Bendiciones a parejas del mismo sexo: Lo dicho y aclarado

5:00 p.m. | 2 feb 24 (VTN/LCC).- Fiducia supplicans, declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (aprobada por Francisco), abrió la posibilidad de bendecir a parejas en situaciones “irregulares” para la Iglesia, incluidas las parejas del mismo sexo. Ante una esperada resistencia (más que nada desde África) y diversas interpretaciones, tanto el dicasterio como el Papa se han manifestado para precisar la intención del documento. Presentamos un recuento de todas esas intervenciones, así como una breve presentación de la declaración y reseñas de las reacciones.

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Sobre el contenido de la Declaración

Fiducia supplicans se abre con una introducción del prefecto, el cardenal Fernández, quien explica que la declaración profundiza en el “significado pastoral de las bendiciones”, permitiendo “enriquecer su comprensión clásica” a través de una reflexión teológica “basada en la visión pastoral de Francisco”. Una reflexión que “supone un desarrollo respecto a lo dicho hasta ahora sobre las bendiciones”, llegando a incluir la posibilidad “de bendecir a parejas en situación irregular y a parejas del mismo sexo, sin validar oficialmente su estatus ni modificar en nada la enseñanza perenne de la Iglesia sobre el matrimonio”.

Tras los primeros parágrafos (1-3), en los que se recuerda el anterior pronunciamiento de 2021, ahora ampliado, la declaración presenta la bendición en el sacramento del matrimonio (parágrafos 4-6) declarando “inadmisibles los ritos y oraciones que puedan crear confusión entre lo que es constitutivo del matrimonio” y “lo que lo contradice”, para evitar reconocer en modo alguno “como matrimonio algo que no lo es”. Reiteró que, según la “perenne doctrina católica”, sólo se consideran lícitas las relaciones sexuales dentro del matrimonio entre un hombre y una mujer.

Un segundo amplio capítulo (parágrafos 7-30) analiza el significado de las diversas bendiciones, que tienen como destino personas, objetos de devoción, lugares de la vida. Recuerda que “desde un punto de vista estrictamente litúrgico”, la bendición requiere que lo que se bendice “sea conforme a la voluntad de Dios expresada en las enseñanzas de la Iglesia”. Por tanto, la Iglesia no tiene potestad para conferir una bendición litúrgica a parejas irregulares o del mismo sexo. Pero hay que evitar el riesgo de reducir el sentido de las bendiciones sólo a este punto, de modo que se exija para una simple bendición “las mismas condiciones morales que se exigen para la recepción de los sacramentos” (12).

Tras analizar las bendiciones en la Escritura, la declaración ofrece una comprensión teológico-pastoral. Quien pide una bendición “se muestra necesitado de la presencia salvadora de Dios en su historia”, porque expresa “una petición de ayuda a Dios, una súplica por una vida mejor” (21). Esta petición debe ser acogida y valorada “fuera de un marco litúrgico”, cuando se encuentra “en un ámbito de mayor espontaneidad y libertad” (23). Consideradas desde la perspectiva de la piedad popular, “las bendiciones deben valorarse como actos de devoción”. Para conferirlas no es necesario, por tanto, exigir como condición previa una “perfección moral previa”.

Profundizando en esta distinción, sobre la base de la respuesta del papa Francisco a la dubia de los cardenales publicada el pasado mes de octubre, en la que pedía discernir sobre la posibilidad de “formas de bendición, solicitadas por una o varias personas, que no transmitan una concepción errónea del matrimonio” (26), el documento afirma que este tipo de bendición “se ofrece a todos”, sin pedir nada, haciendo sentir a las personas que permanecen bendecidas no obstante sus errores y que “el Padre celestial sigue queriendo su bien y esperando que finalmente se abran al bien” (27).

El tercer capítulo de la declaración (parágrafos 31-41) abre, por tanto, la posibilidad de estas bendiciones, que representan un gesto hacia quienes “reconociéndose desamparados y necesitados de su ayuda, no pretenden la legitimidad de su propio status, sino que ruegan que todo lo que hay de verdadero, bueno y humanamente válido en sus vidas y relaciones, sea investido, santificado y elevado por la presencia del Espíritu Santo” (31).

Con tal gesto “la Iglesia acoge a todos los que se acercan a Dios con corazón humilde, acompañándolos con aquellos auxilios espirituales que permiten a todos comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su existencia” (32). En otras palabras, “es una bendición que, aunque no se incluya en un rito litúrgico, une la oración de intercesión a la invocación de ayuda de Dios de aquellos que se dirigen humildemente a Él” (33). El pastor, por tanto, “no pretende sancionar ni legitimar nada” (34). Tales bendiciones no deben ser estandarizadas, sino confiadas al “discernimiento práctico en una situación particular” (37).

Aunque se bendice a la pareja pero no la unión, la declaración incluye entre lo bendecido las relaciones legítimas entre las dos personas: “en la oración breve que puede preceder esta bendición espontanea, el ministro ordenado podría pedir para ellos la paz, la salud, un espíritu de paciencia, diálogo y ayuda mutuos, pero también la luz y la fuerza de Dios para poder cumplir plenamente su voluntad” (38).

También se aclara que, para evitar “cualquier forma de confusión y escándalo”, cuando una pareja irregular o del mismo sexo pida la bendición, “nunca se realizará al mismo tiempo que los ritos civiles de unión, ni tampoco en conexión con ellos. Ni siquiera con las vestimentas, gestos o palabras propias de un matrimonio” (39). Este tipo de bendición “puede encontrar su lugar en otros contextos, como la visita a un santuario, el encuentro con un sacerdote, la oración recitada en un grupo o durante una peregrinación” (40).

LEER. Declaración Fiducia supplicans (completa)

VIDEO. DDF explica bajo qué condición se podría bendecir a parejas del mismo sexo

Recepción de la Declaración

La Declaración ha sido ampliamente difundida en los medios de comunicación y también ha sido objeto de comunicados por parte de diversas conferencias episcopales o de obispos a título individual. En general, las reacciones y comentarios se han centrado en la posibilidad de bendecir a las parejas del mismo sexo y, mucho menos, en la actitud pastoral hacia otras parejas en situación irregular, cuestión que ha sido objeto de otros documentos, en particular la Exhortación Apostólica Amoris laetitia del papa Francisco de 2016.

En muchos ejemplos de aceptación explícita de la Declaración, se recuerda que la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la sexualidad no ha cambiado, como se reitera varias veces en el propio documento. Otras reacciones consideraron el contenido de la Declaración como un primer paso en la buena dirección, y varios grupos de homosexuales católicos expresaron su agradecimiento.

Por último, tampoco faltaron reacciones, incluso a nivel de conferencias episcopales individuales, en las que se expresó la convicción de que no podían aplicar lo establecido en la Declaración porque sería una oportunidad para una posible confusión y escándalo entre los fieles. Precisamente en esa dirección se sitúa la carta escrita por el Card. Ambongo Besungu, presidente del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar, al tiempo que subraya la libertad de elección de cada obispo en su propia diócesis y su indiscutible adhesión al Sucesor de Pedro.

La recepción de la Declaración es, por tanto, muy diversa y cabe imaginar que los debates y las discusiones en profundidad continuarán en el futuro. Desde un punto de vista teológico, probablemente será necesario profundizar en el significado de la distinción entre bendiciones litúrgicas, con un carácter ritual y jurídico más formal, y bendiciones espontáneas o informales, consideradas cercanas a la piedad popular. La Declaración considera estas últimas como una particular “expresión del corazón materno de la Iglesia” (40), pero, por supuesto, no excluye que lo sean también las bendiciones litúrgicas, como expresión de la benevolencia, la gracia y la providencia de Dios que se manifiesta en todas las situaciones de la vida de sus hijos, como puede comprobarse leyendo el Bendicional.

VIDEO. Polémicas en el Vaticano por la bendición de parejas del mismo sexo

Doctrina de la Fe aclara ciertos puntos de Fiducia suplicans

Ante la diversidad de reacciones al documento y el debate que suscitó, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó el 4 de enero de 2024 un comunicado de prensa sobre la acogida de la Fiducia supplicans. El texto reitera los puntos esenciales de la Declaración y hace algunas precisiones. En el comunicado, el prefecto muestra comprensión ante las dificultades de algunos obispos o conferencias episcopales, y señala que “lo que han expresado esas Conferencias episcopales no puede interpretarse como una oposición doctrinal, porque el documento es claro y clásico sobre el matrimonio y la sexualidad”, y vuelve a reiterar que se busca bendecir a la pareja (personas) y no a la unión (estado).

En cuanto a la recepción práctica, se reconoce que documentos como Fiducia supplicans, “pueden tardar, en sus aspectos prácticos, más o menos tiempo en aplicarse dependiendo de los contextos locales y del discernimiento de cada obispo diocesano con su diócesis. En algunos lugares no hay dificultades para su aplicación inmediata, en otros es necesario no innovar nada mientras se toma el tiempo necesario para su lectura e interpretación”. En otras palabras, se recuerda que “cada obispo local, en virtud de su propio ministerio, tiene siempre la facultad de discernir in situ, es decir, en aquel lugar concreto que conoce más que los demás porque es su rebaño”. Por este motivo, el Dicasterio subraya que “la prudencia y la atención al contexto eclesial y a la cultura local podrían admitir diferentes modos de aplicación, pero no una negación total o definitiva de este camino propuesto a los sacerdotes”.

También se reconoce que “en varios países existen fuertes cuestiones culturales e incluso jurídicas que requieren tiempo y estrategias pastorales que vayan más allá del corto plazo”. Este será el caso de los países en los que la homosexualidad está prohibida y penalizada en diversos grados. El Dicasterio afirma que en estos casos, “más allá de la cuestión de las bendiciones, hay una tarea pastoral amplia y de largo alcance que incluye la formación, la defensa de la dignidad humana, la enseñanza de la doctrina social de la Iglesia y diversas estrategias que no admiten prisas”. La nota también incluye un ejemplo de cómo podrían ser esas bendiciones en las que se pide ayuda Dios de una manera espontánea y no ritual.

LEER. Nota de prensa del Dicasterio para la Doctrina de la Fe

VIDEO. Vaticano publica aclaraciones sobre Fiducia supplicans

Las cuestiones pastorales planteadas

En el centro de la Declaración está, por tanto, la preocupación pastoral: ¿con qué gestos pueden los ministros ordenados mostrar a los fieles, en cualquier situación en que se encuentren, acogida y cercanía, invitándoles, al mismo tiempo, a confrontar su propia vida con las exigencias del Evangelio? ¿Con qué actitudes pueden los ministros ordenados ser signo de la presencia de Dios, incluso en el caso de parejas en situación irregular o formadas por personas del mismo sexo, sin contradecir la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la sexualidad? A estas preguntas, que surgen de la experiencia pastoral de muchos ministros ordenados, responde la Declaración, ofreciendo la posibilidad de impartir, en determinadas circunstancias, una bendición que no es la aprobación de una situación no conforme al Evangelio, sino una invitación a acercarse humildemente a Cristo, sin poner límites a la acción transformadora de su gracia.

Podemos admitir que, en determinadas situaciones y contextos, puede ser difícil evitar el escándalo o la confusión. O que puede no ser fácil distinguir entre gestos de acogida y aprobación de una situación irregular. Por eso, el discernimiento del ministro ordenado no puede prescindir, ante una petición de bendición, de valorar si se dan las condiciones mínimas para poder impartirla: en particular, la humildad y la apertura a la verdad anunciada por la Escritura y el Magisterio de la Iglesia. Asimismo, debe verificarse que la petición de bendición no sea una pretensión o una solicitud de aprobación de un vínculo.

Hay que considerar, por otra parte, que la aceptación nunca es teórica y no puede prescindir de gestos concretos. En el caso de las personas con tendencias homosexuales, el Catecismo de la Iglesia católica, aunque considera tal tendencia “objetivamente desordenada”, afirma que estas personas deben ser acogidas “con respeto, compasión, dulzura”. Lo que se reafirma en la Declaración Fiducia supplicans es que, además de la participación activa en la comunidad cristiana, los ministros ordenados pueden manifestar ese “respeto, compasión, dulzura”, incluso en el caso de parejas del mismo sexo, con el tipo de bendición previsto en el documento, teniendo en cuenta la prudencia pastoral y la sensibilidad de su propia comunidad. Se podría añadir que la bendición es una posibilidad, no una obligación. Obligación, sí, es acoger, acompañar, ayudar a dar pasos, por pequeños que sean, en la dirección de la verdad del Evangelio.

Más reflexiones sobre Fiducia supplicans

VIDEO. Francisco, sobre Fiducia supplicans: “Se bendice a las personas; no la unión”

Los comentarios del papa Francisco

Desde el anuncio de Fiducia Supplicans, el Papa ha reflexionado en tres ocasiones muy directas sobre el contenido y las reacciones generadas por la declaración. A mediados de enero, en una entrevista en un programa de televisión italiano, Francisco reconoce que “a veces las decisiones no se aceptan” pero muchas veces “es porque no se sabe”; luego reafirma ese principio de “todos, todos, todos” ya expresado durante la JMJ de Lisboa: “El Señor bendice a todos los que son capaces de ser bautizados, es decir, a cada persona. Pero entonces las personas deben entrar en conversación con la bendición del Señor y ver cuál es el camino que el Señor les propone. Pero debemos tomarlos de la mano y ayudarlos a recorrer ese camino, no condenarlos desde el principio”.

Luego en los últimos días del mes, ante los participantes de la Asamblea plenaria del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el Papa aclaró las intenciones de Fiducia Supplicans: mostrar concretamente la cercanía de Dios y de la Iglesia a quien pide ayuda; no exigir la “perfección moral” para ofrecer una bendición; bendecir a las personas que lo piden y no a la unión. Y, en una entrevista cedida al periódico italiano La Stampa, expresó su confianza en que “poco a poco todos se tranquilicen con el espíritu de la declaración” que “tiene como objetivo incluir, no dividir”. En cuanto a las críticas al documento, el Papa observa que “quienes protestan con vehemencia pertenecen a pequeños grupos ideológicos”.

VIDEO. Francisco: “Los que protestan son de pequeños grupos ideológicos”

Oposición y respaldo en África

Las bendiciones a las parejas homosexuales propuestas por Fiducia supplicans no pueden aplicarse en África “sin exponerse al escándalo”, pero cada obispo será libre de elegir cómo actuar en su diócesis, mientras prosigue la reflexión sobre el documento. El cardenal Fridolin Ambongo, arzobispo de Kinshasa, presidente del SECAM (Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar), intervino con una carta pública sobre las bendiciones propuestas en la declaración. La carta pretende ser una síntesis de las posiciones de los distintos episcopados del continente africano sobre este documento, que, según dice, ha generado “una onda expansiva, ha sembrado la confusión y la inquietud en el alma de muchos fieles laicos, consagrados y también pastores, y ha provocado fuertes reacciones”.

Más reacciones (algunas receptivas) en África

VIDEO. Obispos africanos prefieren no bendecir a parejas del mismo sexo

Reacciones en el Perú y el resto del mundo
Información adicional
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Fuentes

Vatican News (2) / La Civiltà Cattolica / Omnes Magazine / Videos: Rome Reports – Canal Once / Foto: Getty

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