5 claves sobre la fe religiosa en Siria

Claves religión Siria

11.00 p m| 24 oct 13 (ON FAITH/BV).- Siria está envuelta en un conflicto civil desde hace más de dos años, y, según algunas observaciones, la intolerancia e inflexibilidad entre las identidades religiosas es una de las principales razones. La plétora de grupos y personajes religiosos en Siria y sus relaciones siempre cambiantes hacen del país un lugar confuso, incluso para el más avezado de los expertos regionales.

Al analizar esta compleja situación, es importante preguntar: ¿Cuáles son las dinámicas religiosas más importantes que configuran el conflicto sirio? ¿Cuáles son los intereses fundamentales de las agrupaciones religiosas de Siria? ¿Con qué facilidad se puede desmitificar el enredado panorama político-religioso del país? Aquí cinco claves para comprender el rol de la religión en el conflicto en Siria.

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1.  Antes del conflicto, Siria fue una zona regional de tolerancia religiosa

Aunque puede ser difícil de creer ahora, Siria ha sido históricamente un buen ejemplo de coexistencia en el Oriente Medio. Lugar de origen de antiguas comunidades cristianas, de varias sectas musulmanas, y algunas religiones indígenas y heterodoxas, la cultura de Siria siempre ha sido más heterogénea que en los países árabes del Golfo y del norte de África. Como “Gente del Libro”, cristianos y judíos (antes de 1948) vivieron tranquilamente al lado de sus vecinos musulmanes, mientras que los desiertos y montañas del país proporcionaron, geográficamente, un santuario a minorías religiosas y etnias menos protegidas.

Aunque el sectarismo siempre acechó en sus diferentes formas por debajo de la superficie, hasta antes de la insurrección del 2011, más del 87% de los sirios se mostró “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con que siempre se trata con respeto a los miembros de otras religiones de acuerdo con datos de Gallup . Mientras tanto, en 2009, otro 78% de los sirios dijeron que tenían una opinión positiva de los cristianos, mientras que el 5% dijeron que tenían una opinión negativa. En la Siria antes del conflicto, era común que los amigos de otras religiones asistan a las bodas y funerales de los demás, y se consideraba de mala educación preguntar sobre los antecedentes religiosos de alguien.


2. A pesar de sus alianzas con Irán y Hezbollah, los alauitas son el grupo religioso más secularizado de Siria

Tras el declive del poder cristiano en el Líbano y el fin del control sunita en Irak, el dominio alauita en Siria es el último de los tres grandes regímenes de minorías, resultantes de la táctica “divide y vencerás” de las potencias coloniales. Como una religión esotérica con sólo el 12% de la población de Siria, las creencias y prácticas alauitas no son bien entendidas, incluso entre otros musulmanes, en parte debido a la práctica histórica de taqiyya, por el que los alauitas escondieron sus creencias con el fin de evitar la persecución. Una rama del Islam chií del siglo octavo, la fe alauita a menudo se considera herética tanto por musulmanes sunitas y chiítas por igual. A diferencia de la corriente principal de musulmanes, los alauitas no consideran obligatorios los cinco pilares del Islam. Culturalmente distintos de otros musulmanes, los alauitas no tienen mezquitas, no instan a sus mujeres a llevar velo, y muchos optan por no ayunar ni rezar durante el Ramadán. En cambio, los alauitas veneran al primo y yerno del Profeta, Ali, por quien llevan el nombre, con un celo que algunos otros grupos musulmanes han etiquetado como deificación.

Históricamente considerada como pobre y anacrónica, y oprimida a causa de sus creencias poco ortodoxas, la fortuna de los alauitas cambió con la llegada de los franceses en 1920, cuando sus hombres fueron reclutados por el ejército. Al llenar poco a poco las filas de oficiales, fueron capaces de tomar el control sobre los militares y en 1971, un alauita, Hafez Al-Assad, logró dominar todo el país, instalando muchos de sus correligionarios en puestos claves, tanto políticos como de seguridad. No pasó mucho tiempo sin embargo, para que los grupos musulmanes sunitas, como la “Hermandad Musulmana Siria” etiqueten a los nuevos gobernantes como los no creyentes, obligando a Assad a buscar legitimidad islámica en el Iman Chií de Líbano, Musa al-Sadr, que por primera vez reconoció a los alauitas como musulmanes chiítas. Aunque hay divisiones dentro de la comunidad alauita, la mayoría seguirá prestando al régimen su apoyo entusiasta.


3. La dimensión Suní / Chií del conflicto sirio tiene un mayor fundamento en rivalidades internacionales que en las realidades locales

Como escenario principal del antagonismo entre los Suní y Chií del Medio Oriente, representado por Arabia Saudita e Irán, se encuentran luchando por influencia, por lo que una percepción común del conflicto sirio es el de otra lucha Suní / Chií. La “Chiificación” de los alauitas de Siria, la alianza del régimen con Irán, y la intervención de las milicias chiítas iraquíes y libaneses de Hezbolá al lado de Assad han alimentado aún más este punto de vista sectario. Sin embargo, sólo dos por ciento de la población de Siria se identifica con las ramas centrales del Islam chiíta.

Algo que desmerece este relato es el hecho de que el régimen continúa recibiendo importante apoyo de una minoría de suníes. La mayoría de los chiíes en Siria están agrupados alrededor de los lugares religiosos sagrados como la mezquita de Sayyida Zeinab en Damasco, y es para la protección de estas comunidades y santuarios que Hezbollah ha justificado su intervención militar. Más relevante a Irán y Hezbollah sin embargo es el papel fundamental de Siria en una relación geopolítica que el rey de Jordania Abdullah acuñó la “media luna chiíta”, una alianza chiíta nocional que se extiende desde Irán a Líbano. La supervivencia del régimen de Assad sigue siendo clave para las ambiciones de Irán y Hezbollah en la región y arriesgan todo para defenderla.


4. Muchos cristianos respaldan el régimen, pero respaldan aún más una estabilidad

Aunque las iglesias y monasterios cristianos existían, y a veces incluso prosperaron bajo siglos de dominio musulmán sunita, los cristianos han mantenido una posición privilegiada en la Siria baazista. En la Siria de Assad, a los cristianos no solo les permiten practicar su religión, sino que son socios clave en la estrategia de Assad, de gobierno para una minoría. Aproximadamente con el 10% de la población, los cristianos reciben contratos de negocios y los puestos clave del gobierno, incluyendo un número desproporcionado de embajadas. A pesar que los intelectuales y activistas cristianos eran de la oposición antes y al comienzo de la sublevación, los cristianos de Siria en gran medida se han mantenido neutrales o del lado del régimen por la desconfianza hacia una tendencia cada vez más islamista de la oposición. El reciente ataque a la antigua aldea-monasterio cristiana de Maaloula a manos de los rebeldes Jabhat Al-Nusra, fuerzas aliadas de Al-Qaeda, ha golpeado en el corazón mismo de los temores cristianos.

Para muchos de los cristianos de Siria, la visión de los cristianos huyendo de sus comunidades por culpa de los yihadistas, trae recuerdos de otra guerra. Después de la invasión de EE.UU. a Irak en 2003, Siria acogió a cientos de miles de refugiados, cristianos iraquíes, que a menudo se instalan dentro de las comunidades cristianas locales. Estos refugiados trajeron con ellos testimonios de primera mano de los ataques contra iglesias y secuestros dirigidos, una narrativa que los cristianos de Siria están ansiosos por evitar. Y por estar geográficamente dispersos en todo el país y no organizados militarmente, buscan la estabilidad de la ley y el orden, como la clave para la supervivencia de su comunidad.


5. Agendas islamistas de línea dura probablemente sólo tienen una estrecha base de apoyo

A inicios del 2011, manifestantes reclamaron la unidad nacional y la democracia procesó algunas apelaciones a miembros de grupos religiosos minoritarios. Sin embargo, una vez que la represión del gobierno sirio contra los manifestantes llevaron a una insurrección armada, las identidades sectarias se endurecieron y la oposición no logró ampliar su base más allá de su núcleo árabe sunita. Con el 60-65% de la población, los árabes sunitas tienen los números, incluso si no tienen las armas o la organización. Aunque la composición de los rebeldes de Siria hoy es una cuestión que causa cierta controversia, la mayoría de los analistas reconocen que grupos islamistas de diferente índole están detrás de gran parte de las hostilidades.

Los combatientes islamistas de oposición se pueden dividir en tres grupos: los influenciados por la Hermandad Musulmana que buscan establecer un sistema legal de inspiración islámica, grupos salafistas con el objetivo de crear un estado islámico, y los yihadistas que ven a Siria solo como un campo de batalla en un esfuerzo por establecer un califato islámico más amplio. En las zonas controladas por grupos de línea dura, una fuerte severidad y la implementación de tribunales sharía ad hoc, ha provocado resentimiento con la población local y el aumento de conflictos con el ostensiblemente secular Ejército Sirio Libre (FSA). Aunque el poder de los grupos islamistas de línea dura ha aumentado como resultado de su capacidad militar y la financiación, hay poca evidencia de que exista en Siria una fuente de apoyo para sus metas. En el 2010, Gallup encontró que el 17% de los sirios estaban de acuerdo en que “la sharia debe ser la única fuente de legislación”, mientras que otro 32 por ciento dijo que la “sharia debe ser una fuente de la legislación, pero no la única”.


Fuente:

“5 faith facts on religion in Syria” por Jay Loschky. Publicado en el blog “On Faith”.

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