Concilio Vaticano II: una semilla que sigue creciendo

6:00 p.m. | 17 set 20 (VTN).- “Un nuevo Pentecostés: no para una nueva Iglesia, sino para una nueva era en la Iglesia”, así describió el papa Benedicto XVI -en un mensaje del año 2013- al Concilio Vaticano II, que este año alcanza el 55 aniversario de su clausura. Un hito en la Iglesia que propuso una fuerza renovadora y dejó una pauta impulsada por el Espíritu Santo. Si bien ha inspirado cambios importantes, también generó resistencias que han evitado un mayor despliegue de su alcance. Vatican News ofreció una reflexión sobre lo que motivó el Espíritu de este Concilio, así como mensajes papales que explican su importancia.

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Benedicto XVI usó una frase fuerte: habló de un “nuevo Pentecostés”. Fue testigo directo del Concilio, participando como experto, siguiendo al Cardenal Frings, y luego como testigo experto oficial: “Esperábamos que todo se renovara -dijo a los sacerdotes de Roma el 14 de febrero de 2013- que un nuevo Pentecostés llegara realmente, una nueva era en la Iglesia. Sentíamos que la Iglesia no iba adelante, se encogía, que parecía más bien una realidad del pasado y no la portadora del futuro. Y en ese momento, esperábamos que esta relación se renovara, cambiara; que la Iglesia fuera una vez más la fuerza del mañana y la fuerza del hoy”.

Y citando a Juan Pablo II en la audiencia general del 10 de octubre de 2012, hace suya la definición del “Concilio como la gran gracia de la que se ha beneficiado la Iglesia en el siglo XX: en él se nos ofrece una brújula segura para guiarnos por el camino del siglo que se abre” (Novo millennio ineunte, 57): la “verdadera fuerza motriz” del Concilio -añade- fue el Espíritu Santo. Por lo tanto, un nuevo Pentecostés: no para una nueva Iglesia, sino para “una nueva era en la Iglesia”.

Lo que el Concilio ha mostrado más claramente es que el auténtico desarrollo de la doctrina, que se transmite de generación en generación, se realiza en un pueblo que camina unido guiado por el Espíritu Santo. Este es el corazón del famoso discurso de Benedicto XVI a la Curia Romana el 22 de diciembre de 2005. Benedicto habla de dos hermenéuticas: la de la discontinuidad y la ruptura y la de la reforma y la renovación en la continuidad. La “justa hermenéutica” es la que ve a la Iglesia como “un sujeto que crece con el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre igual, el único sujeto del Pueblo de Dios en camino”.

¿Pero cómo podemos justificar una renovación en la continuidad ante ciertos cambios fuertes en la historia de la Iglesia? Es el Espíritu quien indica lo que hay que hacer y nos hace movernos, nos hace avanzar. En 2000 años de historia, ha habido muchos cambios en la Iglesia: la doctrina sobre la salvación de los no bautizados, el uso de la violencia en nombre de la verdad, la cuestión de las mujeres y los laicos, la relación entre la fe y la ciencia, la interpretación de la Biblia, la relación con los no católicos, los judíos y los seguidores de otras religiones, la libertad religiosa, la distinción entre la esfera civil y la religiosa, por mencionar sólo algunos temas.

Benedicto XVI, en el mismo discurso a la Curia, reconoce esto: en ciertos temas “una discontinuidad se ha manifestado de hecho”. Por ejemplo, más allá del razonamiento de contextualización filosófica, teológica o histórica para demostrar una cierta continuidad, primero se dijo no a la libertad de culto para los no católicos en un país católico y luego se dijo sí. Luego, utiliza palabras significativas: “Tuvimos que aprender a comprender más concretamente que antes”, “fue necesario un amplio replanteamiento”, “aprender a reconocer”. Como Pedro que, después de Pentecostés, todavía tiene que entender cosas nuevas, todavía tiene que decir: “Me estoy dando cuenta de que…”. No tenemos la verdad en nuestros bolsillos, pero pertenecemos a la Verdad.

La novedad del papa Francisco

Después de los grandes Papas que lo precedieron, llegó Francisco. Está siguiendo la estela de sus predecesores: es la semilla que se desarrolla y crece. La Iglesia continúa. Muchas noticias distorsionadas o falsas se ponen en circulación sobre Francisco, como sucedió con el predecesor Benedicto y muchos otros sucesores de Pedro. Ni los dogmas o mandamientos, ni los sacramentos, ni los principios sobre la defensa de la vida, la familia, la educación han cambiado. Las virtudes teológicas o cardinales no han cambiado y tampoco los pecados mortales.

Para comprender mejor la novedad en la continuidad de Francisco, más allá de las distorsiones y falsedades evidentes, hay que leer la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, el texto programático del Pontificado. Comienza así: “La alegría del Evangelio llena los corazones y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Aquellos que se dejan salvar por Él se liberan del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo la alegría siempre nace y renace”. Lo primero es la alegría del encuentro con Jesús, nuestro Salvador.

El Papa nos invita a “recuperar la frescura original del Evangelio” y a transmitirlo a todos. Sucede que se habla “más de la ley que de la gracia, más de la Iglesia que de Jesucristo, más del Papa que de la Palabra de Dios”. Y enfatiza también en el arte del acompañamiento, “para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias frente a la tierra sagrada del otro” que debe ser visto “con una mirada respetuosa y compasiva, pero a la vez sana, libre y animadora para madurar en la vida cristiana”.

Eucaristía: no es una recompensa para los perfectos, sino un alimento para los débiles

Quería una Iglesia con las puertas abiertas: “Ni siquiera las puertas de los Sacramentos deben cerrarse por ningún motivo”. Con frecuencia actuamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una casa de costumbres, es la casa del padre donde hay lugar para todos. De ahí la sugerencia de iniciar caminos de discernimiento caso por caso para evaluar la posible admisión a los sacramentos de quienes viven en situaciones irregulares, como se menciona en la Exhortación Amoris Laetitia. Es un paso que tiene como propósito acercar a la gente y acompañarla mirando la salvación de las personas y la misericordia de Jesús.

Antecedentes en Buena Voz Noticias:
Fuente:

Vatican News / Imagen: Aleteia

 

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