Alessandra Smerilli, asesora económica de Francisco: “El gasto o inversión irresponsable te hace cómplice de la injusticia social”

2:00 p m| 16 oct 19 (FPVI/RD).- “No se puede criticar el sistema económico y después fomentarlo con nuestro modo de consumo e inversión”. Han sido las contundentes palabras de Alessandra Smerilli, la religiosa que asesora al Papa en asuntos económicos, como Consejera de Estado desde abril de este año. Es profesora universitaria de Economía Política.

En la inauguración de un curso sobre Doctrina Social, Smerilli habla de la economía civil, basada en la responsabilidad y solidaridad, como un modelo que debe implicar a todos los actores del sistema económico: “Comprar es un acto moral, no sólo económico”. Por eso el impacto medioambiental o el fomento de una economía precaria “depende también de cada uno de nosotros”.

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Alessandra Smerilli ha sido la encargada de inaugurar un curso sobre formación en Doctrina Social de la Iglesia sobre el tema “La economía civil. Una economía para las personas” que quiere poner sobre la mesa nuevos modelos de entender la economía, más igualitarios, más justos y sostenibles, respetuosos con el medio ambiente y garantes de la dignidad de la persona.

La profesora de Economía, nombrada consejera de Estado en el mes de abril, defiende la economía civil no como una “economía de los buenos o la gente piadosa”, ni tampoco como la “economía del Tercer Sector”, sino como un modo de vida basado en la colaboración y la reciprocidad. Es no especular, no estar en el mercado para ganar el máximo, sino estar para todos y también para sí mismo.

No se trata de demonizar el sistema capitalista, sino buscar el término medio entre “una economía salvaje o una economía colaborativa”. Porque “nos encontramos en un momento en que las diferencias entre ricos y pobres son tan grandes como las que existen entre los elefantes y las hormigas”, ha dicho. Algo que va más allá del control económico ya que “cuando unas pocas personas concentran la riqueza están en situación de imponer la voluntad de una nación”. Y “los oligopolios y la concentración del poder en pocas manos es uno de los grandes problemas de actualidad”.

La también consultora de la Secretaría del Sínodo de los Obispos –servicio inédito para las mujeres que le fue confiado en mayo junto a otras religiosas, como la jesuitina española María Luisa Berzosa– ha afirmado que “normalmente, se nos presentan los mercados como lugares donde no puede haber fraternidad”. Y se ha explicado: “Cuando estoy con mi familia puedo ser generoso, pero cuando entro en el mundo de los negocios y la economía, está la ley de la búsqueda del propio beneficio”.

Sin embargo, aunque pueda llegar a parecer un poco utópico, ha aclarado Smerilli, hay muestras y modelos de empresas que fomentan este tipo de economía civil y que funcionan, desde cooperativas hasta multinacionales. Ha explicado, “una empresa por el mero hecho de serlo puede ser generadora del Bien Común, si contribuye al desarrollo del territorio propio y otros territorios y si hace avanzar en la democratización del mercado”.

La sostenibilidad para combatir la pobreza

No ha sido fácil hasta ahora asumir la relación directa entre impacto medioambiental y pobreza, pero el papa Francisco es claro en la Laudato Si: “el grito de la tierra es también el grito de los pobres y si hay un deterioro mediambiental son ellos los que pagan las consecuencias”. Por eso, la sostenibilidad es también uno de los principios que debe guiar un modelo económico civil.

Como miembro del Comité de Banca Ética, Smerilli cree fundamental conocer en qué se invierte el dinero. “Si no nos interesamos en cómo nuestro banco está gestionando nuestro dinero podremos ser cómplices de guerras, de pobreza o del cambio climático”. Hoy podemos pedir a nuestros bancos información de cómo invierten nuestro dinero y exigir inversiones sostenibles. “No vale decir que nosotros no podemos hacer nada. La economía civil, ha concluido Smerilli, debe empezar por cada uno de nosotros”.

ENLACE. Una mujer consejera del Estado de la Ciudad del Vaticano: Sor Alessandra Smerilli, FMA

 

Entrevista: Primera mujer consejera de Estado de Economía del Vaticano

“Lo importante no es tanto ocupar espacios o reivindicar un papel, sino lograr trabajar de igual a igual, juntos. La realidad es que Dios ha confiado el mundo al hombre y a la mujer”. Alessandra Smerilli es una economista de 45 años, Hija de María Auxiliadora, a la que el Papa Francisco nombró el pasado mes de abril consejera de Estado de Economía de la Ciudad del Vaticano.

Hoy por hoy, es la mujer con más ‘peso’ en las estructuras vaticanas, aunque ella no se reivindica como mujer con puesto de mando, sino como una economista, que lleva años trabajando para aportar sus talentos a la transparencia en la Iglesia.

¿Qué sintió cuando el Papa le encargó dirigir la economía del Estado vaticano?

Lo primero, una gran sorpresa, porque no lo esperaba en absoluto. Segundo, sentí mucha responsabilidad y confianza por parte de la Iglesia, que había pensado en mí para desempeñar esta labor. He pensado que es un bello signo que sea la primera vez en que se nombra a una mujer en este rol. Cuando se da un primer paso ya no se puede volver atrás. Gratitud por esto, porque se trata de abrir puertas.

Su voz como economista es escuchada dentro y fuera de la Iglesia. ¿Se siente respetada en un mundo de hombres?

Debo decir que me siento muy respetada e interpelada. Lo que veo es que alrededor mío hay muy pocas mujeres, por no decir que casi siempre soy la única, y no puedo evitar preguntarme por qué. ¿Es que las mujeres no se acercan a esta institución? Porque no creo que no haya mujeres competentes. Es necesario que la Iglesia trabaje más en descubrir los muchos talentos que hay en las mujeres.

¿Su nombramiento y el de otras mujeres supone un camino de no retorno hacia la igualdad entre hombres y mujeres en la toma de decisiones en la Iglesia?

Pienso que sí, que es importante y espero que no se quede aquí. Como digo siempre, no es una cuestión de ocupar espacios, como reivindicación, sino que se trata- y esto lo dice el papa Francisco constantemente- de trabajar juntos. Yo soy economista, cuando se piensa en el trabajo o en la organización, esto no debería ocurrir de otro modo, aunque es cierto que históricamente la mujer en la Iglesia se ha dedicado más al cuidado y a las relaciones. Para mí lo importante no es tanto ocupar espacios o reivindicar un papel, sino trabajar de igual a igual, juntos. La realidad es que el mundo ha sido confiado por Dios al hombre y a la mujer.

¿Cómo está la economía de la Santa Sede?

Yo me he ocupado mucho de la economía de las instituciones religiosas. Está claro que estamos viviendo un momento histórico, y la Santa Sede también lo está viviendo, en que se pasa de un mundo culturalmente cristiano, con muchas donaciones y una cercanía a la Iglesia por sus cuestiones sociales y religiosas, y de caridad.

Hoy el mundo está cambiando, y las finanzas se resienten. Es importante vivir los valores de la transparencia, rendir cuentas, decir qué se hace y para qué, para dar gloria a Dios, servir al prójimo, para la caridad, que es el principal objetivo de los cristianos.

Hablar de las finanzas vaticanas es hablar del cardenal Pell…

Mi trabajo compete al Estado vaticano, no a la Curia y la Santa Sede, es distinto. El Estado vaticano es el Vaticano, no es el mundo. Son dos cosas diferentes, aunque es evidente que hay caminos que recorremos conjuntamente. En nuestro caso, aunque la Curia y la Santa Sede han caminado por una senda de un prefecto oficial, nosotros continuaremos nuestro camino.

¿Qué es el papa Francisco para usted?

El papa Francisco es un profeta de este tiempo. Como todos los profetas, no siempre es comprendido. Es una persona que vive simplemente el Evangelio, lo vive verdaderamente, casi al pie de la letra, y esto, como le pasó a Jesús en su tiempo, puede fastidiar a algunos. Creo que la fuerza de los gestos, de las palabras, lo que hace el papa Francisco. Comprenderemos su importancia con el paso de los años.

ENLACE. Alessandra Smerilli reclama “un vuelco en la pastoral ordinaria” para construir una Iglesia hogar

 

Fuentes:

Fundación Pablo VI / Religión Digital / InfoANS

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