Juventud y solidaridad: bases hacia el futuro

11:00 a m| 12 set 19 (AICA/RD).- Dos mensajes muy oportunos destacaron en la última edición del Encuentro de Amistad entre los Pueblos: denunciar la “cultura de los residuos” que discrimina y explota, amenazando la dignidad de la persona humana, y enfatizar en la educación de los jóvenes, para que “la llama que llevan dentro, no se apague por la uniformidad ni por el burguesismo de una sociedad de consumo”.

Entre los discursos pronunciados en el Encuentro, también trascendió una advertencia del prepósito general de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ: “hay personas, dentro y fuera de la Iglesia, que desean que Francisco renuncie, pero no lo hará”. Añadió que el objetivo de fondo es que no se continúe el camino que Francisco ha impulsado para nuestra Iglesia, inspirado en el Concilio Vaticano II.

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Jóvenes, no se dejen robar sus sueños

“La concreción de ir hacia el prójimo no va en contraposición con la capacidad de soñar. Por el contrario, son dos dimensiones íntimamente ligadas y unidas por la alegría de seguir a Jesús, abandonando la seguridad del mundo”. Es una de las frases del discurso pronunciado por el cardenal Gualtiero Bassetti, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, con ocasión del XL Encuentro de Amistad entre los Pueblos, una popular iniciativa también conocida como Meeting de Rimini, que se organiza cada año en Italia.

Reflexionando sobre el tema “No dejen que les roben los sueños, son el futuro”, el purpurado se centró en el peligro contemporáneo de ser atraído principalmente por “un materialismo nihilista sin preocuparse por el prójimo que sufre y sin tener un auténtico impulso hacia el futuro”.

Desde hace muchas décadas -señaló Bassetti- “en el discurso público es habitual hablar de los jóvenes a través de un lenguaje lleno de retórica y buenos sentimientos, pero con poca atención a la vida concreta de los chicos y chicas, y especialmente con un cuestionable sentido de responsabilidad hacia ellos”.

Por otra parte, el Presidente de la Conferencia Episcopal italiana habló de los jóvenes y de su sed de esperanza, así como de los adultos y de sus responsabilidades. En efecto -dijo el purpurado- corresponde a los adultos “proclamar, saber comunicar la belleza de una vida sin atajos, sin ceder a la efímera adulación de la sociedad y sin arrodillarse ante los falsos ídolos del mundo”.

“La verdadera vida es, en efecto -subrayó- una vida de encuentro y no de división; una vida de caridad y no de poder; una vida de amor y no de sentimientos. Porque seremos juzgados por el amor. Y sobre el amor estamos llamados a discernir nuestra vocación. Solo así los jóvenes podrán valorar realmente su talento”.

Talentos enterrados en el pantano de la sociedad

“Los jóvenes que conozco -y que he conocido en muchos años de sacerdocio- son en realidad jóvenes ricos. De hecho, son muy ricos. No de dinero, sino de talento”, aseveró Bassetti haciendo hincapié en que en la mayoría de los casos, sin embargo, estos talentos no son reconocidos.

“Permanecen enterrados en el desierto o, quizás debería decir, en el pantano de nuestra sociedad. Desgraciadamente, tengo la clara sensación de que nuestro país no está en condiciones de aprovechar al máximo los talentos, las capacidades y las aptitudes de nuestros jóvenes”.

“Es triste -continúó el cardenal- que un país no sepa planificar el futuro, que no consiga curar las heridas de su historia”. Además, no se puede pasar por alto el aumento constante de la migración de jóvenes italianos al extranjero, síntoma claro del “desarrollo progresivo de una sociedad vieja e inmóvil”, envejecida sobre todo por un “espíritu de corporación y de conservación que hace sobrevivir a consorcios y oligarquías, amistades y al espíritu de los clanes”.

De ahí la invitación de Su Eminencia Gualtiero Bassetti a los jóvenes, a no dejarse “robar sus sueños”, que “no son puras evasiones, sino el fundamento de un futuro que debe crearse con valor y la fuerza del Espíritu”. En este contexto, un paso fundamental en la construcción de un futuro verdaderamente humano es redescubrir el verdadero significado del “concepto de relación”.

A modo de conclusión, el cardenal puso en guardia sobre el hecho de que en la actualidad, muchos jóvenes, condicionados por una sociedad hedonista que con demasiada frecuencia trivializa las amistades y las relaciones humanas, “llevan una vida individualista que no les permite apreciar plenamente el significado de vivir juntos”.

Recuperar el concepto de relación

Se trata de una coyuntura decisiva, finalizó el purpurado: “hay que recuperar el sentido profundo del concepto de relación. Porque sólo a través de las relaciones con los demás se puede llegar a ser parte de un cuerpo vivo: de una familia, de una comunidad ciudadana, de una escuela, de una asociación y de una comunidad eclesial”.

 

Francisco: “Que nuestro rostro sea el de Cristo resucitado”

A través del secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, Francisco envió un mensaje al obispo de Rimini, Francesco Lambiase, en ocasión del XL Encuentro de Amistad entre los Pueblos. En sus palabras, saludó a los organizadores, voluntarios y participantes del encuentro, y destacó el tema elegido para este año: “Tu nombre nació de lo que viste”, tomado de un poema de San Juan Pablo II, que hace referencia a la Verónica, quien se abre paso entre la multitud para secar el rostro de Jesús en el camino de la cruz.

El papa Francisco planteó su reflexión con una afirmación: “Cristo nos amó, dio su vida por nosotros, por cada uno de nosotros, para afirmar nuestro rostro único e irrepetible. Pero, ¿por qué es tan importante que esta proclamación resuene de nuevo hoy? Porque muchos de nuestros contemporáneos caen bajo los golpes de las pruebas de la vida, y se encuentran solos y abandonados. Y a menudo son tratados como números en una estadística”, lamentó.

“Piensa en las miles de personas que huyen de las guerras y la pobreza todos los días: ante los números, son rostros, personas, nombres e historias. Nunca debemos olvidar esto, especialmente cuando la cultura de los residuos marginados discrimina y explota, amenazando la dignidad de la persona”, exhortó.

El cardenal Parolin reflexionó sobre las palabras del Papa: “He aquí, pues, el secreto de la vida, el que nos hace salir del anonimato: fijar la mirada en el rostro de Jesús y familiarizarnos con Él. Mirar a Jesús purifica nuestra vista y nos prepara para mirar todo con ojos nuevos. Cuando se encuentran con Jesús, cuando miran al Hijo del Hombre, los pobres y los sencillos se encuentran a sí mismos, se sienten amados en lo más profundo por un Amor sin medida”.

Citando la homilía de Francisco del 21 de septiembre en Cuba, cuando se refirió a la figura de Mateo, el secretario de Estado dijo: “Qué fuerza de amor en la mirada de Jesús tuvo que mover a Mateo como lo hizo Él! ¡Qué fuerza deben tener esos ojos para que se levante! Jesús se detuvo, no pasó de largo, lo miró sin prisa, lo miró en paz. Lo miró con ojos de misericordia; lo miró como nadie lo había mirado antes. Y esa mirada le abrió el corazón, lo liberó, lo sanó, le dio esperanza, una vida nueva”.

“Esto es lo que hace que el cristiano sea una presencia en el mundo diferente de todos los demás, porque trae consigo el anuncio de que -sin saberlo- los hombres y mujeres de nuestro tiempo tienen más sed: es entre nosotros quien es la esperanza de vida. Seremos ‘originales’ si nuestro rostro es el espejo del rostro de Cristo resucitado. Y esto será posible si crecemos en la conciencia a la que Jesús invitó a sus discípulos, como en aquel tiempo después de enviarlos a la misión”, señaló.

 

Complot contra el papa Francisco

“Hay personas, dentro y fuera de la Iglesia, que desean que el Papa Francisco renuncie, pero él no lo hará”. Claro y directo, el prepósito general de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, sj., denunció durante el Meeting de Rimini un complot de los sectores ultraconservadores contra Bergolio y lo que representa.

Y es que el objetivo no sólo es Francisco, sino que va más allá: “Creo que la estrategia final de estos sectores no es tanto forzar al Papa Francisco a renunciar, cuanto afectar a la elección del próximo pontífice, creando las condiciones para que el siguiente Papa no continúe profundizando el camino que Francisco ha indicado y emprendido en su lugar”.

Por contra, el superior de los jestuitas considera que “es esencial que este viaje continúe, de acuerdo con la voluntad de la Iglesia claramente expresada en el Concilio Vaticano II, del cual el papa Francisco es un hijo legítimo y directo”.

Durante su intervención en Rimini, Abascal apuntó a la “nostalgia” de la Iglesia europea por “un pasado idealizado, como si la sociedad en Europa fuera una sociedad cristiana perfecta. La gente vive nostálgicamente por un pasado que nunca existió. En Estados Unidos, en cambio, se centran en la inculturación”.

“El cristianismo no es una religión íntima, solo se puede vivir en comunidad”, añadió el jesuita, quien recordó cómo “el Espíritu Santo nos habla hoy a través de los jóvenes. Todos estamos llamados a acercarnos a ellos”.

“La Iglesia dirigida por Francisco está apostando por la educación de los jóvenes, extrayendo de ellos recursos y valores”, apuntó Sosa, que citando a Bergoglio insistió en que “el futuro de la humanidad pasa de la inclusión social de los pobres. Pero no se hace desde afuera, es una condición para caminar juntos. Debemos acercarnos a los pobres, adquirir su mirada en la vida”.

“El discernimiento deriva del sentido de obligación hacia el imperativo de la conciencia, la obediencia a la voluntad de Dios. La libertad y la verdad, la ley y la responsabilidad, la autoridad y la obediencia solo se integran en el discernimiento”, abundó en otro momento del diálogo, en el que hizo hincapié en el “mensaje revolucionario” que Francisco trae a la Iglesia: “Necesitamos conocer íntimamente al Señor que se hizo hombre para mí, para que quien lo ama lo siga”.

“En el discernimiento -agregó- no estamos divididos entre creyentes y no creyentes, entre hombres morales y no morales, entre quienes promueven el bien de todos o quienes siembran miedo y división”.

Finalmente, y sobre la secularización de la sociedad, Sosa apuntó que “si lo leemos como un signo de los tiempos, quizás sea un signo de esperanza y no de desesperación. La sociedad secular es quizás el nuevo espacio para vivir y difundir nuestra fe”.

 

Fuentes:

AICA / Religión Digital / Vatican News

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