El aislamiento no es la respuesta ante la migración

5:00 p m| 14 dic 18 (AICA/VN/VATN).- La Santa Sede “está convencida de que los enormes desafíos planteados por la migración se afrontan mejor con procesos multilaterales, y no con políticas aislacionistas”, afirmó el Secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, en su discurso, pronunciado en la Conferencia Intergubernamental para “Adoptar el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular”.

El evento realizado en Marrakech (Marruecos), ocurría en días que la caravana migrante, que inició en Centroamérica, llegaba por fin a Tijuana (México) y la frontera con Estados Unidos, sin que esté cerca de definirse la suerte que correrán los miles de refugiados. El presidente Trump mantiene un discurso de fronteras cerradas y algunas voces de la Iglesia sugieren la posibilidad de asilo en Canadá.

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El Vaticano bendice el Pacto Mundial de las Migraciones

El 10 de diciembre, el Secretario de Estado de la Ciudad del Vaticano y además Jefe de la Delegación que representó a la Santa Sede en la Conferencia Intergubernamental para “Adoptar el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular” (GCM), Cardenal Pietro Parolin, dio una declaración durante el Primer Diálogo de la Conferencia que se dedicó al tema “Promover la acción en los compromisos del Pacto Mundial para una migración segura, ordenada y regular”.

En su declaración, el Secretario de Estado se centró en los compromisos con la paz, el desarme nuclear y el proyecto de integración los cuales para la Santa Sede los puntos relevantes de manera recta y ordenada de la GCM.

“Como indica claramente en el párrafo 13 del Pacto Mundial, del cual la Santa Sede se enorgullece de ser un contribuyente principal: Debemos trabajar juntos para crear condiciones que permitan a las comunidades e individuos vivir seguros y dignos en sus propios países. En ese sentido, deben abordarse las respuestas adecuadas a los impulsores adversos de la migración, especialmente los conflictos violentos y la pobreza extrema”.

También hizo referencia a un proyecto de integración, en donde los migrantes sean tratados con dignidad, lo que implica el debido proceso, la protección contra los traficantes, la unidad familiar y el respeto por sus creencias y tradiciones religiosas.

“Aquellos en movimiento deben ser bienvenidos y tratados con dignidad, incluso si se determina más adelante que deben ser devueltos a su país de origen. Así lo establece el Pacto Mundial sobre Migración, todos los migrantes, independientemente de su estado, deben tener garantizado el debido proceso y recibir una evaluación individual que determinará su estado. Debemos dar preferencia a las políticas que favorecen la reunificación familiar y evitan su separación durante el proceso de migración, mientras trabajamos para poner fin a la práctica de la detención, en particular si se tratan de menores de edad”, expresa el Secretario del Estado Vaticano.

ENLACE: Sobre el pacto Migratorio de Marrakech

El Purpurado también recordó que el plan de integración no significa superponer otra cultura sobre otra, ni tampoco aplicar un plan de aislamiento del resto de la comunidad internacional, ya que aquello podría considerarse ocasionar la peligrosa creación de guetos, lo cuales trajeron como consecuencia la perdida de muchas vidas en el pasado.

“La integración no debe entenderse como algo malo, sino que debe tomarse como un bien de enriquecimiento mutuo basado en el respeto interpersonal de las culturas. La paz, el desarrollo y la verdadera integración son fundamentales para garantizar la implementación del Pacto Mundial. Ambos compromisos mantienen a los otros compromisos de manera recta y ordenada, desde minimizar los impulsores adversos de la migración a través de la paz y el desarrollo hasta una conclusión exitosa del proceso migratorio en la integración armoniosa del migrante en la nueva patria”, finaliza.

ENLACE: Intervenciones del Secretario de Estado en la Conferencia Intergubernamental sobre Migración

Antes, la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, también se había manifestado de cara al encuentro en Marruecos. En un comunicado se resaltaba que se trata de un Pacto en el cual la Santa Sede “ha estado muy involucrada desde el principio, aplicando el enfoque del Papa Francisco, que se expresa de manera simple y elocuentemente a través de cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar”.

“Los cuatro verbos fueron desarrollados por la Sección Migrantes y Refugiados en 20 Puntos de Acción, destinados a la planificación y a la evaluación pastoral. Se convirtieron en parte esencial de la contribución general y oficial de la Santa Sede a las consultas de 2017 y a las negociaciones de 2018. Ahora, -se lee en el comunicado- nos complace ver cómo principios y medidas recogidas en los 20 Puntos, se reflejan en los textos finales de los Pactos, concretamente, en 15 de los 23 Objetivos del GCM”.

ENLACE: 20 Puntos de Acción para los Pactos Globales (Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral)

En este sentido, se precisa que en los países que eligen no firmar el GCM “la Iglesia seguirá implementando los cuatro verbos, sugiriendo opciones y prácticas que ayudan a satisfacer las necesidades de quienes acaban de llegar, así como de los residentes vulnerables de larga duración. El objetivo último es el desarrollo humano integral de todos: migrantes, refugiados, su comunidad de origen y su nueva comunidad”.

¿Qué es el Global Compact sobre la Migración (GCM)?

La Sección de migrantes y refugiados explica el GCM: es como un menú o un conjunto de herramientas, que los estados (y otros actores) pueden emplear de manera interna, bilateral e incluso regional, dependiendo de las circunstancias y las necesidades concretas de cada uno. Por lo tanto, las políticas eficaces y las mejores prácticas de los estados, las agrupaciones regionales, las organizaciones religiosas y de otro tipo, se recogen en un único documento con el fin de proporcionar una plataforma y un marco de referencia común para toda la comunidad internacional. Una mayor cooperación y una responsabilidad compartida son temas importantes, presentes en ambos Pactos.

Este Pacto ha sido suscrito por más de 150 países dentro de la conferencia intergubernamental de la ONU de Marrakech. El visto bueno del Vaticano contrasta con las grandes ausencias de esta cita, países como Estados Unidos, Israel, Austria, Suiza y otras naciones centroeuropeas que políticamente están redefiniendo sus políticas al respecto.

Es texto acordado es fruto de dos años de trabajo para afrontar de forma global la problemática. Un documento que no es vinculante pero que marca una serie de principio para desarrollar. De hecho el Secretario General de la ONU lo ha definido como una “hoja de ruta para prevenir el sufrimiento y el caos”.

 

Migrantes Tijuana – Mons. Moreno Barrón: será necesaria la ayuda internacional

Son exorbitantes los números que reflejan la magnitud del problema migratorio que tiene lugar en el estado de Baja California y principalmente en Tijuana: alrededor de 8500 migrantes han llegado a la zona desde octubre. De los que están en Tijuana, unos 2600 se encuentran en El Barretal, otros 3000 migrantes están distribuidos entre el Polideportivo Benito Juárez –desalojado por motivos de salubridad– y en otras soluciones de hospedaje, -hay un número consistente que no se sabe dónde se encuentran-, y unos 700 se encuentran en los distintos albergues de la Arquidiócesis de Tijuana. Así lo informó el Arzobispo de Tijuana, Monseñor Francisco Moreno Barrón, en los micrófonos de Vatican News.

Se trata de una realidad que según Mons. Moreno Barrón, “se va a prolongar por meses, quizá más de un año”. Por ello la Iglesia católica ha convocado -como respuesta al pedido del papa Francisco a los obispos que enfrentan estas realidades- un bloque de organismos eclesiales para ofrecer un mejor servicio a los hermanos migrantes. Un verdadero “signo de unidad” para mostrar el rostro de la Iglesia solidaria frente a los más pobres y necesitados.

El Arzobispo de Tijuana explica que el Barretal, el lugar adonde están siendo alojados los migrantes tras el cierre de la unidad deportiva Benito Juárez el primero de diciembre debido a las condiciones sanitarias, “es un lugar más limpio y el gobierno lo está acondicionando”: “Lo ha tomado por su cuenta el gobierno federal porque el gobierno municipal fue rebasado en sus posibilidades. Lo están acondicionando para que realmente sea un lugar más digno para los migrantes. También la alimentación está siendo ofrecida por el gobierno federal con apoyo de la comunidad social”, añade.

En el caso de los albergues de la Iglesia, se está ofreciendo no sólo el hospedaje, sino también los servicios de alimentos y salud: “Se preparan alrededor de 2500 comidas diarias en los diferentes albergues diocesanos, que son atendidos principalmente por los padres salesianos y por los misioneros y misioneras scalabrinianos”.

Monseñor Francisco explica que los alimentos los reciben sobre todo los padres scalabrinianos y salesianos con apoyo de algunas instituciones sobre todo del extranjero o de México, mientras que el resto de las casas reciben apoyo directamente de la comunidad de Tijuana: “ahora mismo las parroquias haciendo llegar sus apoyos directamente a estas instancias, como a Caritas Tijuana, desde donde se distribuyen a los diferentes albergues”, explica.

Tijuana no es antiinmigrante

En relación a las situaciones de tensión que se vivieron días pasados con grupos de tijuanenses que realizaron una manifestación en rechazo de los migrantes, el Arzobispo aclara la situación: “Eso fue sobre todo al principio, por parte de algún grupo de Tijuana como por parte de algunos migrantes. Fueron pocos comparados con la gran mayoría que no se vieron involucrados en esto. Esto dio una mala imagen de Tijuana, pero no es justo que le se le tilde de antinmigrante, porque Tijuana tiene rostro e identidad migrante de toda la vida. Siempre se ha acogido aquí a los migrantes que van de paso y muchos también se quedan a vivir aquí”.

“Lo que sucedió fue que nos tomó por sorpresa esta numerosa caravana: eran muchos y tampoco querían separarse, querían estar todos juntos, y naturalmente los vecinos se vieron afectados en sus derechos. El problema más delicado fue cuando tomaron la garita de San Ysidro, y el gobierno norteamericano tuvo que cerrar la garita, lo cual creó un enorme problema para la ciudadanía de Tijuana, porque en esta frontera diariamente cruzan 240 mil personas por trabajo, unos 60.000 vehículos y 10 mil camiones: es la frontera más transitada del mundo”.

“Naturalmente que al cerrar la Garita esto creó un problema social, económico, y afectó los intereses de mucha gente, por eso la comunidad de Tijuana lo ha resentido. Sin embargo ya no se han dado confrontaciones. Creo que ha reinado ahora la mesura. Tijuana sigue apoyándolos y ellos creo que están haciendo su propia reflexión”.

El problema de fondo, explica el Arzobispo, es que “hay algunos líderes que no les ayudan a comportarse bien”. Pero –aclara- la mayoría de los migrantes son gente buena, sencilla, muchas familias que están buscando mejores oportunidades de vida: “Yo he hecho un llamado y lo hemos estado repitiendo, a mantener el corazón abierto, a compartirles solidariamente lo que tenemos, y creo que esto ha sido manifiesto por parte de la sociedad de Tijuana”.

“También hemos hecho un llamado a los migrantes, primero para que respeten las leyes de México, segundo para que valoren lo que se les ofrece y lo cuiden y agradezcan; y tercero para que ellos colaboren para que en Tijuana haya un clima de paz, respeto y de prosperidad”.

EE.UU. y México deben colaborar para apoyar a países en crisis

Monseñor Francisco señala que ante todo es necesario pensar en una solución de fondo, y recuerda el comunicado que emitió el pasado 9 de octubre, con un planteamiento abierto al gobierno de los EE.UU. para que tome la iniciativa de promover fuentes de trabajo y recursos aplicados en estos países en crisis, con la colaboración de México , para que no se sigan dando estos éxodos masivos y desordenados que tanto sufrimiento causan en los migrantes, quienes tampoco logran alcanzar sus objetivos.

“Si EE.UU. y México invierten para apoyar a estos países con la colaboración responsable de sus propios gobiernos desde luego que bajará mucho la migración, y los que migren lo podrán hacer de una manera ordenada y digna”.

Acerca del porcentaje de personas que acceden al asilo en los Estados Unidos, monseñor Moreno Barrón arroja cifras para nada alentadoras: “Cuando llegó la caravana más numerosa a Tijuana ya había 2800 solicitudes de migrantes extranjeros mexicanos que habían presentado a Estados unidos la solicitud de asilo. Al llegar este grupo de migrantes, naturalmente se sumó a los anteriores, y ahorita debe haber cerca del doble, más de cuatro mil anotados”.

“Pero el Gobierno norteamericano está concediendo el ingreso de manera muy lenta. Y cuando logran pasar, sabemos que están recluidos dos, tres semanas y hasta mes, mes y medio, mientras les investigan. Y al final de cuentas el drama: de cada cien personas, sólo ingresa un cuatro por ciento”.

A los migrantes les faltó información

Y, ¿cómo funciona el procedimiento? Preguntamos: “Los migrantes solicitantes de asilo se anotan en una lista y el gobierno les va dando el acceso como lo decide”. “Es muy lenta la aceptación y repito, sólo el cuatro por ciento, antes de este movimiento migratorio fuerte, se le concedía el asilo y todos los demás eran deportados”.

Algo que hace ver, subraya el arzobispo, “que hay muy pocas esperanzas”. Y lo triste que señala el prelado es que “mucha gente que viene en las caravanas migrantes viene con una completa ignorancia”: “Algunos creían que iban directamente a Estados Unidos y nunca se imaginaron lo que está sucediendo. De manera que no sólo faltó información sino que muchos vinieron engañados. Es una situación muy triste. Sin embargo creo que ya en este momento ellos están aterrizando en la realidad, y están encontrando una amplia orientación aquí por parte del gobierno y de la Iglesia en Tijuana”.

Será necesaria la ayuda internacional

Centrándonos en el pedido de la Iglesia católica de Tijuana para afrontar esta emergencia, Monseñor Francisco Moreno Barrón especifica: “Lo primero que pedimos es la solidaridad en la oración, porque la oración tiene un impacto tremendo en la presencia de Dios, para que ilumine mentes y toque corazones, y se abran prerrogativas de solución de fondo a esta condición migrante que se vive aquí en la frontera”.

“En segundo lugar se necesita el apoyo de las autoridades federales que con el cambio de gobierno de hace pocos días se ha hecho manifiesto, es decir, el gobierno está en este momento está asumiendo responsabilidad tanto a nivel municipal, estatal y federal, pero naturalmente por la gran cantidad de migrantes que ya están aquí y los que aun van a llegar, será muy necesaria la ayuda internacional sobre todo de estos organismos que se solidarizan cuando se presentan estos eventos digamos extraordinarias”.

“Finalmente la Iglesia sigue pidiendo gestos de solidaridad de la propia gente de Tijuana. Invitamos a no dar marcha atrás en la actitud que hemos asumido de acudir de corazón y brazos abiertos a nuestros hermanos migrantes: ellos no son una amenaza para nosotros, ellos no nos van a quitar nuestras fuentes de trabajo, ellos van a enriquecer la comunidad social”.

“Necesitamos hacer a un lado y encauzar esas expresiones de conflicto que se dieron para que no se vuelvan a presentar, y mirar siempre hacia adelante. Desde luego las autoridades tienen todo el derecho y el deber de impartir infracciones a los que cometen desorden, a los que delinquen, pero son una minoría frente a la gente noble y necesitada que reclama ayuda”.

 

Caravana migrante avizora posibilidad de ser aceptada en Canadá

El Arzobispo de Canadá, Leonardo Marin Saavedra, planteó hoy a la caravana migrante en la ciudad de Tijuana, frontera con Estados Unidos, la posibilidad de ser aceptados en aquel país si se dan las condiciones que exige el Gobierno canadiense.

El sacerdote católico, de origen colombiano, dijo que para que los viajantes lleguen a Canadá se podría crear un puente aéreo México-Canadá, un traslado en barco hasta Vancouver o pedir permiso a Estados Unidos para pasar vía terrestre en autobuses, posibilidad ésta última que consideró complicada.

“Un grupo de personas de San Francisco me llamó y me dijo usted es la persona indicada para que hable con el Gobierno de Canadá para ver si es posible que lleváramos a algunos migrantes de la caravana a Canadá y a mi me encantó la idea”, contó a los centroamericanos en el albergue que se ubica en el deportivo Benito Juárez de esta ciudad.

 

Antecedente en Buena Voz:

 

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Fuentes:

La Vanguardia / Vatican News / Vida Nueva / AICA

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