Francisco: “Solo cambiando la educación se puede cambiar el mundo”

1:00 p m| 10 ago 18 (VATN/RD).- El Papa expuso algunas claves, desde la educación, para implementar cualquier programa de pensamiento y de acción que contribuya a la construcción de un porvenir, en el que la dignidad de la persona y la fraternidad universal sean los recursos globales a los cuales todo ciudadano del mundo pueda acceder.

El discurso fue dirigido a los participantes del Encuentro “Educar y Transformar”, promovido por la Fundación “Gravissimun Educationis”, constituida el 28 de octubre de 2015, con la finalidad de renovar el compromiso de la Iglesia en favor de la educación católica al paso con las transformaciones históricas de nuestro tiempo. Reproducimos también antecedentes sobre la mencionada fundación.

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“Estamos llamados a no perder la esperanza porque debemos dar esperanza al mundo global de hoy, son compromisos fundamentales de la misión de la educación católica”, recordó Francisco, al recibir a los participantes del encuentro “Educar y Transformar”, promovido por la Fundación “Gravissimum Educationis”. “Sólo cambiando la educación, se puede cambiar el mundo. Para hacer esto es necesario las siguientes sugerencias: Hacer red, no dejarse robar la esperanza y buscar el bien común”, sugirió el Papa.

Hacer red

Explicó que “hacer red” significa:

  • Poner juntas a las instituciones educativas y universitarias para potenciar las iniciativas educativas y de investigación, enriqueciéndose con los puntos de fuerza de cada uno, para ser más eficaces a nivel intelectual y cultural.
  • Poner juntos los saberes, las ciencias y las disciplinas, para afrontar los desafíos complejos con la interdisciplinaridad.
  • Crear lugares de encuentro y de diálogo dentro de las instituciones educativas promoviéndolas hacia afuera, para que el humanismo cristiano contemple la universal condición de la humanidad de hoy.
  • Hacer de la escuela una comunidad educadora en la cual los docentes y los estudiantes no estén relacionados solo por un plan didáctico, sino por un programa de vida y de experiencia, en grado de educar a la reciprocidad entre las diversas generaciones”. No sólo el espacio, sino también el tiempo. La educación católica no se limita a formar mentes con una mirada amplia, capaz de englobar las realidades más lejanas. Esta se da cuenta que, más allá de expandirse en el espacio, la responsabilidad moral del hombre de hoy se propaga también a través del tiempo, y las opciones de hoy recaen sobre las futuras generaciones.

No dejarse robar la esperanza

Otro aspecto importante a la cual la educación está llamada a responder, afirma el Santo Padre, es no dejarse robar la esperanza. “Estamos llamados a no perder la esperanza porque debemos donar esperanza al mundo global de hoy. Globalizar la esperanza y sostener las esperanzas de la globalización – señala el Pontífice – son compromisos fundamentales de la misión de la educación católica”.

Una globalización sin esperanza y sin visión está expuesta a los condicionamientos de los intereses económicos, muchas veces lejanos de una recta concepción del bien común y producen fácilmente tensiones sociales, conflictos económicos, abusos de poder. Hoy debe preocuparnos los procesos de interdependencia global: el desafío económico, basado en la búsqueda de mejores modelos de desarrollo; el desafío de la política, el poder de la tecnología está en continua expansión.

Proyectos educativos: identidad, cualidad y bien común

El papa sostiene que los proyectos educativos han de reunir tres criterios fundamentales: Identidad, cualidad y bien común. La identidad exige coherencia y continuidad con la misión de la escuela, de la universidad y de los centros de investigación nacidos, promovidos o acompañados por la Iglesia y abiertos a todos: “Estos valores son fundamentales para insertarse en el surco trazado por la civilización cristiana y por la misión evangelizadora de la Iglesia. Con ella podrán contribuir en indicar los caminos a seguir para dar respuestas actuales a los dilemas del presente, teniendo una mirada de preferencia por los más necesitados”.

La calidad, afirma el Santo Padre, este es el faro seguro para iluminar toda iniciativa de estudio, investigación y educación. Esta es necesaria para realizar alianzas de excelencia interdisciplinares que son recomendados por los documentos conciliares.

El objetivo del bien común, afirma el Papa Francisco, y este no es fácil de definir en nuestras sociedades marcadas por la convivencia de ciudadanos, grupos y pueblos de culturas, tradiciones y credos diferentes. Se necesita ampliar los horizontes del bien común, educar a todos a la pertenencia de la familia humana.

ENLACE: Leer aquí el discurso completo

La Fundación “Gravissimum Educationis” opera en ámbito educativo: apoya proyectos innovadores y de impacto, invierte en calidad, promueve estudios científicos y favorece redes de colaboración entre las instituciones educativas.

Con la mirada dirigida a Jesús Maestro, la Fundación quiere ser un instrumento de evangelización, a servicio de la formación integral de la persona humana y de la convivencia fraterna en la tierra. Para hacerlo, no se dirige sólo a las instituciones católicas – que también son una presencia importante en el mundo: 216.000 escuelas, 1.260 universidades, 500 facultades e institutos eclesiásticos – sino a todos los actores que participan en la misión educativa, afrontando juntos los desafíos de hoy y de mañana.

ENLACE: Web de la Fundación “Gravissimum Educationis”

 

Enlaces y antecedentes:

 

Fuentes:

Vatican News / Religión Digital

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