. McCain and Sens. Lindsey O. Graham (R-S.C.) and Ron Johnson (R-Wis.) wanted Ryan to launch broad House-Senate negotiations for a wider rollback of the law. Two hours later, Ryan issued a statement signaling he would launch negotiations, and Graham and Johnson announced their support.

But not McCain.

Reporters spotted him around 11 p.m.

“Have you decided how you’ll vote?” they asked.

“Yes,” McCain replied.

“How?”

“Wait for the show,” he said.

McCain headed for the stage — the Senate floor — around midnight, emerging from his office in the Russell Senate Office Building for the subway ride to the U.S. Capitol.

When he arrived, he held a brief conversation with Senate Minority Leader Charles E. Schumer ( D-N.Y.), an exchange that left the New Yorker smiling.

“I knew it when he walked on the floor,” Schumer later recounted, explaining that McCain had already called to share his plans.

But few, if any, of his Republican colleagues realized what was about to transpire.

Two votes were called just after midnight. The first was on a Democratic proposal to refer the “skinny repeal” bill back to a committee. The second vote was to pass “skinny repeal,” which would have repealed the Affordable Care Act’s individual mandate and rolled back a tax on medical devices.

“Let’s vote against skinny repeal,” Schumer told his colleagues before the votes as he once again derided the rushed nature of the health-care debate.

McCain stood on the Republican side of the room nodding in agreement.

With Sens. Susan Collins (R-Maine) and Lisa Murkowski (R-Alaska) already planning to vote against the plan, Republicans could not afford to lose McCain. Vice President Pence was already at the Capitol prepared to break a tie. Instead, he launched a last-ditch effort to win McCain’s support.

As the first vote began, McCain took his seat next to Graham, his closest friend in the Senate. The South Carolinian mostly nodded as McCain gesticulated, and signaled — through his body language — that he was likely to vote no. When Murkowski walked over to join the conversation, McCain winked and gave her a thumbs down — signaling his intentions.

Collins joined the group as another clutch of Republican senators formed in the well of the Senate Chamber. Sen. Jeff Flake (R-Ariz.), who operates in McCain’s long shadow, stood next to Senate Majority Leader Mitch McConnell (R-Ky.), Sen. John Cornyn (R-Tex.), who counts GOP votes, and Pence. Eventually, Flake was dispatched to talk to McCain.

He obliged, walked over to McCain and asked Graham to move over one seat. But McCain did not acknowledge Flake, focusing instead on Murkowski and Collins.

That left Flake, one of the most polite members of the Senate, leaning into the conversation uncomfortably with a pained look on his face, as if he had to tell his father that he had run over the family dog with his car.

Seeing that Flake was not making progress, Pence walked over at 12:44 a.m. McCain smiled, pointed at Collins and Murkowski, said something about “marching orders,” and stood up.

“Mr. Vice President,” he said, greeting Pence. For the next 21 minutes, the vice president cajoled McCain, Collins and Murkowski. Twice during the conversation, a Pence aide came to whisper in the vice president’s ear — other reporters learned it was the White House calling. Pence finally left to take a call, but later returned to speak with McCain.

By then, other senators around the room realized what was happening.

“You could see the body language in the entire chamber change in two hours,” Sen. David Perdue (R-Ga.) recalled. “One side was kind of ebullient, moving around and talking and the other side was subdued, and all of a sudden it began to change. There was an instinctive reaction that maybe this thing wasn’t going to pass. Nobody knew for sure.”

“It was pretty somber,” added Sen. Amy Klobuchar (D-Minn.).

At 1:10 a.m., McCain crossed the Senate Chamber to talk to Schumer, Klobuchar and other Democrats, including Sens. Richard J. Durbin (Ill.), Dianne Feinstein (Calif.) and Elizabeth Warren (Mass.). As he approached, McCain told them he worried that reporters watching from the gallery above could read his lips. When he realized that the press was indeed watching, he looked up at the ceiling and shouted, “No!” as senators and reporters laughed. Then, Democrats beamed when McCain shared his news. Feinstein gave him a hug.

Walking back to the Republican side of the room, McCain was stopped by Sen. Orrin Hatch (R-Utah) who also offered a hug.

“I love John McCain. He’s one of the great heroes of this country,” Hatch explained later. “Whether we agree or not, I still love the guy.”

The vote on “skinny repeal” began at 1:24 a.m., but McCain was out in the lobby once again conferring with Pence. In his absence, Collins and Murkowski cast their “no” votes along with the 48 members of the Democratic caucus.

McCain returned at 1:29 a.m. without Pence, approached the Senate clerk and gave a thumbs down — the third “no” vote.

Several people gasped. Others applauded. Reporters dashed out to report the news.

McCain returned to his seat, walking past Cornyn and Sens. John Thune (R-S.D.) and Bill Cassidy (R-La.), who stood grim-faced and despondent. Cassidy rubbed his face several times with his hands. Thune’s face contorted. The color in Cornyn’s face seemed to drain.

“Certainly Senator McCain knows how to improve the drama,” Cassidy recalled later.

The vote concluded, and the results were announced — the bill was voted down, 51 to 49. Just days before, McCain had fired a warning shot with a lengthy floor speech that criticized the rushed, secretive process that led to “skinny repeal.” Early Friday morning, McCain, Collins and Murkowski delivered the fatal blow.

McConnell, humiliated by the results, stood to address his colleagues. The color of his face now matched the pink in his necktie.

“This is clearly a disappointing moment,” he said.

In: thewashingtonpost

Here’s how much the healthcare industry paid John McCain to take away your healthcare

Senator John McCain returned to the Senate Chamber on Tuesday to cast a deciding vote allowing the legislative body to begin debating a bill put together behind closed doors by Republicans that would repeal and replace the Affordable Care Act.

And while many doctors and provider associations are opposed to a repeal — alongside at least half of Americans — major health industry players, especially on the insurance side, have been vocal in their opposition to the Affordable Care Act. In fact, the health industry donated millions more to Republicans than Democrats in every election cycle since 2010, as the Republican alternatives are expected to substantially enrich the industry.

So why would Senator McCain — who is treating his recently diagnosed brain cancer with taxpayer funded healthcare — vote to discuss a bill that could take healthcare away from around 32 million Americans

Health industry professionals have overwhelmingly supported Republicans seeking federal office, and one could imagine McCain and others who benefit from that support might push policy that would be more financially beneficial to their benefactors.

Healthcare providers are among the top 5 contributors by industry to McCain’s campaign coffers, having given $7,184,854 since 1989, according to OpenSecrets.org.

When the insurance industry is factored in, total contributions from the health-related sectors amount to $25,272,446.

full list of donors in the health and insurance industries provided by FollowTheMoney.org reveals that USAA, Humana, Liberty Mutual, American Association of Orthopaedic Surgeons, Cigna Corp, American Society of Anesthesiologists, American Society of Plastic Surgeons, National Association of Insurance & Financial Advisors and others have been top donors to McCain throughout his career, providing as much as $20,000 (USAA’s contribution) each to his campaigns.

Selecting just for health industry contributions, here are some of the top donors to McCain ranked by contribution amount, from the Institute for Money in State Politics:

Image: http://reverepress.com/wp-content/uploads/2017/07/top-donors-e1501033453524.jpg

Here’s the top of the donor list when sorted by Finance, Insurance and Real Estate (FIRE):

Image: http://reverepress.com/wp-content/uploads/2017/07/insurance-e1501033932436.jpg

In: reverepress.com

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