Francisco renueva el paradigma de la teología

4:00 p.m. | 11 nov 23 (LC/RNS).- El Papa anunció un “cambio de paradigma” en la teología católica que tiene como punto de partida un compromiso con la ciencia contemporánea, la cultura y la experiencia vivida por las personas. Citando la necesidad de hacer frente a “profundas transformaciones culturales”, Francisco presentó su visión para el futuro de la teología en un motu proprio. El Papa explica que “promover la teología en el futuro no puede limitarse a reproponer abstractamente fórmulas y esquemas del pasado“. Este cambio fomenta una “teología fundamentalmente contextual“.

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“Una Iglesia sinodal, misionera y en salida sólo puede corresponder a una teología en salida”, por ello, estando “llamada a interpretar proféticamente el presente y a ver nuevos itinerarios para el futuro, a la luz de la Revelación”, la teología debe “afrontar profundas transformaciones culturales” y cambiar de paradigma. Sobre la base de todo esto, el papa Francisco, con la Carta Apostólica en forma de motu proprio Ad theologiam promovendam, del 1 de noviembre, ha decidido actualizar los estatutos de la Pontificia Academia de Teología.

Instituida canónicamente por Clemente XI, el 23 de abril de 1718, con un breve documento Inscrutabili, con el fin de “poner la teología al servicio de la Iglesia y del mundo” y querida para la formación teológica de los eclesiásticos en un contexto en el cual otras instituciones eran carentes e inadecuadas para este fin, la Academia ha evolucionado a lo largo de los años como un “grupo de estudiosos llamados a investigar y profundizar en temas teológicos de especial relevancia”.

En la actualidad, para Francisco, es el momento de revisar las normas que regulan sus actividades “para hacerlas más adecuadas a la misión que nuestro tiempo impone a la teología”. Al abrirse al mundo y al hombre, “con sus problemas, sus heridas, sus desafíos, sus potencialidades”, la reflexión teológica debe dejar espacio “a un replanteamiento epistemológico y metodológico”, y por tanto está llamada a “una valiente revolución cultural”.

Se necesita “una teología fundamentalmente contextual –escribe el Papa– capaz de leer e interpretar el Evangelio en las condiciones en que los hombres y las mujeres viven cada día, en diferentes ambientes geográficos, sociales y culturales y que tenga como arquetipo la Encarnación del eterno Logos, su entrada en la cultura, en la visión del mundo, en la tradición religiosa de un pueblo“.


Diálogo con diferentes tradiciones y disciplinas

La teología debe “desarrollarse en una cultura del diálogo y del encuentro entre diferentes tradiciones y diferentes conocimientos, entre diferentes confesiones cristianas y diferentes religiones”, precisa la Carta Apostólica, y debe comprometerse “abiertamente con todos, creyentes y no creyentes”.

“Es este el enfoque de la transdisciplinariedad”, especifica Francisco, que pensaba –aclara la Constitución Apostólica Veritatis gaudium– “como la colocación y la fermentación de todo conocimiento en el espacio de Luz y de Vida que ofrece la Sabiduría que emana de la Revelación de Dios”. Por este motivo, la teología debe “hacer uso de nuevas categorías desarrolladas por otros saberes, para penetrar y comunicar las verdades de la fe y transmitir la enseñanza de Jesús en los lenguajes actuales, con originalidad y conciencia crítica”.

Pero el diálogo con otras formas de conocimiento “supone el diálogo en el seno de la comunidad eclesial y la conciencia de la esencial dimensión sinodal y de comunión del hacer teología”, esto significa que el teólogo debe “experimentar de primera mano la fraternidad y la comunión, al servicio de la evangelización y para alcanzar el corazón de todos”, sostiene el Papa, añadiendo que “son necesarios lugares, también institucionales, donde vivir y experimentar la colegialidad y la fraternidad teológica”.


El “carácter pastoral”

Es necesario entonces considerar la contribución que la teología puede dar “al debate actual sobre ‘repensar el pensamiento’, mostrándose como un verdadero saber crítico como saber sapiencial”, un saber que no debe ser “abstracto e ideológico, sino espiritual” –subraya Francisco– elaborado de rodillas, lleno de adoración y oración; un conocimiento trascendente y, al mismo tiempo, atento a la voz del pueblo“. Es una teología “popular” que pide el Papa, “dirigida misericordiosamente a las heridas abiertas de la humanidad y de la creación y dentro de los pliegues de la historia humana, a la que profetiza la esperanza de un cumplimiento último”.

En la práctica, para Francisco, la teología en su conjunto debe asumir un “carácter pastoral”, y por tanto la reflexión teológica debe partir “de los diferentes contextos y situaciones concretas en las que las personas se insertan, dejándose seriamente interpelar por la realidad, convertirse en discernimiento de los ‘signos de los tiempos’ en el anuncio del acontecimiento salvífico del Dios-ágape, comunicado en Jesucristo”. En definitiva, la teología debe ponerse “al servicio de la evangelización de la Iglesia y de la transmisión de la fe, para que la fe se convierta en cultura, es decir, en ethos sabio del pueblo de Dios, propuesta de belleza humana y humanizadora para todos”.


Los fines de la Pontificia Academia de Teología

En la nueva misión que la reflexión teológica debe tener en el mundo contemporáneo, la tarea de la Pontificia Academia de Teología es, por tanto, desarrollar “un diálogo transdisciplinar con otros saberes científicos, filosóficos, humanísticos y artísticos –afirma el Papa– con creyentes y no creyentes, con hombres y mujeres de diferentes confesiones cristianas y de diferentes religiones”. Será necesario crear “una comunidad académica para compartir la fe y el estudio, que teje una red de relaciones con otras instituciones formativas, educativas y culturales y que sepa penetrar, con originalidad y espíritu de imaginación, en los lugares existenciales de saberes, de profesiones y de comunidades cristianas” y gracias a sus nuevos Estatutos, concluye Francisco, “la Academia Pontificia de Teología podrá perseguir más fácilmente las finalidades que el tiempo actual exige”.


La Presidencia agradece al Papa por los nuevos Estatutos

En un comunicado, el Consejo Presidencial de la Pontificia Academia de Teología (PATH) agradece al papa Francisco por la Carta Apostólica que promulga los Estatutos revisados, en los cuales se subraya el compromiso de la institución de “fomentar el estudio científico de la teología, promoviendo el diálogo entre la razón y la fe” y “diálogo transdisciplinario con las filosofías, las ciencias, las artes y todas las demás formas de conocimiento”.

La Pontificia Academia, como se indica en el párrafo 3 del artículo 1 de los Estatutos, “se pone al servicio de las instituciones académicas dedicadas a la teología y otros centros culturales y de desarrollo del conocimiento interesados ​​en llegar a la persona humana en su contexto de vida y de pensamiento”. En esta actividad participan “en primer lugar los Miembros Ordinarios y Correspondientes, que son estudiosos de disciplinas teológico-filosóficas o similares, procedentes de todo el mundo” y ahora, según las nuevas normas, también los Interlocutores Referentes, es decir, los “estudiosos”, también de otras confesiones o religiones cristianas”, que están “llamados a identificar y abrir espacios y espacios de interlocución, que favorezcan el diálogo inter y transdisciplinar”.

VIDEO. Por qué Francisco ha reformado la Pontifica Academia Teológica

La nueva teología relacional del papa Francisco

El papa Francisco ha firmado el motu proprio Ad theologiam promovendam indicando cómo la teología de hoy “está llamada a un punto de inflexión, a un cambio de paradigma”. En el documento, señala cómo este cambio debe fomentar una “teología fundamentalmente contextual” basada en un nexo entre las relaciones, la experiencia y dejar de ser autorreferencial. A continuación se ofrece una breve exploración de estas características para ayudar a apreciar el llamamiento de Francisco a una teología más abierta y con visión de futuro en la actualidad.


La nueva base relacional de la teología es el diálogo

Según Francisco, la nueva base relacional de la teología es el diálogo. Dice que la teología “no puede sino tener lugar en una cultura del diálogo y del encuentro entre diferentes tradiciones y saberes, entre diferentes confesiones cristianas y diferentes religiones, confrontando abiertamente a todos, creyentes y no creyentes”. Esta perspectiva tiene consecuencias importantes. El presupuesto central de una teología del diálogo es que todos podemos comprender más profundamente lo que se cree sobre Dios cuando nos abrimos a las afirmaciones de verdad de todas las religiones.

Sin embargo, Francisco no solo promueve la importancia de la teología más allá de las fronteras religiosas, sino que, para él, la teología ya no es solo “fe que busca comprensión”. Los no creyentes o las personas sin fe deben participar. Por lo tanto, no solo ha echado la red de la teología católica en las aguas frescas de otras tradiciones de fe, sino que también ha superado el riesgo de excluir a las personas que no tienen fe.

Para que Francisco impulse esta teología más allá de las fronteras religiosas, “tendremos que afrontar las profundas transformaciones culturales” que está experimentando la sociedad. Esas transformaciones nos afectan a todos. Intencionadamente o no, el Papa ha hecho que la teología sea relevante para todos.


La experiencia humana concreta

El Papa ha hecho hincapié en otra fuente para la teología, a saber, la experiencia humana, las situaciones concretas en las que estamos insertos, y el conocimiento de las cosas adquirido a través de nuestra implicación en ellas. En realidad, esto no es revolucionario porque la experiencia ha sido una fuente teológica en la tradición católica durante bastante tiempo. Sin embargo, lo que es nuevo es el empuje de Francisco por la experiencia del otro. Está buscando claramente que la teología llegue a “las heridas abiertas de la humanidad y de la creación y dentro de los pliegues de la historia humana, a los que profetiza la esperanza de una realización única”.

Quizás el énfasis en una amplia experiencia interreligiosa, incluso para los no creyentes, sea probablemente el aspecto más revolucionario del documento. Anima a buscar la sabiduría del mundo, llámese como se quiera a esa Sabiduría -en la tradición católica, es el Logos divino Jesucristo, para ser más claramente una fuente transreligiosa común de comprensión teológica.

En otras palabras, la nueva teología de Francisco es una teología comparativa e intercultural matizada. La base existencial de esta nueva teología está señalada por el fomento de una “teología fundamentalmente contextual, capaz de leer e interpretar el Evangelio en las condiciones en las que los hombres y mujeres viven diariamente”.

Sin embargo, a pesar del matiz revolucionario de Ad theologiam promovendam, el argumento de Francisco a favor de una teología existencial más allá de las fronteras religiosas se basa en realidad en el mandato bíblico de amar al prójimo. Afirmó que “es imposible conocer la verdad sin practicar la caridad”. Obviamente, esto requiere compromiso y conexión; por ello, ha vinculado el diálogo y el conocimiento basado en la experiencia, porque no podemos amar lo que no conocemos. Este puede ser el rasgo más destacado y transformador del documento.


Teología: una búsqueda libre de la verdad

El Papa también ha defendido que la teología deje de ser autorreferencial, es decir, una defensa de posiciones ya consolidadas. El motu proprio comienza así: “Para promover la teología en el futuro no podemos limitarnos a reproponer de manera abstracta fórmulas y esquemas del pasado”. Para que la teología manifieste un aporte importante en la actualidad, apunta Francisco, debe ir más allá de sus propios métodos y comprometerse con otras ramas del saber.

En lugar de solo demostrar sus propios presupuestos, debe ser la libre búsqueda de la verdad “como parte de una red de relaciones, en primer lugar con otras disciplinas y otros saberes”. En otras palabras, la teología debe ser transdisciplinar, es decir, “como la colocación y la fermentación de todo conocimiento en el espacio de Luz y de Vida que ofrece la Sabiduría que emana de la Revelación de Dios” (Veritatis gaudium, 2017).

Además, según el Papa, la teología contemporánea debe presentarse como “un verdadero saber, como un saber sapiencial, no abstracto e ideológico, sino espiritual, elaborado de rodillas, colmado de adoración y oración”. En este sentido, Francisco ha difuminado la distinción fundamental entre la teología como indagación basada en el conocimiento y la religión como práctica basada en la fe. La teología ya no puede ser solo una actividad académica.

Aunque anteriores enseñanzas magisteriales ya habían afirmado que se puede saber algo decisivo sobre Dios a través de otras tradiciones de fe (Nostra aetate, 1965), Francisco ha situado a la teología católica en el espacio abierto de dejar de determinar su propia posición únicamente a partir de las fuentes de la Escritura y la Tradición. Para el Papa, una teología cuyas fuentes permanecen dentro de su propio sistema es una teología cerrada que acabará siendo irrelevante. Pero una teología que va más allá de sus fronteras desarrolla la fraternidad con todos, siendo por tanto muy relevante para todos los tiempos.


Conclusión

Con estas características, Francisco promueve una teología abierta, centrada en el diálogo y en la experiencia humana. Ha indicado cómo éstas son fuentes significativas de teología, lugares a los que debemos acudir para comprender más plenamente a Dios, a nosotros mismos y al mundo.

En resumen, Ad theologiam promovendam fomenta una teología abierta que busca comprender su propio contenido en una relación con las personas y el contenido de otras confesiones. Esto está más en consonancia con lo que es realmente la teología, una búsqueda de comprensión, y por eso es importante también para las personas que no tienen fe, que tiene una diversidad religiosa notablemente alta con pocos medios para gestionar esa diversidad.

Inyectando sinodalidad en la teología vaticana

Según el teólogo Leonardo Paris, que enseña filosofía en el Instituto Romano Guardini de Ciencias Religiosas, el nuevo documento papal pide a los teólogos que ayuden a hacer realidad la visión de Francisco de una Iglesia abierta a las realidades actuales. “En el documento podemos ver que el Papa es consciente de la necesidad de herramientas teológicas que garanticen que la sinodalidad, y las nuevas cuestiones que surjan, se aborden adecuadamente”, dijo Paris a Religion News Service. En muchos temas, el documento de síntesis final de la Asamblea sinodal pedía un estudio permanente por parte de expertos y teólogos, teniendo en cuenta otras disciplinas, incluidas la ciencia y la psicología.

El enfoque teológico de Francisco ha evolucionado a lo largo de los años. Cuando era arzobispo en Buenos Aires (Argentina), criticaba a los teólogos por preocuparse más por las ideas abstractas que por la vida real de las personas. En sus 10 años como pontífice ha insistido en que el “pueblo fiel” tiene una intuición infalible sobre la doctrina católica.

“Para saber qué hay que creer hay que mirar a la autoridad, pero para saber cómo hay que creer hay que mirar a los fieles”, explica Massimo Borghesi, filósofo de la Universidad de Perugia y autor de La mente del papa Francisco: El viaje intelectual de Jorge Mario Bergoglio. Según el papa argentino, cuando la autoridad se separa de la fe del pueblo se cae en el clericalismo, la creencia de que el clero ostenta un estatus superior. “La Iglesia respira a través de dos pulmones, la institución y los carismas, el pueblo y la autoridad”, dijo Borghesi, exponiendo los puntos de vista del Papa.

Información adicional
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Fuentes

La Croix / Religion News Service / Vatican News / Video: Rome Reports / Foto: America Magazine

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