Santísima Trinidad: Un significado que desafía aún a los católicos

Santísima Trinidad

3.00 p m| 13 jun 13 (THINKING FAITH/BV).- Para el padre jesuita John Moffatt, especialista en las Sagradas Escrituras, la Santísima Trinidad es un concepto abstracto que desafía, y es por eso que es importante recurrir al uso acertado y preciso de palabras e imágenes tanto como se pueda, para poder mostrar la verdad sobre lo que representa: el origen único de todas las cosas es relacional y su esencia es el amor.

Si miras hacia arriba desde la primera fila en la iglesia jesuita en Innsbruck, te darás cuenta que en la cúpula interior sobre el altar no hay imágenes elaboradas, sino un simple triángulo. Esta ornamentación bastante sencilla y ligeramente críptica dirige los ojos y la mente a la antigua enseñanza cristiana de que Dios es trino y Dios es uno. También refuerza la sensación que a veces podemos tener, que después de las significativas narrativas de la Cuaresma y la Pascua, que nos llevan desde la Creación hasta Pentecostés, la Trinidad sigue siendo un desafiante concepto abstracto. Es una enseñanza de la Iglesia de Occidente desde la Edad Media y que ha sido un tema frecuente de la experiencia mística cristiana, desde Juliana de Norwich a Teresa de Ávila. Es la distintiva comprensión cristiana de Dios, el origen de todas las cosas.

Para aquellos que disfrutan de la filología filosófica, el viaje de trescientos años desde la enseñanza a cómo bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, hasta el credo que recitamos cada domingo es fascinante. Vemos cómo el pensamiento intuitivo sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de los primeros cristianos, se justificaba en un inicio, simplemente con referencia a las Escrituras. Luego, las inconsistencias comenzaron a hacerse notar, surgieron preguntas difíciles y los intelectuales comenzaron a crear sus propias versiones. El cristianismo tuvo que adaptar su lenguaje y ajustar sus argumentos en un mundo que de hecho valora la lógica, la coherencia y el pensamiento filosófico.

Con el pasar de los años, los líderes cristianos discutiendo entre sí, se vieron obligados a tomar decisiones, para probar y dejar en claro en qué era lo que creían. De eso surgió un lenguaje técnico, distante y abstracto. Los relatos del Nuevo Testamento fueron complementados con palabras como “ser”, “hipóstasis”, “persona”, “relación”, junto a la favorita de todos, “consustancial”. El debate y diferencias en el siglo IV por encontrar una manera coherente de hablar de Dios son el origen de nuestro credo. Esto nos permite decir del Señor Jesucristo, que es Dios verdadero de Dios verdadero, y que el Espíritu, Señor y dador de vida, es adorado y glorificado junto con el Padre y el Hijo.

¿Por qué es tan importante para nosotros encontrar una manera de explicar la Trinidad, de modo que no simplifique las tres personas en tres aspectos de una misma entidad, y sin que nos deje con la confusión de que son tres Dioses distintos?

Un conjunto de razones es abstracto, pero es valioso para aquellos que consideran de importancia las ideas en su vida de fe. Encontramos en Aristóteles la noción filosófica de que todas las cosas surgen de un único origen, aunque su solitario primer motor inmóvil y sustentador parece tener poco que ver directamente con nuestra experiencia humana. Sin embargo, si el origen único de todas las cosas es relacional, podemos ver por qué la verdad más profunda del universo que nos rodea no tiene que ver con las leyes de la física, sino con la ley del amor. Los seres humanos no son átomos en el vacío, sino seres hechos para el amor y la comunidad. Si el Dios y el origen de todas las cosas es en esencia la unidad y la propia entrega, entonces esto afecta a nuestra manera de pensar sobre el sentido de nuestra lucha por sobrevivir juntos en este planeta.

Los escritores del siglo cuarto recurren constantemente a las imágenes del Nuevo Testamento para crear la imagen de un Dios cuya dinámica creativa se seguía trabajando. El Espíritu transforma los corazones de los creyentes, lo que les permite seguir la senda de la Palabra y encontrar el camino a la presencia del Padre. El Trino Divino, que comparten todo lo que tienen en común, llama, guía y enseña a la humanidad a participar en la unicidad de su dicha y gloria.

Pero también son cuidadosos en señalar los límites de lo que dicen y de lo que se puede decir. Al final, nuestras palabras y conceptos se desmoronan cuando hablamos de Dios. Nos quedamos con las imágenes para guiar nuestro entendimiento en la dirección que tiene que ir. Tres soles, una luz. Un rayo de luz refractada en tres colores. Tres notas que forman una única armonía. Estos son guías e indicios de cómo puede ser que la realidad detrás de todas las cosas empieza y termina en el amor.


Artículo de John Moffatt SJ. publicado en Thinking Faith


“Jesucristo resucitado nos da el Espíritu Santo y nos lleva al Padre. La Trinidad es el fundamento más profundo de la dignidad de cada persona humana y de la comunión  fraterna” (Documento del Episcopado argentino Navega Mar Adentro 2003).

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Comentarios

  1. Carlos A. Diez escribió:

    No obstante el título, el artículo no logra aproximarnos mucho a la respuesta al porqué este concepto parece mucho más un artilugio filosófico, difícilmente comprensible por los hombres y mujeres de hoy (más lógicos y prácticos) y sobre todo de los más sencillos (que finalmente ven más las obras de caridad y justicia que las elaboraciones teóricas de los expertos). Felizmente, la confirmación de que nacemos del amor y para el amor seguramente tienen fundamentos más asibles desde el mismo evangelio de Jesucristo. ¿Cuál es el sentido de los "misterios" de la fe hoy?

  2. Heriberto Ramón Gonzalez Falcón escribió:

    Jesús dijo que el Místerio de La Santísima Trinidad,se nos dirá después de muertos y yo no entiendo porque estudian ese tema, Jesús no lo dejó claro.

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