Familia y matrimonio: acoger a los católicos marginados

11:00 a.m. | 25 jun 22 (NCR/RD).- Amoris Laetitia es el emblemático documento de Francisco centrado en afrontar problemáticas actuales de la vida familiar y consolidar el matrimonio. También se ha convertido en un referente para orientar la integración de católicos divorciados, vueltos a casar y LGBTQ en la vida de la Iglesia. Más de 200 conocedores de 25 países diferentes se reunieron para afianzar esta enseñanza del Papa y han reconocido que se necesita enfatizar en la puesta en práctica. Mientras tanto, en la previa del Encuentro Mundial de las Familias -que se realizó esta semana- la Santa Sede anunció la renovación de la preparación al matrimonio y anticipó “itinerarios de acompañamiento” para los divorciados vueltos a casar y las parejas en crisis.

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Aunque Amoris Laetitia ha sido ampliamente elogiado por su llamamiento a una mayor integración de los católicos divorciados, vueltos a casar y LGBTQ en la vida de la Iglesia, los teólogos han dicho durante mucho tiempo que la aplicación del texto sobre el terreno ha sido desigual. Un importante congreso celebrado en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma reunió a cerca de 200 obispos, sacerdotes, religiosas y teólogos de 25 países de África, Asia, América del Norte, América del Sur y Europa, con el objetivo de articular la enseñanza magisterial del Papa sobre estas cuestiones en la práctica pastoral en todo el mundo.

“Las relaciones familiares son frágiles”, dijo Sigrid Müller, miembro de la facultad de teología de la Universidad de Viena, a los participantes en la conferencia. “Acompañar las relaciones familiares frágiles es una tarea de la Iglesia”. Para ello, señaló, “la Iglesia debe cambiar de manera que acompañe a las familias”, y “un acompañamiento adecuado de las familias requiere una conversión”.

Aun si Amoris Laetitia proporciona una cautelosa apertura a la comunión para los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente y reequilibra el papel de la conciencia personal en la práctica de la teología moral, su publicación resultó ser un punto de tensión para algunos católicos conservadores que ven el documento con recelo, lo que dificulta a veces esa “conversión”. A lo largo de los cuatro días de la conferencia, representantes de diferentes rincones del mundo dieron fe de los modos en que se ha aplicado la exhortación apostólica del Papa, ilustrando un marcado contraste entre los países con conferencias episcopales más inclinadas a apoyar a Francisco y los escépticos a sus reformas.

El jesuita P. Eric Marcelo Genilo dijo que en Filipinas -donde, señaló, el 80% de los 110 millones de habitantes del país son católicos y donde Francisco goza de un amplio apoyo- la conferencia episcopal publicó un documento en el que se declara que “el clero y los laicos deben actuar inmediatamente y sin demora para extender su acogida a quienes se sienten alejados de la Iglesia por situaciones de ruptura”. Aunque citó casos de clérigos que niegan el bautismo a hijos de parejas no casadas o del mismo sexo y observó que el clericalismo está presente en algunas partes de la sociedad filipina, Genilo dijo que a nivel institucional, algunos comités de la conferencia episcopal han revisado los programas de preparación al matrimonio y que la conferencia episcopal “afirmó Amoris Laetitia como una enseñanza autorizada de la iglesia.”

Emily Reimer-Barry, profesora asociada de ética cristiana en la Universidad de San Diego, comentó que, en su evaluación, la “implementación de Amoris Laetitia en los Estados Unidos”, donde residen algunos de los críticos más vocales del Papa Francisco, ha sido desigual. “El documento de los obispos estadounidenses, ‘Llamados a la alegría del amor’, no refleja lo que es innovador en Amoris Laetitia”, observó. Señaló que muchos de los desafíos concretos de la vida familiar que el Papa describe en Amoris resuenan profundamente en el contexto estadounidense, y que la Iglesia necesita líderes episcopales dispuestos a escuchar las experiencias vividas por las familias que adoptan muchas formas.

En Kenia, la ponente de la conferencia, la Hna. Verónica Rop, de las Hermanas de la Asunción de Eldoret, dijo que, inspirada por Amoris, está en marcha una consulta conjunta dirigida por la Conferencia de Obispos Católicos de Kenia y la Universidad Católica de África Oriental para evaluar mejor las necesidades de la vida familiar en ese país. Para Rop, el énfasis de la exhortación en el diálogo tiene una resonancia particular con la iglesia en África y “apunta al singular enfoque africano de un debate que procura una búsqueda común de un consenso inspirado, por lo tanto, una forma personal y comunitaria de responder a los desafíos que se enfrentan en la vida”. “La vida matrimonial y familiar está cambiando gradualmente con muchas familias atrapadas entre el sistema familiar tradicional que defiende los valores y prácticas culturales étnicas y la familia moderna que parece apreciar los matrimonios intertribales, las creencias cristianas y prooccidentales sobre el matrimonio y la vida familiar”, observó.

En otro lugar, en el Sur Global, la teóloga brasileña Maria Clara Bingemer explicó al National Catholic Reporter que la recepción de Amoris allí “tiene los mismos problemas que cualquier documento pontificio”: La mayoría de los católicos laicos no lo leen. Por el momento, dijo que la Conferencia Episcopal y los teólogos están trabajando para “traducir a un lenguaje más popular la apertura de Amoris Laetitia”, en particular cuando se trata de acoger a las personas que se han vuelto a casar y a la comunidad LGBTQ. Aunque dijo que la iglesia brasileña es “todavía homofóbica”, muchos de sus estudiantes LGBTQ “sienten que hay una apertura hacia ellos” y que las cosas están empezando a mejorar lentamente. La mayor parte de la conferencia episcopal, señaló, “está con el Papa”, aunque añadió que “hay algunas voces disidentes, como en los Estados Unidos”.


La complejidad de la vida familiar

La teóloga del Boston College, Lisa Sowle Cahill, señaló que Francisco, tanto en Amoris como en su propio liderazgo pontificio, ha enfatizado la importancia de escuchar y aprender, especialmente de los católicos que han sido históricamente marginados. Sin embargo, a pesar del ejemplo dado desde arriba, los cambios en las bases siguen siendo un reto. “Muchos católicos no ven la gracia y las posibilidades experimentadas en sus propias relaciones reflejadas en la enseñanza de la Iglesia católica que los considera ‘irregulares’ y fuera de los márgenes”, dijo Cahill.

“Y tampoco todas las familias y sus miembros encuentran en la enseñanza católica o en los ministerios católicos la compasión, la ‘misericordia’ y el estímulo que necesitan para sobrevivir como familia y criar a los hijos cuando las relaciones son difíciles y requieren grandes sacrificios”, añadió. En Amoris, prosiguió, “el papa Francisco advierte que no se deben aplicar las leyes morales como si fueran piedras para arrojar a la vida de las personas”. “La verdad moral objetiva sobre personas y relaciones específicas sólo puede conocerse comprometiéndose, discerniendo, juzgando y actuando por o con las personas en su contexto”, dijo.

En relación con esto, la teóloga Stephanie Höllinger, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (Alemania), dijo que el lenguaje utilizado para describir a las personas o las relaciones como “irregulares”, “imperfectas” o “incompletas” puede ser problemático y apunta a un obstáculo en la forma en que se ha practicado históricamente la catequesis en la Iglesia católica. “El problema de la catequesis tradicional”, observó, es que “no busca realmente ir al encuentro de las personas, y trabajar en las situaciones complicadas en las que las cosas son imperfectas”.

Estas preocupaciones fueron secundadas por Hélène Bricout, del Instituto Católico de París, quien afirmó que hablar siempre de “situaciones irregulares” puede conducir a la exclusión social. Cuando se trata de la recepción de la Comunión, muchas discusiones se centran en la indignidad de ciertas personas o grupos, lo que, según ella, perpetúa la idea de que hay que ganarse los sacramentos. “Tenemos que admitir que, a los ojos de Dios, todos somos, siempre, deudores insolventes”, dijo Bricout.

En su discurso de clausura, el jesuita argentino P. Miguel Yáñez, uno de los organizadores de la conferencia, hizo un balance de los recientes debates, que, según dijo, han sido posibles gracias a un cambio de época en la vida y el gobierno de la Iglesia. “Desde el Concilio Vaticano II, no hemos experimentado un magisterio pontificio que nos invite a ir más allá, a progresar en la comprensión de la moral en el contexto cultural actual”. Más de cinco años después de la publicación de Amoris, con una recepción anémica en algunos sectores y una acogida entusiasta en otros, Yáñez dijo a los participantes en la conferencia que queda mucho trabajo para que el documento eche raíces en la vida de la Iglesia.

ENLACE. Miguel Yáñez: “Amoris Laetitia está resultando difícil de entender, aceptar y seguir”

Crear “itinerarios de acompañamiento” para los divorciados vueltos a casar

“Es mi ferviente deseo que a este primer Documento le siga cuanto antes otro, en el que se indiquen métodos pastorales concretos y posibles itinerarios de acompañamiento, dedicados específicamente a aquellas parejas que han experimentado el fracaso de su matrimonio y viven en una nueva unión o se han vuelto a casar civilmente“. El papa Francisco quiere seguir trabajando en la acogida de las divorciados vueltos a casar, y reclama a la Iglesia que se involucre en este trabajo.

Al menos, así se explicita en su prefacio al Itinerario catecumenal para la vida matrimonial del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, que se presentó en el Vaticano y en el que, además de hablar del noviazgo y la vida matrimonial, Bergoglio insiste en que “la Iglesia quiere estar cerca de estas parejas y caminar también con ellas, para que no se sientan abandonadas y puedan encontrar en las comunidades lugares accesibles y fraternos de acogida, de ayuda al discernimiento y de participación”. En su Prefacio, Bergoglio reivindica el legado de Amoris Laetitia y reclama “volver a situar a la familia en el centro” para “animar a toda la Iglesia en el alegre compromiso de la evangelización para las familias y con las familias”.

ENLACES. Prefacio del papa Francisco / Itinerario catecumenal para la vida matrimonial (completo)

Sobre el X Encuentro Mundial de las Familias

En el portal de Vatican News hacen un seguimiento completo al Encuentro Mundial que se ha desarrollado esta semana, pero además destacamos las siguientes publicaciones:

Antecedentes en Buena Voz Noticias
Fuentes

National Catholic Reporter / Religión Digital / Revista Alfa y Omega / Videos: Vatican Media – Rome Reports / Fotos: DLFV

Puntuación: 5 / Votos: 2

Buena Voz

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