Entrevista al Papa sobre Putin y la OTAN causa polémica

6:00 p.m. | 11 may 22 (LN/CDS).- En una entrevista, Francisco afirmó que quiere “ir a Moscú y encontrarse con Putin” para pedirle que frene la guerra. Explicó que desde las primeras semanas de la guerra intentan pactar este encuentro, pero hasta ahora no tienen respuesta. Cuestionado sobre las causas del conflicto, el Papa comentó que la “ira” del Kremlin “tal vez fue facilitada por los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia”. Y también ofreció detalles de la conversación que tuvo en marzo con el patriarca ortodoxo ruso, Cirilo (quien se ha mostrado cercano a Putin). Contó que durante 20 minutos escuchó justificaciones de la guerra, a lo que respondió: “Hermano, no somos sacerdotes de Estado. No podemos utilizar el lenguaje de la política, sino el de Jesús”.

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El papa Francisco reiteró que por el momento no visitará Kiev, y más bien aseguró que está dispuesto a viajar a Moscú y reunirse con el presidente ruso, Vladimir Putin, para tratar de detener la guerra en Ucrania iniciada a fines de febrero. “Tengo que ir a Moscú primero, tengo que encontrarme con Putin primero”, dijo el Papa al diario italiano Il Corriere della Sera en una reciente entrevista (leer al final el diálogo completo). “¿Cómo es posible que no se detenga esta brutalidad? Hace veinticinco años, con Ruanda, vivimos la misma experiencia”, agregó el papa, al referirse al genocidio de Ruanda, en 1994, el intento de exterminio de la población tutsi por parte del gobierno hegemónico hutu, en el que murieron unas 800.000 personas, según cifras de la ONU.

Francisco recordó que “el primer día de la guerra” llamó por teléfono al presidente ucraniano Volodimir Zelenski y repitió varias veces durante la entrevista que estaba listo para ir a Moscú. “En diciembre hablé con él (con Vladimir Putin) por mi cumpleaños, pero esta vez no llamé. Quise hacer un gesto claro que todo el mundo pudiera ver y por eso me dirigí al embajador ruso. Les pedí que me explicaran, les dije que por favor se detuvieran. Luego le pedí al cardenal (Pietro) Parolin, tras veinte días de guerra, que hiciera llegar un mensaje a Putin de que estaba dispuesto a ir a Moscú”, subraya. “Todavía no hemos recibido respuesta y seguimos insistiendo, aunque me temo que Putin no pueda ni quiera realizar este encuentro en este momento”, comentó.

Cuestionando las causas del conflicto, el líder católico habló de que la “ira” del Kremlin había sido “facilitada” por “los ladridos de la OTAN a las puertas de Rusia”. El Papa razonó también sobre el suministro de armas por parte de los países occidentales a la resistencia ucraniana, una cuestión que divide al mundo católico. “No sé responder a la pregunta de si es correcto abastecer a los ucranianos, lo que está claro es que en esa tierra se están probando las armas. Los rusos saben ahora que los tanques son poco útiles y están pensando en otras cosas. Las guerras se libran por eso: para probar las armas que hemos fabricado”, afirmó.

Finalmente le preguntaron a Francisco por el patriarca Cirilo. El Papa recordó que en marzo pasado sostuvo una conversación con él con la intención de que -por su cercanía a Putin-, disuadiera al mandatario ruso de continuar la ofensiva. “Hablé con él durante 40 minutos a través de Zoom”, contó el Papa, quien recordó que durante los primeros 20 minutos el patriarca le leyó, papel en mano, “todas las justificaciones de la guerra”. Francisco explicó que escuchó al patriarca y le respondió: “no entiendo nada de esto. Hermano, no somos sacerdotes de Estado, no podemos usar el lenguaje de la política, sino el de Jesús. El patriarca no puede convertirse en el monaguillo de Putin”.

El comentario sobre la OTAN resulta polémico porque los críticos no saben de diplomacia vaticana

Una ofensa por parte de Francisco, según el consejo editorial de The Wall Street Journal, fue especular que la OTAN podría compartir alguna responsabilidad por provocar la agresión al, como dijo el Papa, “ladrar a la puerta de Rusia”. (No es una opinión tan inusual: El ex embajador de Estados Unidos en la Unión Soviética, Jack Matlock, entre otros diplomáticos, expertos académicos y periodistas independientes, ha señalado el papel de Occidente en el desencadenamiento de la agresión rusa, incluida la estrategia letal de acercar la OTAN a la frontera rusa. El difunto diplomático estadounidense George Kennan advirtió en 1997 que la expansión de la OTAN sería un “error fatídico”).

Lo que los críticos creen erróneamente es que el papa Francisco es un líder político mundial. En cambio, es un líder cristiano para el mundo, dedicado a seguir a Cristo, que nos dijo que amáramos a nuestros enemigos. Y la diplomacia del Vaticano debe estar en sintonía con la misión de la Iglesia. Al carecer de territorio (aparte de la punta de tierra llamada Ciudad del Vaticano), de ejército y casi de economía, el Vaticano carece de los intereses materiales que suelen motivar el comportamiento estatal. Esto permite que la diplomacia papal se centre en objetivos inmateriales como la paz, la dignidad humana y el bien común.

En opinión de Francisco, en la raíz de los conflictos políticos siempre hay un choque de intereses relacionados con el poder. La posición piadosa es permanecer equidistante de todas las partes, lo que abre la puerta a una diplomacia constructiva y de entrega. Ayuda el hecho de que el papa Francisco esté muy bien informado y sea lo más imparcial posible. No solo está al tanto de lo que ocurre sobre el terreno en Ucrania y en los países vecinos; él y su aparato diplomático -en concreto, la Secretaría de Estado, dirigida por el cardenal Pietro Parolin- están preocupados por el efecto de la guerra en Estados no combatientes como Egipto, Polonia y Taiwán. Todos ellos se ven amenazados por las sanciones, los flujos de refugiados y los nuevos cálculos geopolíticos que surgen del conflicto.

El papa Francisco también ha sido coherente. Desde el inicio de su pontificado, ha advertido sobre la proliferación de armas y ha dicho que las naciones están participando en una tercera guerra mundial “por pedazos”. Dirige esta crítica a todas las naciones que figuran en la lista de grandes vendedores de armas del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, en la que Estados Unidos sigue estando a la cabeza. Lo que la Iglesia católica cree, y el Vaticano sabe, obliga al Papa a actuar en favor de la paz y la reconciliación, aunque sean objetivos impopulares.

Entrevista completa en Corriere de la Sera

Hablar de lo que está ocurriendo en el corazón de Europa le causa tormento al papa Francisco. “Deténganse”, detengan la guerra es su llamado desde el pasado 24 de febrero, cuando los ejércitos rusos invadieron Ucrania. Sigue repitiendo ese llamado con el desconsuelo de quien ve que no pasa nada. Hay una vena de pesimismo en las palabras con las que Bergoglio recuerda los esfuerzos que está haciendo, junto con el secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolin, para obtener al menos un alto el fuego. El papa Bergoglio pone en fila todos los intentos y repite varias veces que está listo para ir a Moscú.

“En diciembre hablé con él (con Vladimir Putin) para mi cumpleaños, pero esta vez no, no llamé. Quise hacer un gesto claro que todo el mundo pudiera ver y por eso me dirigí al embajador ruso. Les pedí que me explicaran, les dije que por favor se detuvieran. Luego le pedí al cardenal Parolin, tras veinte días de guerra, que hiciera llegar un mensaje a Putin de que estaba dispuesto a ir a Moscú. Por supuesto, era necesario que el líder del Kremlin concediera alguna ventana de oportunidad. Todavía no hemos recibido respuesta y seguimos insistiendo, aunque me temo que Putin no pueda ni quiera realizar este encuentro en este momento. Pero, ¿cómo es posible que no se detenga esta brutalidad? Hace veinticinco años, con Ruanda, vivimos la misma experiencia”.

La preocupación del Papa es que por el momento Putin no se detendrá. También intenta razonar sobre las raíces de este comportamiento, sobre las motivaciones que le llevan a una guerra tan brutal. Tal vez “los ladridos de la OTAN a la puerta de Rusia” hayan llevado al jefe del Kremlin a reaccionar mal y a desencadenar el conflicto. “Una ira que no sé decir si fue provocada -dice-, pero facilitada tal vez sí”. Y ahora los que se preocupan por la paz se enfrentan a la gran cuestión del suministro de armas por parte de los países occidentales a la resistencia ucraniana. Una cuestión que encuentra resistencias, que divide al mundo católico y al pacifista. El Pontífice se muestra dubitativo, su doctrina siempre se ha centrado en el rechazo a la carrera armamentística, el no a la escalada de producción de armas que tarde o temprano alguien decide poner a prueba en el campo causando muerte y sufrimiento. “No sé responder a la pregunta de si es correcto abastecer a los ucranianos, lo que está claro es que en esa tierra se están probando las armas. Los rusos saben ahora que los tanques son poco útiles y están pensando en otras cosas. Las guerras se libran por eso: para probar las armas que hemos fabricado”.

Las palabras de Francisco, en la conversación, siempre vuelven a lo que es más justo hacer. Muchos le han preguntado por el gesto simbólico de una visita a Ucrania. Pero la respuesta es clara: “Por ahora no voy a Kiev. He enviado al cardenal Michael Czerny, y al cardenal Konrad Krajewski, que fue allí por cuarta vez. Pero siento que no debo ir. Tengo que ir a Moscú primero, tengo que encontrarme con Putin primero. Pero yo también soy un sacerdote, ¿qué puedo hacer? Hago lo que puedo. Si Putin abriera la puerta…”.

¿Podría el Patriarca Cirilo, jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa, ser el hombre que pueda convencer al líder del Kremlin de abrir una puerta? El Pontífice sacude la cabeza y cuenta: “Hablé con Cirilo durante 40 minutos a través del zoom. Durante los primeros veinte minutos me leyó todas las justificaciones de la guerra. Escuché y dije: no entiendo nada de esto. Hermano, no somos clérigos del Estado, no podemos usar el lenguaje de la política, sino el de Jesús. Somos pastores del mismo santo pueblo de Dios. Por eso debemos buscar caminos de paz, hacer cesar el fuego de las armas. El Patriarca no puede transformarse en el monaguillo de Putin. Tenía programado un encuentro con él en Jerusalén el 14 de junio. Habría sido nuestro segundo encuentro cara a cara, nada que ver con la guerra. Pero ahora también él está de acuerdo: dejémoslo, podría ser una señal ambigua”.

La alarma de una guerra mundial en pedazos que Francisco había dado en años pasados se está convirtiendo, por tanto, en algo que debe sacudir las conciencias de todos. Porque, según el Pontífice, estamos más allá de los pequeños pedazos, estamos en una realidad que realmente puede llevar a una guerra mundial. “Mi alarma no fue un mérito, sino sólo la constatación de las cosas: Siria, Yemen, Iraq, en África una guerra tras otra. En cada pedacito hay intereses internacionales. No se puede pensar que un estado libre pueda hacer la guerra a otro estado libre. En Ucrania parece que fueron los otros los que crearon el conflicto. Lo único que se imputa a los ucranianos es que reaccionaron en el Donbás, pero estamos hablando de diez años atrás. Ese argumento es viejo”.

“Ciertamente son un pueblo orgulloso. Por ejemplo, cuando para el Vía Crucis había dos mujeres, una rusa y otra ucraniana, que tenían que leer la oración juntas, hicieron un escándalo. Así que llamé a Krajewski, que estaba allí, y me dijo: déjalo, no lea la oración. Ellos tienen razón aunque nosotros no logramos entenderlo del todo. Así que se mantuvieron en silencio. Tienen una susceptibilidad, se sienten derrotados o esclavizados porque pagaron mucho en la Segunda Guerra Mundial. Muchos hombres murieron, son un pueblo mártir. Pero también tengamos cuidado con lo que puede pasar ahora en Transnistria”. La conversación sobre la guerra está llegando a su fin y la síntesis parece pesimista: “No hay suficiente voluntad de paz -es la amarga observación de Francisco- la guerra es terrible y debemos gritarlo. Por eso he querido publicar este libro con Solferino, con el subtítulo ‘el valor de construir la paz’. Debemos hacer todos los gestos posibles para detener la guerra”.

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Fuentes

La Nación / Corriere della Sera / America Magazine / Videos: Rome Reports – TPN / Foto: CNS – Paul Haring

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