Cuatro Premios Nobel reciben en el Vaticano el galardón “Ciencia por la Paz”

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1.00 p m| CIUDAD DEL VATICANO, 31 ene. 11 (ZENIT/BV). En la sede de la Pontificia Academia de las Ciencias, ubicada en los Jardines vaticanos, fueron conferidos los premios de la Federación Mundial de Científicos a cuatro eminentes figuras de las ciencias que se han distinguido por promover la Ciencia al servicio de la paz. La ceremonia se desarrolla cada año, en el espíritu del Manifiesto de Erice, firmado en 1982 en el centro de Cultura Científica Ettore Majorana por decenas de miles de científicos de todos el mundo, entre los cuales 130 premios Nobel, con el fin de reafirmar el desafío de trabajar por una ciencia sin fronteras, ni barreras políticas o raciales.

La apertura de la ceremonia estuvo a cargo de Mons. Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de las academias pontificias de Ciencias y de Ciencias Sociales y fue presidida por Antonio Zichichi, presidente de la Federación Mundial de Científicos. Los premios fueron otorgados a cuatro premios Nobel: Werner Arber, premio Nobel para la medicina en 1978 por el descubrimiento de las encimas de restricción del DNA, que marcó el inicio de la ingeniería genética, y actualmente presidente de Pontifica Academia para la Ciencia.

También recibieron el premio Ciencia por la Paz, a Yuan Tseh Lee, premio Nobel para la química en 1986 por su contribución a la comprensión de los procesos químicos elementales; a Gerard ‘t Hooft, premio Nobel para la física en 1999 por sus estudios sobre la estructura cuántica de la interacción electropasiva, profesor de física teórica en la Universidad de Utrecht; y a Samuel Ting, premio Nobel para la física en 1976 por sus investigaciones sobre las partículas elementales, profesor en la Universidad de Boston y responsable de experimentos en la Estación Espacial Internacional.

El presidente de la Federación Mundial de Científicos, sostuvo que “el enemigo número uno de la paz en el mundo es el secreto técnico-científico: mientras existan laboratorios secretos, la carrera armamentista será inevitable”.

Imagen: Werner Arber, premio Nobel de medicina en 1978

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