Protestantes y católicos norteamericanos lanzan juntos libro sobre la Biblia

Orar con la Biblia

9.00 p m| 21 nov 13 (CWR/BV).- En una iniciativa conjunta sin precedentes, la Libreria Editrice Vaticana (LEV, la editorial del Vaticano) ha presentado recientemente el libro “Orar con la Biblia, meditar con la Palabra”, en inglés, español e italiano, en colaboración con la Sociedad Bíblica Americana, institución que con cerca de 200 años ha tenido siempre un papel importante en la difusión de la Sagrada Escritura en los Estados Unidos. Aunque esta organización sin fines de lucro fue fundada por una serie de líderes protestantes, cada vez cuenta con más católicos involucrados.

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El presbítero Gabriel Mestre, vicario general de Mar del Plata, presentó este miércoles 30, en el Auditorio San Pio X de Roma, el libro de su autoría “Orar con la Biblia, meditar con la Palabra”, un libro de divulgación con una introducción general a la Sagrada Escritura y una presentación de la Lectio Divina de forma didáctica y con ejemplos para adentrarse en la lectura orante de la Biblia.

Más de 150 personas se hicieron presentes en el auditorio. Mario Paredes, presidente de Sociedad Bíblica Americana (SBA), y Don Giuseppe Costa, director de Editrice Vaticana, fueron los responsables de la apertura y saludo. Luego intervinieron en la presentación monseñor Fortunato Frezza, subsecretario del Sínodo de Obispos, y el presbítero Stephen Pisano, vicerrector del Pontificio Instituto Bíblico.

“Monjes en el siglo III desarrollaron una práctica piadosa llamada lectio divina, cuya intención era la de leer la Biblia en forma de oración”, explicó Mario Paredes en su breve introducción. En otras palabras, esta antigua práctica monástica fue elaborada para guiar a los lectores en asimilar la ayuda espiritual de la Escritura, pero “con el paso de los siglos, la oración se hizo muy racional y muy intelectual, por lo que el acto de orar con el Mundo de Dios se volvió obsoleto hasta tiempos muy modernos”, explicó.

“Después del Concilio Vaticano II, la Iglesia indica claramente que una persona católica debe estar comprometida con la Palabra de Dios”. Y “la mejor manera de involucrar a los católicos (con la Escritura) es descubrir la Lectio Divina, dijo. Y esto es absolutamente esencial, ya que, según una investigación realizada por la SBA, más y más personas en los Estados Unidos se alejan de la lectura de la Biblia.

En su intervención el P. Pisano estableció un paralelismo entre la lectio divina y el acercamiento a las Escrituras que el Papa Francisco aprendió como jesuita. Ambos enfoques, dijo, implican “tomar el texto de la Biblia para el estudio, la reflexión y la oración, lo que conduce al discernimiento”. El P. Pisano destacó también la insistencia en el libro sobre la Sagrada Tradición, inseparable de la Sagrada Escritura, citando lo escrito por el P. Mestre: “La experiencia de encuentro con Dios no se limita a los eventos registrados en la Biblia. También existe lo que llamamos tradición, que consiste en la percepción del mensaje de Dios, en todas las épocas, que la Iglesia identifica y presenta a sus fieles”.

De hecho la formación de los Evangelios se llevó a cabo en tres etapas: En un primer momento fueron los acontecimientos vividos por los apóstoles con su Maestro, luego vinieron las tradiciones conservadas por la comunidad cristiana temprana, y, por último, todo lo que hoy leemos en los Evangelios fue puesto por escrito. Tradición, por lo tanto, no es sólo lo que viene después de la Escritura, sino también es algo que le precede: la Tradición es importante en la formación y la transmisión del texto bíblico.

La otra intervención, con un mayor matiz teológico, fue la de Monseñor Frezza, que centró su discurso en el tema de la lectio divina que consta de cinco etapas: lectio, meditatio, oratio, contemplatio y actio (lectura, meditación, oración, contemplación y acción). Demostró que en el libro se perciben señales importantes de una convergencia entre los padres del concilio y los padres del sínodo, y por lo tanto entre Verbum Dei y Verbum Domini.

Si se tiene en cuenta seriamente el hecho de que la Biblia es la Palabra de Dios en lenguaje humano, entonces lo que es verdad en palabras de los hombres también es cierto para las Sagradas Escrituras: siempre contienen información, expresiones, y el deseo de relación. Hasta hace medio siglo, no era obvio de ninguna manera cómo orar con la Biblia, hoy hasta se publica cómo hacerlo. El prelado recordó también que la Biblia debe ser entendida en el Espíritu Santo.

Sea como fuere, el enfoque de la lectio divina se hace hoy más actual, por la sencilla razón de que las homilías del Papa Francisco en Santa Marta “son el resultado de la lectio divina“, como ha señalado el P. Mestre, autor del libro. El P. Mestre dijo que las homilías ofrecen un panorama del proceso de lectura, meditación, y oración de la lectura por parte del Papa y su reflexión sobre lo que está llamando a él y a otros cristianos a hacer. Por lo tanto, este nuevo manual es una herramienta muy útil tanto para individuos y comunidades que desean dedicarse al apasionante mundo de la lectura orante de la Biblia.

Al terminar la presentación, Mario Paredes además declaró sobre la SBA y su acercamiento a los católicos, “esta organización se abre al mundo católico para ayudarlo a que se enganche con la Biblia; es decir que regrese a la Biblia para rezar con la Biblia, no para estudiarla, si no para rezar y dialogar con Dios. Para nosotros los creyentes, es la Palabra de Dios. Y si no dialogamos con el Dios de la Biblia, es decir, no podemos llamarnos cristianos. Entonces la importancia radica en el hecho de la fuerza que tiene la Palabra de Dios. Que si queremos escuchar a Dios, queremos conocer a Dios, queremos ver a Dios, tenemos que ir a la Biblia. Y ahí entonces la práctica de la Lectio Divina”.


Fuentes:

Praying with Scripture, just like Pope Francis publicado en The Catholic World Report.

– Rome Reports

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Comentarios

  1. Beatriz Hart Gaige escribió:

    Que alegría ver como se va haciendo realidad la cercanía de todas las Iglesias Cristianas. Crece la esperanza en que sea posible que, poco a poco, se logre la unidad que jamás debió perderse.

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