John Esposito: “El Papa, una bocanada de aire fresco para el diálogo interreligioso”

7:00 a m| 27 abr 18 (RD).- El profesor John Esposito -catedrático de Religión, Asuntos Internacionales y Estudios Islámicos en la Universidad de Georgetown en Washington- fue distinguido esta semana con un doctorado honoris causa de la Universidad Pontificia de Comillas. Esposito, quien es uno de los especialistas más importantes en el campo del diálogo interreligioso, fue entrevistado por el portal Religión Digital y explicó por qué parece que estamos volviendo como sociedad a la división política y religiosa que pensábamos superadas, y qué podemos hacer para encontrar nuevos puntos de coincidencia.

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-Buenas tardes, Profesor. Gracias por estar con nosotros. Usted está aquí en Madrid para recibir un doctorado honoris causa de la Universidad de Comillas. ¿Cuál es la sensación que le provoca recibir esta distinción?

Cada vez que uno recibe un premio como este, de alguna manera se reafirma el trabajo que ha estado haciendo. Además, la idea de que esto viene de una universidad que está en el extranjero, significa mucho más y tiene un significado adicional porque, por supuesto, esta es una universidad jesuita y Georgetown es una universidad jesuita, así que también es agradable. Recibí títulos honoríficos de universidades no católicas y no jesuitas, así que ahora tendré uno mañana de una universidad jesuita.

-Recibirá este doctorado por su trabajo en diálogo interreligioso. Concretamente, en el diálogo cristiano-musulmán. ¿Podría darnos su definición de qué se trata el diálogo interreligioso?

El diálogo interreligioso trata realmente de conocer al otro; conocer a otra persona y darse cuenta de que en realidad no es “otro”. Creo que, para muchas personas (sin duda para las de las generaciones anteriores, muchas de las cuales crecieron o han crecido en una religión en la que tienen fe, y la sienten con mucha fuerza), eso es bueno. Pero a menudo, para muchos de ellos, si mi fe es cierta, entonces la tuya no no debe ser verdad. A raíz de eso, vemos históricamente que suceden todo tipo de cosas: las personas viven por separado, miran con desdén a las otras personas, hemos visto violencia en nombre de la religión… Entonces, creo, el diálogo interreligioso se trata de que personas se unan y trata de llegar a la comprensión y al respeto mutuos.

Ahora, si tenemos comprensión y respeto, esto no significa que renuncies a lo que crees en términos de tu propia fe, y no significa tampoco que no puedas tener diferencias. Lo que significa es que hay una una base para entender que vivimos en un mundo pluralista. Vemos hoy que el mayor desafío, en mi opinión, es el pluralismo religioso y político. Si nos fijamos en muchas partes del mundo, ciertamente en Europa y América, tenemos grandes problemas con respecto al pluralismo político así como también al pluralismo religioso.

-Entonces, ¿el diálogo interreligioso es un imperativo teológico? ¿Es político, es social, o son todos esos tres juntos?

Son todas esas cosas. Déjeme darle un ejemplo. El centro que básicamente fui a Georgetown para crear, para armar, tenía como nombre original “Centro para la comprensión musulmana-cristiana: historia y asuntos internacionales”. En ese proceso, también ves el papel que juega la religión. Por lo tanto, va más allá del diálogo teológico porque, si nos fijamos en nuestras sociedades de hoy en día, gran parte de la animosidad que tiene lugar en el mundo actual es provocada por personas que no tienen ningún sentido de, si se quiere, una visión del mundo pluralista.

Mire las elecciones en Europa o en América. Hay partidos políticos e individuos que realmente quieren marginar al otro. El presidente Trump dice cosas como “El Islam nos odia”. En primer lugar, el Islam no es una persona. Pero cuando dices “El Islam nos odia”, se comunica a las personas que están mirando, y ciertamente a las personas que lo siguen y creen en él, que toda esta religión nos odia. Y eso significa, por lo tanto, todos los musulmanes. En vez de decir que son solo los terroristas los que nos odian.

Cuando tuvimos los problemas en Irlanda del Norte en el pasado, la gente vio ese problema, no en términos de decir “esto es todo sobre el catolicismo, y todos los católicos son así”. No. Lo vieron como una confrontación católico-protestante. Pero lo que realmente aprendieron, si se mira de cerca, fue que las quejas básicas eran históricas, políticas y económicas. Entonces, cada comunidad tenía su sentido de la historia. Creo que el diálogo interreligioso se trata de ir más allá. Se trata de tender puentes.

-¿El diálogo interreligioso es solo para expertos? ¿O puede la gente común involucrarse en él también?

La gente común tiene que involucrarse en eso. El hecho es que no es solo para expertos. Podemos ver que hay expertos, pero ¿cuánta influencia, al final del día, tenemos sobre nuestros políticos? ¿Y sobre los sitios web de odio que existen, que han proliferado? ¿Y sobre las personas que, de hecho, invierten una gran cantidad de dinero en esto? En los Estados Unidos, durante un período de 10 años, ha habido lo que se llamó una Red organizada de Islamofobia, que ha recibido millones y millones de dólares. Sugeriría a cualquiera que quiera ver información sobre las cosas de las que estamos hablando, que visiten bridge.georgetown.edu. Encontrarán todo tipo de información sobre esto.

-¿Cómo respondería usted a las personas que dicen que en una democracia moderna el diálogo debería consistir en que el gobierno sea laico, que las creencias religiosas no deberían tenerse en cuenta en absoluto ¿Que esa sería la suma total del diálogo?

En primer lugar, entiendo por qué alguien podría pensar que esa es la mejor manera de hacerlo, pero no tiene sentido para mí. Cada país, como comunidad, tiene que decidir la naturaleza de su gobierno y qué rol la religión jugará o no. Tiene que hacer esto a la luz de sus circunstancias particulares, el número de personas que son religiosas, la historia del país, su contexto, etc. Esa es la forma en la que funcionaría. En los Estados Unidos, no somos un país completamente secular. Sí tenemos separación de Iglesia y Estado, pero no una separación entre religión y política, y lo mismo es cierto en Europa.

En muchas partes de Europa, sí, la gente dirá que Europa se ha vuelto más secular, pero si nos fijamos en la forma en que se han enmarcado los temas en los últimos años, la religión juega un papel. Así que no creo que una solución se ajuste a todas las circunstancias. En algunos países, los líderes políticos no se referirán a la religión; en otros países, lo harán porque saben que es una fuente valiosa e incluso más que eso. En muchos países, tanto los líderes autoritarios como los democráticos, se referirán a la religión porque saben cuál es su base de votantes.

-Sé que todavía no ha terminado con su trabajo, pero ha estado involucrado en esto durante muchos años… Mirando hacia atrás en su carrera, ¿puede contarnos algo sobre los aspectos más destacados de todo el trabajo que ha hecho?

Ha habido muchos puntos destacados. Cuando llegué a este área, originalmente fui un capuchino durante algunos años, y luego me convertí en un joven teólogo de la época del Vaticano II, un teólogo laico, y luego entré al campo en el que estoy ahora.

Cuando iba a graduarme, mis colegas teólogos dijeron: “¿Por qué te estás metiendo en ese campo? Nunca conseguirás un trabajo”, y en 1974 solo había un trabajo en todo Estados Unidos enseñando Islam.

Creo que lo más destacado para mí ha sido encontrar en un período posterior a la Revolución de Irán, en el que repentinamente el Islam, el Medio Oriente y el mundo musulmán estaban en el centro de las cosas.

Dicho esto, para las personas que nos están viendo que no tienen la edad suficiente para recordar, he de decir que en aquellos días incluso los gobiernos de la región en ese momento realmente no enfatizaban la educación, no había cobertura mediática, ni capacitación para diplomáticos en el papel de la religión. Así que lo más destacado para mí fue ver que había una oportunidad de provocar un cambio significativo en términos de publicación de libros.

Otro punto a destacar ha sido la cantidad de viajes que he realizado: probablemente tres millones de millas o más en mi carrera, por lo que viajo por todo el mundo y he tenido la oportunidad de hablar con diferentes grupos: universidades, políticos, funcionarios del gobierno, etc. Además, he podido publicar todas las diferentes clases de trabajos que he creado con la Universidad de Oxford, toda una serie de enciclopedias, y mis propios libros.

-Usted nos ha dado un resumen del progreso que se ha logrado desde 1974 hasta ahora. Es decir, de los últimos 44 años. ¿Dónde espera que el campo del diálogo interreligioso llegue en otros 44 años?

Para mí, lo que estamos haciendo en el siglo XXI es destacar la necesidad de aceptar el pluralismo político y religioso. Si no, vamos a ver más violencia, más tensión entre países. Creo que donde tenemos que estar dentro de 44 años es en que las personas de fe y las personas sin fe puedan entender y respetar al otro, y que cuando haya situaciones de tensión y violencia, que no lo atribuyen todo “al otro”. Que no generalicen.

La gente se olvida de hasta qué punto los “grupos étnicos” son generalizaciones. Hay quien dirá que los italianos eran mafiosos, en los viejos tiempos, o que los irlandeses beben más que otras personas. Donde se pone peligroso el tema es cuando comienzas a hacer eso acerca de las religiones.

Creo que tenemos que darnos cuenta de que puede parecer algo muy poco importante, pero es verdad. Somos interdependientes política y económicamente y como seres humanos, nos guste o no. Como seres humanos, usted sabe que, independientemente del país en el que se encuentre uno, o en qué religión se encuentre, siempre hay personas que son buenas y otras que no. Sabe que no es como si un grupo fuera mejor que el otro grupo. Lo que vemos ahora es un retroceso hacia los problemas de división política, y también división religiosa y persecución, dentro de los países de Europa y en América.

Pero no es solo Europa o América: mire la India. Mire lo que sucede en un país budista. Mire lo que le está sucediendo a los Rohingya. Estamos dando un paso atrás. Un informe reciente de “Freedom House” básicamente decía que las cosas están en muy mal estado: en el último año o dos años, la democracia o las libertades políticas se han retrocedido en 71 países. También se mencionó el hecho de que ahora hay presidentes de países que hacen cosas como el líder chino, que se declara gobernante de por vida. ¿Qué tipo de señal envía eso?

-Pero ¿por qué están empeorando las cosas? ¿Tiene que ver con la crisis económica? ¿Está vinculado a esta beligerancia que estamos viendo cada vez más de los políticos?

Hay una variedad de razones. Creo que, ciertamente, en términos de divisiones y preocupaciones, una de las cosas es el terrorismo global. Pero no es solo una cuestión de terrorismo global con respecto a los radicales que son musulmanes. Vemos el terrorismo en todas las religiones, y parte de él no entra en los medios. Creo que también son las rivalidades entre países, las agendas entre países, ya sean la económica o la militar. Y en el lado político de esto, si miras hoy, es como si hubiera habido un cambio sísmico … Hoy no son solo los EE.UU. y Europa. Ahora es la China emergente, la India emergente, etc.

Creo que la esperanza para el futuro está en dos sitios, desde mi punto de vista. Uno, en la educación de las próximas generaciones. Veo en los Estados Unidos a muchos estudiantes hoy que vienen a una universidad como Georgetown y otros, que ya cuando estaban en la escuela, en la escuela primaria o en la secundaria, abordaban temas de religión en la sociedad. Sabiendo algo sobre las otras religiones, pero también abordando las diferencias culturales, lo cual es fundamental. Creo que eso es importante.

Y creo que la otra cosa es, francamente, los medios y los políticos. Tanto para los medios como para los políticos vale la pena ser más negativo y mostrar lo negativo. La gente no quiere ver escenas agradables por la noche: eso es aburrido. Lo que quieren ver cuando ponen el televisor es donde se está llevando a cabo la acción. Un fin de semana lento en los Estados Unidos significa que verá algo así como un accidente de metro en Japón, en lugar de lo que está sucediendo en su casa.

Lo que ahora vemos en algunos medios estadounidenses es que al final del programa, o al final de la semana, ponen una sola pieza positiva. Creo que realmente necesitamos educar a la generación actual, y a la próxima generación, en la idea de que somos un mundo absolutamente interdependiente, nos guste o no: desde el punto de vista del medio ambiente, la religión, la política, la economía…

Lo vemos ahora en la rivalidad que está ocurriendo o en las tensiones entre EE.UU., China, Rusia, etc. Nos guste o no, es la globalización. La globalización de los viajes, la globalización de la comunicación, la globalización de las armas y también el problema nuclear. Somos interdependientes, por lo que todos deben preocuparse por eso. No podemos consentir que los políticos nieguen que haya una crisis ambiental, tal y como hacen los nuestros en los EE.UU. O que nieguen que a menudo actúan de forma polarizada porque en su circunscripción obtendrán dinero u obtendrán más votos.

-Ha estado muy involucrado en la Alianza de Civilizaciones en las Naciones Unidas. Me gustaría preguntarle si cree que esta mejor educación y esta política diferente que menciona vendrán de las Naciones Unidas. ¿Estás contento con lo que está haciendo la ONU en términos de diálogo interreligioso? ¿le gustaria ver mas?

Fui uno del grupo original que designó Kofi Annan para armar la alianza de la ONU, y creo que creamos una gran Carta, que las personas pueden encontrar en Internet. Creo que se ha logrado algún progreso, pero ya no tengo mucho contacto con ellos.

Creo que ciertamente la ONU tiene un papel que jugar. Quiero decir que es interesante: Kofi Annan celebró una conferencia en los Estados Unidos sobre la islamofobia, cuando en realidad la mayoría de la gente en los Estados Unidos ni siquiera era consciente de que era una realidad en los Estados Unidos e internacionalmente. Organizó una conferencia a nivel internacional y eso fue hace ya bastantes años. Creo que las organizaciones internacionales tienen ese rol.

Con esto vuelvo a una pregunta que me hiciste antes. Durante años, en mi trabajo inicial, a los gobiernos no les importó esta cuestión de comprender la religión y la cultura. Las universidades no hicieron lo suficiente con la religión y la cultura. Las empresas tampoco, alegando que eso no era a lo que ellas se dedicaban. Si miras hoy, la religión y la cultura están muy integradas con la política y el desarrollo económico de los países, y ves un mayor reconocimiento de eso. Entonces, creo que es posible que todas las organizaciones y corporaciones internacionales vean una relevancia y se involucren de una manera u otra.

-Hemos hablado sobre gobiernos, hemos hablado sobre universidades y corporaciones. Me gustaría finalizar con una pregunta final sobre cómo ve la contribución de la Iglesia al diálogo interreligioso. Específicamente, me gustaría pedirle su opinión sobre el Papa Francisco y lo que ha hecho para el diálogo interreligioso, y si pudiera hablar sobre su creciente relación con Al-Azhar en Egipto.

Como me ha preguntado en la primera parte de la pregunta, sabía que una de las personas a las que me referiría era el Papa Francisco. Creo que nos hemos vuelto cada vez más optimistas: hemos recorrido un largo camino desde la forma en que solía ser.

Si miras atrás a la época en que yo estudiaba religión e incluso en mis primeros años de teólogo siempre fue así: tenías tu religión y otras personas tenían la suya y no las confrontabas. Tenías razón, y si tú tienes razón, entonces ellos deben estar equivocados. Esa era la mentalidad. Creo que, por un lado, la Iglesia Católica llegó al diálogo interreligioso más tarde que otros, porque fue realmente el Vaticano II el que reconoció a las otras religiones. Creo que hubo una caída, francamente, cuando el Papa Benedicto estuvo presente, y creo que jugó con un tipo de catolicismo conservador que creo que es problemático.

El Papa Francisco ha sido una bocanada de aire fresco. Quiero decir, el hecho es que al principio de su papado, durante la Semana Santa, fue a una prisión e interactuó con los presos, y entre las personas con las que interactuó había musulmanes. El hecho es que él les lavó los pies. Se acercó a los líderes musulmanes. Ha reconocido que el Islam es una religión importante. El Papa Francisco ha dicho que la lectura auténtica del Corán no apoyaría el tipo de violencia y terror que vemos.

Que tengamos un Papa dispuesto a hacer ese tipo de declaraciones es algo muy importante. Creo que el ex arzobispo de Canterbury jugó un papel importante, Rowan Williams. Estoy un poco preocupado por el actual arzobispo, a quien no conozco demasiado bien, pero vi una declaración en la que me pareció que él enfatizaba la idea de que Inglaterra tiene valores cristianos y son diferentes de los valores musulmanes. Bueno, uno debería ser capaz de afirmar a cristianos, musulmanes y judíos, por ejemplo, y decir que nuestra fe comparte ciertos valores. Es decir, que las tres religiones hablan sobre el amor de Dios y el amor al prójimo, por ejemplo. Una vez que entiendas el judaísmo, el cristianismo, o el Islam solo entonces podrás hablar sobre sus diferencias. Por tanto, creo que la Iglesia tiene un papel muy importante que jugar.

Parte de la dificultad dentro de la Iglesia Católica es que un buen número de los obispos y cardenales que fueron nombrados en el pasado porque estaban en el lado conservador. Mientras algunos han avanzado un largo camino hacia adelante, otros se han quedado atrás en sus diócesis para no abordar el problema o, de hecho, ser parte del problema, no formar parte de la solución.

 

Fuente:

Religión Digital

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