Para elegir obispos: Un apoyo más al Papa

10:00 p.m. | 18 mar 21 (NCR/AM).- Desde el Vaticano se anunció un nombramiento importante, esta vez de la Congregación para los Obispos, que se encarga de ayudar al Papa a revisar y seleccionar posibles candidatos al episcopado católico. Se ha elegido como miembro al cardenal norteamericano Joseph Tobin, redentorista quien ya ha servido como superior general de su orden, por lo que sabe de las diversas necesidades de la Iglesia en el mundo, sumado a un perfil misionero y de cercanía con la gente. Esas cualidades lo hacen apreciado por Francisco, y además será un apoyo especial con el episcopado norteamericano, país en donde el Papa tiene una notable oposición.

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El papa Francisco nombró al cardenal norteamericano Joseph William Tobin, miembro de la influyente Congregación para los Obispos del Vaticano, ocupando el puesto que quedó vacante cuando el cardenal Donald W. Wuerl se retiró en noviembre de sus funciones. Aunque el proceso de selección de obispos es secreto -los recién nombrados a menudo no se enteran de que eran candidatos hasta que son elegidos- el informe del Vaticano sobre la carrera del excardenal Theodore McCarrick arrojó algo de luz sobre el proceso cuando se publicó en noviembre de 2020.

Según el padre Thomas Reese SJ, quien además ha escrito libros con detalles de este procedimiento, cuando una diócesis necesita un obispo, la Congregación para los Obispos pide al nuncio o embajador papal en ese país que reúna información sobre los posibles candidatos y las necesidades de la diócesis. El nuncio investiga a los candidatos y elabora informes, llamados ponenza, sobre tres de ellos, que envía a la congregación. A continuación, la congregación se reúne para decidir si transmite las recomendaciones del nuncio al Papa o le pide que busque otros candidatos. También pueden presentar sus propias recomendaciones.

En este punto, los obispos de la congregación generalmente suelen dar mayor peso a la opinión de aquellos que están más familiarizados con la diócesis que necesita el obispo. Por supuesto, los papas no siempre eligen a uno de los tres candidatos presentados por la congregación. En el caso del excardenal McCarrick, los asesores de Juan Pablo II le presionaron para que no lo nombrara para la arquidiócesis de Washington, D.C., pero el Papa insistió, un detalle que se reveló en el informe sobre McCarrick.

Francisco suele nombrar a obispos que tienen, como él dice, “olor a oveja”, es decir, que tienen una relación cercana con la gente de sus diócesis. Prefiere a obispos que tienen una reputación de humildad y que pertenezcan a órdenes religiosas que han hecho votos de pobreza, como el cardenal franciscano Seán O’Malley de Boston y el cardenal salesiano Óscar Maradiaga de Tegucigalpa en Honduras, para los puestos más altos.

Un nombramiento que no sorprende

En realidad, nadie debería sorprenderse con este nombramiento. Hay tres razones por las que el nombramiento tiene mucho sentido. En primer lugar, desde 1991 hasta 2009, trabajó en la curia de los Redentoristas en Roma, inicialmente como consultor general y luego durante dos mandatos como superior general (1997 a 2009). En ese puesto, se pudo familiarizar con la situación de la Iglesia en todo el mundo de una manera que pocos obispos tienen. Este conocimiento de la Iglesia mundial es un rasgo deseable en todos los nombramientos dicasteriales en Roma, pero es especialmente importante en la Congregación para los Obispos, encargada de seleccionar la próxima generación de líderes eclesiásticos en la mayor parte del planeta.

En segundo lugar, los Redentoristas son una orden misionera y Francisco es el cuarto Papa consecutivo que insta a la Iglesia católica a concebirse a sí misma en términos misioneros. La iglesia es dinámica en el territorio misionero de África, Asia y América Latina, incluso mientras está disminuyendo en los países de Europa Occidental que fueron dominantes durante los dos milenios pasados. Tobin aporta los carismas de los redentoristas a la hora de elegir a los obispos.

En tercer lugar, Tobin no sólo es el tipo de líder que Francisco quiere -alguien cercano a la gente, no un culture warrior, y preocupado por los pobres y los marginados- sino que también es genuinamente querido por sus hermanos obispos. El pasado noviembre, Tobin fue elegido por sus compañeros obispos para formar parte de la junta directiva de Catholic Relief Sevices (una agencia humanitaria internacional católica). En 2015, se presentó a la presidencia del Comité sobre el Clero, la Vida Consagrada y las Vocaciones, y obtuvo el mayor margen ese año en los procesos de elección, derrotando al arzobispo de Denver, Samuel Aquila, por 144-96 votos.

El Papa lo nombró cardenal arzobispo de Newark (EE.UU.) en 2017, un nombramiento rápido e inesperado para un hombre que solo había sido obispo durante cinco años y que dirigiría una diócesis que normalmente no está encabezada por un cardenal. Francisco se ha hecho conocido por este tipo de nombramientos sorpresa, pasando por alto las diócesis más grandes y eligiendo cardenales de una mayor variedad de países que los papas anteriores. El ascenso rápido de Tobin también es una señal de la buena relación del Papa con el cardenal. Ambos se conocen desde al menos 2005, cuando formaron parte del mismo grupo de discusión en el sínodo de obispos de ese año en Roma.

Su papel en el episcopado norteamericano

Recientemente, se distanció de la controvertida declaración del presidente de los obispos de EE.UU., el arzobispo José H. Gómez, sobre la toma de posesión del presidente Joseph R. Biden, que fue considerada por algunos en el Vaticano como excesivamente hostil hacia el segundo presidente católico en la historia estadounidense. Tobin emitió una declaración más conciliadora y dijo a Catholic News Service que no podía entender a “la gente que utiliza palabras muy duras y quiere cortar toda comunicación con el presidente por [su postura sobre el aborto]”.

En septiembre, en vísperas de las elecciones, había declarado al National Catholic Reporter: “Creo que una persona consciente votaría por el Sr. Biden. Francamente, a mi modo de ver, lo tengo más difícil con la otra opción”. El cardenal Cupich, el otro estadounidense en la Congregación para los Obispos, había sido el más crítico con la declaración del arzobispo Gómez sobre la toma de posesión.

Ambos cardenales, Cupich y Tobin, han surgido como figuras clave en la minoría cada vez más ruidosa de obispos estadounidenses que se oponen a lo que se ha descrito como un enfoque de “culture warrior” a la política por parte de algunos obispos de Estados Unidos. El hecho de que Francisco los haya elegido como sus principales asesores para la elección de los obispos estadounidenses refleja su deseo de alejar a los obispos estadounidenses de un enfoque de confrontación y acercarlos a un enfoque pastoral.

Desde Estados Unidos, vaticanistas comentan que lo que queda por ver es si este nombramiento ayudará a transformar la conferencia episcopal o simplemente profundizará las divisiones que ya existen en ella.

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Fuentes:

National Catholic Reporter / America Magazine / Foto: AP – Alessandra Tarantino

 

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