Sobre Vícky Peláez, presa en las ergástulas de Estados Unidos.

miércoles 30 de junio de 2010
Mi amiga, la espía de Rusia
Winston Orrillo (LA POLILLA)

Sobre Vícky Peláez, presa en las ergástulas de Estados Unidos.

Estoy seguro que ninguno de los americanos que piensan -porque alguno habrá que lo haga- creerá en la difundida noticia de que la muy querida “chola” Vicky Peláez, reportera hasta los huesos y periodista de polendas, se había metamorfoseado en “espía al servicio de Rusia”.

Esto suena a humor negro, si no fuera la más preclara muestra del intento de amedrentamiento que, en el llamado “paraíso de la libertad”, se hace contra una periodista -y contra el periodismo, en general- que se atreve a poner la pica en Flandes, denunciar el sinsentido del Establishment y decirle al pan, pan y al vino… vinagre (en este caso).

Las columnas de Vicky Peláez, cusqueña si mal no recuerdo, eran como un tábano, como un permanente aguijón que desenmascaraba la pseudo-democracia del “american way of life” y, en cada una de sus notas, reportajes o artículos de opinión, sentaba cátedra acerca de lo que sigue siendo la misión fundamental del periodismo: decir la verdad le pese a quien le pesare.

Reedición de la mítica lucha de David contra Goliat, la pluma impertérrita de la periodista peruana era un permanente ariete contra la mascarada en la que se funda la avariciosa y genocida política del imperialismo norteamericano y sus turiferarios.

Decir la verdad es reeditar lo que escribiera nuestro más ilustre pensador, José Carlos Mariátegui. Mutatis mutandis, él pergeño lo que sigue: “para un intelectual, para un pensador (para un periodista, añadimos nosotros) la prisión no es sino un accidente de trabajo”.

El haber urdido ese mamarracho de acusación contra Vicky Peláez, lo repetimos, es un caso más de amedrentamiento contra la libertad de expresión. Tarea para la SIP (digo, es un decir), pero mejor se la encargamos a la querida FELAP. Y a los organismos defensores de los periodistas en nuestro país, llámense Colegio de Periodistas o Federación Nacional de Periodistas.

Abanderada permanente del hombre nuevo y de sus expresiones en la patria de Martí, en la República Bolivariana de Venezuela, en la Nicaragua de Sandino reencarnado, en la meseta altiplánica de Evo y su élan milenario, en el Ecuador de Rafael, que echa al tacho de basura el TLC. Éstos son en realidad, sus delitos: Pensar libremente (y escribirlo), amar ese nuevo mundo, esa nueva humanidad que ha emprendido su marcha de gigante, y no se detendrá hasta lograr su segunda y definitiva independencia. He ahí una suma de las culpas de Vicky Peláez.

Su acusador: el imperialismo y su reencarnación en la mascarada de Obama, Premio Nóbel de la Paz, paradójico y desvergonzado organizador del envío de miles y miles de soldados -de carne de cañón norteamericana, pero más del contingente de inmigrantes tercermundistas- para que succionen el petróleo del Medio Oriente, y a quien hasta sus propios generales escarnecen.

¡Qué se puede esperar de un país que mantiene un insensato y criminal bloqueo de más de medio siglo, contra la Cuba invicta y paradigmática; y a cuyos mejores hijos -sus Cinco Héroes- mantiene en ominosas prisiones, acusados de terrorismo, a ellos que, precisamente, infiltrados entre la mafia de miameros, buscaban obliterar los atentados ídem (terroristas), que se organizaban desde ese nido de ratas contra el pueblo revolucionario de Fidel.

Ya nuestro hermano mayor, el Comandante de América Ernesto Che Guevara, nos había enseñado a no creerle “ni un tantico así” al imperialismo y a sus cantos de Sirena. En eso estamos.

¡Cómo silenciar la voz pugnaz de Vicky Peláez? Inventándole un prontuario de espía al servicio de Rusia… pero un poquito demodé (anacrónica) la acusación, caída como está la Cortina de Hierro y sofocado el llamado “peligro rojo”. Parece que en la CIA aún se encuentran en el siglo pasado. Entre el imperialismo y la historia, hay un mar muerto. Pero cualquier camelo se puede pasar, si se cuenta -como ellos cuentan- con el muy moderno terrorismo mediático.

Ya veremos, en los días que advendrán, llenas columnas y páginas de los pasquines de la emputecida trasnacional informativa, en las que se dará cuenta del “prontuario” de nuestra hermana y ejemplar periodista Vicky Peláez. Están advertidas estas situaciones previsibles, que se extienden, asimismo, a la telebasura y a las cotorrientas radioemisoras, igualmente turiferarias del statu quo.

De todos modos, es hora de ver, enhiestas, las voces de los colegas periodistas e intelectuales no solo, por cierto, del Perú, sino de toda Nuestra América, a favor de esta limpia y denodada periodista que, como decía Martí, “en las entrañas del monstruo”, se atrevía a denunciarlo, con el desafío de peligros como el que ahora la mantiene -esperamos que temporalmente- confinada.

Saludos a Vicky Peláez, honra a su pluma salutífera y desmitificadora.

Winston Orrillo, Premio Nacional de Periodismo del Perú.

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Diario de un hombre ‘ama de casa’

por Rubén Reyes

Hoy es mi segundo día de vacaciones. Pensaba que iba a descansar, pero nada. Porque hoy también es mi segundo día de amo de casa. Ayer fue un desastre. Nada me salió bien: los frijoles se quemaron; el arroz quedó más o menos sabroso pero los plátanos quedaron como chancletas. La niña se enojó porque no supe peinarla bien cuando la alisté para el colegio.
Y para colmo, la señora que trae los niños de la escuela y les da el almuerzo me dijo que ya no puede hacerse cargo de ellos porque va a aceptar un trabajo donde le ofrecen un salario más o menos.
Es arrecho, con eso de que quieren ganar dinero, las mujeres ya no son como antes.

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Desde ayer, Julia, mi mujer, no se está levantando a las cinco de la mañana para limpiar y alistar el almuerzo como hacía antes. Me dijo que ya está cansada de encargarse de todo: el trabajo de la casa y los niños, además de cumplir con su trabajo. Así que antenoche me dijo que no era justo que yo estuviera de vacaciones sin hacer nada, mientras ella hacía todo.

Ella dice que si no queremos vivir en la cochinada, los dos tenemos que limpiar la casa, y que si queremos que haya comida en la casa, yo también tengo que ocuparme de las compras y de cocinar. Además me dijo que los niños son es responsabilidad de ambos, que ella no los hizo solita.

Cuando me dijo todo esto yo me arreché. Le dije “Lo que pasa es que vos no me querés, porque a las mujeres le gusta servir a sus maridos. Las mujeres de mis amigos se desviven por ellos, y vos ¡me salís con esto!”.

¡Para qué le dije nada! Inmediatamente me contestó que es ridículo pensar que el amor de una mujer se mide por lavadas, planchadas y cocinadas.

La discusión fue larga. Le dije que si ella estaba cansada de hacer estas cosas, era porque trabajaba fuera de la casa y eso, por su gusto, porque si era por mí, ella podía quedarse en la casa, que para eso yo trabajo y mantengo a mi familia. Entonces, agarró una hoja de papel y con todo detalle me fue mostrando cada uno de los gastos que se hacen en la casa y en los niños. No me quedó de otra que reconocer que tenía razón: sin su salario nos estaríamos viendo “de a palitos”.

“Está bien”, le dije yo, “pero no te vayas a querer aprovechar de mí. El trabajo de la casa es responsabilidad de la mujer. Puedo ayudarte un poquito durante mis vacaciones, pero de ahí a hacerme cargo de las cosas que vos estás diciendo, estoy bien lejos.”

Como ya les dije, el primer día fue un desastre. Hoy es martes y les voy a contar cómo me ha ido.

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6:00 a.m.:
Con más pereza que otra cosa, me levanté para preparar el desayuno mientras Julia se alistaba para el trabajo. A como pude, arreglé a la niña para la escuela, esta vez le gustó el lazo que le acomodé en el pelo. No sé por qué a las mujeres les gustan tantos arreglos.
7:00 a.m.:
Ya voy tarde a la escuela con los niños otra vez. Las maestras no me conocen porque Julia es la que siempre va a las reuniones de padres de familia. Ojalá que ahora no me pida que vaya yo, eso debe ser aburrido.
Casi las 8:00 a.m.:
Tengo que hacer compras, y luego tener listo el almuerzo antes de que los niños salgan de la escuela. Además hay que barrer, dar una lampaceadita y recoger la basura. ¡Chocho! el día se hace chiquito con tantas cosas que hacer.
Camino al mercado, me encuentro a Manuel. Me ve con los sacos y me dice: “¿Ideay, loco? ¿para dónde te la llevás ahora? Te vi pasar en con los chavalos para la escuela. ¡Cómo has quedado! Haciéndole los mandaditos a tu mujer”.

“No, hombre”, le digo, “lo que pasa es que la Julia está cansada y me pidió que le ayudara un poco más ahora que estoy de vacaciones”.

“Tené cuidado”, responde él. “Acordáte que las mujeres se cogen el codo si les das la mano. Cuando uno es buena gente, ellas se aprovechan”.

“Mirá, no soy ningún baboso” le contesto arrecho, pero no sé que más decir. Sólo me acuerdo cuando Manuel y yo encontramos a un amigo lavando ropa en su casa. Manuel le dijo: “si querés, te traigo la mía también, amorcito”, y yo también me burlé. Ni quiera dios que uno de mis hermanos o cuñados me vea haciendo trabajo de la casa. Hasta cochón me pueden decir.

9:30 a.m.:
Estoy saliendo del mercado. Que arrecho, una mercadera me trató sólo porque toqué los tomates y no le compré nada. Me dijo que me fuera a mayugar mis propios tomates.
10:00 a.m.:
Ya por fin en casa. Tenía que gastar sólo 20 córdobas de los 100 que tenemos para la semana, pero gasté 30. No sé cómo hace Julia para que le alcance.

10:30 a.m.:
Creo que está bien almorzar frijoles, tallarines y queso. Los tallarines me quedaron un poco masosos, pero están comibles. Menos mal que hacer tallarines y frijoles no tiene mayor ciencia; si no, nos moriríamos de hambre.
Y yo pensaba que eran las mujeres las dependientes. ¡Es al revés! Si sigo aprendiendo, hasta Manuel podría beneficiarse de mi cuchara.

12:00 m.:
Tengo que ir a traer a la chavala. Espero que después de almorzar se vaya a jugar con las nietas de doña Rosa. Así puedo aprovechar para lavar la ropa. Esta será mi gran “oportunidad” de aprender. No he lavado ropa desde la vez que mi mama me hizo lavar las sábanas un día que me oriné en la cama. Fue un duro castigo.
2:00 p.m.:
Lavar estos azulones sí que le zumba el mambo. De haber sabido que me iba a tocar la lavada no los hubiera ensuciado tanto. Siento que los brazos se me van a desencajar de tanto darles contra el lavandero. Con razón después de lavar, la Julia no quiere ni que la toquen. Espero que no me pida seguir haciéndolo. Creo que hasta estaría dispuesto a pagar a alguien para no tener que seguir haciéndolo yo.
4:00 p.m.:
Todavía hay mucho que hacer. Ni siquiera he lavado los trastes del almuerzo. Y hace falta barrer y lampacear. A las 6 regresa la Julia del trabajo y debería estar lista la cena. Ni siquiera ha terminado el día y ya me siento agotado. Jamás pensé que fuera tan cansador encargarse de los quehaceres. Y eso que no estoy haciendo otra cosa.
Con razón la Julia ha insistido tanto para que le ayude. Pero yo más bien reclamaba cada vez que llegaba y la cena no estaba lista. Lo más que hago es lavar los trastes de vez en cuando. Ojalá que ahora no quiera voltear la tortilla, que como yo no hacía nada, ahora se ponga en el plan del macho reclamando y exigiendo.

5:00 p.m.:
Ya es tiempo de hacer la cena. Creo que le voy a dar un poco de gallo pinto a los niños y esperar a la Julia para hacer la cena con ella.
6:30 p.m.:
Hicimos huevos fritos y nos quedaron ricos. Julia dice que parece que tengo “habilidades ocultas” y que si sigo aprendiendo puedo llegar a ser buen cocinero. A lo mejor me está dando carreta, pero la verdad es que se siente agradable hacer las cosas juntos y que la otra persona te reconozca que lo que hiciste quedó bien.
8:00 p.m.:
La cena fue agradable. Después de acostar a los niños conversamos, y a pesar de que vino de trabajar, Julia no se veía tan cansada. Ella me cuenta de su trabajo y yo le cuento de mis aventuras en el mercado y en la escuela. También le digo que estoy cansado y que no sé si voy a poder seguir esta jornada el resto de mis vacaciones; le digo que a lo mejor tenemos que pagar a alguien para que llegue a hacer algunas cosas.
Ella dice que ya antes lo había pensado, pero que nunca lo dijo porque yo siempre me estaba quejando de que gastaba demasiado. También dice que no sabe si el dinero alcanzaría, pero que hagamos cuentas. Ahora soy yo el del lápiz y el cuaderno. Tiene razón, lo más que podríamos pagar es la lavada de la ropa pesada. Lo demás tendremos que seguir haciéndolo nosotros.

10:00 p.m.:
Estoy muerto. Por fin acostado, me pongo a pensar. La verdad es que por mí, que Julia no salga a trabajar, pero tiene razón. Desde que tenemos hijos, un sueldo no es suficiente. Pero además, le gusta trabajar fuera de la casa y ganar su propio dinero. En eso es como yo. Es arrecho tener que estar pidiendo para todo. Tal vez tendré que convencerme de asumir mi parte aquí en la casa. Creo que ciertas cosas, como cocinar y limpiar, no me disgustaría aprender y hacer. Pero la lavada… me sale la virgen. Y si fue pesado para mi, también lo es para la Julia. Parece mentira, pero si no me hubiera tocado, nunca se me hubiera ocurrido ver si podíamos pagar la lavada.

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Lo que no nos dicen los hombres
Esto no se lo voy a decir a la Julia, pero en el fondo creo que es bueno aprovechar estas vacaciones para aprender a hacerme cargo de las cosas de la casa -que también es mi casa-. Así puedo dejar de ser tan dependiente, siempre pidiendo: “plancháme la camisa”, “dame mi cena”, “coséme este botón”. La verdad es que es humillante no saber uno hacer sus cosas. Y cuando estás peleado con la mujer, lo único que te queda es la calle. Voy a comenzar a enseñar a mi hijo desde ya a hacer las cosas de la casa para que no le pase como a mí.

Gente como Manuel se va a dar gusto criticándome. Que un hombre que hace cosas de mujer es un cochón.

Pero la verdad es que ¡me vale un güevo lo que digan! Estos días me he dado cuenta que no es que una cosa es de mujeres y otra de hombres: el trabajo de la casa sí es trabajo… y pesado.

Para la Julia, la principal diferencia entre sus dos trabajos es que por su trabajo fuera de la casa le pagan, pero nadie le paga por su trabajo dentro de la casa, mucho menos yo.

Si no pongo mi parte, sería hipócrita: en la calle reclamando “justicia por aquí y justicia por allá” y en la casa viviendo del trabajo de otra persona.

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Revelaciones de un exguerrillera

Por cierto un nota muy interesante, pero lo que me llama la atención es la presentaciòn que hace la autora de esta nota y dice: “Luego de unos años como ama de casa, y con el permiso de su marido, regresó a la escuela a terminar su carrera.”..

¿Es que Lourdes Uranga, no tenía libertad, por eso tenìa que pedir permiso a su marido para estudiar?.

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por Nydia Egremy


Lourdes Uranga, destacada integrante del FUZ, participó en el primer secuestro político del México contemporáneo. Luego de unos años como ama de casa, y con el permiso de su marido, regresó a la escuela a terminar su carrera. En cuatro años, la academia ya había pasado a segundo término: las clases de judo, karate y manejo de armas eran lo más importante. Se había enrolado a una guerrilla urbana. Fue aprehendida, torturada y expulsada del país. Al reflexionar sobre la situación del México actual, señala: “Se necesita un programa revolucionario más radical”

Julio Hirschfeld Almada nunca imaginó que sería secuestrado. Ante su sorpresa, llegó el eficaz ataque del Frente Urbano Zapatista (FUZ) que, con movimientos cronometrados, capturó en las Lomas de Chapultepec al director de Aeropuertos y Servicios Auxiliares. Lourdes Uranga, quien años atrás era ama de casa con dos hijos, formó parte del comando que ese 21 de septiembre de 1971 realizó el primer secuestro político en México. ¿Qué llevó a esta mujer a entrenarse militarmente y realizar esa acción que le costó tortura, prisión y exilio?

Un nuevo presidente del Partido Revolucionario Institucional gobernaba el país: Luis Echeverría Álvarez. Para la organización a la que pertenecía Lourdes, él y su gobierno eran el enemigo. En el ánimo de la sociedad, estaba presente la contención militar al movimiento estudiantil del 2 de octubre de 1968 en Tlaltelolco.

Cuatro años antes, Lourdes anhelaba obtener su licenciatura en servicio social y pidió autorización a su esposo para estudiar de nuevo. Bajo la sentencia de que no le daría dinero, él le concedió el permiso, “siempre que en la casa no se sienta tu ausencia”. Eso significó que, diariamente, antes de que ella y sus compañeras formaran la plantilla de profesores y estudiaran en lo que entonces era el Instituto Mexicano de Protección a la Infancia, ya había atendido su labor doméstica y a sus hijos.

“El dinero no fue problema: mi escuela era pública, los camiones eran baratos entonces; leía libros de la biblioteca”, recuerda Lourdes, quien se fue formando académica e ideológicamente hasta que llegó la efervescencia del movimiento estudiantil de 1968. Entonces, los brigadistas retomaron las apremiantes demandas sociales y políticas de la sociedad mexicana. “Era una fiesta, no sólo en México, sino en el mundo”, recuerda esta mujer de baja estatura, quien agrega que aquél fue un hecho inédito en la vida nacional.
Un día después

Sin embargo, el 3 de octubre de ese año fue aciago para miles de familias mexicanas. Consternada porque había conocido los hechos de la víspera, Lourdes Uranga decidió acercarse a la Plaza de las Tres Culturas esa mañana. En ese tramo de la narración, ella calla, el silencio pesa sobre la habitación y éste es el único momento durante la evocación de su azarosa vida en que los ojos de esta mujer se cuajan de lágrimas.

Lourdes se sobrepone y continúa, no se pierde en el dolor y la voz vuelve. Describe los cientos de zapatos deshermanados que sus propietarios perdieron en su huida tras la anarquía que siguió a la irrupción militar en Tlaltelolco. También refiere la desolación que sintió tras encontrarse con el saldo de la mano dura del gobierno y la determinación que asumió para buscar una forma diferente que cambiara el estado de cosas imperante hasta entonces.

“Fue un acto colectivo, muchos lo compartieron. Fue una forma de concientización y al mismo tiempo fue la catarsis o terapia ante todos los problemas que había y de los que no se atisbaba alguna salida. No fue Lourdes la que toma la decisión heroica, ya había un fermento social en ese sentido, como el brigadismo, que en los barrios estaba a punto de pasar a la guerrilla y la gente estaba muy sensible a lo que ellos y los revolucionarios decían en ese momento”, expresa.

El relato de esta mujer, ahora profesora en la Universidad de Chapingo, continúa: “Lo único que recuerdo es que pensé que esa decisión ya no tenía marcha atrás. Que esa decisión iba a dirigir mi vida en adelante, no sólo la de tomar las armas, sino todo lo que conllevaba: pertenecer a la izquierda y plantearme incluso cómo iba a vivir ahora mi maternidad. En ese sentido fue difícil, pero sí pude con ello”.

Esa resolución la llevó a sumarse al FUZ, creado en 1969 y a entrenarse en guerrilla urbana durante casi dos años. Hizo un estricto acondicionamiento físico que implicaba larguísimas caminatas; tomó clases en judo y karate, así como de uso de armas. “Se podía pasar a la acción sin concluir el entrenamiento, pues nuestra agrupación no era tan rígida como otras: el aprendizaje incluía el saber conducir un coche, pues no concebíamos la guerrilla urbana sin eso o sin conocer la ciudad y saber escabullirte por ella; saberle los trucos a la ciudad”, relata.

Así, la mañana del 21 de septiembre de 1971, Lourdes usaba una peluca y vestía un suéter de angora y una falda, “para verme como la gente de Las Lomas, igual que Margarita Muñoz, mi compañera. Ambas esperamos en un auto que yo conducía. Cuando llegaron mis compañeros con Hirschfeld, lo subimos y transportamos al lugar en el que acordamos. Nos deshicimos de las pelucas y de todo rastro y nos dirigimos a un sitio seguro. Todo salió como habíamos planeado”.

Después le correspondió a ella contactar al hijo de Hirschfeld y acordar el sitio para la entrega del rescate. El 29 de septiembre, el funcionario fue liberado sano y salvo. “Yo sólo vi un montón de dinero –relata, sonriente–. El monto osciló entre 3 y 4 millones, aunque la policía siempre habló de 3 millones”. Por eso, deja la risa y enfatiza: “No tomamos un solo centavo; si faltó algo no fue por nosotros”.

La referencia a esa acción del FUZ se consigna en el informe del 31 de diciembre de 1971 que custodió el Archivo General de la Nación bajo el registro 71/922 bis. Ahí se indica que el primer secuestro político del México contemporáneo fue el de Julio Hirschfeld Almada, ocurrido en Las Lomas, el 27 de septiembre de 1971.

Por un azar, en “una cacería de brujas”, asegura Lourdes, ella y su grupo fueron detenidos en la ciudad de México. La policía política hizo un seguimiento a algunos miembros del FUZ y su hermano fue capturado ante su impotencia; luego “dieron con Paquita Calvo, otra compañera quien fue capturada; más tarde dieron con mi refugio, un lugar que nadie conocía, ni mi madre”.

Enseguida, todos fueron trasladados a un lugar “que no sé qué era, lo relaciono con El Vergel que estaba antes en Iztapalapa porque olía a caballo”. Enseguida vino la tortura a cargo de oficiales bajo el mando de Miguel Nassar Haro, extitular de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad y creador del grupo paramilitar Brigada Blanca.

Ella recuerda que hacía frío y por eso llevaba un pantalón café grueso. En la primera fase del interrogatorio, respondió que estaba embarazada para prevenir la tortura, pero fracasó, pues fue golpeada y obligada a escuchar los gritos de dolor de su hermano Francisco y de otros compañeros. “Éramos muchos, tal vez más de 50, y nadie sabía de mí”, apunta.

Como no respondía a sus preguntas, los agentes para intimidarla le decían que conocían el paradero de sus hijos. “Quisieron lastimar mi orgullo diciendo que yo no sabía nada porque era la gata de los demás. Me la pasé amarrada y botada, vendada y martirizada, independientemente de que hayan sido muchos o pocos los golpes y muchos o pocos días”, evoca.

Aunque Hirschfeld fue trasladado al lugar del interrogatorio de los miembros del FUZ para que identificara a sus captores: no reconoció a Lourdes, porque durante el plagio no la vio. “Pero mi declaración ya estaba arreglada. Después, salí de ahí y me dije: ¡caramba, qué hallazgo, qué fuerte soy! ¡Sobreviví!”

El 2 de febrero de 1972, fue conducida a la cárcel de mujeres de Santa Martha Acatitla. En el traslado a Tlaxcoaque, los flanquearon cientos de militares con gran despliegue de fuerza. “Cuando nos presentaron a la prensa en Tlaxcoaque, pensamos que ya nos habíamos salvado porque en el centro clandestino de detención y tortura pudimos haber sido desaparecidos o liquidados”, recuerda.

Ya en prisión, las detenidas políticas lo compartían todo. “Discutíamos con las trotskistas y las maoístas, pero tomábamos eclécticamente algunas ideas. Ahora que volvemos a vernos no existen ya esas diferencias, nos vemos como mujeres revolucionarias y son mis compañeras de la vida”. Jovial, a sus 68 años, Lourdes reflexiona sobre su pasado: “Yo digo que no soy una exguerrillera, sino que estoy en stand by, aunque las condiciones de las armas son siempre adversas”.
El exilio

Ante la presión social, Luis Echeverría Álvarez determinó dos años después (en 1974) que los presos sobrevivientes del FUZ viajaran al exilio. Con otros, Lourdes y su hermano llegaron a La Habana; de ese momento ella recuerda: “Salí de México con optimismo y cierta alegría, pues de cierto modo se acaban ciertas contradicciones sobre los hijos y la familia; era la ruptura total”.

Alojada en el Hotel Nacional, participó con otros exiliados –como los famosos fugados de la prisión argentina de Rawson–, algunos bolivianos y otros más que radicaban en el Valle de Picadura, en foros de estudio y en la edición de la revista Debate Internacional. Sin embargo, esta mujer no encontró en Cuba el clima propicio para su desarrollo político por dos razones: “Yo estaba muy joven y no estaba dispuesta a ocupar mi rabia en la lucha cotidiana por cuidar el físico –alude al acoso sexual de los cubanos– y porque cuando visitaba la isla algún personaje político, como el ministro soviético Leonid Breznev, ella y sus compañeros eran recluidos varias veces en sitios apartados en Cuba”.

Insatisfecha con esas condiciones, logró trasladarse en mayo de 1976 a Turín, Italia, donde fue acogida por la organización Cristianos por el Socialismo, inclinada a la teología de la liberación. Esa etapa del exilio fue difícil, recuerda: “No era como el de Cuba donde teníamos todo, pese a las limitaciones que allá teníamos; pero después en Italia estuve rodeada de militantes feministas muy solidarias”.

Pese a esa fraternidad, Lourdes se ganó la vida lavando al día 300 platos –luego de servir la comida que seguía a las ponencias que organizaba esa agrupación– y cosiendo ropa para sus anfitriones. En un foro, Lourdes explicó su trabajo en el FUZ. “Alcancé a escuchar cómo una mujer que estaba al frente decía a otra que, pese a nuestra experiencia como guerrilleras mexicanas, obedecíamos a los hombres y que estábamos colonizadas”.

Esa expresión, muy dolorosa para ella en un principio, habría de identificarla más tarde con el feminismo europeo cuando reconoció que su lucha revolucionaria en México reprodujo el machismo local. Meses después, enferma por el frío de esa zona alpina, decidió salir de ahí, “aunque me explotara el capitalismo”, comenta sonriente.

Un asiduo conferencista y amigo la ayudó a conseguir un matrimonio de conveniencia para obtener la ciudadanía italiana y así obtener un trabajo asalariado como asistente sanitaria. Habían transcurrido dos años, cuando en 1979 recibió la noticia de su amnistía por el gobierno mexicano.

Lourdes retornó a sus hijos y a su país con el dominio de tres idiomas y más madura políticamente. Se presentó a un concurso abierto contra 34 postulantes en la Universidad de Chapingo y obtuvo el trabajo “sin favoritismos, sin cochupos, honorable y limpio”, del que ahora disfruta, donde monta obras de teatro –con la influencia de la novelesca italiana y europea que adquirió en el exilio.
Aquí y ahora

Del actual escenario político en México, Lourdes Uranga López admite que “es muy difícil, requiere de un programa revolucionario muy radical”. Rechaza la insistencia de algunos dirigentes para que no se considere a sus partidos como beligerantes o violentos. “Violenta nada más la policía, el Ejército y las organizaciones de derecha, que a veces son criminales, fascistas y nos endilgan adjetivos que no son”.

Esta mujer, que sobrevivió a dos ataques cerebrales, aboga por la ciudadanización de la política. Una expresión, señala, es la presión ciudadana por la defensa del petróleo, aunque insiste en que se debe ir “más a la izquierda, a formar núcleos ciudadanos fuertes, con programas propios de barrio, programas para la mujer y de alcance nacional. Tenemos derechos constitucionales; antes de que nos desbaraten lo poco que nos queda, el artículo 39 constitucional es muy claro, autoriza a la ciudadanía a decir: así no y así sí”.

De los movimientos armados actuales, Lourdes sentencia: “Lo que me causa pena y me da mucho dolor es que, en México, por reivindicaciones tan elementales tenga uno que tomar las armas. Porque ¿cuáles son las reivindicaciones del Ejército Zapatista de Liberación Nacional? Casa, reparto agrario, trabajo, libertad y supongo que es lo mismo en todos los grupos. En un país verdaderamente democrático y revolucionario, nadie debería tomar las armas, sino ir a la agencia adonde el empleo esté disponible. No hay por qué sacrificar la vida; el problema es de un gobierno sin coherencia con las necesidades del pueblo y con los principios fundacionales de este país”.

*¿No te arrepientes?

*¡No! Mi vida es mía, la he construido como he podido. ¿Por qué me voy a arrepentir de mi propia arquitectura? He pagado y sigo pagando todavía.
Los que no han pagado

Lourdes Uranga decidió presentar una denuncia ante la hoy desaparecida Fiscalía Especial para Movimientos Políticos y Sociales del Pasado (Femospp) por la tortura que sufrió a manos de los agentes bajo el mando de Miguel Nassar Haro. “Esa medida, pensó, debo tomarla porque es un tema que casi no se ha tratado: el castigo a los culpables de la represión de aquellos años y el luchar contra la impunidad. Me parece que es continuar con un proyecto revolucionario y porque no es posible olvidar”.
Señala que no teme a que le atribuyan de nuevo el delito que cometió. “De cualquier manera, por mi parte no hay problema: en primera, ya es cosa juzgada, yo ya recibí una amnistía, sufrí tortura, cárcel, exilio. A mí que no me vengan con que me van a abrir la página no sé cuántos porque yo sí que tengo todo pagado. Quien no ha pagado y ha cometido infinidad de crímenes es el Estado, sus testaferros y sicarios, que mataron a gente inocente sin juicio alguno y en ejecuciones extrajudiciales y desapariciones. Ésos son crímenes de lesa humanidad, y en otros países se ha avanzado porque han abierto periodos de lo que se llama justicia transicional, pero no en México.
“Mi denuncia es individual. Al desaparecer la Femospp, pasaron los archivos y sus pendientes a una subprocuraduría que trabaja silenciosamente en Insurgentes, sin el escándalo de los reflectores y sin tanto dinero, aunque creo que tampoco va a hacer justicia”.

Fuente: Red Voltaire
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Ica: PEDIMOS JUSTICIA

¡QUE NO QUEDE IMPUNE ¡

NO PERMITAMOS QUE ESTE MALDITO ROBE, VIOLE Y MATE A
NUESTROS HIJOS. MAÑANA PUEDE SER EL TUYO.
ESTE ASESINO QUE MATO A STEFANY NUESTRA HIJA DE 17
AÑOS, QUE CON TANTO CARIÑO Y AMOR DE FAMILIA LE DIMOS,
SALIÓ LIBRE EN MENOS DE 24 HORAS Y AHORA SE ESTA RIENDO
Y PASEANDO DELANTE DE USTEDES ACECHANDO SU PRÓXIMA
VICTIMA
ACOMPÁÑANOS A LA VIGILIA EL 28 DE JUNIO 6.30P.M. DE LA TARDE
EN LA FISCALÍA DE LA NACIÓN (CALLE CALLAO CON PUNO).
POR FAVOR LLEVA UNA VELITA.
QUE EL SEÑOR TE BENDIGA

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Embarazadas en riesgo por antigripales

Hasta el uso de antigripales puede causar efectos nocivos en las madres gestantes y sus bebés, manifestó el director ejecutivo de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), Pedro Yarasca Purilla.

En general -explicó el funcionario- el uso inadecuado de medicamentos durante el embarazo puede poner en peligro la vida de la madre y el futuro bebé. Éstos pueden provocar abortos, muertes maternas o malformaciones congénitas, alerto Yarasca, agregando que hay que evitar la automedicación.

Detalló que los medicamentos llegan al futuro bebé a través de la placenta que es la vía que lo conecta a su madre. Antes se pensaba que ella impedía el ingreso de sustancias extrañas, pero actualmente se sabe que esto no es así, pues así como permite el paso de nutrientes vitales para el bebé consiente el paso de sustancias que podrían resultar perjudiciales para su vida y desarrollo.

El especialista precisó además que tanto el embrión, como posteriormente el feto, son altamente sensibles a los medicamentos por lo que todo medicamento utilizado en esta etapa de la vida, debe ser indicado por un médico.

Fuente: La Primera Continúa leyendo “Embarazadas en riesgo por antigripales”

Perú: Relave contamina ríos en Huancavelica

Dique de una minera colapsó en provincia de Angaraes. Miles de truchas han muerto y cientos de héctareas de cultivo se dañaron.

Los ríos Opamayo y Huachocolpa resultaron afectados. (Canal N)
Un nuevo desaste ecológico se registró en el interior del país. El último fin de semana colapsó un dique con relave de la minera Caudalosa Chica, en la provincia de Angaraes (región Huancavelica).

Rafael Rojas, director de Defensa Nacional y Civil del gobierno regional, informó a la agencia Andina que unos 21 mil 420 metros cúbicos de relave cayeron en el río Opamayo y llegaron al curso del Huachocolpa.

Carlos Candiotti, secretario del Comité de Fiscalización del Medio Ambiente de Angaraes, dijo en Canal N que miles de truchas han muerto en una piscigranja río abajo por el cianuro y que el químico afectó cientos de áreas de cultivo.

Candiotti alertó que el desastre podría ser mayor, pues el Opamayo desemboca en el río Urubamba y exigió tomar acciones legales contra Caudalosa Chica, pues ya fue sancionada por el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin).

Fuente: Perú21 Continúa leyendo “Perú: Relave contamina ríos en Huancavelica”

Colombia: El imperio Coca-Cola esclaviza los trabajadores

28.06.10 – COLOMBIA

SINALTRAINAL *

Adital –

Coca-Cola, concentro la producción en 5 fabricas en Colombia, enviando a miles de trabajadores a la calle y utilizando la simulación de contratos de trabajo a través de las mal llamadas COOPERATIVAS DE TRABAJO ASOCIADO, SODEXO y BOLSAS DE EMPLEO, aumentando las utilidades producidas por los trabajadores y los consumidores; estas millonarias ganancias de dinero salen del país y van a parar a los bolsillos de los accionistas Mexicanos y Norteamericanos, dejando en nuestro país únicamente desempleo, miseria y a muchos trabajadores en un estado de salud critico causado por las enfermedades adquiridas en el trabajo.

La MULTINACIONAL COCA-COLA FEMSA, en su jugoso negocio obtuvo ingresos de 15.156 millones de dólares en el 2009, significando un crecimiento en sus ganancias del 62,6% con relación al 2008 y en los primeros tres meses del 2010, obtuvo una ganancia neta de 160 millones de dólares.

La parte dolorosa e injusta la sufren quienes diariamente laboran en las embotelladoras y los que van en los camiones Rojos entregando los productos de Coca-Cola a las tiendas, supermercados, hogares y almacenes de cadena, estos trabajadores no tienen contrato directo, pero si están subcontratados al servicio de Coca-Cola Femsa S.A; pero la empresa no los reconoce como sus trabajadores, sino como esclavos, laboran 12 y 14 horas diarias, la empresa les vende la ropa de trabajo, les descuentan el 100% del valor de la seguridad social y cuando su núcleo familiar va al médico les niegan el servicio porque les dicen que no figuran en la base de datos, es decir la empresa les descuenta el derecho a la salud pero no lo consigna y se queda con este dinero.

Nunca reciben una prima por servicios, no tienen derecho a vacaciones, el trato que les dan los jefes de recursos humanos es de crueldad e inhumano y despreciable; claro estos gerentes viven en los estratos de la burguesía, andan en buenos carros, sus hijos estudian en colegios y universidades privadas, acuden a las mejores clínicas, por eso no saben lo que es aguantar hambre, tener un hijo enfermo, trabajar 14 horas y vivir en una pieza pagando arriendo, por que el sueldo que les pagan a los subcontratados no les alcanza para comprar una vivienda digna.

Por estas razones amigo consumidor y tendero, ponemos en su conocimiento la realidad del trato inhumano que Coca-Cola le da a sus trabajadores y la forma como los explotan para ella llenar sus arcas de grandes millonadas de dólares al año, mientras los que producen y venden los productos están sufriendo la explotación y esclavitud por parte de esta multinacional.

Tomemos conciencia; apoyemos dando a conocer a todos los Santandereanos esta lamentable situación, en que nos encontramos los trabajadores de esta empresa, que nos roba el agua para luego vendérnosla en botellones, bolsas y frascos a precios incontrolables y a los trabajadores nos mantiene con salarios de hambre y miseria.

Por Trabajo Digno, Contratación Directa y Derechos Laborales en Coca-Cola.

El 22 de julio el mundo juzga a coca-cola, por violar los Derechos Humanos.

* Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de Alimentos

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La selva masculina de Ismael

viernes 25 de junio de 2010
Edgar Borges (Desde España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

En nuestra sociedad, el varón sabe de sexo mucho menos de lo que parece. Y bien lo sabe Ismael Bernardo de Quiróz, el personaje de la novela Después de todo, la eternidad, de Fausto Antonio Ramírez (Málaga, 1965), cuando dice: En otras palabras, me consideraba un chico normal, de los del montón, pero quizás con mejor corazón que otros muchos de esos tíos que van por ahí seduciendo y exhibiendo musculatura, creyéndose los amos del mundo. En esta frase, el autor nos introduce en la debilidad que mucho hombre padece (y calla) en la adolescencia. Sentirse normal por creerse dueño de un corazón noble es la ley de inferioridad con la que mucho varón baja la cabeza ante las hembras más deseadas. Y pronto aprende (el varón) que sus deseos saben ganar batallas en territorios donde siempre pierde la ética.

En Después de todo, la eternidad (Editorial Manuscritos), Fausto Antonio Ramírez nos revela, con pulso de artesano, muchos de los prejuicios que invaden la sexualidad del hombre. También se podría decir que Ramírez desmonta la pared masculina y nos invita a transitar un espacio (la selva social) donde razón y deseo no comparten la misma cama. Lo que de joven Ismael descubre al abrir la puerta de la habitación de sus padres: Aquella era la primera vez que veía en vivo y en directo cómo los adultos se las arreglaban para fornicar. La imagen de mi padre desnudo sobre aquella mujer, de la que nunca más volví a saber nada, me venía constantemente a la cabeza. Era como si fuese transportado a una edad primitiva, donde la animalidad no sabía de pudores ni vergüenzas. De lo que no tenía ninguna duda, era que la búsqueda del placer sexual no tenía fronteras ni balizas, ni sabía de moral o principios para poder ser retenida, no era la rabia inmediata que le empujaba a despreciar al padre traidor (de una madre aparentemente inocente), sino el vértigo a lo desconocido. ¿Acaso no será Ismael el padre de un futuro abismo?

Fausto Antonio Ramírez asume un tema difícil por los resultados a los que se exponía. Socialmente se considera débil sólo lo femenino; por lo tanto, nunca será tarea fácil dibujar la fragilidad amatoria (y sexual) del varón desde la perspectiva de un narrador que cuenta su aprendizaje involuntario, en primera persona, desnudo, sin otro guía que no sea su instinto animal. Y será mucho lo que tendrá que construir, pero también lo que habrá que dinamitar. Después de todo, la eternidad es un espejo de esa otra masculinidad, la inocente, la que cada uno de nosotros le esconde al mundo por ser demasiado bella para ser vendida como fuerte. Fausto Antonio Ramírez, cual arquitecto de proyectos complejos, sale airoso de su reto de dibujar, con sangre, el universo de la selva masculina.

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Hernando de Soto se tapa los ojos

El siguiente texto es obra del ingeniero civil y economista agrario alemán Reinhard Seifert, quien trabaja en el Perú desde hace más de treinta años. Graduado de ingeniero en la especialidad de Agrimensura en Frankfort, tiene Maestría de Economista Agrario por La Soborna. Ha investigado y trabajado en Alemania, Inglaterra y el Perú. Entre sus libros figuran: Cajamarca. Vía Campesina y Cuenca Lechera; Yanacocha ¿el sueño dorado? (que le costó campañas mediáticas adversas y diez procesos judiciales) y, de próxima publicación, Agua es Vida. Problemática del Agua en las tres cuencas de Lima, (ríos Chillón, Rímac y Lurín). Entre otras funciones, desempeña la de Presidente del Frente Único en Defensa de la Vida, del Medio Ambiente y de los Intereses de Cajamarca.

Conocido es el pensamiento neoliberal de Hernando de Soto. El problema -según él- radica en la debilidad del capitalismo popular y el desarrollo se resume en la tesis de la formalización de la propiedad privada. Sólo hace falta inscribir la propiedad e iniciar una empresa. Luego, por arte de magia, comienza la acumulación de capitales y de tierras, supuestamente tan importantes ahora para el desarrollo de la selva.

En ningún modo este pensamiento ha privilegiado el análisis de los factores políticos que sirven de sostén para el capital y de la superestructura. En resumen, ésta es una visión muy simple de la problemática.

Otro asunto es la permanente mixtura de conceptos teóricos. Describe muchos; sin embargo, en pocos profundiza. Mejor hubiera sido que resaltara uno solo para descender en algo más concreto.

En su artículo, De Soto mezcla varios conceptos: el racismo, un Estado sobrerreglamentado y centralista y la falta de iniciativa propia de los peruanos. Para desarrollar la selva, según él, es suficiente una mejora en la normatividad para que la economía allí instalada empiece a florecer. Su visión del problema se ha reducido a un problema legal, cuando en el Perú lo que más sobran son las leyes y normas, que ya son alrededor de 30 mil.

No dudo de que haya estado estudiando el tema de la selva y el porqué de los conflictos sociales, y cuáles son las posibles causas. Sin embargo, con las miras puestas –de antemano- en la búsqueda de los mecanismos legales, en realidad repite aquí exactamente su tesis ya publicada en su famoso libro El otro sendero, con lo cual su mirada le impide penetrar más a fondo en la realidad económica y política. De esta manera, él solito se está manipulando ideológicamente y se impide abrir más los ojos. Se constata una miopía bastante extendida. Asimismo, faltan mayores explicaciones económicas sobre el origen de la pobreza en la selva, que se suponía era su idea “fuerza”.

En este sentido, lo que él no explica es cómo encontrar los cuellos de botella que sí pueden ser “rotos” por los campesinos/peruanos de la selva, cómo tener a su alcance los medios de producción nuevos, replicables, que permiten avanzar, y cómo mejorar el sistema de producción existente. Es decir, introducir las mejoras en el sistema agrario para dar el salto cualitativo. Hay alternativas, y muy buenas .

Es difícil exigir a un campesino de la selva arriesgar su ya precaria economía. Y por supuesto –aquí coincidimos en algo– el aparente retorno a una propiedad comunal es una utopía. Lo que prevalece es la economía campesina familiar . Esta parte importante que no toca en su análisis no tiene nada que ver –otra vez – con la ideología subliminal que recuerda cuando nos habla de las razas como una posible explicación del abandono de la selva. O sea, en sus palabras, los peruanos que viven en la selva, por ser “otra raza”, son incapaces de salir adelante. Ya no debería usar el término “indígena”. Hace falta recordar que al inicio de los años veinte y treinta en el Perú se hablaba en demasía de la cuestión indígena y de “los indios”. En realidad, los términos indio e indígena hoy suenan como términos racistas. Los de la selva no son seres inferiores.

En pleno siglo XXI deberíamos solo respetarnos de igual a igual, democráticamente, dentro de un régimen democrático y no recurrir a estos calificativos. Éstos deben ser desterrados para siempre cuando resaltan cierta superioridad de los intrusos en tierras ajenas, o sea de los intelectuales que han colaborado con su artículo, y que se creen los salvadores de los “indígenas”. Esto se ha visto tanto en la película “Avatar” como en la ideología fascista de “nuestro” Presidente Alan García, quién trató de inventar una nueva raza canina.

Europa basó su desarrollo material y espiritual en el desarrollo de la agricultura para su posterior industrialización. Campesinos pobres que migraron a Estados Unidos llevando consigo su conocimiento y destreza engrandecieron luego a esta nación, de la cual proviene la mayoría de las empresas transnacionales. Estudios al respecto abundan en Europa; lamentablemente, muy a menudo no son traducidos y no aterrizan en el Perú. Como economista, De Soto debe saber que la economía se mide con resultados. Sus postulados imaginarios o teóricos, en su artículo en que describe teóricamente cómo funciona una empresa, son algo que un campesino no práctica. Agricultura es praxis, sobre todo, no teoría. Una praxis milenaria comprobada que se adaptó permanentemente al sistema agrario y que ha dado resultados tangibles y conocidos.

El otro tema ausente y soslayado en gran parte es el funcionamiento interno del estado peruano. Quizás nos une aquí una pequeña coincidencia. El Estado debería ser más ágil, menos burocrático y más eficiente; algo que por ahora no es más que un deseo. La realidad palpable es que prácticamente todos los gobiernos durante los últimos 40 años han inflado el aparato del Estado, sin que el ciudadano “de a pie” obtenga de eso un beneficio real.

Los estudios sobre las nuevas clases sociales indican que la clase media se ha desarrollado sin el apoyo de ese Estado paquidérmico. Se ha hecho desde abajo, sin la ayuda del Estado. El análisis de adónde van las nuevas clases sociales no aparece en el pensamiento neoliberal de Hernando de Soto.

La gente –hoy– del Perú, reclama y exige un Estado mucho más eficaz, que solucione principalmente la problemática de la salud, la Educación, del transporte, entre otros. La presión de las nuevas clases sociales en el futuro marcha en este sentido.

Algo muy substancial para que funcione una economía de mercado es el combate a la corrupción, que es el eje central de una lucha social. Hasta las elites antiguas y la nueva burguesía, pasando por los empresarios, se atreven últimamente a declarar que esta lacra tiene que ser combatida sin piedad. Si no se logra reducir los niveles de corrupción, la economía no crecerá.

Hernando de Soto sabe muy bien que las grandes empresas transnacionales tienen a su favor a este Estado débil, corrupto, excluyente, para instalarse en la selva. Tienen el Estado a su servicio y no al revés. Se sirven de él, con la ayuda de muchos funcionarios corruptos y operadores políticos.

Por otro lado, no quieren ningún peruano que se oponga al modelo neoliberal. Pensar que una empresa esté en el mismo nivel de decisión que un peruano de la selva es desconocer los criterios básicos de lo que significa la equidad. No es igual poner en la misma mesa a un grupo de peruanos que defienden sus bosques frente a una empresa minera que maneja miles de millones de dólares. Otra vez, la corrupción y la compra de conciencias. Para ellos resulta más barato que apoyar, como buenos samaritanos, que los campesinos se formalicen. Esta buena intención está empedrada con las piedras que conducen al infierno, como en la película Avatar.

Sugiero que Hernando de Soto haga el ejercicio intelectual de entender mejor al sistema agrario y los sistemas de producción, y que ayude en la búsqueda de entregar no tanto los instrumentos legales, sino los nuevos medios de producción y facilitar una nueva superestructura que permita el desarrollo armónico de la selva. No queremos a las empresas transnacionales saqueadoras que ahora tienen su aliado principal en Hernando de Soto, que con su lenguaje modernizante surge como el nuevo conquistador. Queremos un Hernando de Soto como un aliado de la no destrucción de la selva y de la biodiversidad.

Durante los últimos 20 años el estado peruano se ha cimentado bajo la tutela de los intereses de las grandes corporaciones, desconociendo los derechos civiles de la población y de los que menos tienen, en términos materiales, claro está, los de la selva. No son pobres porque quieren ser pobres. Son pobres porque el Estado y las políticas y los sucesivos gobiernos han estado orientados al modelo económico primario exportador y no al mercado interno.

Un corajudo gobierno -obviamente más peruano y no proyanqui- tiene que desarrollar el mercado interno, instalar un nuevo modelo económico y preocuparse por el Perú profundo en la sierra y en la selva. Además, debe profundizar el proceso de regionalización. Esto pasa necesariamente por una reforma radical del estado peruano, con políticas estatales a mediano y largo plazo que hagan realidad la inclusión. Se requiere un Estado menos corrupto y más servicial. Para esto necesitamos apenas cinco mil peruanas y peruanos de confianza. Los tenemos, y de los buenos.

Reinhard Seifert
Colaborador

Fuente: La Primera Continúa leyendo “Hernando de Soto se tapa los ojos”