UNA MIRADA CRÍTICA FRENTE A LAS MALAS PRACTICAS EMPRESARIALES EN EL MERCADO. REFLEXIONANDO A LA LUZ DEL INCENDIO EN LAS MALVINAS ( PARTE II)

 

Madurando el concepto de gestión empresarial

Desde hace un buen tiempo he comentado en esta plataforma el gran dilema que existe entre el derecho y la ética, o entre la ley y la ética, y que se nos ha formado fundamentalmente para cumplir la Ley, en el entendido de que la Ley es una norma de cumplimiento obligatorio, que tiene una sanción legal y la ética tiene una sanción moral, y que esta última es de cumplimiento potestativo, cuando todos sabemos que en esencia el derecho mismo tiene un ADN ético, y la ley en el fondo contiene un mandato con un sentido ético.
Hay que madurar el concepto de la gestión de las empresas, hay que ir hacia una gestión responsable y sostenible, gestión con responsabilidad empresarial, que se trabaje con educación valores y responsabilidad.
Las empresas evidentemente tienen una responsabilidad económica en el mercado, así como jurídica, legal, filantrópica y ética ( que es la más importante) ; de esta manera, nos queda repensar el rol de la ética en nuestros días y no solamente es un rol rentista, para generar riqueza, sino también para cumplir la ley.
No hay empresa sana en una sociedad enferma; y para que exista una empresa sana, los actores también tienen que ser sanos, esta es la iusfilosofía que subyace en toda empresa.
Hoy por hoy hay que ver las nuevas variables estructurales de toda empresa, hacia donde va, hacia donde marcha, que cosa quiere. Esto es importante.
Hay estudios como el de la Universidad del Pacífico donde se han encuestado varias empresas en el Perú, donde todas han contestado que la responsabilidad primero es económica y legal y al final dejan la responsabilidad ética, es decir que, para algunas empresas, no es una responsabilidad típica.
Debemos de recomponer esta visión de las empresas, para que podamos nosotros tener un mejor mercado y una mejorar sociedad.
Esto no queda simplemente aquí, sino que hay que tener en cuenta el rol que cumple la sociedad civil. Siempre hablamos de la sociedad civil y los actores civiles, pero una sociedad civil como la nuestra es una sin voz en el mercado ¿por qué? Porque no exigimos, porque el público es poco educado, entonces no avanzamos.
Hay medios de comunicación que también son pocos responsables.
Todo ello no suma a lo que queremos como sociedad, no hay un sentido y horizonte ético, no se preocupan por cumplir la ley, solo se preocupan por generar resultados económicos; hay un desinterés por las instituciones del Estado, hay un desinterés por el principio de autoridad, desinterés de cumplir la norma y actuar dentro del marco de la legalidad e institucionalidad.
Las empresas no solamente deben cumplir aquello que es indispensable para ganar económicamente, sino que tiene cumplir una serie de prestaciones que no están señaladas en la norma, pero que la razonabilidad y el sentido común dicen que tienen que ser cumplidas, esto genera competitividad y está ultima debe estar asociada a sostenibilidad en el largo plazo, para ofrecer a la sociedad un valor superior, las empresas tienen que ofrecer un valor superior a la sociedad.
Pero los códigos de ética empresarial son en el fondo reglas de conducta cuyo cumplimiento es potestativo, es decir propio de las llamadas normas soft law, sin fuerza vinculante y obligatoria, y que se dan dentro de un contexto de buenas prácticas y de responsabilidad social, por ello debe aterrizarse en normas de conducta empresarial más concretas que comprometan la actuación correcta de parte de los inversionistas. No obstante, estas reglas éticas planteadas a las empresas, son necesarias además, normas de control estatal que evidencie una actuación real y concreta del Estado y defensa civil para crear mecanismos de control exante y expost y en este contexto, es inadmisible que una autoridad sea del nivel que sea, justifique su inacción, tratando de escudarse en interpretaciones restrictivas de la ley o expresando el clásico estribillo: No tenemos presupuesto, no es nuestra competencia, la ley no nos faculta, eso lo hizo la gestión anterior, etc. No se puede renunciar y abdicar de una facultad que es intrínseca a las funciones de una entidad gubernamental encargada de velar por la seguridad en el trabajo, la defensa civil, la seguridad interna, la salud, la educación, etc.
Siempre he dicho en varios de los artículos que he comentado, que filosofía es como la gente piensa y cultura como la gente se conduce, entonces, tenemos que encontrar una nueva forma de como conducirnos en sociedad, si queremos evitar terribles situaciones como el incendio acontecido en las Malvinas.
¿Qué hay que hacer? Trabajar como facilitadores sociales, impulsadores de políticas, hay que hacer un pacto de integridad entre la sociedad las empresas y las propias autoridades, pero no un pacto que quede en el papel, sino un pacto que signifique cumplimiento, signifique promoción y desarrollo de una cultura de integridad, donde la acción social dinámica es muy importante.
Necesitamos mucha transparencia, necesitamos un cambio de chip que articule los intereses de la sociedad para ser capaces de empujar la barrera del crecimiento económico más allá de la norma, y más allá de la Ley, y tener en cuenta el tejido social que tenemos como peruanos.
Cabe señalar, que cuando se conversa con algunos empresarios e incluso algunos funcionarios entienden que ellos trabajan para los accionistas, sin embargo, deben entender que también trabajan para la sociedad. Un empleado trabaja para la empresa y para el inversionista, pero también trabaja para la sociedad, por eso es que necesita de un entorno ético para poder producir, para poder sumar, necesita integridad en los Códigos éticos y el pacto ético que tiene que tener una empresa con la misma sociedad, porque eso nos da solidez como tal.

Continuará….

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