Frases fuertes de Benedicto XVI

Frases fuertes de Benedicto XVI

5.00 p m| 21 feb 13 (BUENA VOZ).- La renuncia de Benedicto XVI suscita en los medios distintos homenajes e intentos de dar cuenta de su perfil. BV quiere sumarse con este recuento de citas en los que se descubre el esfuerzo del teólogo, del pastor, y del creyente por dar testimonio de una coherencia con la tradición que no teme mantener abierta la reflexión sobre multitud de temas. Por supuesto no se trata de ninguna manera de un recuento exhaustivo sino de algunos temas que han aparecido en nuestro informativo y nuestra comunidad universitaria.

– Sobre Dios, la iglesia y la opción preferencial por los pobres

Dios es la realidad fundante, no un Dios sólo pensado o hipotético, sino el Dios de rostro humano; es el Dios-con-nosotros, el Dios del amor hasta la cruz. Cuando el discípulo llega a la comprensión de este amor de Cristo “hasta el extremo”, no puede dejar de responder a este amor sino es con un amor semejante: “Te seguiré adondequiera que vayas” ( Lc 9,57).

Todavía nos podemos hacer otra pregunta: ¿Qué nos da la fe en este Dios? La primera respuesta es: nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia católica. La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comunión: el encuentro con Dios es, en sí mismo y como tal, encuentro con los hermanos, un acto de convocación, de unificación, de responsabilidad hacia el otro y hacia los demás. En este sentido, la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Co 8,9).

(Inauguración Conferencia Aparecida. Mayo 2007)


– Sobre la verdad

Está a la vista que el concepto de verdad ha caído bajo sospecha. Por supuesto, es cierto que se ha abusado mucho de él. En nombre de la verdad se ha llegado a la intolerancia y la crueldad. En tal sentido se tiene temor cuando alguien dice que tal cosa es la verdad o hasta afirma poseer la verdad. Nunca la poseemos; en el mejor de los casos, ella nos posee a nosotros. Nadie discutirá que es preciso ser cuidadoso y cauteloso al reivindicar la verdad. Pero descartarla sin más como inalcanzable ejerce directamente una acción destructiva.

Gran parte de la filosofía actual consiste realmente en decir que el hombre no es capaz de la verdad. Pero, visto de ese modo, tampoco sería capaz de ética. No tendría parámetro alguno. En tal caso sólo habría que cuidar del modo en que uno más o menos se las arregla, y el único criterio que contaría sería, en todo caso, la opinión de la mayoría. Pero qué destructivas pueden ser las mayorías nos lo ha mostrado la historia reciente, por ejemplo, en sistemas como el nazismo y el marxismo, los cuales han estado particularmente en contra también de la verdad.

(Luz del Mundo. Editorial Herder. Noviembre 2010)

– Sobre el celibato

(…) el celibato es una anticipación hecha posible por la gracia del Señor, que nos “atrae” a si, hacia el mundo de la resurrección; nos invita siempre de nuevo a trascendernos a nosotros mismos, este presente, hacia el verdadero presente del futuro, que se convierte en presente hoy. Y aquí estamos en un punto muy importante. Un gran problema de la cristiandad en el mundo de hoy es que no se piensa ya en el futuro de Dios: parece suficiente solo el presente de este mundo. Queremos tener solo este mundo, vivir solo en este mundo. Así cerramos las puertas a la verdadera grandeza de nuestra existencia. El sentido del celibato como anticipación del futuro es precisamente abrir estas puertas, hacer más grande el mundo, mostrar la realidad del futuro que es vivido por nosotros ya como presente. Vivir, por tanto, así como en un testimonio de la fe: creemos realmente que Dios existe, que Dios tiene que ver con mi vida, que puedo fundar mi vida sobre Cristo, sobre la vida futura.

(Coloquio con sacerdotes. Vigilia en la conclusión del Año Sacerdotal. Junio 2010)

– Sobre la violencia, fe, y razonabilidad de la conducta de Dios

…la difusión de la fe mediante la violencia es algo insensato. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma… Dios no se complace con la sangre; no actuar según la razón (sin logo) es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas.

(Discurso en la universidad de Ratisbona. Setiembre 2006)

– Diálogo interreligioso

Una cosa es que nosotros digamos que Cristo es el Hijo de Dios y que en Él se expresa la plena presencia de la verdad sobre Dios. Otra cosa es que en otras religiones haya también verdades de la índole más múltiple, que esas verdades posean como fragmentos, luces provenientes de la gran Luz, que en cierto sentido representen también un movimiento interior hacia Él. Decir que en Cristo está presente Dios y que, con ello, se nos aparece y nos habla el Dios verdadero, no excluye que en otras religiones haya también verdades, pero justamente verdades que, por así decirlo, señalan hacia la verdad. En este sentido, el diálogo, en el que ese señalamiento tiene que hacerse visible es una consecuencia interior de la situación de la humanidad.

(Luz del Mundo. Editorial Herder. Noviembre 2010)

– Sobre las tentaciones de la jerarquía eclesial

¿No es quizás una tentación la de la carrera, del poder, una tentación de la que ni siquiera están inmunes aquellos que tienen un papel de animación y de gobierno en la Iglesia? Lo recordaba hace algunos meses, durante la consagración de algunos obispos (septiembre 2009): “No buscamos poder, prestigio, estima para nosotros mismos. Sabemos cómo las cosas en la sociedad civil, y no pocas veces en la Iglesia, sufren por el hecho de que muchos de aquellos a los que se les ha conferido una responsabilidad trabajan para sí mismos y no para la comunidad”.

(Catequesis a peregrinos sobre Domingo de Guzmán. Febrero 2010)

– Sobre la división en la Iglesia

Queridos Hermanos, por circunstancias fortuitas, en los días en que me vino a la mente escribir esta carta, tuve que interpretar y comentar en el Seminario Romano el texto de Ga 5,13-15. Percibí con sorpresa la inmediatez con que estas frases nos hablan del momento actual: «No una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente». Siempre fui propenso a considerar esta frase como una de las exageraciones retóricas que a menudo se encuentran en San Pablo. Bajo ciertos aspectos puede ser también así. Pero desgraciadamente este “morder y devorar” existe también hoy en la Iglesia como expresión de una libertad mal interpretada.

(Carta a los obispos con ocasión de las críticas al levantamiento de la excomunión a los obispos Lefebristas. Marzo 2009)

“¡No entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?” (Joel 2,17). Esta oración nos hace reflexionar sobre la importancia del testimonio de fe y de vida cristiana de cada uno y de nuestras comunidades para manifestar el rostro de la Iglesia y cómo, algunas veces este rostro es desfigurado. Pienso, en particular, en las culpas contra la unidad de la Iglesia, en las divisiones en el cuerpo eclesial. Vivir la Cuaresma en una comunión eclesial más intensa y evidente, superando individualismos y rivalidades, es un signo humilde y precioso para los que están alejados de la fe o los indiferentes.

(Última homilía de cenizas. Febrero 2013)

– Sobre el pecado en la Iglesia (Crisis por denuncias de abuso sexual)

(…) encontramos que los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo vienen del exterior, sino que el pecado existe en la Iglesia. Esto siempre se ha sabido, pero hoy lo vemos de una forma terrible: que la persecución más grande a la Iglesia no procede de enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia. Y por lo tanto, la Iglesia tiene una profunda necesidad de reaprender la penitencia, aceptar la purificación, aprender el perdón pero también la necesidad de justicia. El perdón no sustituye la justicia.

(Declaraciones durante el vuelo a Portugal. Mayo 2010)

– Sobre la falta de fe como posible causa de anulación del matrimonio

Allí donde no se percibe traza alguna de la fe como tal, ni ningún deseo de la gracia y de la salvación, se plantea el problema de saber, al nivel de los hechos, si la intención general y verdaderamente sacramental está o no presente, y si el matrimonio se ha contraído válidamente o no.

(Discurso al tribunal de La Rota. Enero 2013)

Diría que es especialmente dolorosa la situación de aquellos que se casaron en la Iglesia, pero no eran verdaderamente creyentes y lo han hecho por tradición, y después, encontrándose en un nuevo matrimonio, se convierten, encuentran la fe y se sienten excluidos del sacramento de la Eucaristía.

(Discurso a sacerdotes del Valle de Aosta. Julio 2005)

– Sobre la vida eclesial de los divorciados

(…) por lo que se refiere a estas personas, debemos decir – como usted ha hecho notar – que la Iglesia les ama, y ellos deben ver y sentir este amor. Me parece una gran tarea de una parroquia, de una comunidad católica, el hacer realmente lo posible para que sientan que son amados, aceptados, que no están «fuera» aunque no puedan recibir la absolución y la Eucaristía: deben ver que aun así viven plenamente en la Iglesia.

(Fiesta de los testimonios. Visita pastoral a la arquidiócesis de Milán y VII Encuentro Mundial de las Familias. Junio 2012)


– Sobre el uso del condón

Podrá haber casos fundados de carácter aislado, por ejemplo, cuando un prostituido utiliza un preservativo, pudiendo ser esto un primer acto de moralización, un primer tramo de responsabilidad a fin de desarrollar de nuevo una conciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. (…)

Es obvio que ella (la Iglesia) no los ve como una solución real y moral. No obstante, en uno u otro caso pueden ser, en la intención de reducir el peligro de contagio, un primer paso en el camino hacia una sexualidad vivida de forma diferente, hacia una sexualidad más humana.

(Luz del Mundo. Editorial Herder. Noviembre 2010)

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