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La raíz de la delincuencia.

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Desde la praxeologia (análisis de un problema desde la praxis o resultados del ejercicio) me permito estas lineas. La propuesta de reducir la delincuencia basada en la disuasión, por presencia de efectivos de las fuerzas armadas, no tiene en absoluto validez. En primer lugar, ¿qué delito va a ser el que van a disuadir?, uno que se ¿encuentre a su alcance?, quedan excluidos entonces los feminicidios, delitos financieros, delitos ciberneticos, estafas, etc. No se puede poner a patrullar un pelotón de soldados en las calles, primero porque no alcanzarían en número suficiente para todas la calles del país, ni sumados todos los efectivos policiales, serenazgos, etc., menos aún colocar en los 49 370 centros poblados más vulnerables del país (programa JUNTOS, INEI, 2015) una tanqueta.

Segundo, ¿porqué mis impuestos tienen que ir a pagar la vigilancia de entidades privadas? como, bancos, canales de televisión, etc.  y menos aún la protección de candidatos presidenciales de comprobada deshonestidad. Ademas qué va evitar que el delincuente no se mueva a lugares “más seguros” para su ilícito accionar,  porque por si no se han enterado, el delincuente podrá ser ignorante y mediocre, pero estúpido no es (es evidente, que robar para vivir, no es nada retador para quien se precie de tener una capacidad neuronal y se exija para si mismo hacer ejercicio de otros verbos más útiles, como: estudiar, trabajar, persistir, competir, respetar, enseñar, aprender, honrar, educar, etc.).

Es claro que la delincuencia de la que la población en su mayoría se queja es aquella menuda, la del arrebato de la cartera, el robo del teléfono inteligente, el robo en la vivienda, el asalto en el establecimiento público, etc. acción realizada por un cogoteador, asaltante, carterista, extorsionista, etc. La gente “común” (y limitada), no se queja por el accionar ilícito de alguien como el ex-vicepresidente del gremio de empresarios del Perú, Confiep, Lelio Balarezo y sus secuaces (estos últimos profesionales calificados para contribuir con el accionar ilícito de sus “patrones”), estos siguen fugados sin pagar condena por robarle al estado nuestros impuestos y es claro que a la prensa tampoco le interesa ese tema, pues estaría también afectando a los clientes de sus empleadores, quienes también son sus socios o amigos. Si algo nos han dejado los distintos gobiernos y en especial los 10 años del gobierno fujimorista, es un estado de crisis permanente de ausencia moral, decencia, honradez, ética, profesionalismo y ciudadanía, expresión de esto es que muchos peruanos compartan (y crean) dichos como ; “roba pero hace obras” y “la plata llega sola”, lo cual evidencia su pobreza humana (la de estos compatriotas), lo que en el fondo es la raíz de la delincuencia.