Retoma fuerza el “Camino Sinodal” alemán: laicos para supervisar obispos

9:00 a.m. | 20 feb 21 (RNS/VN).- Después de superar algunos escollos de procedimiento y de disputas con el Vaticano, la pandemia ralentizó los trabajos del llamado “Camino Sinodal” en Alemania, proceso asambleario de dos años impulsado por el episcopado, con la participación (voz y voto) del Comité Central de Laicos. De todos modos, con el trabajo avanzado ya hay borradores de propuestas, por ejemplo, uno dedicado a la gestión de poderes en la Iglesia, con una participación más activa de laicos junto al clero. En los borradores también se aborda un mayor rol de la mujer en todos los ámbitos de la Iglesia y una participación más abierta en la elección de obispos.

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En el proceso sinodal que está viviendo Alemania, los laicos no son unos meros invitados de piedra sino que participan con voz y voto, y lo hacen a través del Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK, por sus siglas en alemán). El ZdK cuenta con 230 miembros: un 40% provienen de asociaciones y organizaciones católicas, y otro 40%, de los consejos de las diócesis. Ambos grupos, movimientos y diócesis, eligen cada uno a 45 personas de los participantes en las asambleas del Sínodo.

Y en los asientos de las asambleas, a los 69 obispos que forman la Conferencia Episcopal Alemana les corresponden 69 miembros del ZdK. Además, el episcopado y el comité eligieron, cada uno, diez asesores y un grupo de 17 jóvenes y adultos. A esto hay que añadir los representantes de los diversos grupos de la Iglesia, desde los religiosos hasta los consejos de sacerdotes. Junto con un obispo cada uno, los representantes del ZdK dirigen el proceso, la asamblea y los grupos de trabajo del Camino Sinodal.

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Sin embargo, la situación de la pandemia afectó significativamente el calendario del camino sinodal y recién en los primeros meses de este año se han retomado los trabajos asamblearios. A pesar de eso, algunas propuestas ya tienen avances, a la espera de ser discutidos en los próximos encuentros. La primera ponencia, dedicada al “Poder y separación de poderes en la Iglesia; Participación común y reparto de la misión”, ha trascendido más allá de los límites de la asamblea. El texto se ha completado el 22 de enero y al frente están el obispo castrense Franz-Josef Overbeck y la laica Claudia Luecking-Michel. Un documento de más de 30 páginas en las que se planta cara al clericalismo –y abuso de poder– en todas sus formas.

Entre los “pasos necesarios en el camino para reformar las estructuras de poder de la Iglesia” están cambios personales, estructurales, organizativos, litúrgicos, comenzando con el establecimiento de “términos claros y distinciones precisas” respecto al poder en la Iglesia. “El ordenamiento jurídico eclesiástico está abierto a la reforma estructural, pero también debe estar abierto al debate estructural”, se afirma a la vez que se marcan algunas tareas de revisión canónica y organizativa. “Es necesario reforzar, también a través del derecho particular, los derechos de todos los fieles no sólo a experimentar una buena atención pastoral, sino también a ser activos en ella para contribuir a la edificación y misión de la Iglesia”, proponen.

Con el trasfondo de los abusos, en el documento se recuerda que “la tarea de nuestro tiempo es desarrollar estructuras para el ejercicio del poder en la Iglesia que impidan los abusos sexuales y espirituales, así como las decisiones erróneas de ministros sobrecargados, que permitan decisiones transparentes en la responsabilidad compartida de los fieles y que, en definitiva, promuevan el servicio del Evangelio”.

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La sinodalidad como principio

Otra de las apuestas es la definición, juntos, de “las normas y criterios”, apostando por una “inculturación en la democracia” ya que “la democracia no es sólo una forma de gobierno del Estado, sino también un modo de vida: las personas se reúnen como libres e iguales, aprenden unas de otras, escuchan las experiencias y los argumentos de los demás y luchan juntas para encontrar buenas soluciones”.

“Nos comprometemos a garantizar que las decisiones en la Iglesia estén vinculadas al sentido de la fe del pueblo de Dios, en procedimientos innovadores que promuevan el diálogo entre quienes ejercen funciones de liderazgo y los demás miembros de la Iglesia”, señalan apuntando directamente a “reformar el Derecho Canónico para que los principios generalmente aplicables de equidad, transparencia y control” sean la máxima.

“Es indiscutiblemente posible y necesario que los creyentes cualificados y llamados asuman tareas de dirección en la Iglesia, que habitualmente, pero no necesariamente, son asumidas por los clérigos”, destacan. Algo que es “especialmente importante el establecimiento de la plena igualdad y participación de las mujeres”. Además, se plantea un referéndum en Alemania, dirigido al Vaticano sobre la cuestión del celibato y los denominados viri probati. También proponen que se “emita un voto razonado sobre la cuestión de la admisión de las mujeres a la ordenación, que incluya una invitación a la Iglesia universal y a la Sede Apostólica para estudiar de nuevo las cuestiones planteadas y encontrar soluciones”.

El documento también hace propuestas de control en los diferentes niveles, desde el parroquial al nacional: las finanzas, el acompañamiento del personal, la toma de decisiones y el proceso de selección de obispos. “Abogamos por que, mediante cambios organizativos y estructurales basados en el derecho canónico vigente, se refuercen las oportunidades de participación y los derechos de todos los bautizados y confirmados en la liturgia, en el anuncio de la fe y en la diaconía”, señalan.

“Nos comprometemos a garantizar que los criterios de participación y formalidad jurídica, transparencia y control, profesionalidad y protección de la confianza se apliquen en todos los ámbitos de la actividad de la Iglesia, desde la normativa financiera hasta el desarrollo del personal y los procesos de planificación”, concluyen.

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Camino sinodal como respuesta a la crisis por abusos

“La crisis de los abusos hiere profundamente a la Iglesia”, dijo a Religion News Service (RNS) el reverendo Martin Maier, sacerdote jesuita y antiguo editor de la revista católica alemana Voces del Tiempo (Stimmen der Zeit). “Una de las consecuencias más dolorosas es la pérdida de confianza. Uno de los objetivos del Camino Sinodal es restaurar la confianza, que es crucial y vital”.

En Alemania, los investigadores analizaron la respuesta a los casos de abuso sexual del clero en 27 diócesis del país desde 1946 hasta 2014. Su informe de 2018, conocido como el estudio de Mannheim, Heidelberg y Gießen, o MHG, descubrió que más del 4% de los clérigos presuntamente cometieron abusos sexuales y contabilizó 3.677 menores como presuntas víctimas. El informe MHG señalaba los problemas sistémicos que subyacen a la crisis de los abusos sexuales en la Iglesia católica, a saber, el excesivo poder otorgado al clero y los problemas relacionados en la formación de los sacerdotes.

“No es sólo la pandemia, sino la desastrosa situación de nuestra Iglesia y la forma de afrontar el escándalo de los abusos sexuales lo que hace que la gente se aleje”, dijo Claudia Lücking-Michel, teóloga y ex diputada del Parlamento alemán que ha tomado un papel activo en el Camino Sinodal, en una entrevista con RNS. Como católica y representante laica en el foro sobre las estructuras de poder en la Iglesia alemana del Camino Sinodal, Lücking espera que la cumbre traiga reformas y restaure la credibilidad de la Iglesia católica.

Según el medio católico alemán KNA, las más de 200000 personas que abandonaron la Iglesia católica entre 2018-2019 fueron motivadas principalmente por los escándalos de abusos sexuales (los alemanes deciden libremente a dónde va entre el 5% y el 10% de sus impuestos marcando una casilla de alguna confesión u organización cultural. Esa fórmula ha hecho de la Iglesia católica alemana la más rica de Europa pero la pérdida de fieles la puede dejar sin recursos).

Para empeorar las cosas, un caso de abuso sexual en la diócesis de Colonia, Alemania, ha reabierto viejas heridas y ha subrayado los problemas existentes con la responsabilidad y la transparencia de la iglesia sobre el abuso sexual. El cardenal Rainer Maria Woelki, arzobispo de la archidiócesis de Colonia y crítico acérrimo del Camino Sinodal, ha sido invitado a dimitir tras negarse a compartir el contenido de un informe realizado el año pasado en el que se detallaba el historial de su diócesis en materia de abusos sexuales.

“El modo en que la diócesis de Colonia trató el resultado de la investigación demuestra que no se puede confiar en ellos, que no es transparente”, dijo Lücking, añadiendo que los presidentes del Sendero Sinodal probablemente abordarán la cuestión directamente en la próxima reunión en línea. Los obispos alemanes han estado debatiendo la necesidad de una mayor participación de los laicos en la Iglesia, ya que consideran que el control clerical está en la raíz de los abusos sexuales del clero.

Casualmente, si bien la pandemia ha planteado serios desafíos a la iglesia alemana, también ha abierto posibilidades para que los laicos tomen la iniciativa. “Ahora hay tan pocos servicios y eucaristías oficiales que la gente ha empezado a organizarse por sí misma”, dijo Lücking, señalando las restricciones a las reuniones religiosas impuestas en el momento álgido de la pandemia.

Por otro lado, en una carta a los católicos alemanes en 2019, el Papa pidió paciencia para abordar los temas planteados por el Camino Sinodal, advirtiendo contra la tentación de buscar “resultados inmediatos que generen consecuencias rápidas e inmediatas”. Maier dijo que algunas de las principales dudas sobre el Camino Sinodal provienen de la Congregación para los Obispos del Vaticano. “El temor de algunas personas, y esto parece ser un hecho en el Vaticano, es que la autoridad de los obispos pueda ser cuestionada y limitada”, dijo.

Por esta razón, añadió, es importante que la Iglesia alemana continúe su diálogo con los diferentes poderes del Vaticano. El próximo sínodo mundial de obispos, previsto para 2022, debe centrarse en la noción de sinodalidad. Según Maier, el esfuerzo alemán podría servir de modelo.

Desechando la idea del cisma, Maier afirmó que las crisis actuales de la sociedad, la sanidad y el medio ambiente constituyen un momento decisivo en el que la Iglesia puede abordar sus problemas y ofrecer una valiosa contribución para hacer frente a estos desafíos modernos. “Si pudiera hacer una recomendación para el Camino Sinodal, (es) no olvidar este panorama más amplio y no pensar que el centro de la iglesia es Alemania. No es Alemania ni el Vaticano”, dijo.

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Fuentes:

Artículos de Mateo González Alonso y Claire Giangravé (Revista Vida Nueva y Religion News Service) / Foto: France24

 

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