Reporte presinodal de católicos en Inglaterra: Laicos por la apertura y cercanía

9:00 p m| 30 set 15 (THE TABLET/BV).- Los obispos católicos de Inglaterra y Gales han publicado una documento crítico -e increíblemente honesto-, que acusa a la Iglesia de ser intolerante, misógina, controladora, anticuada y farisaica. Todas esas son palabras tomadas de un resumen de las respuestas a la consulta (encuesta) realizada por la Conferencia Episcopal, en preparación para el próximo sínodo internacional de obispos en Roma el próximo mes, sobre el tema del matrimonio y la vida familiar. Este documento se suma a los de Alemania y Suiza, presentados en mayo, y que también reportaron el clamor de los laicos por una mayor apertura a diversas realidades.

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Es un hecho que no hay cinismo entre esas acusaciones. Más bien, los laicos que respondieron, se mostraron amables, generosos, de corazón abierto y comprometidos con su fe. A la que critican es a la Iglesia “oficial”, independientemente de la definición -desaprueban la “moralista” Iglesia jerárquica, retratada y descrita así en los medios o por aquellos a los que les ha hecho daño. Y como muchos de ellos mismos señalan, no se refieren a la Iglesia tal como ahora la presenta Francisco, sino en cómo se percibe su actuación través de generaciones.

La consulta ha producido una rica veta de reflexión espiritual. Se pide que las cosas cambien, especialmente con respecto a los distanciados de la Iglesia sobre cuestiones de ética sexual. Una idea que se repite es que la nueva generación de católicos se apartará de forma permanente a menos que haya un cambio que haga de la Iglesia un hogar más acogedor para las mujeres, los homosexuales, y para los divorciados y vueltos a casar.

Quieren una Iglesia que se relacione con la vida matrimonial y sus dificultades, de forma realista y humana, no una que ofrezca libros con respuestas idealistas.

Como dijo el cardenal y arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, en la conferencia de prensa en que se presentó el documento, la profundidad de la fe de los encuestados reveló humildad y emotividad. Incluso le inspiró a decir que “este testimonio de familia para la Iglesia es muy importante, más de lo que la Iglesia puede enseñar a la familia”.

De hecho, uno de los encuestados es citado diciendo: “Parecería que en este momento, la Iglesia tiene más que aprender de la vida matrimonial y familiar que enseñar”. Es el sensus fidelium en marcha.

De ahí que un tema recurrente fue la brecha entre la jerarquía clerical y los laicos. Poner un sello oficial que lo reconozca, como lo hizo el Cardenal Nichols, bien podría ser un momento decisivo en la vida de la Iglesia. Establece que los verdaderos expertos en la vida familiar son los que viven estas circunstancias, no los teólogos célibes, ni abogados canonistas, ni obispos.

Esto podría tener enormes consecuencias en temas que van desde la anticoncepción y la homosexualidad hasta sacerdotes casados ​​e incluso mujeres sacerdote. A pesar que un número abrumador quiere que se elimine la prohibición de recibir la comunión a los divorciados vueltos a casar, igualmente quieren que la Iglesia promueva un matrimonio que dure toda la vida.

Si los obispos necesitaban pruebas de que los laicos ponen un alto valor al matrimonio, ahora lo tienen. También tienen la evidencia, sin embargo, que la gestión episcopal respecto a esta invaluable institución no ha estado a la altura. Por ahí va el reto.


Enlaces recomendados:

– Reporte presinodal de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales (pdf en inglés)

Web con la presentación de la Conferencia Episcopal de Inglaterra


Fuente:

The Tablet

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