¿Qué ocurre en las reuniones de cardenales previas al cónclave?

Congregaciones generales

1.00 p m| 05 mar 13 (NCR/BV).- El P. Thomas Reese, exeditor del semanario católico “America Magazine”, nos describe brevemente las actividades que se realizan en las reuniones de cardenales previas al cónclave. Estas reuniones llamadas “Congregaciones Generales”, tienen como objetivo principal definir la fecha de inicio del cónclave y las coordinaciones previas.

En el 2005, el teólogo y cardenal americano Avery Dulles S.J. esperaba con interés las reuniones de cardenales previas al cónclave (llamadas Congregaciones Generales), porque pensó que sería un debate de alto nivel de los problemas que enfrenta la Iglesia. Al final quedó decepcionado y aburrido por el procedimiento.

De acuerdo con la Constitución de 1996, Universi Dominici Gregis (“Del rebaño del Señor”), en la primera Congregación general, se les entrega a los cardenales una copia de la constitución y tienen la libertad de plantear preguntas sobre el significado y la aplicación de sus reglas. La parte de la Constitución con respecto a la vacante de la Sede Apostólica debe ser leído en voz alta. Son 3500 palabras de prosa aburrida, o 3100 si dejan de lado el capítulo sobre los funerales papales. Los cardenales deben prestar juramento sobre el Evangelio de mantener el secreto y las normas de la Constitución.

En las congregaciones posteriores, los cardenales se ocupan de otras cuestiones aburridas, como aprobar los gastos incurridos entre la renuncia y la elección de un nuevo Papa y los preparativos logísticos para el cónclave.

También eligen “dos eclesiásticos conocidos por su sana doctrina, sabiduría y autoridad moral” quienes presentarán a los cardenales dos meditaciones sobre los problemas que enfrenta la Iglesia y sobre “la necesidad de un cuidadoso discernimiento en la elección del nuevo Papa”. La primera meditación se da en algún momento antes del cónclave, mientras que el segundo se da en la Capilla Sixtina, justo antes de la primera votación.

Lo más importante que los cardenales tendrán que decidir es cuándo comenzar el cónclave. Según las reglas debe iniciarse 15 días después de la muerte o renuncia del Papa, pero Benedicto XVI hizo una observación, luego de que su renuncia fuera anunciada, que establece que los cardenales podrán comenzar antes si todos los electores están presentes. Algunos cardenales sostienen que 15 días no es necesario porque no hay funeral papal, pero me pregunto, “¿Cuál es la prisa?” Esto es lo más importante que los cardenales decidirán en sus vidas. Deben tomarse su tiempo. Cumplir con la programación establecida permitirá contar con más tiempo para que los cardenales de fuera de Roma se lleguen a conocer e intercambien puntos de vista sobre quién debería ser el Papa. Apresurar el cónclave beneficia a los principales candidatos actuales y a los cardenales curiales que ya conocen a todos los demás.

En el pasado, la Congregación General sólo se ha reunía en las mañanas. En esta ocasión, piensan reunirse también en las tardes para avanzar pronto con los temas e iniciar el cónclave, lo que pinta también como mala idea, ya que al atar a los cardenales en más reuniones innecesarias reduce el tiempo para la interacción informal antes del cónclave. Es en estas reuniones informales que los cardenales llegan a conocer a los candidatos.

Actualización para hoy martes 5 de marzo: Al parecer los cardenales están de acuerdo conmigo en que reunirse dos veces al día era una mala idea y han decidido no hacerlo en la tarde del martes y el miércoles. El lunes por la tarde, el padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia, dio a los Cardenales la primera meditación requerida por la Constitución.


Artículo publicado en National Catholic Reporter.

 

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