Termina consulta sinodal en España: Alertas a destacar

11:00 a.m. | 18 jun 22 (AO/EC).- El papel de la mujer y de los laicos, mayor presencia de los jóvenes, el perdón y reparación en casos de abusos, la familia, y el diálogo ecuménico e interreligioso. Estos son los “temas específicos” que más han resonado durante los ocho meses de recoger y analizar las reflexiones de la consulta sinodal realizada a pie de parroquia, congregaciones y realidades eclesiales en la que han participado más de 200 mil personas. La síntesis resalta también la presencia de otras cuestiones, aunque en menor medida, como el celibato opcional, y la ordenación de casados y de mujeres. Con esto concluye en España la etapa de escucha hacia la Asamblea del 2023.

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Los 58 obispos y más de 600 delegados de las diócesis, congregaciones y demás realidades españoles que participaron en la Asamblea Final Sinodal de la Conferencia Episcopal Española han respaldado la síntesis presentada por la mañana que instaba a una “conversión” significativa a la Iglesia en fondo y forma, con sugerencias que van desde una adaptación de la liturgia a generar estructuras que faciliten la codecisión de los laicos, la acogida a divorciados y homosexuales, pasando por una mayor presencia de la mujer o abrir un diálogo sobre cuestiones hasta ahora tabúes como el celibato opcional y el sacerdocio femenino.

Así lo manifestó el Equipo Sinodal de la Conferencia Episcopal Española en el auditorio de la Fundación Pablo VI de Madrid después de analizar el trabajo realizado por grupos en los que se analizaron los distintos puntos expuestos. Tras recibir un total de 660 aportaciones, los ecos de este compartir ha llevado a una conclusión “por unanimidad”: “Nos sentimos representados, reconocidos e identificados en las palabras que se incluyen en el texto porque recogen las propuestas de nuestra realidad”.

La Iglesia en España ha culminado la fase diocesana del Sínodo sobre la sinodalidad, un proceso de ocho meses en el que han participado cerca de 220.000 personas en todas las diócesis. Esta etapa ha multiplicado por 7 el número de personas que participaron en el proceso del Congreso de Laicos en febrero de 2020. Sus aportaciones han dejado un mensaje sobre cuáles deben ser las prioridades de la institución de cara al futuro.

“La referencia al papel de la mujer en la Iglesia como inquietud, necesidad y oportunidad. Se aprecia en la construcción y mantenimiento de nuestras comunidades y se ve imprescindible su presencia en los órganos de responsabilidad y decisión de la Iglesia”, recoge el documento en primer lugar. También muestra “la preocupación por la escasa presencia y participación de los jóvenes en la vida y misión de la Iglesia”, la importancia de la familia “como ámbito prioritario de evangelización”, la necesidad de institucionalizar y potenciar los ministerios laicales y la atención específica al diálogo con las demás confesiones cristianas y con otras religiones.

“Ha tenido un eco importante el tema de los abusos sexuales, de poder y de conciencia en la Iglesia, evidenciando la necesidad de perdón, acompañamiento y reparación”, continúa el texto. Otros temas con menor peso son la presencia de la Iglesia en el mundo rural, la religiosidad popular como cauce de evangelización, la pastoral de los mayores o la atención a colectivos vulnerables.


Celibato opcional, ordenación de casados y de mujeres

La síntesis, elaborada por el equipo sinodal de la Conferencia Episcopal Española (CEE), con las aportaciones de diócesis, congregaciones y movimientos, indica que junto a todos esos temas, se incluye en el documento “por su relevancia en el imprescindible diálogo eclesial y con nuestros conciudadanos, la petición que formulan acerca de la necesidad de discernir con mayor profundidad la cuestión relativa al celibato opcional en el caso de los presbíteros y a la ordenación de casados; en menor medida, ha surgido igualmente el tema de la ordenación de las mujeres”. ¿Qué se pide? Dialogar sobre estos temas para conocer mejor el Magisterio y poder ofrecer una propuesta profética a nuestra sociedad.

Un aspecto importante tiene que ver con la acogida, que debe ser “más cuidada” si se trata de personas que necesitan un mayor acompañamiento por sus circunstancias. Cita, en concreto, las personas divorciadas y vueltas a casar o de diversidad sexual. “Sentimos que, como Iglesia, lejos de quedarnos en colectivos identitarios que difuminan los rostros, hemos de mirar, acoger y acompañar a cada persona en su situación concreta”, expone.

 

Homilías, falta de entusiasmo y elección de obispos

Entre las sugerencias que se sitúan en primer plano se sitúa la crítica a una liturgia que “se vive de una forma fría, pasiva, ritualista, monótona, distante”. De la misma manera, se incluye un tirón de orejas a los sacerdotes, en tanto que se llama a “repensar el papel de la homilía”. Tal y como se recoge el documento, esto genera una “desconexión entre las celebraciones litúrgicas y nuestra vida”. “En definitiva, hemos de lograr que las celebraciones toquen el alma de los fieles”, se insiste.

Además, se incluye una apostilla: “Nos duele particularmente la falta de entusiasmo de una parte muy relevante de los sacerdotes de las distintas comunidades locales y nuestra falta de eficacia como comunidad a la hora de acompañarlos en la vivencia de su vocación”. De la misma manera se cuestiona el que se presenta como “clericalismo bilateral”, o lo que es lo mismo, “un exceso de protagonismo de los sacerdotes y un defecto en la responsabilidad de los laicos”. Así, se lamentan tanto “las inercias” de los presbíteros que desembocan en “autoritarismo”, así como la “comodidad” de los laicos.

Finalmente, una cuestión suscitó un murmullo mayoritario acompañado de un aplauso posterior: “Hemos de destacar la insistencia acerca de la conveniencia de una mayor apertura del proceso de nombramiento de obispos y párrocos a la participación de la comunidad”. En este sentido, se habla de la necesidad de una mayor profesionalización “en los asuntos de gobierno”, transparencia en la gestión -no solo en lo económico- y una mayor presencia en los medios de comunicación, en especial en el mundo digital.


“Nos sabemos escuchados, pero no protagonistas”

“Nos hemos sabido escuchados, hemos sido libres al hablar, hemos experimentado esperanza, alegría, ilusión, coraje para cumplir nuestra misión, con un fuerte sentimiento comunitario de seguir en camino y de hacerlo juntos”, recalca la síntesis, que afirma que resulta patente que las cosas no pueden seguir igual y urge dar respuesta a desafíos ineludibles. “No son pocos quienes se preguntan si realmente servirá para algo este proceso de escucha, sobre todo relacionándolo con experiencias anteriores –sínodos y asambleas diocesanas celebrados en algún momento más o menos reciente, que han generado frustración por quedar sin aplicaciones prácticas”, admite el resumen de la CEE, que admite que “nos sabemos escuchados, pero no protagonistas de la vida y misión de la Iglesia”.

 

Tres urgencias: sinodalidad, laicos y clericalismo

Según la síntesis, quienes han participado en este proceso sueñan “una Iglesia más familia, más cercana a los necesitados, más valiente para afrontar los problemas del mundo de hoy”. Por eso, sobre la base de los temas que se han precisado previamente, explica tres urgencias entrelazadas: crecer en sinodalidad, promover la participación de los laicos y superar el clericalismo.

Sobre la necesidad de crecer en sinodalidad, el documento asegura que “esto exige formación en sinodalidad, capacidad de acogida, escucha activa, comprensión, acompañamiento y discernimiento. Dar cabida a las preguntas con el fin de conocer, a partir de la escucha abierta a las aportaciones de todos, el plan de Dios para este tiempo y para este lugar”. Propone que se realicen consultas anuales, en las parroquias o diócesis, para dar oportunidad a los fieles de expresarse y contribuir a los planes pastorales. Sobre la participación de los laicos, pide definir los asuntos en los que tuvieran carácter decisorio, especialmente en aquellos campos que son más propios de su vocación en el mundo”. Por último, la urgencia de superar el clericalismo, lo que implica vencer la pasividad y la falta de implicación de muchos fieles laicos en la edificación de la Iglesia”.

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Fuentes

Revista Alfa y Omega / Ecclesia / Revista Vida Nueva / Religión Digital / Foto: Fundación Pablo VI

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