Marsella: Francisco denuncia muertes en el Mediterráneo

5:00 p.m. | 27 set 23 (LN/VTN).- Con una multitudinaria misa y un nuevo discurso en favor de los migrantes, el Papa concluyó su visita de dos días a Marsella, consagrada a despertar las conciencias sobre la necesidad de abrir las puertas a aquellos que intentan entrar en Europa y con tanta frecuencia mueren en el mar. La insistencia de Francisco se justifica en la coyuntura: cifras récord de migrantes que intentan llegar a Europa a través del mediterráneo (decenas de miles cada mes y en aumento) y la actual discusión en la Unión Europea -a concluir este año- para alcanzar un pacto con soluciones comunes para gestionar los flujos migratorios.

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El Mediterráneo, un cementerio donde está sepultada la dignidad humana

Exactamente 490 años después que uno de sus antecesores, Clemente VII, Francisco llegó el pasado viernes a Marsella en una visita de dos días. Colocada bajo el signo del drama migratorio en el mar Mediterráneo, cuestión central en las preocupaciones del papa argentino. Recibido por la primera ministra francesa, Elisabeth Borne, en el aeropuerto marsellés de Marignan, Francisco se dirigió después de llegar a la basílica Notre-Dame de la Garde, construida en 1853 en las alturas de la ciudad con el fin de “proteger” a sus habitantes y, sobre todo, a los miles de marinos que llegan y parten de esa gran urbe desde épocas inmemoriales.

Allí, el jefe de la Iglesia católica se reunió con el clero para rezar a María, antes de meditar junto a la estela conmemorativa de los perdidos en el mar, la llamada “cruz de Camarga”, un modesto monumento erigido al pie de la basílica. “Frente a nosotros está el mar, fuente de vida. Pero este sitio evoca la tragedia de los naufragios, que provocan la muerte. Estamos aquí reunidos en memoria de aquellos que no sobrevivieron, que no fueron salvados. No nos acostumbremos a considerar los naufragios como noticias y a los muertos como cifras. Son nombres y apellidos, son rostros e historias, son vidas quebradas y sueños destrozados. Frente a semejante drama no sirven las palabras, sino los hechos. Pero antes, hace falta humanidad: silencio, llanto, compasión y oración”, dijo Francisco.

Desde su elección en 2013, durante sus múltiples viajes por la región, desde la isla italiana de Lampedusa hasta Marsella, Francisco tomó progresivamente conciencia de la importancia del Mediterráneo, microcosmos -a su juicio- de los desafíos y fracturas del mundo. Eso es precisamente lo que vino a decir a quienes lo recibieron este viernes y sábado en esa gran ciudad portuaria, crisol de nacionalidades, religiones y civilizaciones. Para el Papa los hombres y mujeres de este siglo enfrentan una encrucijada: “Por una parte, la fraternidad, que fecunda de bien la comunidad humana. Por otra, la indiferencia, que ensangrienta el Mediterráneo. Nos encontramos frente a una encrucijada de civilización”, afirmó, insistiendo en la imposibilidad de resignarse a ver seres humanos “tratados como mercancía de cambio, aprisionados y torturados de manera atroz”.

VIDEO. El papa condena las trabas de los Gobiernos al rescate de migrantes

 

Marsella, una parada más en el camino de Francisco por los migrantes

Francisco aceptó viajar a Marsella precisando que “no venía a Francia”. No se trata, en efecto, de una visita de Estado. Decidido a privilegiar sus viajes a “los pequeños países”, en las “periferias” del mundo, el Papa “no viene a Marsella para que lo veamos, sino para que, con él, miremos al Mediterráneo”, dijo el cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo metropolitano de la ciudad. Para el obispo de Roma, esta zona geográfica no se resume a África del norte y Europa del sur, sino que llega hasta las fronteras turcas o libanesas. Razón por la cual constituye, a su juicio, un concentrado de los desafíos del mundo. Sin embargo, en el terreno de la migración, el Papa sabe que sus llamados a una mayor humanidad se estrellan con frecuencia contra las posiciones de los gobiernos europeos que, frente al avance de las extremas derechas, no consiguen adoptar soluciones comunes.

A mediados de septiembre, más de 11.000 personas llegaron en pocos días en las playas a la pequeña isla de Lampedusa. El flujo provocó el atascamiento del centro local de recepción y desencadenó una nueva crisis entre gobiernos europeos. La Unión Europea (UE) discute actualmente un pacto sobre la migración y el asilo, que busca soluciones comunes para administrar los flujos migratorios. El acuerdo prevé reforzar los controles de las fronteras europeas y organizar, en caso de crisis, una repartición de los nuevos llegados, a fin de no dejar a un solo país soportar todo el peso de la gestión. Pero en junio, Polonia y Hungría bloquearon el texto, mientras que la Comisión Europea espera lograr un acuerdo antes de fin de año.

VIDEO. Más de 10.000 migrantes africanos llegan a Lampedusa

 

Que el Mediterráneo vuelva a ser un laboratorio de paz en el mundo

Como lo hizo una y otra vez durante los dos días que duró su visita a la ciudad francesa, Francisco denunció en su homilía la “secularización mundana y una cierta indiferencia religiosa”. A su juicio, esa indiferencia que provoca “un corazón frío, instalado en la vida tranquila, que se blinda en la indiferencia y se vuelve impermeable, se endurece, insensible a todo y al mundo, incluso al trágico rechazo de la vida humana que hoy se le niega a tantas personas que emigran. Y también a cantidad de niños, que aún no han nacido, y a muchos ancianos, que son abandonados”.

Con esas palabras, pronunciadas para cerrar la misa en el célebre estadio Vélodrome de Marsella ante unos 50.000 fieles, el Pontífice resumió toda la fuerza del mensaje que vino a traer a esa ciudad fundada en el año 600 a.C. por los griegos y que, desde entonces, no ha cesado de recibir hombres de todos los horizontes. En la asistencia se hallaba el presidente Emmanuel Macron, su esposa Brigitte, varios ministros franceses, así como la directora general del Banco Central Europeo, Christine Lagarde. Francisco llegó al estadio a celebrar la misa después de recorrer a bordo de su papamóvil la extensa avenida del Prado, donde una multitud de casi 100.000 personas se habían reunido para saludarlo.

Por la mañana, el Papa había pronunciado un nuevo mensaje en favor de la acogida de los migrantes. Clausurando los trabajos de los Encuentros Mediterráneos ante la presencia del presidente Macron, el Pontífice denunció las muertes en el Mediterráneo. “Los migrantes no invaden. Buscan la hospitalidad”, declaró Francisco al clausurar los trabajos de los Encuentros Mediterráneos en el palacio del Faro.

Los Encuentros Mediterráneos, evento que se desarrolló del 17 al 24 de setiembre, reunió este año a más de 70 obispos y 70 jóvenes de todas las confesiones, llegados de 25 países de la cuenca del Mediterráneo. Son jóvenes que terminan sus estudios o recién entran en la vida activa, de 25 a 33 años. Católicos, pero también ortodoxos, judíos y musulmanes. Juntos, han analizado los grandes desafíos que enfrenta actualmente el Mediterráneo: fragilidad de los migrantes, extrema pobreza, conflictos, pluralidad religiosa, situación ecológica. Pero también las respuestas que el Mediterráneo, con sus recursos, puede aportar.

VIDEO. Los migrantes, el tema central de la visita del papa Francisco a Marsella

 

El dolor de pasar de Mare Nostrum a Mare Mortum

“Hay un grito de dolor que resuena más que cualquier otro y que transforma el Mare Nostrum (nombre latino con el cual se llama al Mediterráneo) en Mare Mortum. El Mediterráneo, un espacio de encuentro “entre las religiones abrahámicas; entre el pensamiento griego, latino y árabe, cuna de la civilización, se ha vuelto tumba de la dignidad. Son los gritos apagados de nuestros hermanos y hermanas migrantes”, advirtió. En su discurso, el Papa volvió a lanzar un llamado a la “responsabilidad europea” frente al fenómeno migratorio y repitió una y otra vez los riesgos que corren los migrantes en el mar para llegar al Viejo Continente, sin intenciones de “invadirlo”. A su juicio, el fenómeno migratorio no es tanto una urgencia momentánea, “siempre útil para suscitar una propaganda alarmista”, sino un hecho contemporáneo. Los europeos, dijo, deben ser capaces de enfrentar “las dificultades objetivas” que plantea ese fenómeno.

Recordando el carácter heterogéneo y cosmopolita distintivo de Marsella, una “multitud de pueblos” que “ha hecho de esta ciudad un mosaico de esperanza, con su gran tradición multiétnica y multicultural”, reflejo de las múltiples civilizaciones del Mediterráneo, Francisco explicó que el Mediterráneo es “principio y fundamento de la paz entre todas las naciones del mundo”, una concentración de pueblos, tradiciones y culto, como el Mar de Galilea donde Jesús predicó el Evangelio y proclamó las Bienaventuranzas.

“El mare nostrum, en la encrucijada entre Norte y Sur, Este y Oeste”, dijo el Papa, “nos invita a oponer a la división de los conflictos la convivialidad de las diferencias” ” y, al mismo tiempo, “concentra los desafíos del mundo entero “, incluido el cambio climático. “En el actual mar de conflictos, estamos aquí para reconocer el valor de la contribución del Mediterráneo, y que vuelva a ser un laboratorio de paz. Porque ésta es su vocación, ser un lugar donde países y realidades diferentes se encuentren sobre la base de la común humanidad que todos compartimos, y no de ideologías contrapuestas. En efecto, el Mediterráneo no expresa un pensamiento uniforme e ideológico, sino un pensamiento polifacético y adherido a la realidad; un pensamiento vital, abierto y conciliador: un pensamiento comunitario”, reflexionó.

VIDEO. Informe desde Marsella: termina fin de la visita del papa Francisco

 

Acoger, proteger, promover e integrar

Reconociendo las dificultades “para acoger, proteger, promover e integrar a las personas no deseadas” insistió en que “el criterio principal no puede ser la conservación del propio bienestar, sino la salvaguardia de la dignidad humana”. Refiriéndose a la “terrible lacra de la explotación de los seres humanos” indicó que “la solución no es rechazar, sino garantizar, en la medida de las posibilidades de cada uno, un amplio número de entradas legales y regulares, sostenibles gracias a una acogida justa por parte del continente europeo, en el marco de la cooperación con los países de origen”. Reconoció además que “la integración es laboriosa, pero de amplias miras” ya que “prepara el futuro, que, nos guste o no, será juntos o no lo será”.


Testimoniar el Evangelio de la caridad y la fraternidad

Recordando que el puerto de Marsella es también una “puerta de la fe”, el Papa subrayó a continuación el deber de los cristianos de testimoniar la predilección del Señor por los pobres y el Evangelio de la caridad y la fraternidad. “No estamos llamados a añorar los tiempos pasados ni a redefinir una relevancia eclesial, dijo, estamos llamados a dar testimonio: no a bordar el Evangelio con palabras, sino a darle carne”, afirmó citando el ejemplo de San Carlos de Foucauld, el “hermano universal”, de los mártires de Argelia, pero también en tantos operadores de caridad de hoy.

A continuación, señaló el papel de los jóvenes como “la luz que señala el rumbo futuro” en el Mediterráneo, subrayando de nuevo la importancia crucial de la educación para ayudar a superar barreras y superar prejuicios. Llamó la atención en particular sobre las universidades “como laboratorios de sueños”, donde los jóvenes maduren “encontrándose, conociéndose y descubriendo culturas y contextos cercanos y diferentes al mismo tiempo”. “Así se rompen prejuicios, se curan heridas y se evitan retóricas fundamentalistas”, señaló, añadiendo que la “Iglesia bien puede contribuir a ello poniendo sus redes de formación al servicio y animando una “creatividad de la fraternidad”.

VIDEO. Los mejores mensajes del papa en Marsella

Recuento de las actividades del Papa en Marsella

1) Oración mariana con el clero en la Basílica “Notre Dame de la Garde” (22 de septiembre)
Reseña en Vatican News / Discurso completo / Video resumen

2) Momento de recogimiento en el memorial dedicado a marineros y migrantes perdidos en el mar (22 de septiembre)
Reseña en Vatican News / Discurso completo / Video resumen

3) Sesión final de los “Encuentros del Mediterráneo” (23 de septiembre)
Reseña en Vatican News / Discurso completo / Video resumen

4) Santa Misa en el “Estadio Vélodrome” (23 de septiembre)
Reseña en Vatican News / Homilía completa / Video resumen

VIDEO. Las mejores imágenes del viaje del papa a Marsella

Información adicional
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Fuentes

La Nación (2) / Vatican News / Videos: DW en Español – France24 – Rome Reports / Foto: MSF

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