Archivo por meses: noviembre 2011

EN POLÍTICA ,EL SILENCIO ES CASI UNA VIRTUD

Una excelente entrega del Psicólogo de la Política
Gianna

** EL SILENCIO ES CASI UNA VIRTUD **

Daniel Eskibel

La palabra parece ser casi la célula básica de la política. El
ladrillo fundamental con el cual se construye el mensaje. Porque el
mundo de la política gira en torno a la palabra como nuestro
planeta alrededor del sol.

20111130-el_silencio.jpg

Pasa revista al universo político y verás la palabra por todas
partes.
En las reuniones. En los actos públicos. En los títulos del
periódico. En las noticias del telediario. En la rueda de prensa.
En los folletos y octavillas. En el coche parlante. En el cartel en
la vía pública. En la hoja de votación. En la página web. En el
discurso del candidato.
¡Qué digo! En todas partes.

La palabra omnipresente.
Siempre.

Pero hay un detalle que muchos políticos olvidan.
Un detalle simple pero relevante.
¿Cual es?
Que el silencio es la mejor compañía para la palabra.
Sí, el silencio.

Lo digo de nuevo: el silencio es la mejor compañía para la palabra.

No podemos perder de vista que la palabra política cobra sentido
cuando es capaz de transportar una idea y hacerla germinar en el
cerebro de quien escucha.
Sin esa germinación en cabeza ajena…pues la palabra se vuelve
puro ruido. Sonido tonto, irrelevante, que se agota en sí mismo.
Como el gato que persigue su propia cola sin alcanzarla jamás.
Palabra tras palabra sin sentido hasta el infinito.

Y ahí es donde juega el silencio.
¿Para qué hacer silencio?
Para que la idea que queremos transmitir se deposite suavemente en
el cerebro de quien escucha. Para que fermente. Para que se
instale. Para que germine.

Si la palabra se encadena con otra y otra y otra y otra más hasta
el infinito, pues el cerebro de quien escucha no tiene espacio para
recibir ninguna idea. Queda encerrado, bloqueado por un muro de
palabras.

¿Qué necesita el cerebro del que escucha?
Un silencio, aunque sea breve, para recibir palabras y traducirlas
en ideas.
Una pausa en la ametralladora verbal para dejar que una idea anide
dentro suyo.

Por eso el silencio es casi una virtud.

Recuérdalo cuando prepares un mensaje. No se trata solo de
palabras, con toda la importancia que tienen.
Se trata, también, de silencios.

Shhhh. Silencio.20111130-el_silencio.jpg Sigue leyendo

OLFATO POLITICO

Algo sobre el Olfato Político al estilo de Daniel Eskibel
Gianna

** SOBRE LA NARIZ, LA POLÍTICA Y EL CEREBRO **

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‘El olor a leña, Boby,
te hace sufrir’…
Así comienza una canción de Alfredo Zitarrosa. Olor a leña.
Pero…¿puede un olor hacer sufrir a alguien? Pues sí. Sufrir o
sentir otra emoción cualquiera.

Porque los olores son una vía de conexión directa con nuestras
emociones.

Deja que por un instante tu nariz piense por tí. Déjate llevar por
lo que algunos olores evocan en tu memoria y por las sensaciones
que te despiertan.
El olor del café y del pan tostado.
El olor de la carne asada.
El olor del mar.
Respira hondo. Siente ese olor.

Desde que tengo memoria tengo debilidad por el olor a eucalipto. De
hecho vivo en un lugar donde hay eucaliptos por todas partes. Y
cada vez que salgo a la calle me lleno los pulmones sintiendo ese
aroma inconfundible. Y esté donde esté, cuando la brisa me trae ese
olor, pues automáticamente vuelvo a llenar mis pulmones y a
disfrutarlo.

Nunca pude explicar la sensación exacta que me provoca el
eucalipto. Es algo asociado con el bienestar, con la tranquilidad,
con la vida.

Nunca lo puede explicar hasta hace 20 días. La historia, pequeña y
simple, me la relataron mis padres casi a dúo. Yo tenía 10 meses de
edad (hace ya un buen tiempo, por cierto…). Y sufría de una dura
tos convulsa que no se me quitaba con nada. Fue entonces que el
médico les recomendó a mis padres que me sacaran al campo, a
lugares donde hubieran eucaliptos.

¡Eucaliptos!
Y allá iban ellos conmigo. Se detenían cada vez que encontraban
eucaliptos y dejaban que yo respirara. Parece que, tal como había
dicho el médico, el olor me despejaba y me calmaba. Y allí estaba
yo: respirando a pleno, llenando mis pulmones, calmando mi tos
convulsa, sintiéndome más tranquilo, seguro, protegido.

Es una historia personal mínima pero elocuente. El olor transporta
al cerebro. Lo lleva a otros tiempos y le hace sentir sensaciones y
emociones. A veces imposibles de definir, pero potentes.

Bien. Los olores.
Pero no solo los olores.
También las palabras que evocan olores en el cerebro de quien
escucha o lee.
Porque el lenguaje suele ser un buen estímulo para despertar los
efectos de un aroma dentro del cerebro de alguien. Las palabras que
nombran, describen, rodean un olor.

Sin embargo, todos vivimos estos fenómenos de un modo espontáneo
pero pocas veces los implementamos para ser más persuasivos cuando
necesitamos serlo.
Por ejemplo en la política.

Si escuchas los discursos políticos, las declaraciones de los
candidatos y todo ese universo verbal en el que se mueven, ¿qué
escuchas?
Muchos conceptos, ideas, razonamientos, pensamiento abstracto,
conceptos…
Y pocas emociones.

Sin embargo el político necesita despertar emociones en el público
para poder conectar con él y ser más persuasivo. Y lo reitero: los
olores son una vía de contacto directo con las emociones.

Por eso te hago una recomendación.
La próxima vez que vayas a preparar un discurso, una rueda de
prensa, una declaración pública, un debate o cualquier otra
intervención política verbal…utiliza tu nariz.
Dale algo a la nariz de tu público. Construye aunque sea un pequeño
párrafo en torno a un olor, a un aroma evocador. Dale palabras para
que el cerebro de quien te escucha reviva ese olor y dispare toda
una cadena de asociaciones cargadas de emoción.

‘Algo huele mal en Dinamarca’, hizo decir Shakespeare a uno de sus
personajes.
Apelaba así a la nariz del lector. A que ese mal olor leído fuera
decodificado por el cerebro con una sensación de rechazo y
desagrado.
Y Shakespeare sabía qué efectos provocar en el
lector-espectador-oyente, por cierto.

Si estás en política, no lo pienses todo con el cerebro.
Piensa algo, también, con la nariz. Sigue leyendo

** RAJOY, RUBALCABA Y LOS 20 ERRORES QUE NO DEBERÍAS COMETER EN UN DEBATE TELEVISIVO **

Un educativo articulo de Daniel Eskibel sobre Debates
Disfrutenlo
Gianna

** RAJOY, RUBALCABA Y LOS 20 ERRORES QUE NO DEBERÍAS COMETER EN UN DEBATE TELEVISIVO **
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Anoche vi el debate televisivo entre los candidatos presidenciales
españoles Mariano Rajoy (Partido Popular) y Alfredo Pérez Rubalcaba
(Partido Socialista). Te propongo repasar algunos de los errores
más notorios que cometieron para que los tengas en cuenta a la hora
de debatir con alguien o de ayudar a un candidato a prepararse para
un evento así.

¿Por qué pasar revista a los errores?
Porque se aprende más de ellos que de los aciertos.
¿Voy a hacer un listado exhaustivo?
No. Solo unos cuantos pero que sean lo suficientemente ilustrativos.
¿Diré cual fue el candidato que cometíó tal o cual error?
Tampoco. Eso va por cuenta del lector que haya visto el debate.
¿Entonces Rajoy y Rubalcaba no tuvieron acierto alguno?
Sí los tuvieron. Muchos. Por algo están donde están. Pero ya lo
dije: se aprende más de los errores.

Atención entonces. Aquí están los errores:

1. Colocar siempre un brazo cruzado por delante del pecho, como si
se sostuviera un escudo o se pusiera una barrera. El gesto revela a
una persona a la defensiva y muy preocupada por los embates que
presuntamente recibirá.

2. Comenzar muchas intervenciones repitiendo “eh…eh…eh”, como
si las palabras del otro lo hubieran desacomodado y no atinara a
dar una respuesta clara. El público percibe que hay un tiro que dio
en el blanco.

3. Descuidar detalles de la apariencia, como por ejemplo la corbata
groseramente torcida o la camisa que parece o demasiado holgada o
algo arrugada.

4. Mirar de reojo hacia la nada. No hacia el presentador ni hacia
el otro candidato ni hacia la cámara misma…sino hacia ese
improbable lugar donde supuestamente no hay nadie.

5. Sonreir irónicamente mientras se mira al otro y se levanta
apenas uno de los costados de la boca en gesto de desprecio. La
ironía es un placer para los ya convencidos pero no mueve un pelo a
los indecisos.

6. Buscar con la vista, de un modo sistemático, los papeles que
tiene sobre la mesa. El televidente puede concluir que el candidato
no tiene las ideas tan claras y definidas.

7. Mirar al oponente y bajar rápidamente la vista en un gesto que
la gente puede interpretar como de vergüenza o temor.

8. Decir que de tal tema no se quiere seguir hablando y cruzarse de
brazos, señalando así con el gesto y la palabra que el otro está
pegando en una zona sensible.

9. Adoptar una postura corporal encorvada, inclinando el torso
hacia adelante y la cabeza hacia abajo, casi como en un ritual de
sumisión hacia el otro que es reconocido gestualmente como ganador.

10. Reaccionar tibiamente cuando el otro lo acusa de mentir. La
debilidad en la mirada y en la actitud corporal, en el tono y en el
volumen de la voz, opacan cualquier respuesta por sólida que sea. Y
más en tiempos de crisis, cuando la gente busca gobernantes firmes
y tiende a huir de quienes aparentan mayor fragilidad.

11. Ubicar permanentemente al rival en el rol de futuro gobernante.
Aunque sea para atacarlo, pero lo que queda en el cerebro del
votante es esa imagen del otro como Presidente.

12. Afirmar que el otro está dando una clase sobre el tema que más
importa al electorado. Aunque se pretenda disminuir el efecto con
algún adjetivo o alguna afirmación posterior, de todos modos el
efecto ya está logrado y es a favor del rival.

13. Si se es candidato del partido de gobierno, no insistir con una
idea fuerza central que sea poderosa, que sea casi un eslogan y que
ponga en valor a ese gobierno más allá de las crisis y los errores.

14. No apelar a las emociones que ligan a la gente (aún la
descontenta) con el partido que ha sido mayoritario cada vez que ha
impulsado a sus simpatizantes a votar con todas las fuerzas. Sin
emociones, sin historia jerarquizada, sin valores compartidos, sin
leyendas y mitos partidarios…pues todo se reduce a evaluar a un
gobierno en medio de una crisis. Casi nada.

15. Olvidar la gestión propia que tenga el candidato en alguna de
las áreas de gobierno, dejarla de lado, no convertirla en uno de sus
ejes discursivos y en una de sus características diferenciales.

16. Colaborar con un final de debate bucólico, tranquilo e
igualador…cuando se viene perdiendo la elección y es obligación
intentar torcer el rumbo de los acontecimientos.

17. No transmitir con las palabras algunas imágenes visuales
poderosas que pueden quedar ancladas en el cerebro del electorado.

18. No dirigirse nunca al público para buscar complicidad en la
deconstrucción del discurso del otro, sino limitarse al toma y daca
con el rival.

19. Atacar al rival con formulaciones bastante racionales,
conceptuales y políticas…y no pintar con colores crudos y
dramáticos los efectos concretos que las políticas atacadas
tendrían sobre la vida real de las personas de carne y hueso.

20. No ser contundente. Cuando la situación política es crítica
para el candidato, el partido o el gobierno…pues ya no sirve
intentar ganar por puntos. Hay que ganar por nocaut.

Repasa los errores. Vuelve a leerlos. Aprende de ellos.
Y espera.
Tarde o temprano llegará tu momento.
Y los errores de Rajoy y Rubalcaba te ayudarán a evitar muchos de
tus propios errores.
Ya sabes: aprende y espera. Sigue leyendo

Contra la apatía y la desinformación pública

Contra la apatía y la desinformación pública

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Un político teme las críticas. Un gobierno, se esfuerza en acallarlas. Sólo la Administración se ha acostumbrado a vivir con ellas e, incluso, a ignorarlas. Como dijera de sí misma la actriz Mae West, “he perdido mi reputación, pero no la echo en falta”.

El servicio público se ha acomodado en su desprestigio llevado por una merma de la autoestima, la desconfianza en la organización e, incluso, la pérdida de fe de sus gestores y empleados en la sociedad para la que trabajan.

En ese contexto, y bajo la amenaza de recortes en el ámbito de las administraciones, ¿cómo reivindicar el buen funcionamiento y la buena imagen de ayuntamientos, comunidades autónomas y organismos estatales?

Puede que no exista una varita mágica. Quizá, simplemente, no sea necesaria. De hecho, bastaría en principio con algunos potentes y llamativos modelos de éxito para reorientar la acción pública y alejar buena parte de sus complejos. Ejemplos hay, por supuesto. Otra cuestión es que, lastrados por su bajo rendimiento electoral, pocos, muy pocos se hayan preocupado en difundirlos.

Resulta curioso. Casi el 70% de las noticias que aparecen en los medios de comunicación proceden de gabinetes de comunicación, muchos de ellos institucionales –lo cual no habla demasiado bien del papel de los redactores-. Sin embargo, y a pesar de dominar la agenda mediática, las informaciones referidas a este ámbito público gozan de los peores niveles de credibilidad ciudadana, según el Informe Anual de la Profesión Periodística 2010.

La rueda de prensa, el comunicado oficial, la foto de nuestro ministro y el corte con declaraciones para radio se han quedado obsoletos. O han quedado para justificar el presupuesto del departamento de propaganda política.

Por el contrario, faltan ideas innovadoras e ingeniosas que, según lo apuntado ya en este mismo blog, ilustren a ciudadanos y servidores públicos acerca de los costes, prestaciones y oportunidades reales de desarrollo que ofrecen las administraciones. Porque, si el contenido es la clave de cualquier estrategia de posicionamiento comercial (recomendable el post de Juan Luis Polo al respecto), ¿a qué esperan nuestros dirigentes para demostrarlo en su mismo ámbito público?

No se trata de convencer. No hay audiencias que reclutar. Lo importante no es la carretera. Ni el consejero de turno y su primera piedra: son los usuarios quienes dan valor a las “cosas de todos”. Como dejó escrito el político y orador romano Marco Tulio Cicerón, “la evidencia es la más decisiva demostración”.
Hacer visible lo evidente

Podemos destacar tres premisas de lo que puede ser una comunicación pública moderna, comprometida, eficaz y barata –ahora que el valor de lo económico parece superar en consideración al impacto social-:

Capacidad de sorpresa.
Habilidad para mantener la atención.
Transmisión espontánea y viral.

Marc Garriga publicaba hace unos meses un interesante artículo sobre “Smart Fun Cities” (ciudades divertidas e inteligentes) en el que se recogen acciones públicas, de carácter local y puestas en marcha en distintos puntos del mundo, que cumplen con estos principios.

Tales iniciativas, que pueden disfrutarse en varios vídeos de resumen a través de ese mismo post, reúnen los ingredientes fundamentales para atraer el interés, generar impactos de largo plazo e involucrar a amplios grupos de personas:

humor;
experiencia directa;
valor humano;
funcionamiento colaborativo.

Otra original campaña es la lanzada en 2009 por el Ayuntamiento de Novelda (Alicante) para sensibilizar a los ciudadanos sobre la importancia de su mobiliario urbano y disuadir a los menos concienciados de atentar contra el mismo. ¿Cómo? Con etiquetas en cada farola, en cada papelera, marcadas con el precio de cada elemento municipal… porque la “gran república independiente de nuestra casa” empieza, efectivamente, en nuestra propia ciudad. Echad un vistazo al vídeo con la propuesta.

Los medios sociales juegan, en este sentido, una papel cada vez más determinante… El espacio público e institucional está ya en la Red… pese al mal ejemplo de nuestros representantes y dirigentes reconocidos… Con ciertas y matizadas excepciones, la actuación de todos ellos dista mucho de ayudar a la buena imagen de las administraciones y gobiernos en cuyo nombre dicen actuar. Lo demuestran de esta forma:

Con perfiles oficiales y no oficiales dedicados, simplemente, a la batalla entre partidos políticos.
Con identidades, blogs y otras hierbas electrónicas que, una vez finalizados los comicios, sencillamente desaparecen… no saben o no contestan. Después de las últimas elecciones municipales del 22 de mayo, hasta el 50% de las cuentas de nuestros candidatos quedaron inactivas, según el estudio “Políticos 2.0: después de las elecciones”, de la Agencia 101.

En un entorno cada vez más global e interconectado, alimentado por las impresiones, los gustos y los contenidos de millones de personas simultáneamente conectadas en Red –aunque movilizadas por pequeñas pero activas e influyentes comunidades digitales-, cobran mayor sentido las “Guías de usos y estilo en las redes sociales” lanzadas por el Gobierno Vasco y la Generalitat de Catalunya (ya en su cuarta versión).

No es casualidad que sus principales mentores sean, a la vez, firmes defensores del Open Data y del Open Government, promotores convencidos en sus respectivos departamentos de las políticas de transparencia pública, de la rendición de cuentas, de la apertura de la información y de la participación ciudadana. ¿Les suena? ¿No? Pues consulten esta sensacional y sencilla animación de The Academy.

Necesitamos “Héroes del Social Media” y héroes de lo público, como pusiera de manifiesto la jornada del mismo nombre celebrada por AERCO y Fundación Telefónica el pasado 21 de octubre (vídeos indispensables). Y requerimos, también, una ciudadanía que de verdad se implique en sus administraciones.

Fue el político y filósofo Thomas Jefferson, a la sazón tercer presidente de los Estados Unidos, el que anunciara ya en el siglo XVIII: “Tiene derecho a criticar quien está dispuesto a ayudar”. Pues eso mismo.

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EL MOBBING : BULLING SICOLOGICO LABORAL

¿Saben lo que es el MOBBING?enseguida les explico ,es el bulling laboral,el acoso sicologico que muchas veces sufrimos en el trabajo y que soportamos porque las leyes no nos amparan contra el…
Gianna

EL MOBBING : BULLING SICOLOGICO LABORAL

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El mobbing forma parte, lamentablemente, de nuestra terminología en el ámbito laboral, del mismo modo que en la escuela se habla de bullying. Aunque éste último hace referencia a maltrato entre iguales (alumnos o alumnas en la escuela) y suele trascender la frontera del acoso psicológico hacia un maltrato físico.
Pero en realidad ¿qué es el mobbing? Se trata sin duda de un tipo de violencia psicológica en el entorno laboral. Si buscamos en el DRAE, en su vigésimo tercera edición, nos ofrece una definición de acoso moral o psicológico en los términos siguientes: “Práctica ejercida en las relaciones personales, especialmente en el ámbito laboral, consistente en un trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente”.
El mobbing es un término que empleó por primera vez el profesor Konrad Lorenz (1903-1989), premio Nobel de medicina en 1973, junto a otros dos científicos Nikolaas Tinbergen y Karl R. von Frisch. No sólo nos legó sus investigaciones sobre las ocas y la impronta de las aves que le seguían confundiéndole con su progenitor. También empleó este término para describir una conducta de agresión que tenía como finalidad expulsar a un congénere, considerado intruso en un territorio determinado. Es fácil imaginar el contexto ecológico de la oficina, tienda o fábrica y el grupo más o menos reducido con una conducta violenta, en este caso psicológica, que persigue hasta eliminar o anular al individuo no admitido en el grupo.
Ya de vuelta al ámbito laboral, hace un par de décadas, un psicólogo alemán, Heynz Leymann investigó esta conducta en el trabajo que revolucionó las leyes laborales en los países escandinavos y en Alemania. En su experiencia durante 20 años señaló que existe mobbing cuando una o varias de 45 actitudes hostiles descritas por él se repiten al menos una vez a la semana durante al menos 6 meses. Hablaremos de todas estas actitudes hostiles, aunque antes es preciso hacer un diagnóstico diferencial del mobbing. En primer lugar con el estrés, que debemos reconocerlo como la sintomatología psicofísica resultante de una percepción de demandas o exigencias superiores a las que creemos que podemos satisfacer. En segundo lugar con el síndrome de Burn out “estar quemado”, que debemos reconocerlo como una situación que padece un sujeto tras estar sometido a fuertes demandas de su entorno y que como resultado termina en despersonalización o falta de entusiasmo o visión de futuro laboral y que le afecta psicofísicamente. También debo decir que el mobbing no es una situación de conflicto, el conflicto es bilateral, el mobbing es intencionado por un acosador/a hacia una víctima, es unilateral.
En ambas situaciones, estrés y burn out, hay un binomio: un ambiente o entorno y una respuesta del individuo. En el mobbing hay una víctima y uno o varios agresores o acosadores, que pueden ser de forma grupal o individual, compañeros, subordinados o jefes fundamentalmente. En el mobbing hay una intencionalidad por parte de los acosadores o acosadoras: anular, humillar y eliminar a su víctima. A veces los motivos, si es que este tipo de conducta necesita apoyarse en motivos, no es más que la envidia, baja autoestima o un control mal entendido por parte del acosador/a.
¿Cómo identificar el mobbing? Leymann describió hasta 45 actitudes hostiles que nos permiten identificar el mobbing, que deben darse una al menos por semana y por un periodo de 6 meses. Datos que consiguió tras 300 casos analizados:

Actitudes de acoso relacionadas con la comunicación:
1. El jefe/a no permite que se exprese la víctima.
2. Se le interrumpe constantemente cuando habla.
3. Los compañeros no le dejan expresarse.
4. Sus compañeros le gritan, le recriminan.
5. Critican el trabajo de la víctima con ataques verbales.
6. Critican su vida privada.
7. Aterrorizan a la víctima con llamadas telefónicas.
8. Le amenazan verbalmente.
9. Le amenazan por escrito.
10. Evitan todo contacto visual, con gestos de desprecio.
11. Ignoran su presencia, dirigiéndose exclusivamente a otros.

Actividades de acoso para evitar que la víctima tenga la posibilidad de mantener contactos sociales:
12. No hablarle
13. No dejarle que hable o se dirija a otro.
14. Designarle un puesto de trabajo que le aleje y le aísle de sus compañeros.
15. Prohibir a sus compañeros que le dirijan la palabra.
16. Negar la presencia física de la víctima.
Actividades de acoso dirigidas a desacreditar o impedir a la víctima mantener su reputación personal o laboral:
17. Murmurar o calumniarle.
18. Lanzar rumores sobre la víctima.
19. Ridiculizar o reírse de ella.
20. Intentar que parezca una enferma mental.
21. Intentar que se someta a un examen psiquiátrico.
22. Burlarse de sus dolencias o minusvalías.
23. Imitar las maneras, la voz, los gestos de la víctima para ridiculizarle
24. Criticar sus convicciones políticas o sus creencias religiosas
25. Burlarse de su vida privada.
26. Reírse de sus orígenes, de su nacionalidad.
27. Darle trabajos humillantes.
28. Controlar y monitorizar el trabajo de la víctima de manera malintencionada.
29. Poner en cuestión y desautorizar las decisiones de la víctima.
30. Injuriarle con términos obscenos o degradantes.
31. Acosar sexualmente a la víctima ( gestos o proposiciones)
Actividades de acoso dirigidas a reducir la ocupación de la víctima y su empleabilidad mediante la desacreditación profesional:
32. No confiarle ninguna tarea
33. Privarle de toda ocupación y vigilar que no pueda encontrar ninguna
34. Exigirle tareas totalmente absurdas o inútiles
35. Darle tareas muy inferiores a sus competencias
36. Darle incesantemente tareas nuevas
37. Hacerle realizar trabajos humillantes
38. Darle tareas muy superiores a sus competencias, para poder demostrar su incompetencia
Actividades de acoso que afectan a la salud física o psíquica de la víctima:
39. Exigirle trabajos peligrosos o perjudiciales para su salud
40. Amenazarle físicamente
41. Agredirle físicamente, pero sin gravedad, a modo de advertencia
42. Agredirle físicamente
43. Ocasionarle gastos a la víctima para perjudicarle
44. Ocasionarle desperfectos en su domicilio o en su puesto de trabajo
45. Agredir sexualmente a la víctima

De estas conductas hemos señalado en negrilla las más frecuentes obtenidas en el estudio Cisneros VI.
Ya sabemos qué es el mobbing, cómo reconocerlo y cómo documentarlo. Nos falta ahora saber como prevenirlo o cómo afrontarlo.

¿Cómo prevenirlo? Fundamentalmente ocurre como en cualquier proceso de maltrato o de acoso. Tiene una evolución a la que debemos estar bien atentos. Por ejemplo, notamos un cambio en la relación que mantenemos con compañeros, con algún compañero/a o con tu jefe/a. A veces ponen en cuestión tu trabajo, utilizando mentiras, ridiculizándote sin motivo aparente o notas que dejan de hablar contigo con la misma frecuencia que hasta ahora. Llegan a más y ponen en entredicho tu trabajo, comunicando esto a la dirección del centro de trabajo, mezclan o introducen aspectos relacionados con tu carácter o personalidad. Puedes comenzar a sentirte mal emocionalmente.
Si esto te ocurre, busca ayuda y apoyo en familia, amigos, representantes sindicales, ayuda profesional, etc. Trata de documentar cada acción y si es necesario denúncialo a la autoridad judicial laboral.
Es complejo hablar de perfiles de víctima y acosador, aunque se dan algunos elementos que nos pueden ayudar a identificarlos:
El acosador/a no suele reconocer su rol, echa la culpa de todo a su víctima. Suele estar cerca de la dirección de la empresa y busca su respaldo para avalar su conducta de acoso. Suele mentir, es mediocre y siente alguna animadversión por su víctima.
La víctima suele tener un elevado sentido de la responsabilidad y de la ética. También es integrante de un equipo de trabajo con quien se siente unido. Suele prestar apoyo a sus compañeros y suele ser eficaz en su trabajo. Quizás por este sentido de la responsabilidad es un elemento frágil ante el acoso laboral por parte de compañeros o jefes acosadores/as.
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