INDUSTRIA TEXTIL. SOBRE EL DISEÑO, LAS MARCAS, LA EXPORTACIÓN E IMPORTACIÓN EN EL MERCADO PERUANO

 

Desde hace una década, el Perú ha tenido un crecimiento económico importante que se ha visto reflejado en el crecimiento de diversos sectores de la industria, tales como la construcción, la pesca, minería, entre otros. El campo de la industria textil no ha sido la excepción, sin embargo, no hemos visto un crecimiento verdaderamente importante para nuestros empresarios y productores textiles, las principales marcas peruanas de ropa no pueden competir con otras marcas internacionales y los diseños de exportación han calado más en mercados extranjeros que en el mismo mercado nacional, evidenciando que aún queda un camino por construir marcas fuertes y verdaderamente significativas que representen al Perú, y que puedan identificar a nuestros principales productos.

Hemos escuchado que la mejor calidad de tela se produce y vende a nivel nacional e internacional, de esta manera tenemos una gran variedad de materias primas, las cuales han sido utilizadas por nuestros empresarios textiles para poner la industria en la palestra del mundo; sin embargo, el fenómeno de “China”, su extensión, crecimiento, mano de obra barata, cantidad y producción, ha sido un rival durísimo, que los empresarios nacionales no han podido superar. La pregunta es: ¿cómo hacerlo? Quizá el enfoque no esté en competir por cantidades, precios o calidades de los productos, sino por el contrario, competir en un sector donde China no puede vencer: el prestigio de sus marcas y el diseño de modas.

El productor y empresario peruano tiene todo el potencial para crecer, no solo cuenta con los recursos y materias primas propias de nuestro país, sino también con un prestigio ganado en los mercados internacionales, que por ejemplo, aprecian muchísimo el algodón peruano o la tela proveniente del pelaje vicuña; a esto debemos sumarle que los diseños nacionales poco a poco se han ido colocando en los grandes murales de la moda, destacando por su variedad de colores, figuras geométricas y curvilíneas y aspectos ancestrales, que evidencian nuestra riqueza cultural; pero si algo falla, es la marca para todos estos productos. Hagamos un ejercicio rápido: pensemos que marca peruana es reconocida solo a nivel nacional y compite con otras grandes marcas internacionales, estoy seguro que nuestra respuesta no tendrá más de dos ejemplos. ¿A qué se debe?

En primer lugar, el peruano se ha acostumbrado a producir, pero no a posicionar sus productos. Existe una gran variedad de empresas textiles que realizan todo el trabajo y venden sus productos al extranjero, donde las grandes marcas internacionales les colocan la etiqueta de un “cocodrilo”, el nombre de una “mujer” o “palabras unidas” y el producto tiene un valor elevadísimo. Por supuesto, los mayores ingresos no se los llevan nuestros productores nacionales, sino aquellos capitales extranjeros.

En segundo lugar, debemos mencionar que recién estamos saliendo de una “cultura chicha”, el peruano está acostumbrado a copiar y a copiar bien, a “piratear” marcas y vender productos “bamba” que son idénticos a sus versiones originales, para esta producción hay un gran número de clientes y un mercado extendido. Lo que no se dan cuenta, es que el polo que te venden es el mismo que aquel original que cuenta con una marca de prestigio, de la misma calidad, con los mismos productos, incluso, muchos de ellos se hacen en nuestro país.

En tercer lugar, un alineamiento a lo extranjero impide que nuestros empresarios crezcan, posicionen y vendan sus propias marcas. Como siempre les digo a mis alumnos en clase: una marca “Pachacutec” suena fenomenal, pero en nuestro mercado peligraría sus ventas y su existencia. Hay una tendencia a comprar lo extranjero (quizá por muchas razones, entre ella la moda) que comprar lo nuestro.

En Cuarto lugar, una cultura de consumo aún en desarrollo. El consumidor peruano compra barato, más que calidad compra lo que esté al alcance de sus bolsillos, inclusive si es peligroso para su salud o seguridad, prefieren comprar más productos accesibles que pocos de mayor calidad y costo. Esto se debe a que nunca ha habido por parte del Estado una correcta promoción de una cultura de consumo que conduzca a nuestros ciudadanos a tomar decisiones de manera responsable, informada, leyendo etiquetas, siendo diligentes con lo que buscan y revisando antecedentes sobre a quién le compran.

En los últimos años, el INDECOPI en aplicación de la Política Nacional de protección al Consumidor, ha venido sosteniendo y promoviendo programas de educación e información al consumidor, a todos los niveles, desde la escuela hasta los adultos, que, sin duda alguna, han cumplido con reducir la brecha en educación que existe en los consumidores del país; sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer.

La tarea está en conjugar a nuestros consumidores con nuestros empresarios textiles, y creo que un punto de engranaje importante son los diseñadores, diseñadores de moda, de ropa, de marcas, ellos cumplirán un papel fundamental en trasladar las necesidades de un público cautivo – que cada vez compra más informado y lo que le gusta- con la producción de prendas nacionales; a su vez, las marcas deberán afianzarse en nuestro mercado, comenzando por la cuna: el emporio de Gamarra, donde con la próxima apertura de un gran Mall Plaza, nuestras marcas tendrán el gran reto de competir con marcas extranjeras en el mismo espacio geográfico y con el mismo público cliente. Tenemos que construir un proceso de exportación de marcas nacionales, sin descuidar nuestro mercado nacional, que debe ser el primer lugar donde posicionemos más marcas peruanas para toda clase de prendas de vestir.

Retomamos la pregunta ¿cómo competimos con los productos chinos, que son más baratos? A todos los factores expuestos en el párrafo anterior, tenemos que sumarle dos: a. aprovechar el tiempo de colocación de productos, toda vez que para que lotes de prendas de vestir de China ingresen al mercado peruano, el promedio de duración es de 05 meses desde el pedido, mientras que el productor nacional puede ingresar sus productos al mercado en 02 meses, tiempo más que suficiente para comenzar a sacar ventaja de las nuevas modas, diseños y tendencias; y, b. ganar en calidad, está comprobado que la calidad del producto peruano es superior a la del producto importado de China, los consumidores, pero no todos, la publicidad tiene que ir dirigida a enfatizar la calidad del producto peruano, tenemos que asegurarnos que todos lo sepan, y en su defecto, que todos prefieran calidad sobre precio.

Finalmente, los empresarios y productores tienen que crear imágenes y motivaciones nuevas para todos los consumidores, acostumbrarnos a lo nuestro, a trabajar, producir y vender sobre la base de nuestra sociedad, nuestra riqueza cultural y diversidad histórica; que el factor de innovación tenga un efecto inmediato en la mente de los clientes, ¿ por qué no enfatizar en marcas diseñadas a partir de las líneas de nazca – como por ejemplo la marca de PromPerú o la misma marca Perú – o, diseños alternativos con el fondo postal de Machu Picchu, un Lanzón monolítico o un Tumi estilizado? sin duda alguna, tendría mucha repercusión y originalidad, por lo que representan estas figuras para todos los peruanos. Estas marcas nos pondrían en la palestra de la moda, compitiendo con las mejores marcas extranjeras, pero también, reivindicando nuestra cultura ancestral, otorgándole una plusvalía muy reconocida en las grandes pasarelas de moda y diseño. Un punto a favor de los empresarios y productores. Un punto a favor de todos los consumidores. Un punto a favor para nuestro Perú.

 

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