Representante del Vaticano habla sobre la inmigración en Estados Unidos

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4.00 p m| WASHINGTON 31 may. 10 (ZENIT/BV).- “Lo más importante es el coraje de mirar a los pobres a la cara, para permitirles que nos toquen el corazón y cuestionen nuestro mundo”. Así lo afirma el presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral con Migrantes e Itinerantes, monseñor Antonio María Veglió, en una intervención que será presentada en la Consulta Regional de Conferencias Episcopales sobre Emigración, que tendrá lugar en Washington del 2 a 4 de junio próximos.

Según explica monseñor Veglió, la inmigración “ha existido desde siempre”, si bien en las últimas décadas se ha convertido en un fenómeno de grandes proporciones a raíz de tres causas: las guerras y la violencia, el cambio climático, y la pobreza y el deseo de mejorar las expectativas de futuro.

El punto de partida para atenderlos “es entender su situación y todas sus facetas, personal, social, económica, política, a la luz de la Palabra de Dios, así como reconocer la responsabilidad de estar implicados”. Los migrantes, los refugiados y las personas objeto de trata “son personas como usted y como yo”, afirma el prelado.

Poniendo el caso de Estados Unidos, recuerda que la inmigración ha cambiado exteriormente a la sociedad americana. “Sin embargo, parece que estos cambios no reflejan una mayor aceptación de la ‘alteridad’ y la buena disposición a un cambio mutuo y recíproco”. Este creciente “sentimiento anti-inmigrante” exige “una seria reflexión sobre lo que está sucediendo en la sociedad”.

En este sentido, alaba el trabajo que está llevando a cabo la Iglesia en Estados Unidos, a través del apoyo a la ley DREAM (Desarrollo, ayuda y educación para menores extranjeros), la defensa de los indocumentados, y su lucha por la reforma de la política de migración.

Nueva esclavitud.

También se refiere a la cuestión de la explotación, no sólo a través del negocio del sexo, sino también a otras formas de servidumbre, y particularmente a la explotación laboral.

“Se vuelven a producir situaciones de explotación laboral en los países desarrollados, que utilizan prácticas de trabajo que son contrarias a los principios más elementales de respeto de los derechos humanos en el trabajo”, afirma.

Estas personas, explica, “acaban en situaciones análogas a la esclavitud o la servidumbre de las que es muy difícil escapar”. Las causas “no son sólo la pobreza y el desempleo en los países en desarrollo”, sino también “la demanda de mano de obra barata, de productos de bajo precio o de sexo exótico o insólito”.

Cambio climático.

Monseñor Vegliò advierte también sobre un nuevo tipo de migración, la provocada por el cambio climático, por la desertificación y la creciente escasez de agua.

“Esta nueva forma de desplazamiento tendrá enormes consecuencias en las próximas décadas. Las estimaciones frecuentemente mencionadas y aceptadas de 200 millones de personas desplazadas en el año 2050 por efecto del cambio climático indican la gigantesca dimensión del problema. La migración humana, sin duda, será una de las consecuencias más significativas del cambio climático”.

Imagen: monseñor Antonio Maria Vegliò

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