El Banco Mundial examina si la recesión afectará al avance social en América Latina

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¿Están los logros sociales de la última década en América Latina y el Caribe en peligro? Durante los años “dorados” previos a la crisis mundial, entre 2003 y 2008, el continente creció a un envidiable 4% y hasta 5% de media. E incluso durante la recesión global, que redujo algo su ritmo de crecimiento, la región era la envidia de no pocos países desarrollados que no lograban siquiera llegar a cifras positivas.

Esta vigorosa economía permitió durante la última década que millones de personas salieran de la pobreza y alcanzaran la añorada clase media en la región. Con todo, las desigualdades persistieron y el continente sigue siendo hoy en día “la región más desigual del planeta”, en palabras del propio Banco Mundial (BM), con una gran disparidad entre los muy ricos y los que apenas tienen nada. Ahora, encima, se acercan años de, si no vacas flacas, al menos sí menos gordas de lo que llegó a conocer la región.

Durante 2014, América Latina y el Caribe sólo crecerán el 1,2%, bien por debajo de las tasas a las que se había acostumbrado, y en 2015 apenas se recuperará para llegar al 2,2%, según los últimos datos del BM, que revisa a la baja sus propias predicciones de hace seis meses. Los cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI) son muy similares.

El Banco Mundial lleva tiempo ponderando si este crecimiento más bajo, que sitúa en los próximos años en una media de 3% anual, será el “nuevo normal” de América Latina y si bastará para mantener los servicios sociales —desde sanidad a educación o transporte— que requiere una amplia clase media como la creada en los últimos años.

Ahora se añade otra duda acuciante: hasta qué punto todos estos logros sociales están en riesgo, y qué se puede hacer para impedir que se reviertan los avances. A esta cuestión trata de responder el nuevo informe del BM Desigualdad en una América Latina con menor crecimiento, publicado este martes con motivo de la reunión anual del organismo junto con el FMI en Washington.

Un primer alivio: según deja claro el BM, la región tiene hoy en día más margen de maniobra —y experiencia— para lidiar con un crecimiento menor que décadas atrás.

“En términos de equidad, el simple hecho de que América Latina hoy no es la América de los años 80 o 90, ya es una buena noticia”, dijo el economista jefe para la región del Banco Mundial, Augusto de la Torre, al presentar el informe.

“La región de América Latina y el Caribe está en la actualidad mucho mejor posicionada, desde el punto de vista macroeconómico, para favorecer una opción favorable a la equidad” a la hora de implementar políticas, apunta en este sentido el documento.

Ello gracias, entre otros, a un “muy mejorado” marco de políticas monetarias que permite “absorber mejor los shocks” y proporciona espacio para una política contracíclica. No obstante, advierte el informe, “mercados laborales más débiles y recursos fiscales reducidos pondrán a prueba la distribución de los ingresos laborales y los programas de protección social que ayudaron a reducir la desigualdad” en los pasados años.

“En el futuro no va a ser tan fácil crecer con equidad social”, subrayó De la Torre.

Y es que aunque no se contempla la posibilidad de que los avances sociales puedan “revertirse”, la desaceleración “sí los puede poner en riesgo”, explicó. De ahí la necesidad de “prudencia en la política de corto plazo y de vigor en la reforma de educación y productividad de largo plazo”.

Un punto básico en esta discusión es la conclusión de que, por las características de la región, desde el punto de vista macroeconómico “importa más para una política de equidad social el tratar de sostener el empleo que el tratar de sostener los salarios”. Todo ello cuando, según De la Torre, por “razones políticas” se tiende a menudo a priorizar lo contrario.

Para el economista jefe del BM, a corto plazo lo que urge es “tratar de sostener el empleo sin poner en riesgo los fundamentos del crecimiento a largo plazo, evitando por tanto la tentación fácil de sostener la demanda agregada en base al sobre-endeudamiento”.

Mirando al futuro, no será posible mantener la meta de crecimiento con equidad “sin que haya acceso universal de alta calidad para todos. Lo que importa para las economías de alta productividad es la formación continua de destrezas y habilidades de alta calidad en la fuerza laboral”.

En: elpais

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