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29/07/14

ANÁLISIS DEL ESTRÉS DIARIO EN EL PERSONAL DE ODONTÓLOGOS, AUXILIARES Y OPERADORAS DE UNA CLÍNICA ODONTOPEDIÁTRICA

ANÁLISIS DEL ESTRÉS DIARIO EN EL PERSONAL DE

ODONTÓLOGOS, AUXILIARES Y OPERADORAS DE UNA

CLÍNICA ODONTOPEDIÁTRICA

Luis Flórez-Alarcón1

Universidad Nacional de Colombia (Colombia)

Psicología Conductual, Vol. 8, Nº 2, 2000, pp. 375-388

 Correspondencia: Luis Flórez-Alarcón, Universidad Nacional de Colombia, Dpto. de Psicología,

Bogotá, Colombia. E-mail: luflorez@latino.net.co

Introducción

El objetivo del presente estudio es realizar un análisis de los factores generadores de estrés y la medición del mismo en el personal de odontopediatras, auxiliares y operadoras de la Clínica Odontológica Infantil de Bogotá (COIB), y sugerir directrices, a partir de dicho análisis, para su modificación terapéutica.

El concepto de estrés y su evaluación cuantitativa

La intervención psicológica en el campo de la odontología ha enfatizado la preparación para la recepción de procedimientos odontológicos, especialmente en niños (Flórez et al., 1992) y la preparación para la cirugía (Vinaccia, Bedoya y Valencia, 1998). Un campo que ha recibido menor atención es el de la evaluación del estrés en el personal clínico, a pesar de la importancia que se reconoce actualmente al estrés laboral-asistencial como factor que tiene, dentro del personal de salud, una mayor presencia que entre otros profesionales, con un impacto significativo en el desarrollo de las labores de atención (Moreno-Jiménez y Peñacoba, 1999).

El estrés se conceptualiza como un estado de activación orgánica y conductual en el que entra una persona cuando se enfrenta a situaciones que le demandan una movilización de recursos para afrontarlas adecuadamente. Esta activación orgánica y conductual no es una consecuencia inmediata y directa de la exposición a situaciones estresantes, sino un proceso en el que intervienen otros factores relevantes como son (Lazarus y Folkman, 1986):

1) La evaluación cognitiva que la persona hace acerca de las demandas, peligros o amenazas involucradas en la situación (evaluación primaria); la evaluación acerca de sus propias potencialidades para afrontar adecuadamente la situación (evaluación secundaria), y las reevaluaciones que hace durante el proceso real de afrontamiento de la situación.

2) Características de personalidad, tales como determinados rasgos más o menos estables de comportamiento, o bien algunas tendencias consistentes que influyen de manera determinante sobre su conducta.

3) Ciertos aspectos de la vida social del individuo, tales como la magnitud de su red de relaciones sociales y, lo que es más importante, el soporte social que la persona percibe como disponible en dicha red para resolver las demandas que le plantea la situación estresante.

4) Algunas características del estilo de vida de la persona que pueden, en un momento determinado, influir de manera positiva o negativa en el afrontamiento de la situación estresante.

El estrés no constituye un proceso nocivo por sí mismo para la persona. Tal como lo proponen Valdés y De Flores (1985), en principio el estrés representa una fuente adaptativa de movilización de recursos biológicos y conductuales para el adecuado afrontamiento de las situaciones cotidianas. Hans Selye (1946) describió un patrón de respuestas fisiológicas por las que transcurre el organismo cuando se enfrenta a una situación estresante al cual denominó «Síndrome General de Adaptación». Este síndrome representa una secuencia de etapas (reacción de alarma, fase de resistencia y fase de agotamiento) en las que la activación nerviosa simpática, endocrina, inmunológica y conductual, al principio adaptativa, puede llegar a ser progresivamente nociva para el organismo, hasta determinar un estado de enfermedad o, incluso, de muerte.

Respecto de la evaluación del estrés, ha sido tradicional el énfasis en el papel que los denominados «eventos mayores» de la vida pasada pueden jugar en la vida presente del individuo. Se entiende por eventos «mayores» a los grandes cambios que pueden ocurrir en la vida de un individuo, como, p.ej., la muerte de un ser querido, la presencia de enfermedades, cambios importantes en el status laboral, o cambios en el estado civil. Acorde con esa concepción, ha sido tradicional, para la evaluación del estrés, el uso de inventarios como el de Experiencias Remotas (Dohrenwend y Dohrenwend, 1974) y el Inventario de Experiencias Recientes (Sarason, Johnson y Siegel, 1978).

Sin embargo, actualmente se reconoce que la naturaleza de los eventos estresantes ha evolucionado vertiginosamente con los cambios propios de la sociedad industrial y de las condiciones de vida modernas, lo cual obliga a hacer una ponderación más objetiva de los «pequeños» eventos cotidianos que generan en el individuo un impacto estresante. Esa acumulación de «pequeños impactos» puede resultar, a medio plazo, tan nocivo para la persona, o aún más, que el impacto de los denominados «eventos mayores». Por ello, algunos autores (p.ej., Weinberger, Hiner y Tierney, 1987; Flórez, 1992) llaman la atención acerca de la necesidad de dar más importancia a la evaluación de los «contratiempos diarios». Este enfoque obliga a hacer un análisis minucioso de las diversas áreas del contexto vital del individuo, análisis que conduzca a decidir cuáles son esos acontecimientos estresantes propios de la vida laboral, familiar, social, etc. que tienen importancia, para centrar sobre el aprendizaje de su adecuado afrontamiento los esfuerzos terapéuticos que se realicen.

El estrés cotidiano en la vida del odontólogo y su evaluación cuantitativa

Para clasificar los aspectos de la vida de un odontólogo que resultan relevantes como áreas de estrés potencial se adoptaron las categorías propuestas por Nuovodent (1991), a partir de una encuesta realizada entre profesionales de la odontología, la cual condujo a una agrupación de eventos estresantes en cuatro categorías: los acontecimientos de la vida cotidiana, los factores relacionados con el paciente, los factores relacionados con el consultorio, y los factores personales propios del profesional. En esa encuesta se observó que los factores más estresantes son, para un día normal de consulta, los pacientes y, en segundo lugar, las conductas y los procedimientos clínicos más delicados.

A partir del análisis de dicha clasificación se solicitó a cuatro odontopediatras y a una psicóloga de la COIB que elaboraran unas categorías de factores estresantes que, de acuerdo con su experiencia, se aplicara de manera inmediata al caso de la COIB, adaptando así la propuesta hecha por Nuovodent. Esto dió como resultado un sistema clasificatorio de cinco categorías: 1) Factores del medio ambiente de la clínica; 2) Factores relacionados con la distribución y el uso del tiempo durante la jornada laboral; 3) Factores relacionados con los pacientes; 4) Factores relacionados con los tratamientos; y 5) Factores personales, que a su vez incluye: a) factores personales de tipo económico, b) factores personales de tipo familiar, c) factores personales relacionados con la interacción social, d) factores relacionados con la salud personal, e) factores relacionados con el sueño, f) factores relacionados con el transporte, y g) otros factores personales, principalmente de tipo afectivo-emocional.

Para evaluar las anteriores categorías de factores estresantes se diseñó un inventario compuesto por 68 ítems, el cual se presenta en el Anexo Nº 1. El proceso para su elaboración se dirigió fundamentalmente a garantizar su validez ecológica y de contenido, mediante una serie de pasos que buscaban realizar un adecuado muestreo de los acontecimientos propios de cada una de las categorías descritas, de manera que se pudieran incluir ítems referentes a todos esos acontecimientos. Esos pasos fueron los siguientes:

1) Análisis teórico, por parte del grupo de odontólogos y de psicólogos, de la noción de estrés y de la noción de estrés diario.

2) Aplicación inicial a todo el grupo del inventario de estrés diario elaborado por Brantley, Waggoner, Jones y Rappaport (1987), el cual fue adaptado al español por Flórez (1992). Se trata de un inventario que responde a la noción contratiempos cotidianos, para el cual se han hecho estudios preliminares de fiabilidad y validez, a partir de su aplicación entre diversas poblaciones de Norteamérica. También se aplicó un inventario que, en ese momento, se encontraba en proceso de elaboración para un estudio de estrés diario entre médicos residentes de diversas especialidades de la medicina, elaborado por Bohórquez, Ramírez y Varela (1992).

El procedimiento consistió en que cada odontopediatra y la psicóloga calificaban la pertinencia de cada uno de los 57 ítems que componen el inventario de estrés diario elaborado por Brantley y sus colaboradores y de los 29 ítems que componen el de Bohórquez y Colaboradores, y proponía su inclusión tal como estaba redactado, su inclusión modificándolo, o su exclusión del inventario particular para el personal de la COIB, así como la categoría en que se debía incluir. Al final, se incluyeron los ítems en los que se observó un acuerdo superior al 80% entre los profesionales del grupo.

Se pedía, además, que cada profesional propusiera otros ítems que considerara relevantes para cada categoría, y que no estuvieran incluidos en los inventarios de estrés diario que contestaban.

3) Como resultado del anterior proceso, se elaboró una versión preliminar del inventario de estrés diario para el personal de la COIB, el cual incluía los ítems de los dos anteriores inventarios, y los ítems propuestos por los profesionales del grupo. Esa nueva versión se sometió al mismo procedimiento descrito en el paso anterior, arrojando como resultado el formato final que se presenta en el Anexo Nº 1, donde se describe la categoría de factor estresante evaluada por cada ítem.

Objetivos de la investigación

Los objetivo de la investigación fueron:

1) Evaluar los niveles de estrés diario presentes en el personal de odontólogos, auxilares y operadoras de la COIB, que más adelante se pueda generalizar a profesionales de la odontopediatría.

2) Analizar las principales áreas vitales o situaciones personales en las que se producen los más importantes eventos estresantes diarios.

3) Analizar los posibles factores que determinan o se asocian a esos niveles de estrés.

4) Sugerir directrices para el diseño de un programa de intervención para la modificación del estrés en el personal de la COIB, generalizable a profesionales de la odontopediatría.

Método

Diseño

El presente estudio es de tipo descriptivo. Se diseñó para permitir la realización de los siguientes análisis:

1) Análisis del impacto del día de la semana, tomando el día como variable independiente, sobre las puntuaciones de estrés diario, para un total de 6 días (lunes a sábado. Para dicho análisis se toma cada aplicación diaria como una muestra independiente de los demás días, y se realizó un ANOVA de 1x6.

2) Análisis del impacto de cada área de acontecimientos en particular. Para este análisis se toma cada una de las áreas evaluadas como variable independiente, y se evalúa su impacto sobre las puntuaciones de estrés diario, mediante un ANOVA para las 11 áreas.

Sujetos

El inventario de estrés diario se aplicó a 24 personas entre odontopediatras, auxiliares y operadoras de la COIB., quienes lo contestaron durante seis días de una semana corriente de trabajos, así: lunes, 24 sujetos, martes, 22, miércoles, 23, jueves, 22, viernes, 23 y sábado, 23 sujetos. En total, 137 aplicaciones del inventario.

Cada día se toma como una muestra independiente de sujetos, lo cual, aunque viola algunos preceptos estadísticos, permite superar los inconvenientes surgidos del hecho de que cada encuesta fue anónima, sin claves, por lo cual se imposibilita un análisis para puntajes repetidos en muestras correlacionadas.

Instrumento

Inventario de estrés diario para personal de la COIB (véase anexo 1) constituido por 68 ítems que evaluaban 11 áreas de impacto:

1) MA: Medio ambiente físico de la clínica: 7 ítems

2) TI: Factores relacionados con el tiempo durante la jornada de trabajo: 6 ítems

3) PAC: Factores relacionados con los pacientes: 6 ítems

4) TRAT: Factores relacionados con los tratamientos (labores) clínicos realizados: 6 ítems

5) PEC: Factores personales de tipo económico: 4 ítems

6) PF: Factores personales de tipo familiar: 5 ítems

7) PI: Factores personales de interacción social: 14 ítems

8) PSA: Factores personales relacionados con la salud: 3 ítems

9) PSU: Factores personales relacionados con el sueño: 2 ítems

10) PTRA: Factores personales relacionados con el transporte: 3 ítems

11) PO: Otros factores personales, de tipo afectivo: 12 ítems

TOTAL: 68 ítems

Procedimiento

La aplicación diaria del inventario se hizo por parte de la psicóloga de planta de la institución, al finalizar la jornada de trabajo (6 p.m. de lunes a viernes y 12:00 el sábado). En una sesión preliminar, cuando se aplicó por primera vez el inventario de Brantley y Cols. a todo el grupo, el psicólogo director de este proyecto hizo énfasis en las instrucciones pertinentes, y en el hecho de que las encuestas serían anónimas, con el fin de facilitar la veracidad de las respuestas.

Análisis del estrés diario en el personal de una clínica odontopediátrica

Resultados

Calificación de los inventarios

Existen tres calificaciones diferentes de cada inventario, correspondientes a las siguientes puntuaciones que se obtienen para cada ítem y para el inventario total:

1) Frecuencia (FREC): Es la puntuación que indica si el evento descrito en el ítem ocurrió o no a la persona en ese día. Se califica 1 (sí ocurrió) o 0 (no ocurrió).

Su sumatoria arroja la frecuencia total para el día respectivo.

2) Impacto (IMP). Es la puntuación que indica el impacto estresante causado a la persona por el evento descrito en el ítem, cuando dicho evento ha ocurrido, en el día respectivo. Se califica de 1 (mínimo impacto) a 5 (muchísimo impacto). La suma arroja el impacto total para ese día.

3) Puntuación relativa (REL). Es la puntuación resultante de dividir el impacto total (IMP total) por el número de eventos sucedidos en el día (FREC total).

REL=IMP/FREC.

Análisis por día

1) A PARTIR DE LAS FRECUENCIAS DE EVENTOS OCURRIDOS: se presentó una tendencia progresiva y significativa en los sujetos a marcar menos eventos estresantes cada día sucesivo. En la Tabla 1 se presentan los promedios de FREC marcados por los Sujetos; las diferencias entre días fueron ampliamente significativas (F= 5,129; p< 0,01), y oscilaron entre 16,58 eventos en promedio reportados para el día lunes, y 8,39 eventos en promedio reportados para el día sábado.

La FREC se estabilizó alrededor de 9 eventos en promedio ocurridos en los últimos 4 días (véase tabla 1).

Este fenómeno de reducción progresiva en las frecuencias puede explicarse por el mayor conocimiento del inventario y por la adaptación progresiva de los sujetos

 

DÍA N FREC. IMP. REL.

Lunes 24 16,58 30,04 1,67

Martes 22 14,82 28,14 1,89

Miérc 23 8,78 16,65 1,57

Jueves 22 10,59 21,59 1,69

Viernes 23 8,61 17,00 1,74

Sábado 23 8,39 18,00 1,86

TOTAL 137 11,31 21,92 1,73

Tabla 1

Puntuaciones observadas en los 6 días de la semana al mismo, a medida que progresaban sus aplicaciones. Por esta razón, se sugiere dejar las puntuaciones del día jueves como una muestra de las FREC de eventos ocurridos en un día de trabajo representativo de la semana, y tomarlos como base para un análisis posterior de los ítems del inventario, con cumplimiento de todos los preceptos estadísticos de independencia real de las mediciones.

2) A PARTIR DEL IMPACTO ESTRESANTE: Como se describe en la tabla 1, las puntuaciones IMP marcadas los días lunes y martes difieren ampliamente de las obtenidas entre el miércoles y el sábado, reflejando nuevamente un efecto de adaptación al inventario, similar a lo observado en el análisis de las FREC. Sin embargo, contrario a lo sucedido con las FREC, las diferencias del IMP entre días no alcanzaron a ser estadísticamente significativas (F=2,14; p= 0,06), lo cual parece inferir de nuevo una adaptación al inventario en el sentido de que los sujetos aprenden, por una parte, a discriminar mejor qué hechos les ocurren y cuáles no, y, por otra, a comparar mejor el impacto de un evento ocurrido con respecto al impacto de los demás. De esta forma, tal como se aprecia, el impacto global tiende a disminuir de las dos primeras aplicaciones a la tercera y, nuevamente, se estabiliza a partir del día miércoles.

En la Tabla 1 se aprecia con claridad la tendencia a la covariación simultanea entre frecuencias e impacto.

3) A PARTIR DE LAS PUNTUACIONES RELATIVAS: esta comparación es importante porque «iguala» los diferentes días al comparar exclusivamente el impacto en referencia a la frecuencia de eventos de ese día. En la Tabla 1 se observa que no existe ninguna tendencia sistemática al aumento o a la disminución de las puntuaciones REL entre los seis días (F=0,53; p=0,76). Globalmente analizado, este resultado indica: primero, que el impacto promedio causado por los eventos estresantes al personal de la COIB no es muy alto (1,73 en promedio), y se aproxima a la respuesta «me sucedió, pero me causó muy poco estrés». Por ser el mejor indicador de la clase de impacto, esta puntuación resulta muy valiosa en términos clínicos. Segundo, que por «igualar» los diversos eventos o días, al tomar las puntuaciones relativas se va a apreciar más similaridad entre días y, como se verá más adelante, entre áreas, por lo cual tienden a enmascarar las diferencias de significación estadística. Por eso, parece más apropiado hacer las comparaciones tomando como criterio las puntuaciones FREC y las puntuaciones IMP, en lugar de las puntuaciones REL. En la Tabla 1 se aprecia con claridad cómo las puntuaciones REL no permiten establecer distinción alguna del impacto estresante entre días.

Comparación entre áreas de eventos estresantes

1) COMPARACIÓN A PARTIR DE LAS PUNTUACIONES RELATIVAS: tal como era de esperar (Tabla 2), las diferencias entre las 11 áreas de impacto, evaluadas a través de las puntuaciones REL, carecen de significación estadística (F=1,56; p=0,14). Sin embargo, una observación más detallada permite distinguir tres grupos de eventos con una puntuación REL distintiva: a) el grupo de mayor puntuación REL corresponde a eventos personales (PF, PEC, PSU y PTRANS), lo cual significa que en estas áreas se ubican los eventos con mayor potencial estresógeno para los sujetos, equivalente a causante de «algún estrés considerable»; b) el grupo de puntuación REL intermedia, correspondiente a otros eventos personales (PSA, PO y PI), y a dos factores laborales (TRAT y TI), causantes de «muy poco estrés». c) El grupo de menor puntuación REL, correspondiente a factores laborales (PAC y MA), que, prácticamente suceden sin producir ningún impacto estresante.

ÁREA Nº DE ITEMS FREC. IMP. REL.

MA 7 25,42 41,57 1,48

PAC 6 15,17 25,50 1,67

PEC 4 25,75 58,00 2,29

PF 5 18,60 44,00 2,35

PI 14 10,64 20,86 1,85

PO 12 26,83 51,08 1,91

PSA 3 34,67 68,33 1,94

PSU 2 52,00 116,50 2,25

PTRANS 3 41,00 88,00 2,13

TI 6 30,33 56,83 1,81

TRAT 6 13,50 24,83 1,82

TOTAL 68 22,50 44,01 1,89

Tabla 2

Comparación entre áreas de eventos estresantes

2) COMPARACIÓN A PARTIR DE LAS FRECUENCIAS DE EVENTOS: las frecuencias promedio (Tabla 2) reflejan importantes diferencias significativas entre áreas de eventos causantes de estrés (F=3,21; p< 0,0025). De nuevo, tal como se aprecia en la figura 1, los tres primeros factores en los que se marca con mayor frecuencia un evento estresante corresponden a factores personales (PSU, PTRANS y PSA); el grupo intermedio está constituido por factores personales (PO y PEC) y laborales (TI y MA); el grupo de menor frecuencia, por debajo de la FREC promedio global, está constituido por PF, PAC, TRAT y PI.

3) COMPARACIÓN A PARTIR DEL IMPACTO DE LOS EVENTOS: en la Tabla 2 se describen los impactos promedios por área. Su distribución es muy similar a la de las frecuencias.

El grupo de mayor impacto (figura 3), lo constituyen los factores PSU, PTRANS, PSA, PEC, TI y PO. El grupo de menor impacto, en todos los casos por debajo del promedio global, está constituido por los demás factores (PF, PAC, TRAT, MA Y PI).

Las comparaciones entre áreas (Tabla 3), indican que algunos factores laborales como PAC y TRAT ocurren muy poco, y, cuando lo hacen, se manifiestan con muy poco impacto estresante. Factores personales como PF y PI también se presentan con baja frecuencia, pero, a diferencia de los anteriores, con alto impacto cuando suceden. Hay eventos personales que se manifiestan con alta frecuencia y con alto impacto; tal es el caso de PSU, PTRANS y PSA. Otros factores ocurren con una frecuencia intermedia, pero con alto impacto cuando suceden; tales son PO y PEC, por parte de los personales, y TI por parte de los laborales. Finalmente, MA ocurre con frecuencia intermedia y bajo impacto.

Figura 1. Frecuencias e impactos de eventos estresantes por áreas.

IMPACTO

Bajo Medio Alto

Baja PAC– TRAT– MA PF – PI

FRECUENCIA Media PEC- TI- PO

Alta PSU- PTRANS- PSA

Tabla 3

Diferencias de frecuencia e impacto entre áreas de eventos estresantes

La Tabla 3 permite visualizar los tres grupos de factores estresantes, de mayor a menor, así: 1) PSU, PTRANS y PSA, los más altos. 2) PF, PI, PO, PEC y TI, los intermedios. 3) PAC, TRAT y MA, los menores.

Discusión

Los resultados sugieren que los sujetos aprenden sucesivamente a discriminar entre eventos que realmente ocurren y los que no ocurren; que el impacto estresante global, aunque disminuye ampliamente de la primera a las siguientes aplicaciones, tiende a permanecer más constante entre los días sucesivos en comparación con lo sucedido a las frecuencias; que las frecuencias de eventos tienden a disminuir más sistemáticamente entre días; y que, con el paso del tiempo, ambos (frecuencias e impactos) tienden a estabilizarse. Las puntuaciones REL indican bajo impacto global de los eventos ocurridos y, por igualar excesivamente las diversas mediciones, no se prestan para la observación y el análisis de las diferencias entre áreas o entre días.

Por otra parte, el análisis del potencial estresógeno por áreas de eventos pone en evidencia que: primero, los factores personales, tomados globalmente, causan el mayor impacto, superior al de los factores laborales; segundo, entre los factores personales se destaca la mayor frecuencia con que ocurre y el mayor impacto estresante de PSU y PTRANS, y PSA, seguidos por PO y PEC; PI y PF tienen alto impacto pero muy baja frecuencia; y tercero, entre los factores laborales, la mayor importancia la tiene TI; el impacto de MA, TRAT y PAC es bajo, al igual que su frecuencia.

El programa para el control del estrés a llevarse a cabo entre personal de la COIB debe tener en cuenta los anteriores resultados, por lo cual se recomienda que en él se incorporen los siguientes aspectos:

1) La alta incidencia de eventos relacionados con la salud y con el sueño sugiere un importante componente de activación autonomo-simpática en los sujetos. Este componente de la respuesta de estrés podría modificarse con un programa de entrenamiento autógeno.

2) Es posible que exista cierta correspondencia entre esas manifestaciones autónomas y algunas problemáticas personales como las representadas en el transporte, en los inconvenientes familiares, y en las dificultades económicas; por esta razón, se sugiere que el paquete de entrenamiento incluiría estrategias de afrontamiento y entrenamiento de habilidades de solución de problemas.

3) Resulta significativo la alta incidencia de quejas de salud. Ello invita a revisar el carácter de dichas quejas: analizar cuáles son los síntomas o enfermedades de los sujetos (el inventario no los describe), y evaluar la posibilidad de llevar a cabo medidas de prevención, o de modificación a través de un adecuado uso de los servicios de salud.

4) El alto impacto estresante de los factores personales de tipo afectivo sugiere la necesidad de fomentar entre el personal habilidades de pensamiento racional, a través de programas de entrenamiento en autoinstrucciones, reestructuración de ideas y otras por el estilo, dirigidas a modificar el componente cognoscitivo que, por lo general, subyace a dichas manifestaciones afectivas. Se sugiere también que, previamente a dicho entrenamiento, se haga una evaluación más formal de los estilos de pensamiento o estilos atributivos predominantes entre el personal de la COIB.

5) El alto nivel perturbador de los eventos relacionados con la interacción social, aunque presente en una baja frecuencia, sugiere la necesidad de reforzar los logros que, a este respecto, tuvo el personal con la realización de un taller de habilidades sociales efectuado antes de la presente aplicación del inventario de estrés diario.

6) Llama la atención la baja frecuencia y el bajo impacto estresante con que se manifiestan los eventos de tipo laboral estrictamente. Se sugiere reforzar las medidas de tipo administrativo que pueden haber contribuido a este resultado. Por otra parte, se requiere analizar con atención especial las razones que pueden estar contribuyendo a que el tiempo del horario de trabajo se convierta en un evento estresante de relativa importancia, bien sea por razones de insuficiencia, de distribución o, incluso, de exceso en comparación con las labores requeridas.

Contrariamente a lo informado por Nuovodent (1991), donde la conducta de los pacientes y los procedimientos clínicos más invasivos se perciben como eventos muy estresantes por parte del personal clínico, en el presente estudio esos factores demostraron un bajo potencial estresógeno. El único aspecto clínico de impacto intermedio es el tiempo y la fatiga que induce la jornada laboral.

El primer aspecto, bajo estrés por manejo de pacientes y procedimientos clínicos, se explica por la realización continua de los procesos de Adaptación activa y sistemática al tratamiento odontopediátrico –AASTO– (Flórez et al., 1992), que se sustentan en un manejo permanente de procedimientos como la desensibilización y el procedimiento de Decir-Mostrar-Hacer-Reforzar, por parte de todo el personal clínico.

También se explica por el modelo de trabajo a 4 y 6 manos que se desarrolla en la COIB, el cual conlleva la colaboración simultánea entre odontólogos y operadores, en especial cuando se van a practicar procedimientos invasivos. El sistema AASTO divide los procedimientos básicos (agua, cepillado, aire, etc.) de loscomplejos (fresa, inyecciones, exodoncias, etc.).

La fatiga que el personal asocia a la duración de la jornada laboral, sin duda es inherente a la demanda de esfuerzo que implica atender y mantener la colaboración de pacientes infantiles en odontología, pero a ella parecen sumarse otros elementos como son: a) la dificultad de transporte, que impide tomar un mejor descanso en el intermedio de la jornada, y/o b) las dificultades de sueño y de salud informadas por el personal. Esto condujo a proponer la práctica grupal de algunos procedimientos de relajación, como el entrenamiento autógeno, al inicio y al final de cada jornada, en la mañana y en la tarde.

Referencias

Bohórquez, M., Ramírez, G. y Varela, L.M. (1992). Evaluación del estrés diario en médicos residentes de los hospitales del sector de la primera en Santafé de Bogotá. Tesis de Grado Inédita. Facultad de Psicología, Universidad Católica de Colombia.

Brantley, P. J., Waggoner, C. D., Jones, G. N. y Rappaport, N. B. (1987). A daily stress inventory: development, reliability and validity. Journal of Behavioral Medicine, 10, 61-74.

Dohrenwend, B.S. y Dohrenwend, B.P. (1974). Stressful life events: their nature and effects. Nueva York: Wiley.

Flórez, L. (1992). La evaluación del estrés: El inventario de estrés diario. Boletín de la Asociación Colombiana de Psicología de la Salud, I ( 2), 14-16.

Flórez, L., Polo, Y., Polo, C., Cortés, M.E. y Reyes, R.F. (1992). La ansiedad dental en niños menores de tres años. Análisis de comportamientos predictores. Avances en Psicología Clínica Latinoamericana, 10, 63-79.

Lazarus, R. y Folkman, S. (1986). Estrés y procesos cognitivos. Barcelona: Martínez Roca.

Moreno-Jiménez, B. y Peñacoba, C. (1999). El estrés asistencial en los servicios de salud. En M. A. Simón (dir.), Manual de psicología de la salud. Madrid: Biblioteca Nueva.

Nuovodent (1991). El estrés del odontólogo, vol. 1, 50-62. Análisis del estrés diario en el personal de una clínica odontopediátrica 385

Sarason, I.G., Johnson, J.H., y Siegel, J.M. (1978). Assessing the impact of life changes. Development of the life experiences survey. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 46, 392-446.

Selye, H. (1946). The general adaptation syndrome and disease of adaption. Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, 6, 117-230.

Valdés, M. y Flores, T. (1985). Psicobiología del estrés. Barcelona: Martínez Roca.

Vinaccia, S., Bedoya, L. M., y Valencia, M. (1998). Odontología y psicología. Disminución de la ansiedad en pacientes sometidos a cirugía odontológica. Revista Latinoamericana de Psicología, 30, 67-82.

Weinberger, M., Hiner, S. L., y Tierney, W. M. (1987). In support of hassless as a measure of stress in predicting health outcomes. Journal of Behavioral Medicine, 10, 19-32.

Anexo 1

Evaluación del estrés diario en el personal de la clínica odontológica infantil de Bogotá (COIB)

A continuación se enuncian una variedad de eventos que pueden percibirse como estresantes o molestos. Lea cuidadosamente cada ítem y piense si el evento enunciado le ha ocurrido a Vd. EN LAS ÚLTIMAS 24 HORAS. Indique el impacto estresante que ese evento le produjo a Usted, en caso de haberle ocurrido, colocando un número del 0 al 5 después del ítem, guiándose por los siguientes criterios:

0: no me sucedió en las últimas 24 horas

1: me sucedió pero no fue estresante

2: me sucedió pero me causo muy poco estrés

3: me sucedió y me causo algún estrés considerable

4: me sucedió y me causo bastante estrés

5: me sucedió y me causo muchísimo estrés

El presente informe es anónimo y confidencial

A. Factores propios del medio ambiente físico de la clínica (MA)

1) Hubo excesivo ruido ___

2) Las condiciones de temperatura me molestaron ___

3) Sentí fatiga visual ___

4) El espacio para trabajar me resultó incómodo ___

5) Me molestó la posición física en la que tuve que laborar ___

6) Me molestaron los materiales que tuve que manejar ___

7) Las condiciones físicas de trabajo me impidieron cumplir con mi deber ___

B. Factores relacionados con el tiempo durante el trabajo (TI)

8) Me sentí demasiado cansado al final de la jornada ___

9) Las tareas asignadas me parecieron excesivas para el tiempo disponible ___

10) Llegué retrasado al trabajo ___

11) El manejo de un paciente problema me llevó excesivo tiempo ___

12) Fueron demasiados pacientes los que tuve que atender para una solo jornada ___

13) No pude realizar todo lo que había planeado para mi jornada de trabajo ___

C. Factores relacionados con los pacientes (PAC)

14) Tuve que tratar a un paciente demasiado complicado ___

15) Tuve que tratar a un paciente con una patología especial ___

16) Un paciente incumplió la cita ___

17) Un acompañante fue muy complicado o agresivo ___

18) Discutí con un paciente y/o con un acompañante ___

19) Temí que un paciente no va a regresar en el futuro ___

D. Factores relacionados con los tratamientos realizados (TRAT)

20) Tuve un contratiempo al realizar un tratamiento ___

21) No tuve el resultado esperado con un tratamiento ___

22) Un tratamiento me produjo temor por los riesgos que implica para mí ___

23) Creo que mi trabajo no fue bien evaluado por mis jefes ___

24) Un tratamiento me produjo temor por los riesgos que implica para el paciente ___

25) No conté con los equipos y/o materiales necesarios para realizar bien mi trabajo ___

E. Factores personales

26) Estuve pensando en algún trabajo que no he terminado aún ___ (PO)

27) Alguien estropeó o dañó un trabajo que ya había concluido ___ (PI)

28) Fui criticado o atacado verbalmente ___ (PI)

29) Fui ignorado por otras personas ___ (PI)

30) Tuve que tratar con personas impacientes o desesperantes ___ (PI)

31) Alguien rompió un compromiso o incumplió una promesa que había hecho conmigo ___ (PI)

32) Competí con alguien ___ (PI)

33) No fui escuchado por alguien de quien esperaba que lo hiciera ___ (PI)

34) Fui puesto en aprietos ___ (PO)

35) Tuve problemas para dormirme o me desperté antes de tiempo ___ (PSU)

36) Olvidé algo ___ (PO)

37) Tuve temor de alguna enfermedad o embarazo ___ (PSA)

38) Experimenté alguna enfermedad o molestia física ___ (PSA)

39) Alguien tomó prestado algún objeto sin mi consentimiento ___ (PI)

40) Alguna propiedad mía fué dañada ___ (PO)

41) Tuve una discusión con mi cónyuge o novio ___ (PF)

42) Tuve alguna discusión con otra persona ___ (PI)

43) Tuve que hacer algo que no quería hacer ___ (PO)

44) Tuve algún problema con el carro o con el vehículo en que viajaba (PTRANS) ___

45) Tuve problemas o dificultades por el exceso de tráfico (PTRANS) ___

46) Tuve dificultades de dinero ___ (PEC)

47) Tuve una confrontación o discusión con una figura de autoridad ___ (PI)

48) Estuve preocupado por mi presentación o apariencia personal ___ (PO)

49) Fui expuesto a una situación u objeto que me produce temor ___ (PO)

50) No fui capaz de comprender o de entender algo ___ (PO)

51) Tuve que ocultar a alguien lo mal que me está yendo ___ (PI)

52) Tuve una discusión o altercado con un colega ___ (PI)

53) No pude comprar algo urgente por falta de dinero ___ (PEC)

54) Me sentí de mal ánimo y pesimista ___ (PO)

55) Me atrasé en un pago que debía hacer hoy ___ (PEC)

56) El exceso de trabajo me ha hecho descuidar la familia ___ (PF)

57) Me sentí desesperado, como si mi vida careciera de sentido ___ (PO)

58) Los conflictos familiares afectaron mi rendimiento laboral ___ (PF)

59) Tuve conflictos en la casa ___ (PF)

60) Me sentí inconforme por la falta de colaboración de mis colegas ___ (PI)

61) Tuve que recurrir a alguien por un préstamo de dinero ___ (PEC)

62) Me refugié en el trabajo para olvidarme de mis problemas ___ (PO)

63) Anoche no dormí bien ___ (PSU)

64) Quise hacer demasiadas cosas y no pude ___ (PO)

65) Me relegaron en una toma de decisiones en el trabajo ___ (PI)

66) Tuve algún dolor físico importante ___ (PSA)

67) Un miembro de mi familia se enfermó ___ (PF)

68) Tengo problemas por la enorme distancia entre mi casa y el trabajo ___ (PTRANS)

 



29/07/14

SALUD, ESTRES Y FACTORES PSICOLOGICOS

PrincipalSALUD, ESTRES Y FACTORES PSICOLOGICOS

Departamento de psicología básica
Facultad de psicología.
Centro asociado de Mérida
U.N.E.D.

SALUD, ESTRES Y FACTORES PSICOLOGICOS

Eloísa Guerrero Barona
Profesora tutora de Psicología de la UNED.

RESUMEN

El presente artículo trata de exponer las teorías y definiciones más relevantes y actuales acerca del estrés; el impacto del estrés en la salud y las alteraciones que provoca así como la intervención comportamental para su control. Señala también los factores y las condiciones que modulan su influencia.

Palabras claves: estrés, salud, intervención

ABSTRACT
The purpose of this article is to expose the latest and most important theories and definitions about stress; the impact on health, the alterations that it produces and the beavioural intervention to control it. It also deals with factors that produce it and the conditions that modulate its influence.
Key Words: stress, health, intervention

Importancia de los factores comportamentales

El término estrés fue introducido por Selye a raiz de sus trabajos endocrinológicos para indicar esfuerzo, tensión, acentuación. Es estrés todo lo que es vivido como sobrecarga y así se emplea en fisiología y psicología. La palabra estrés ha sido utilizada desde entonces con bastante ligereza en nuestro lenguaje coloquial. En general, se podría decir que ha tenido muchos significados pero ninguno lo suficientemente operativo para imponerse sobre los demás.
En el ámbito de la psicología ha habido autores que han considerado al estrés como un estímulo, otros lo han considerado como respuesta e incluso otros como
interacción entre el sujeto y el medio. Actualmente todos coinciden en que es un proceso amplio, complejo y dinámico y atribuyen al estrés los llamados trastornos psicofisiológicos o tradicionalmente llamados trastornos psicosomáticos.
El estrés puede inducir directamente efectos psicológicos y fisiológicos que alteran la salud. También puede influir sobre la salud de una forma más indirecta a través de "conductas no saludables" (estrategias de afrontamiento nocivas como fumar, beber alcohol, conductas de riesgo) o bien inhibir conductas relacionadas con la salud, como el ejercicio físico.
Las conductas relacionadas con la salud han sido definidas como constitutivas de una vía mediante la cual variables ambientales y personales pueden afectar a los mecanismos fisiológicos e incrementar el riesgo de enfermar.
El vivir bajo situaciones estresantes se suele asociar a una reducción de conductas de salud y a un incremento de conductas nocivas para ésta. Se ha visto de igual forma que el apoyo social (grupo de amigos, pertenecía a un club
social, etc.) reduce la frecuencia de conductas no saludables e incrementa las saludables (hacer más ejercicio físico y evitar el uso de excitantes). También las variables disposicionales han sido vinculadas a la practica de conductas nocivas para la salud (Ibáñez, 1989). La conducta tipo A se ha relacionado con
el consumo elevado de alcohol y con el hábito de fumar y el neuroticismo parece correlacionar negativamente con la práctica continuada del ejercicio físico.
Recientemente se han desarrollado algunas líneas teóricas y de investigación que enfatizan los determinantes personales de las conductas de salud. En 1978, la OMS define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social y no como la mera ausencia de enfermedad. Hoy este término es
considerado como un proceso que permitirá a la persona  adaptarse desde el punto de vista físico, psíquico y social y transformar su medio externo e interno.
Desde el punto de vista de la salud pública comunitaria, la  salud no es una meta individual, sino de la comunidad ligada a a las condiciones históricas, culturales y sociales. Numerosos datos avalan la relevancia de la exposición a estresores y de la experiencia de estrés para la aparición y/o agravamiento de
una amplia gama de enfermedades físicas y psicológicas o emocionales. Salud y enfermedad no van a ocurrir exclusivamente en el espacio privado de nuestra vida
personal. La calidad de vida, la prevención, el cuidado y los problemas de salud configuran todo un denso tejido social y ecológico y es por ello que la salud pública pretende el mejoramiento de las condiciones de vida y del nivel de la
comunidad mediante la implantación y ejecución de programas que promuevan salud y prevención. Desde esta perspectiva, el objetivo principal no es combatir la
enfermedad una vez que se manifiesta como tal, sino una actuación preventiva que posibilite al hombre desarrollar todas sus potencialidades y evite la aparición de procesos degenerativos.
La psicología es la disciplina científica que estudia el comportamiento o las respuestas que emite un sujeto (fisiológicas, motoras y cognitivas).
Los factores psicológicos (cognitivos, emocionales, motivacionales, etc) producto de la historia de cada persona en un contexto cultural, socioeconómico y político influyen tanto en el proceso de enfermar como en la prevención de
trastornos, así como en el mantenimiento del nivel óptimo de salud. Estos factores van a incidir en todos los trastornos y enfermedades, en el agravamiento o mejoría del proceso, en su pronóstico y en el tratamiento. Al mismo tiempo, toda enfermedad física y estado de salud repercutirá en el ámbito
psicológico.
Nuestras formas de comportamiento, estilos de vida y hábitos pueden acarrearnos problemas de salud o, por el contrario, impedir o retardar su aparición. Así podemos decir que el comportamiento es anterior a la enfermedad, es decir,
primero es la dieta grasa y la vida sedentaria, después la enfermedad cardiovascular.
Las diez principales causas de muerte en paises desarrollados están determinadas por problemas de conducta y, en consecuencia, podrían reducirse y prevenirse si las personas mejoraran en cinco comportamientos: dieta, hábitos de fumar, ejercicio físico, abuso del alcohol y abuso de fármacos hipotensores (Costa, M., López, E, 1986).
Hay varias razones que justifican la importancia que los factores psicológicos y comportamentales tienen sobre la salud en general:
•  Epidemiológicas. Los problemas psiquiátricos suponen aproximadamente entre un 20-50% del total de consultas vistas en atención primaria (estrés, ansiedad, depresión, trastornos psicosomáticos, trastornos del sueño, trastornos asociados al alcohol y drogas). Los factores desencadenantes pueden ser personales , interpersonales (conflictos familiares, agresiones) o situacionales (pérdida de empleo, fallecimiento de un ser querido,etc.)
• Cambio en los patrones de enfermedad y morbilidad, es decir, las enfermedades funcionales priman sobre las infecciosas y contagiosas
• Cambio en el modelo de salud desde una perspectiva restaurativa hasta una perspectiva activa en el sentido de que el sujeto es el principal protagonista, el que tiene la última palabra y el que debe actuar para mejorar sus condiciones
de salud y calidad de vida.
• La escasa utilidad de la cirugía y de la farmacología para solucionar los problemas funcionales. Ni una ni otra son eficaces para prevenir y solucionar muchas disfunciones sexuales, adicciones, infartos de miocardio, etc. Pueden no
existir infecciones ni lesiones en estas enfermedades, sino formas de comportamientos (preocupaciones, ritmo de vida intenso, comidas insanas, urgencia temporal etc.).
Por todo lo apuntado anteriormente, la psicología se ve en la necesidad de buscar soluciones alternativas que permitan dar respuestas a los retos existentes incidiendo principalmente sobre patrones de conducta, estilos hábitos de vida y estrategias de afrontamiento. Como ciencia de la conducta, la
psicología puede ayudarnos a observar, describir , 0perativizar, explicar, predecir y modificar comportamientos. Nos enseñará a descubrir y analizar las variables que hacen que un comportamiento se produzca se mantenga o se
desarrolle. La psicología comunitaria aplicada a la salud incorpora recursos teóricos y prácticos de las ciencias del comportamiento y se suma a la labor de optimizar las condiciones de vida, promocionar la salud y prevenir la
enfermedad.

 Teorías del estres

Se agrupan en tres bloques, según se considere el estrés como un estímulo, como una respuesta o como un proceso interactivo entre la persona y el medio.
1. Teorías basadas en la respuesta
Hans Selye fue quien popularizó el término estrés y es considerado como fundador de este área de investigación aplicada a la salud. Entiende el estrés tanto en sus primeras versiones como en las más recientescomo una respuesta no específica del organismo (Selye, 1974).  Define el estrés como “el estado que se manifiesta como un síndrome específico, consistente en todos los cambios producidos dentro
de un sistema biológico”. La respuesta va a implicar una activación anormal del sistema autónomo simpático, médulo-suprarenal y una inhibición de la glándula tímica.
Según Selye, ocurre estrés cuando existe una alteración en el equilibrio del organismo causada por la acción de un agente externo o interno y el organismo reacciona ante esto de forma extraordinaria para restaurar dicho equilibrio.
Esta respuesta de estrés está constituida por un mecanismo tripartito que se denomina SGA (síndrome general de adaptación, 1956) que incluye tres etapas: reacción de alarma, etapa de resistencia y etapa de agotamiento.
Esta teoría  presenta algunas limitaciones. Por una parte no es operativa ni está formulada de manera científica y por otro lado,  define el estresor de manera redundante y circular, esto es, estresor es un estímulo que produce estrés.
De acuerdo con esta teoría, el estrés se produce cuando ocurre una alteración en el equilibrio interno del organismo y éste reacciona de forma extraordinaria realizando un esfuerzo para contrarrestar el desequilibrio. La respuesta de estrés es por tanto extraordinaria, fundamentalmente a nivel fisiológico,
implicando un esfuerzo y produciendo una sensación subjetiva de tensión ante cualquier demanda. Así, ante la presencia de estímulos intensos o de duración prolongada, se producirá una hiperactividad homeostática que se traducirá en cambios fisiológicos (elevación de la tasa cardíaca, descargas hormonales, etc.)
En manuales y tratados de psicología es frecuente encontrar el concepto de estrés positivo o euestrés, entendido como una respuesta de adaptación ante situaciones amenazantes, necesaria para adaptarse adecuadamente a requisitos
vitales (punto de vista coincidente con el de Selye). Como contrapartida, se utiliza el término  distrés o estrés negativo para referirse al fracaso de la adaptación anteriormente comentada. El distrés va unido a sentimientos de frustración, inseguridad, y desesperanza.
2. Teorías basadas en el estímulo
En contraste con las teorías centradas en las respuesta, el estrés se explica aludiendo a los estímulos ambientales externos al sujeto o estresores y se interpreta que éstos perturban o alterar el funcionamiento del organismo.
Everly (1978) distingue dos tipos principales de estresores:
• Psicosociales: son situaciones que no causan directamente la respuesta de estrés, sino que se convierten en estresores a través de la interpretación cognitiva o del significado que la persona le asigna.
• Biológicos: son estímulos que se convierten en estresores por su capacidad para producir cambios bioquímicos o eléctricos en el organismo que elicitan por sí mismo la respuesta de estrés, por ejemplo, exponerse a ruido intenso, tomar
una taza de café, etc.
Wertz (Citado por Cox, 1978) revisó y trató de clasificar los distintos tipos de situaciones estresantes que se han considerado hasta ahora en las investigaciones y señaló varias categorias entre ellas, procesar la información velozmente, la existencia de estímulos ambientales dañinos, la presión grupal, el aislamiento y confinamiento.
El problema que presenta esta teoría es la delimitación de las situaciones que pueden ser consideradas estresantes. Una situación puede ser muy estresante para una persona pero muy poco o nada para otra (Sandín y Chorot, en prensa).
La teoría basada en el estímulo se sitúa dentro de la perspectiva que en psicopatología se conoce con el nombre de Enfoque Psicosocial o de los sucesos vitales y ha tenido gran influencia en las últimas décadas (véase factores
causales del estrés).
3. Teorías interaccionales
Estas teorías enfatizan el papel de los factores cognitivos (pensamientos, ideas, creencias, actitudes, etc.). Estos factores  median la relación entre los estímulos (estresores) y las respuestas de estrés. El máximo representante de esta teoría del estrés es Richard S. Lazarus.
Según sus partidarios, el estrés es un proceso interaccional, una relación particular entre la persona y la situación, que se produce cuando la persona valora que las demandas gravan o exceden sus recursos de ajuste y hacen que peligre su bienestar. Una definición equivalente propone que el estrés en sí mismo no es una variable simple, sino un sistema de procesos interdependientes, individuales en la evaluación y en el afrontamiento que median en la frecuencia, intensidad, duración y tipo de respuestas psicológicas y somáticas (Cánovas, 1991).
Lazarus y Folkman (1984 ) definen el estrés como un conjunto de relaciones particulares entre la persona y la situación, siendo esta valorada por la persona como algo que grava o excede sus propios  recursos y que pone en peligro su propio bienestar personal. Es una relación dinámica y bidireccional entre la persona y el entorno.
Dos conceptos fundamentales en esta teoría son la evaluación y el afrontamiento. La evaluación es definida como el mediador cognitivo de las reacciones de estrés, de las respuestas personales a los estímulos relevantes y es un proceso por medio del cual los sujetos valoran la situación, lo que está ocurriendo y todo ello relacionado con el bienestar personal del sujeto. Según estos autores existen tres tipos de evaluación primaria, secundaria y terciaria (afrontamiento).
La evaluación primaria se centra en las demandas de la situación y consiste en analizar si el hecho es positivo o no, si es relevante y sus consecuencias. En definitiva, responder a la cuestión ¿qué significa esto para mí?. El resultado de esta evaluación será determinante para que el suceso sea considerado bueno o malo, relevante o irrelevante, amenazante o no.
La evaluación secundaria tiene como objeto el análisis y la valoración de la capacidad del propio sujeto para afrontar el suceso que acaba de evaluar. La valoración de los recursos personales determina en gran medida que el individuo
se sienta asustado, desafiado u optimista. Tiene que ver con la evaluación de los propios recursos y en ella juegan un papel esencial los pensamientos anticipatorios. La historia previa de afrontamiento frente a situaciones similares y el resultado exitoso o no de la ejecución de cualquiera de las estrategias utilizadas determinan el resultado.
Por último,  la evaluación terciaria es el afrontamiento o estrategia de coping propiamente dichos, esto es, la acción y ejecución de una estrategia previamente elaborada (véase tabla I).
Lazarus y Folkman (1984) describen el afrontamiento o coping como aquellos procesos conductuales y cognitivos constantemente cambiantes que se desarrollan para mejorar las demandas específicas internas y externas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de las respuestas del individuo. Se entiende el afrontamiento en función de lo que la persona piensa o hace y no en términos de su eficacia o resultados. Para estos autores existen dos tipos de estrategias de afrontamiento, la de resolución de problemas y la segunda llamada de regulación emocional. La primera estaría dirigida a manipular o alterar el problema que está causando el malestar o a incrementar los recursos para hacer frente al
problema, por ejemplo diseñando un nuevo método de solución de problemas, buscando ayuda de un profesional que nos oriente. La estrategia de regulación emocional estaría centrada en la emoción, en reducir el distrés asociado a la
situación (Sánchez Cánovas, 1991). Lazarus y Folkman (1984) consideran que la gente empleará este segundo tipo de estrategia cuando experimente que el estresor es algo perdurable o inmodificable como  la muerte de un ser querido.
Ejemplos de este tipo de estrategias serían llorar, distraerse, dormir, beber, etc.
Lo que diferencia el modelo interaccional de las otras aproximaciones teóricas es la gran relevancia que se le asigna a la evaluación cognitiva. En gran medida es la principal responsable de que la situación potencialmente estresante llegue o no a producir estrés en el sujeto y considera al individuo como parte activa en el proceso, interactuando con el medio ecológico.
Tabla I. Dimensiones de afrontamiento (Folkman y Lazarus, 1988)
Dimensión                                                 Descripción
1. Confrontación                                       Acciones directas
dirigidas a la situación.Ej: Expresar ira hacia la persona causante del problema, tratar de que la persona responsable cambie de idea, etc.
2. Distanciamiento                                     Tratar de olvidarse del
problema, negarse a tomarlo en serio, comportarse como si nada hubiera ocurrido,etc.
3. Autocontrol                                           Guardar los problemas
para uno mismo, procurar no precipitarse,etc.
4. Búsqueda del apoyo social                 Pedir consejo o ayuda aun amigo, hablar con alguien que puede hacer algo concreto, contra a algún familiar el problema etc.
5. Aceptación de la responsabilidad      Disculparse,criticarse a sí mismo, reconocerse causante del problema, etc.
6. Evitación                                   Esperar a que ocurra un milagro, evitar el contacto con la gente, tomar alcohol drogas
7. Planif.de solución de problemas         Establecer un plan de acción y seguirlo, cambiar algo para que las cosas mejoren,etc.
8. Reevaluación positiva                          La experiencia enseña, hay gente buena, cambié y maduré como persona,etc.

Definiciones de estres
Las diferentes líneas de investigación presentada en el epígrafe anterior han derivado en las siguientes definiciones:
1.  El estrés se origina a partir de estímulos físicos y sociales que someten a las personas a demandas que no  pueden satisfacer de forma adecuada al tiempo que perciben la necesidade de satisfacerla. Se produce entonces un desajuste
entre demandas ambientales y recursos disponibles (Peiró, 1993).
2.  Lazarus y Folkman (1984) definen el estrés como conjunto de relaciones particulares entre la persona y la situación, siendo la situación valorada como algo que grava o excede sus propios recursos y pone en peligro su bienestar personal. Enfatizan los factores psicológicos o cognitivos y el proceso de
evaluación.
3.  El estrés es un fenómeno complejo que implica estímulos, respuestas y procesos psicológicos que median entre ambos. Supone un estado del organismo caracterizado por el sobreesfuerzo. Es un proceso dinámico que involucra
diferentes variables que funcionan a diferentes niveles e interaccionan entre sí: agentes internos y externos, procesos de evaluación cognitiva, estrategias de afrontamiento, respuestas psicológicas y fisiológicas (reacción de estrés),
variables moduladoras asociadas a elementos predisposicionales (tipo personalidad) y elementos demográficos (sexo, edad) (Sandín,1994).
Factores causales del estres
Desde la aproximación conocida como “Enfoque de los sucesos vitales” y desde una perspectiva multidisciplinar (bio-psico-social), cuyo objetivo es  investigar las relaciones entre estrés y enfermedad y analizar las situaciones estresantes,
se ha puesto de manifiesto la distinción entre varias fuentes de estrés; sucesos extraordinarios, sucesos menores, situaciones crónicas y estilos de vida.
1. Sucesos vitales intensos y extraordinarios.
Los sucesos vitales son definidos como experiencias objetivas que alteran o amenazan con alterar las actividades usuales del individuo causando un reajuste sustancial en la conducta del mismo (Sandín y Chorot, en prensa; Thoits, 1983).
Siguiendo esta línea se producen situaciones estresantes como resultado de la aparición de cambios importantes como tener un hijo, perder el empleo, etc. Estos acontecimientos exigen al sujeto un esfuerzo de adaptación intenso, que conlleva respuestas de estrés.
2. Sucesos menores (estrés diario).
Lazarus et al. ((1984) consideran que los acontecimientos estresantes diarios producen más respuestas de estrés y efectos negativos, psicológicos y biológicos más importantes de lo que puedan generar acontecimientos extraordinarios y poco frecuentes. Son sucesos más frecuentes, de ocurrencia diaria o casi diaria y más próximos temporalmente al individuo. Pertenecen a este tipo de sucesos las disputas familiares, los atascos de tráfico y los problemas económicos.
Sugieren estos autores que tanto el estrés menor como las satisfacciones que caracterizan la vida cotidiana poseen mayor significado para la salud que los sucesos mayores o vitales.
3. Situaciones de tensión crónica mantenida.
Son situaciones capaces de generar estrés que se mantienen durante largos periodos de tiempo, como una enfermedad prolongada, una mala relación con la pareja durante varios años, etc.
4.  Estilos de vida.
El tipo de profesión, las aficiones, la frecuencia de contactos sociales, etc. van a determinar en gran medida las demandas a que las personas se verán sometidas, facilitando en mayor o menor grado las situaciones de estrés.

Caracteristicas de las situaciones de estres

Aunque un acontecimiento solo será estresor si el individuo lo percibe como tal, se pueden señalar algunas características que comúnmente se suelen presentar y que contribuirán en hacer “estresante” una situación:
El cambio o novedad en la situación supone la aparición de nuevas demandas a las que el individuo se tiene que adaptar. Un cambio en la situación habitual puede convertirse en estresante o en amenaza.
La falta de información e incertidumbre. Si se produce un cambio en la situación y no tenemos información alguna acerca de qué se nos demanda o qué sucederá, puede ocurrir que esta incertidumbre provoque respuestas de estrés. La sensación de incertidumbre e indefensión es estresante.
La predecibilidad se refiere a la posibilidad de anticipar o predecir lo que puede ocurrir . Cuanto menos predecible sea una situación mayor grado de estrés originará.
La ambigüedad de la situación de estrés, es decir,  si la información para evaluar una situación no es clara, específica o concreta admite interpretación. Lo mismo ocurre si la información es excesiva o deficitaria. A mayor ambigüedad
de la situación, corresponde más estrés.
La inminencia es el intervalo de tiempo que transcurre desde que se predice un acontecimiento hasta que realmente ocurre. Cuanto más inminente sea un acontecimiento más intensamente es valorado como estresante.
La duración de la situación de estrés, esto es,  cuanto más duradera es ésta, mayores serán las consecuencias negativas para la persona.
Las alteraciones en las condiciones biológicas del organismo que implican desde el consumo de sustancias nocivas (por ejemplo, excitantes) hasta la exposición a condiciones ambientales estresantes (como el ruido intenso).
La intensidad del estresor, es decir, a mayor severidad o intensidad del estimulo estresor, mayor será la respuesta de estrés.

Caracteristicas personales y diferencias individuales.

Las actuales concepciones del estrés resaltan la percepción de los estresores como factor clave en el desencadenamiento del proceso. La valoración que hace el individuo del estresor dependerá de variables personales, de su estilo de
afrontamiento, de los resultados y consecuencias que la situación tiene para el individuo (Peiró, 1993).
Los efectos, sintomatología y consecuencias del estrés son diferentes según los distintos sujetos. Existen diferencias en los rasgos de personalidad (tipo A, tipo B, neuroticismo-extraversión), en las respuestas fisiológicas, en los patrones de conductas y en los estilos de afrontamiento o coping. En el proceso de estrés, estas características individuales van a interactuar con los factores ambientales de forma dinámica.
Payne (1988) señaló algunas de las características individuales más importantes implicadas en el proceso de estrés y las agrupó en tres categorías: genéticas (constitución física, reactividad, sexo e inteligencia), adquiridas (clase social, edad y educación) y disposicionales (personalidad tipo A, extraversión-introversión, personalidad resistente, estilos de afrontamiento, etc.).
Ivancevich y Marreson (1987) diferenciaron las variables biológicas y demográficas de las cognitivas y afectivas (nivel de necesidad, autoestima, tolerancia a la ambigüedad, locus de control y tipo de personalidad). Estas diferencias se basan en que la primeras modulan la relación percibida de estrés
y sus consecuencias, mientras que las segundas actúan como moduladores entre los estresores y el estrés percibido y entre este último y las consecuencias (Peiró, 1993).
El estudio de las características individuales tiene su importancia por el hecho de que éstas determinarán en mayor o menor grado la vulnerabilidad de los estresores y repercutirán al mismo tiempo en la calidad de vida y en las
consecuencias para la salud física y emocional. En este sentido, han sido muy estudiados los riesgos de sufrir accidentes laborales y enfermedades cardiovasculares en relación con el tipo de puesto de trabajo. Así los trabajadores de “cuello blanco” (altos cargos, directivos, yuppies) presentan
mayor vulnerabilidad a sufrir trastornos cardiovasculares mientras que los de “mono azul“ (obreros en general) lo son a sufrir accidentes laborales.
La característica personal más estudiada ha sido el Patrón o estilo conductual tipo A. Fue identificado por Friedman y Rosenman (1959), quienes encontraron características comunes de conducta en las personas con enfermedades coronarias y que son consideradas consecuencias del estrés. Entre las características atribuidas al patrón tipo A destacan entre otras la competitividad, la impaciencia, el habla rápida y recortada y elcompromiso excesivo con el trabajo.
Este patrón es opuesto al tipo B. Los sujetos pertenecientes a este tipo suelen ser definidos como relajados y acomodaticios, exentos por tanto de sufrir estrés.
Los rasgos extraversión y neuroticismo también han sido estudiados en relación con el estrés. Ambos parecen estar implicados y favorecer la percepción de los estímulos como más amenazantes y ansiógenos. Los sujetos que presentan el rasgo neuroticismo parecen estar más predispuestos al estrés y a la ansiedad así como a sufrir desarreglos somáticos (jaquecas, insomnio, dolor de espalda, trastornos digestivos, etc.).
Una característica personal estudiada y que actúa como modulador o reductor del estrés es la personalidad resistente (hardy personality). Según Kobasa (1982) se trataba de un estilo de personalidad que es fuente de resistencia al estrés, una constelación de tres atributos; compromiso (tendencia a implicarse en las distintas situaciones de la vida), control (influencia activa de la persona en los distintos acontecimientos y sucesos) y reto (búsqueda de cambios,
experiencias nuevas, ver la situación estresante como reto y no como amenaza).
Estos atributos van a permitir unas estrategias de afrontamiento o de coping eficaces.
Otra característica personal estudiada ha sido el locus de control, que actúa también como moduladora de los efectos del estrés. Es una característica relativamente estable (Rotter, 1966) y se refiere a las creencias de que los eventos de la vida son controlados por las propias acciones (locus interno) o
por acontecimientos externos (locus externo). Los sujetos con locus interno asumen que las decisiones, las acciones y los esfuerzos individuales influirán en las consecuencias, lo que provocará expectativas de afrontamiento para enfrentarse al problema de un modo más eficaz que los locus externos, que creen que la suerte, el azar y el destino les determina. Estos últimos sujetos son más propensos a la indefensión y al desamparo.

Otros aspectos implicados en la respuesta de estres

Otros aspectos implicados en la respuesta de estrés han sido las respuestas fisiológicas y las respuestas motoras o conductuales.
1- Respuestas fisiológicas
Actualmente existe evidencia suficiente de que mecanismos neurales y endocrinos están implicados en la respuesta de estrés (Everly, 1989). Distinguió tres ejes diferentes de actuación en la respuesta de estrés; el eje neural, endocrino y
neuroendocrino. El primero se activaría de forma inmediata a través del sistema nervioso autónomo (elevación del ritmo cardíaco, aumento de la respiración, sudoración etc.) a través de su rama simpática y del sistema somático, encargado
de regular la tensión muscular. Esta activación no suele provocar trastornos psicofisiológicos .
El eje neuroendocrino es más lento en su activación y necesita unas condiciones de estrés más mantenidas e implica su disparo la activación de las glándulas suprarrenales. El sistema cardiovascular es el más afectado. Este eje está
relacionado con la puesta en marcha de conductas motoras de afrontamiento y el que se active o no dependerá de como la persona perciba la situación (evaluación primaria) y de su capacidad para hacerle frente (evaluación secundaria). Si el
sujeto percibiera la situación como inevitable, se activaría el siguiente eje, el eje endocrino. Este es más lento, sus efectos son más duraderos y necesita de una situación de estrés más mantenida. Sus efectos están relacionados con la indefensión, pasividad, y depresión ya que uno de los órganos aquí activados es el cerebro, siendo su efecto mucho más generalizado. Las principales hormonas implicadas en el eje endocrino son el ACTH, las hormonas del crecimiento, los
opiáceos endógenos y las hormonas tiroideas.
2- Conductas motoras implicadas en la respuesta de estrés
Las respuestas motoras básicas ante situaciones de estrés pueden ser ataque, escape o huida, pasividad o indefensión. El tipo de conducta utilizada determina la forma de activación del organismo. Así el ataque supone una elevada activación fisiológica con una importante elevación de recursos.

Estrés y trastornos psicofisiologicos
El estrés puede tener innumerables consecuencias en nuestro organismo, en nuestra salud en general y en nuestra conducta o respuesta en particular, tanto a nivel fisiológico, cognitivo o motor. A nivel fisiológico puede provocar los denominados trastornos psicofisiológicos. El desarrollo de éstos dependerá en parte de las respuestas fisiológicas activadas, de los órganos implicados así como de variables tan diferentes como las señaladas por Sandín en el apartado anterior.
Si la respuesta de estrés provoca una activación fisiológica de forma muy frecuente, duradera o intensa, puede ocurrir que los órganos afectados se desgasten sin que les de tiempo a recuperarse de él y como consecuencia se produzca el agotamiento de recursos y la aparición de algún trastorno
psicofisiológico.Pueden ser varios o uno sólo el órgano afectado, pero cuando es le cerebro el trastorno es más generalizado. En la tabla siguiente aparecen los principales trastornos psicofisiológicos recogidos por Labrador (1993).

Principales trastornos psicofisiológicos (Labrador,1993)
Trastornos cardiovasculares:                                     Hipertensión
esencial

Enfermedad coronaria

Taquicardia

Arritmias cardíacas

Enfermedad de Rainaud

Cefaleas migrañosas
Trastornos respiratorios                                            Asma
bronquial

Síndrome de hiperventilación

Alteraciones respiratorias

Alergias
Trastornos gastrointestinales                                    Ulcera péptica

Dispepsia funcional

Síndrome de colon irritable

Colitis ulcerosa
Trastornos musculares                                              Tics,
temblores y contracturas

Alteraciones de reflejos musculares

Lumbajias

Cefaleas tensionales
Trastornos dermatológicos                                        Prurito

Eccemas

Acné

Psoriasis
Trastornos sexuales                                                   Impotencia

Eyaculación precoz

Coito doloroso

Vaginismo

Disminución del deseo
Trastornos endocrinos
Hipertiroidismo

Hipotiroidismo

Síndrome de Cushing
Trastornos inmunológicos                                         Inhibición del sistema inmunológico

Condiciones que modulan el efecto del estres

De las diferentes aportaciones que se realizado se pueden clasificar las siguientes condiciones que amortiguan el efcto del estrés.

1. Condiciones Ambientales
• Apoyo Social
Se ha publicado recientemente abundante evidencia que relaciona el apoyo social con la salud física y psicológica y se ha señalado que favorece la salud bien porque se relaciona negativamente con el comienzo de enfermedades o bien porque facilita la recuperación de pacientes con algún tipo de trastorno (Adler y Matthews, 1994). Esto ha dado origen a dos hipótesis la de acción amortiguadora y la hipótesis de efectos directos.
Según la hipótesis de acción amortiguadora, el apoyo social actúa protegiendo al individuo durante los momentos de estrés potenciando la adaptación del sujeto, por ejemplo, mediante la facilitación y mejora de conductas de
afrontamiento. El apoyo social puede reducir el impacto del estrés de tres formas, eliminando o reduciendo el propio estresor, reforzando la capacidad del individuo para hacer frente al estresoro bien atenuando la experiencia del
estrés una vez que este se ha puesto en marcha.
La hipótesis de los efectos directos presupone que el apoyo social ejerce efectos positivos sobre la salud y que el hecho de estar integrado en un grupo (redes sociales, grupo de amigos, familia, la pertenencia a clubs) facilita experiencias individuales positivas como la autoestima, afecto positivo, control sobre el medio. Estas experiencias protegen al sujeto de trastornos físicos y emocionales a través de mecanismos psicobiològicos, por ejemplo mejorando el funcionamiento inmunológico (Sandín, 1994). Actualmente ha sido más ampliamente probada hipótesis de acción amortiguadora y se puede decir que los recursos sociales en el momento de experimentar la situación estresante reduce los efectos nocivos de ésta.
• Situaciones de caracter positivo
Se refiere a situaciones que acontecen en la vida diaria  que son de fácil acceso y que por razones de tiempo, sobrecargas, etc no nos permitimos disfrutar. Nos refirimos a actividades de ocio y tiempo libre tan sencillas como: pasear, descansar, oir buenas noticias, recibir sesiones de masaje, ir al teatro, etc. Todas estas situaciones modularian la respuesta de estres
(Labrador, 1993).
• Recursos utilitarios
El dinero, el acceso a información, acceso a los servicios sociales y a programas de entrenamiento, van a facilitar la resolución de una situación estresante.

2. Condiciones fisiológicas
Cuantos más recursos físicos u orgánico tenga el individuo mayor resistencia al estrés tendrá y cuanto menos recursos, peores efectos tendrá el estrés sobre él.
Se ha dicho que existe cierta predisposición biológica o estereotipia de respuesta que puede o bien facilitar las consecuencias nocivas de estrés o bien protegerlas.

3. Habitos conductuales sanos
Nos referimos con ésto, a los hábitos sanos de conducta. Una dieta equilibrada, no fumar ni beber en exceso y no consumir excitantes ni fármacos psicoactivos mejoraría nuestro estado de salud y sistema inmunológico al mismo tiempo que
modularía la respuesta de estrés.
También se ha apuntado, la importancia del ejercicio físico. Este moviliza el organismo mejorando su funcionamiento y la capacidad física  a nivel de los sistemas circulatorio, muscular y respiratorio.
Se ha comprobado que en estados de estrés movilizan recursos orgánicos como ácidos grasos, colesterol, glucógeno que rara vez se van a utilizar ya que la vida moderna no exige respuestas físicas intensas. Estos recursos movilizados y
no utilizados pueden llegar a depositarse en el sistema vascular tapizando paredes y vasos, disminuyendo así el paso de la sangre dando lugar a un aumento de la presión arterial, hipertensión y propensión a infartos. Con el ejercicio
físico podemos utilizar y consumir estos recursos movilizados por la respuesta de estrés antes de ser depositadas e impedir deterioros en el sistema cardiovascular. Los ejercicios recomendables son los aeróbicos como correr, montar en bicicleta, nadar, practicodos tres o cuatro días semanales, unos treinta, cuarenta minutos y de una intensidad moderada (Labrador, 1993).

4. Aspectos cognitivos
Existen diferencias entre los individuos en su modo de evaluar las situaciones estresantes,  unos lo hacen centrándose en las demandas de la situación (sujetos autoeficaces;  analizan cómo manejar la situación, se centran en el problema),
otros lo hacen en sí mismo (sujetos autoreferentes; se preocupa cómo les afecta la situación, se centran en la emoción) y otro en cambio lo hacen negando el problema o las demandas del medio (sujetos negativistas). Los sujetos
autoeficaces llevaría mucho mejor que los anteriores la situación estresante (Labrador, 1993).
El optimismo es otra característica personal que amortigua el efecto del estrés sobre el sujeto. Las personas optimistas seleccionarían estrategias de enfrentamiento centrándose en el problema, buscarían aspectos positivos de la situación desdramatizándola, viéndola como reto y no como amenaza.
La sensación de control, el locus de control interno, comentado anteriormente, modularía los efectos del estrés. Creer que podemos manejar la situación y que ésta depende mucho de nuestros esfuerzos, estrategias y habilidades nos ayudará a salir ilesos de ella. Los experimentos de indefensión aprendida han demostrado cómo ratas sometidas a descargas inevitables y de las que no se puede escapar adolecen de úlceras y tumores (Belloch, Sandín y Ramos, 1995).

CONSIDERACIONES FINALES

De  lo expresado a lo largo del presente artículo podemos concluir que el estrés puede ser beneficioso para la salud en condiciones de moderada intensidad, frecuencia y duración y que la respuesta de estrés no es en si misma nociva.
Estrés es una reacción adaptativa que pone a disposición del individuo una gran cantidad de recursos excepcionales. Es más, las mejores realizaciones del hombre y los momentos más apasionantes de su vida se producen en unas condiciones
extraordinarias en las que existen ciertas demandas a las que las personas responden de forma rápida e intensa. Pero ocurre que cuando la respuesta de estrés es excesivamente frecuente, intensa o duradera pueden aparecer consecuencias negativas, ya que el organismo no es capaz de mantener un ritmo de
activación elevado durante mucho tiempo y si se mantiene más allá del límite se producirán serios deterioros a diferentes niveles, destacando los trastornos psicofisiológicos o psicosomáticos (Labrador,1993).
Hay dos cuestiones importantes que, a veces, han provocado confusión y desacuerdo. La primera es que el estrés no causa los problemas sino que es el efecto de los mismos, es decir, se confunde a veces estrés con los factores desencadenantes o estresores. La segunda cuestión tiene que ver con la
diferenciación entre estrés y ansiedad. La ansiedad es un trastorno, no es sinónimo de estrés sino una consecuencia de éste y ambos tienen en común la excesiva activación que se da a nivel de la respuesta fisiológica.
Los diferentes marcos de investigación han puesto de manifiesto la importante contribución que éstos estudios pueden tener en el control y la prevención de sus consecuencias.
El estrés vive con nosotros, hemos de acogerlo, tomar lo bueno de él y controlar su cara negativa, aprendiendo habilidades, estrategias de afrontamiento y de solución de problemas y por ello será todo un reto asumir un modelo activo de salud, es decir, entender la salud como algo a desarrollar y mejorar activamente, siendo nosotros mismos los responsables de actuar para mejorar nuestras condiciones físicas, psicológicas y prevenir posibles deterioros.
Nuestras formas de comportamiento van a condicionar que surjan o no problemas de salud.
Modifiquemos pues nuestro estilo de vida, hábitos y patrones de conducta en este sentido, aún estamos a tiempo.

BIBLIOGRAFÍA.
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29/07/14

Estudio sobre la escala de estilos y estrategias de afrontamiento

 

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29/07/14

Porque nos deprimimos en inviero?

http://puntoedu.pucp.edu.pe/noticias/trastorno-afectivo-estacional/

 



29/07/14

Artículo sobre educación moral en las escuelas brasileñas

Felizmente el portugués se entiende. Y lo que ocurre en las escuelas brasileras se parece mucho a lo que pasa en las nuestras.

Aquí les dejo un recién salidito artículo acerca de como los educadores se representan la manera de hacer educación moral y los objetivos que esta debe asumir. Se llama : Os fins e meios da Educação Moral nas escolas brasileiras: representações de educadores. Es de Maria Suzana de Stefano Menin,  Alessandra de Morais-Shimizu, Patrícia Unger R. Bataglia y Raul A. Martins. Se lee aquí.





Últimos artículos personales
29/07/14

Desolación, por Gabriela Mistral

La desolación es una experiencia humana que trae en sí misma su opuesto, la consolación. Este bello poema de Gabriela Mistral, nos lleva a poetizar esa tensión: desolación frente a consolación.   


"La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera.
La tierra a la que vine no tiene primavera:
tiene su noche larga que cual madre me esconde.

El viento hace a mi casa su ronda de sollozos
y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito.
Y en la llanura blanca, de horizonte infinito,
miro morir intensos ocasos dolorosos.

¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido
si más lejos que ella sólo fueron los muertos?
¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto
crecer entre sus brazos y los brazos queridos!

Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto
vienen de tierras donde no están los que son míos;
y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos,
sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos.

Y la interrogación que sube a mi garganta
al mirarlos pasar, me desciende, vencida:
hablan extrañas lenguas y no la conmovida
lengua que en tierras de oro mi vieja madre canta.

Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa;
miro crecer la niebla como el agonizante,
y por no enloquecer no encuentro los instantes,
porque la "noche larga" ahora tan solo empieza.

Miro el llano extasiado y recojo su duelo,
que vine para ver los paisajes mortales.
La nieve es el semblante que asoma a mis cristales;
¡siempre será su altura bajando de los cielos!

Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada
de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa;
siempre, como el destino que ni mengua ni pasa,
descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.".



29/07/14

FIESTAS PATRIAS 2014: CINCO CURIOSIDADES SOBRE LA HISTORIA DEL PERÚ

notas

Celebramos la identidad peruana estas Fiestas Patrias compartiendo algunos datos curiosos sobre el Perú.

A continuación, cinco cosas que quizá no sabías sobre nuestro país:

lamudi infografia historia peru curiosidades fiestas patrias

Infografía: http://www.lamudi.com.pe/



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29/07/14
29/07/14

Valoraciones: de Neruda a Gómez Jattin/ Joaquín Mattos Omar

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Uno de los hechos curiosos que nos ofrece la literatura es el relativo a los cambios que, para bien o para mal, va experimentando la valoración de los autores, de las obras, en el curso del tiempo. Desde hace ya varios años leo y oigo decir que la poesía de Neruda envejece cada vez peor. Uno de los que lo dicen es el poeta y crítico peruano Pedro Granados (Lima, 1955), que estuvo de visita en Barranquilla la semana pasada, haciendo parte del grupo de invitados al VII Festival de Poesía PoeMaRío, y con quien sostuve una charla ante un atento público que se congregó al aire libre en la Plaza de la Paz. Granados es un escritor serio, como se puede comprobar al repasar, siquiera a simple vista, sus libros (poesía, ensayo, narrativa), y posee, además, por si ello hiciera falta, una sólida formación académica, con maestría y doctorado en universidades de EE.UU. Tiene fama de expresar sin tapujos sus gustos y juicios estéticos, ya que, como él mismo escribe, “una cosa es el arte del refrenamiento y otra, muy distinta, la auto-represión”. Pues así, sin la menor auto-represión, Pedro Granados nos dijo que –lo voy a poner en estos términos– en las últimas pruebas de control de calidad que se le han practicado, la mayor parte de la faraónica obra de Neruda ha recibido ya el sello de “rechazada” y que sólo 30 (sólo el 30% o 30 poemas, no recuerdo bien) ha salido indemne de esa revaluación. Yo me acordé de “Tango del viudo”, de “Walking Around”, de “Débil del alba” e, incluso, de algunos de los “Veinte poemas de amor…”, que deben de estar entre los supervivientes, y dije que de todos modos bastaban para que Neruda siguiera siendo estimado como uno de los mejores poetas de la lengua española. Granados calló, en aparente señal de aceptación. Preferí alejarme de la estatua del chileno, antes de que mi interlocutor acabara de demolerla por completo, y lo conduje a un predio más familiar: Raúl Gómez Jattin. Resulta que Granados había dicho dos días antes, la noche inaugural del evento, que él hacía parte de la literatura colombiana, pues había intervenido un libro de uno de sus más grandes poetas del siglo XX. Le pedí que aclarara el asunto. Entonces contó un episodio que ya está documentado, pero que ni yo ni, creo, nadie del auditorio sabía. En 1993, después de haber participado en el Festival de Poesía de Medellín, viajó a la Costa Caribe; en Cartagena, se reencontró con la pintora Bibiana Vélez, a quién había conocido, junto con Gómez Jattin, en el Festival de Medellín. Bibiana quería publicar un libro inédito de éste, que se había quedado en Medellín, y le pidió un concepto editorial a Granados. Entonces él hizo una mínima labor de edición del manuscrito: corrigió errores ortográficos y mecanográficos, quitó un verso aquí, limó una imagen allá. Y en el orgullo que no ocultaba de haber dejado su huella en Esplendor de la mariposa se hacía más claro su gran aprecio por la poesía del cereteano.



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27/07/14

CANCION DEDICADA AL LIBERTADOR SIMON BOLIVAR

notas
Por Fiestas Patrias, La Voz del Edén presenta su más reciente producción dedicada al Gran Libertador Simón Bolívar.


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