Abusos, McCarrick: El Vaticano y cardenal Ouellet responden acusaciones

11:00 a m| 17 oct 18 (LC/LN).- Mientras que la Santa Sede anunció un “estudio detallado” de sus archivos en relación con el caso McCarrick, el cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, publica una larga y firme carta abierta a Mons. Carlo Maria Viganò, antiguo nuncio en Estados Unidos quien acusó al Papa de haber encubierto los hechos de abusos recriminados al antiguo arzobispo de Washington.

“Escribo este mi testimonio basándome en mis contactos personales y en los documentos de archivos de la Congregación”, advirtió el cardenal en una carta en un tono muy directo hacia Mons. Viganò, del que lamenta su posición “incomprensible y extremadamente reprobable”, denunciando “un montaje político carente de fundamento real” y “un golpe inaudito e inmerecido” al Papa.

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“Consciente y preocupado por la desorientación” que están causando en los fieles, el papa Francisco dio una primera respuesta a las explosivas denuncias lanzadas a fin de agosto por el exnuncio Carlo Maria Viganò, quien lo acusó junto a otros altos prelados del Vaticano de haber encubierto a un influyente excardenal estadounidense.

“Seguiremos el camino de la verdad, dondequiera pueda llevarnos”, aseguró Francisco, quien también advirtió que “tanto los abusos como su encubrimiento no pueden ser más tolerados y un trato distinto para los obispos que los han cometido representa una forma de clericalismo nunca más aceptable”.

Un comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede adelantó que Francisco ordenó poner en marcha una investigación a todo campo sobre el arzobispo emérito de Washington Theodore McCarrick, un prelado que tiene 88 años y cuyo caso fue el pretexto del ataque lanzado por Viganò, ayudado por medios ultraconservadores estadounidenses.

El comunicado recordó que fue Francisco quien, en septiembre de 2017, ordenó una investigación después de que la diócesis de Nueva York le señaló a la Santa Sede que “un hombre acusaba el entonces cardenal McCarrick de haber abusado de él en los años 70”. Tras surgir “graves indicios”, en julio pasado Francisco aceptó la renuncia de McCarrick al colegio cardenalicio -algo sin precedente-, ordenándole la prohibición al ejercicio del ministerio público y la obligación de conducir una vida de oración.

Al margen de recordar que la Santa Sede abrió un proceso canónico en su contra, cuya conclusión informará en su momento, el comunicado aseguró que ahondará su investigación. “En referencia a otras acusaciones contra el eclesiástico, el Santo Padre ha dispuesto integrar las informaciones recolectadas a través de la investigación previa con un ulterior y meticuloso estudio de la entera documentación presente en los archivos de los dicasterios y oficinas de la Santa Sede relativos al entonces cardenal McCarrick, con el objetivo de comprobar todos los hechos relevantes, situándolos en su contexto histórico y evaluándolos con objetividad”, indicó.

El G-9, el grupo de cardenales consultores del Papa, había anunciado en septiembre que se estaba preparando una respuesta “aclaratoria” a las acusaciones. El comunicado de reciente difusión no menciona al exnuncio Viganó, sino sus denuncias.

“La Santa Sede es consciente que tras el examen de los hechos y las circunstancias podrían emerger decisiones que no serían coherentes con el enfoque de hoy a estas cuestiones”, admitió el comunicado. Esta frase aludió, sin mencionarla, a la cultura del silencio y el encubrimiento que reinó durante décadas en el Vaticano.

“El Santo Padre Francisco renueva su urgente invitación a unir fuerzas para combatir la grave plaga de los abusos adentro y afuera de la Iglesia y para prevenir que tales crímenes sean ulteriormente perpetrados a daño de los más inocentes y los más vulnerables de la sociedad”, agregó.

El comunicado -difundido mientras más de 200 obispos de todo el mundo se encuentran reunidos en un sínodo dedicado a los jóvenes-, recordó, asimismo, que el Papa convocó a una reunión a los presidentes de todas las Conferencias Episcopales del mundo, que tendrá lugar en febrero próximo en el Vaticano.

 

El cardenal Ouellet considera “aberrantes” las acusaciones de Viganò contra el Papa

En una carta abierta a Carlo María Viganò, el cardenal canadiense, Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, demolió sus acusaciones y denunció su “extremadamente reprobable” y “blasfemo” “ataque injusto e injustificado” al papa Francisco, al que consideró “un montaje político carente de fundamento”.

Ouellet decidió salir en defensa del Papa después de que Viganò, en una segunda carta-ataque difundida el 28 de septiembre pasado, lo involucró personalmente, llamándolo a decir “la verdad” sobre el caso del arzobispo emérito de Washington, Theodore McCarrick.

“Querido representante pontificio emérito, te digo francamente que acusar al papa Francisco de haber encubierto con conocimiento de causa a este presunto depredador sexual (NDLR: el arzobispo emérito de Washington Theodore McCarrick) y, por consiguiente, de ser cómplice de la corrupción que hace estragos en la Iglesia hasta el punto de llegar a hacerle indigno de proseguir en su reforma como primer pastor de la Iglesia, me resulta desde todo punto de vista increíble e inverosímil. No alcanzo a comprender cómo has podido dejarte convencer de esta monstruosa acusación que no se sostiene”.

Al día siguiente de la petición de investigación del Papa sobre “el caso McCarrick”, el Vaticano publicó, el domingo 7 de octubre, una larga carta dirigida por el prefecto de la Congregación para los Obispos, el cardenal Ouellet, al antiguo nuncio en Washington, Mons. Carlo Maria Viganò. Con un tono fraterno, tuteándolo, el cardenal Ouellet se expresa contra el antiguo nuncio, que denunció sin éxito en agosto el laxismo, incluso la complicidad, del papa Francisco en un caso de abusos sexuales que conmociona a Estados Unidos.

Documentos de los archivos de la Congregación

Mons. Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, fue destituido de sus funciones cardenalicias en julio de 2018 tras la revelación de hechos de abusos a menores. Unas semanas más tarde, el 25 de agosto, Mons. Viganò acusó al papa Francisco, así como a sus predecesores, de haber encubierto a McCarrick, hombre influyente en el episcopado estadounidense y gran proveedor de fondos del Vaticano, sospechoso desde hace tiempo de haber mantenido relaciones homosexuales con seminaristas.

“Escribo este mi testimonio basándome en mis contactos personales y en los documentos de los archivos de la Congregación, que están siendo actualmente objeto de un estudio para esclarecer este triste caso”, escribe el cardenal Ouellet para apoyar la solidez de sus palabras.

“Desde el 30 de junio de 2010 que soy prefecto de esta Congregación, jamás he llevado a audiencia ante el papa Benedicto XVI o el papa Francisco el caso McCarrick, salvo en los días después de su decadencia del Colegio Cardenalicio. El excardenal, jubilado en mayo de 2006, fue exhortado a no viajar y a no hacer apariciones públicas a fin de no provocar más rumores como los que circulaban sobre él”.

No se disponía de pruebas suficientes de su presunta culpabilidad

Para el prefecto de la Congregación para los Obispos, es por tanto “falso presentar las medidas en relación a él como ‘sanciones’ decretadas por el papa Benedicto XVI y anuladas por el papa Francisco”.

“Tras una revisión de los archivos, constato que no hay documentos al respecto firmados por uno u otro papa, ni nota de audiencia de mi predecesor, el cardenal Giovanni Battista Re, que dieran el mandado de obligar al arzobispo emérito McCarrick al silencio y a la vida privada con el rigor de penas canónicas”, escribe. “La razón es que no se disponía entonces, a diferencia de hoy, de pruebas suficientes de su presunta culpabilidad”.

Fallos en el proceso de selección

De paso, el cardenal Ouellet reconoce “fallos en el proceso de selección” que llevó a la promoción de Mons. McCarrick como arzobispo de Washington e incluso cardenal. Reconoce que los “indicios” fueron insuficientemente “examinados”. Pero le parece “injusto llegar a la conclusión de que hubo corrupción en las personas encargadas del discernimiento previo”.

En conclusión, y siempre calificándolo de “querido hermano”, el prefecto para la Congregación de los Obispos le pregunta a Mons. Viganò: “¿Cómo puedes celebrar la Eucaristía y pronunciar su nombre (NDLR: del papa Francisco) en el canon de la misa?”.

Le asegura también comprender “que algunas penas y decepciones hayan jalonado (su) camino al servicio de la Santa Sede”. Pero lo exhorta también a “salir de la clandestinidad” y a “arrepentirse”. “No puedes terminar así tu vida sacerdotal en una rebelión abierta y escandalosa”.

ENLACE: Carta abierta del Card. Marc Ouellet sobre las recientes acusaciones a la Santa Sede (completa)

 

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Fuentes:

La Croix / La Nación

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