El Papa pide una ‘revolución cultural’ para salvar el planeta

No soy muy ligado a la religión..cualquiera que sea, prefiero pensar libremente en lo que yo realmente creo y siento que me da fuerza..¿existe Dios? sí claro! , pero no creo en aquellos que monopolizan la fe. Sin embargo, lo que dice el Papa Francisco sobre la terrible situación de nuestra “casa común” (el planeta tierra) concuerda en muchos puntos con lo que yo, y muchos, consideramos el problema central de nuestro tiempo: la contaminación ambiental, la falta de ética y la cultura del consumismo y descarte.

Una encíclica ecológica que va mucho más de una advertencia sobre las consecuencias de la explotación medioambiental. El Papa Francisco invita a hacer una reflexión global sobre la vida humana y el medio ambiente en su Encíclica ‘Laudatio si’ (Alabado seas), que ha sido presentada hoy en Roma. A lo largo de sus 187 páginas en su versión en español, el idioma original en el que fue escrita, Francisco analiza las relaciones de los individuos con “la casa común”, la sobreexplotación de los recursos y la tierra, las divergencias entre ciencia y religión, la innovación tecnológica, la necesidad de defender el trabajo como medio para el desarrollo de los pueblos y las consecuencias de la sumisión de la política a la economía. Frente al comportamiento “suicida” que destruye el medio ambiente, Francisco I reclama una “valiente revolución cultural” para salvar el planeta.

Y es precisamente el mercado, la economía global y los poderes políticos contra quienes Francisco se muestra más crítico en su encíclica. La crisis financiera del 2008 era la oportunidad para repensar los mecanismos económicos que rigen el planeta y “la ocasión para desarrollar una economía más atenta a los principios éticos y unas nuevas reglas de la actividad financiera especulativa y de la riqueza virtual”, señala el pontífice en el texto. Sin embargo se trata de una oportunidad perdida: “No ha habido una reacción que haya llevado a repensar los criterios obsoletos que continúan a gobernar el mundo”, escribe. El rescate a toda costa de los bancos, haciendo pagar el precio a la población (…) reafirma el dominio absoluto de la finanza que no tiene futuro y que podrá solo generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente cura”.

En una de las más encíclicas que mayor expectación ha creado en los últimos 25 años, como ha reconocido durante su presentación oficial el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, Francisco apunta a una “conversión ecológica”: La crisis medioambiental es la consecuencia directa de un modelo de desarrollo equivocado y de una economía que no respeta al ser humano.

La Tierra “clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y el abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a explotarla”. Así, el papa Francisco denuncia los abusos cometidos por la humanidad sobre nuestra “casa común”. El calentamiento global, el deshielo polar, la disminución de la selvas tropicales, la sequía, el agotamiento de los recursos naturales… En su carta, el pontífice enumera y explica detenidamente las consecuencias de la sobreexplotación. Y apunta directamente contra quienes considera responsables últimos del deterioro medioambiental. “Los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la rentabilidad financiera”, escribe. Rentabilidad también a costa del medio ambiente, que “queda indefenso ante los intereses del mercado”, denuncia.

Los peligros de la innovación tecnológica

En uno de los capítulos de la encíclica papal, Francisco señala la “raíz humana de la crisis ecológica” y analiza los beneficios y los riesgos de poner la tecnología y la innovación tecnológica, en el centro de nuestro mundo. La ciencia y la tecnología “son un maravilloso producto de la creatividad humana donada por Dios”, escribe, pero no podemos ignorar que “la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos da un tremendo poder”. Un poder que queda concentrado “en una pequeña parte de la humanidad” y que otorga “un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad”, lo que supone un alto riesgo, según el papa.

El pontífice defiende la innovación tecnológica, pero impone límites. Y recuerda como ya Juan Pablo II defendió los beneficios del progreso científico y tecnológico a la vez que recordó cómo cada intervención humana podía tener graves consecuencias. “A menudo se justifica y se sobrepasan los límites cuando se hacen experimentos con embriones humanos vivos. Se olvida que el valor inalienable de un ser humano va más allá de su grado de desarrollo”. En este sentido, el Papa afirma que “cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza. Todo está conectado”, escribe, y no es “compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto”.

En el penúltimo capítulo de su encíclica, Francisco asegura que es indispensable que se llegue a un “consenso mundial” para desarrollar energías renovables “y poco contaminantes”. “La tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes -sobre todo el carbón, pero también petróleo y, en menor medida, el gas– necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora”, advierte el pontífice.

Francisco analiza los resultados de algunas de las últimas cumbres mundiales sobre el medio ambiente y denuncia que los resultados son “lamentablemente muy escasos”. “Las cumbres mundiales en los últimos años no respondieron a las expectativas por falta de voluntad política”, critica. Pero el responsable de que no se haya podido avanzar en este sentido son los países desarrollados que “privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global”, en detrimento de los más pobres.

“La estrategia de compraventa de ‘créditos de emisión’ puede dar lugar a una nueva forma de especulación y no serviría para reducir la emisión global de gases contaminantes”, escribe. “Para los países pobres las prioridades deben ser la erradicación de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes, al mismo tiempo deben examinar el nivel escandaloso de consumo de algunos sectores privilegiados y contrastar la corrupción”.

Cambiar los estilos de vida

A modo de receta, Francisco invita a apostar por otros estilo de vida, a abandonar el consumismo “compulsivo” que nos ilude haciéndonos creer “que todos son libres mientras tengan una supuesta libertad para consumir”. “La obsesión por un estilo de vida consumista, sobre todo cuando sólo unos pocos pueden sostenerlo, sólo podrá provocar violencia y destrucción recíproca”, advierte.

‘Laudato si’, el título oficial de la segunda encíclica papal –en realidad la primera que escribe de principio a fin ya que la primera, ‘Lumen fidei’ había sido iniciada por Benedicto XVI– es la frase inicial del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís, el nombre elegido por Jorge Mario Bergoglio tras ser elegido pontífice, y un santo conocido por su defensa y protección de la Creación. El texto fue presentado hoy en el Vaticano por el metropolita ortodoxo de Pérgamo, el teólogo Jonannis Zizioulas, el fundador y director del Potsdam Institute for Climate Impact Research, John Schellnhuber, el presidente de Catholic Relief Services, Carolyn Woo, y el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz del Vaticano.

En: elmundo.es

ENCICLICA “LAUDATIO SI” FUENTE: SANTA SEDE

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