Servir: Implementación del Servicio Civil avanza en 169 instituciones del Estado

17 están en la segunda etapa, indica Juan Carlos Cortés.

Son 169 las instituciones del Estado que se encuentran en proceso de tránsito a la Ley del Servicio Civil, de las cuales 17 están en la segunda fase e implementan mejoras para atender al ciudadano, informó el presidente ejecutivo de la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir), Juan Carlos Cortés.

“En transito existen 169 instituciones, principalmente del gobierno nacional, del Poder Ejecutivo. Esto responde a una estrategia, queremos que la mayoría o la totalidad de entidades del Ejecutivo estén en este tránsito”, explicó a Radio Nacional.

Indicó que la implementación de la Ley del Servicio Civil, que también se da en los gobierno regionales, ha generado resultados de consideración, porque cuenta con la participación de los trabajadores.

“Es un proceso de reingeniería en cada institución, con la participación de las personas (…) para tener una fotografía de lo que esta sucediendo, se trata de un sinceramiento y luego se plantean las mejoras que tenemos que hacer para actuar mejor con los ciudadanos”, precisó.

La segunda etapa en el tránsito hacia la implementación de la Ley del Servicio Civil, consta de la elaboración de un documento con las mejoras inmediatas y mediatas que tiene que realizar la institución.

Sumado a esto, cada institución pública desarrolla un compromiso con la ciudadanía para mejorar en los aspectos expuestos.

“En este momento son 17 instituciones que ya están en esa etapa de tránsito y que han hecho su fotografía con las cosas que cambian y están en ese proceso de cambio”, mencionó.

Reconocimiento

Cortés informó también que mañana Servir realizará un reconocimiento a más de 80 personas que obtuvieron los primeros puestos en la evaluación a trabajadores públicos sobre conocimientos del sistema de abastecimiento.

Explicó que los trabajadores recibirán, adicionalmente, un informe de recomendaciones en la áreas en las que tienen debilidades; documento que también será enviado a la institución para que capacite a su personal en dichas áreas.

Sostuvo también que Servir capacita a los trabajadores públicos, quienes son enviados a las 500 mejores universidades del mundo y a instituciones públicas de otros países.

En: andina

Quiénes son los ejecutivos de la FIFA detenidos en Suiza

FIFA corrupción el nuevo herald

Seis funcionarios de la FIFA, el organismo rector del fútbol mundial, fueron detenidos este miércoles en Suiza.

Los detenidos, entre los cuales hay al menos tres latinoamericanos, enfrentan cargos de corrupción por la justicia en Estados Unidos.

Se les vincula con una supuesta trama de corrupción en la organización, que involucra sobornos valuados en unos US$100 millones, durante los últimos 20 años.

Los cargos que enfrentan ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos incluyen lavado de dinero, crimen organizado y fraude electrónico.

Entre los funcionarios de la FIFA detenidos:

Jeffrey Webb

Vicepresidente de la FIFA y presidente de la Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe, CONCACAF. Es una de las figuras clave en el organismo rector.

El abogado de profesión nacido en Islas Caimán fue nombrado presidente de la Asociación de Fútbol de Islas Caimán en 1991, cuando tenía sólo 26 años.

Y en 2012 fue elegido unánimemente como presidente de la CONCAFAF, convirtiéndose en el presidente más joven de la asociación regional. En 2015 fue reelegido sin oposición.

Cuando ocupó su cargo en la CONCACAF lanzó lo que llamó un “informe de integridad” y una auditoría sobre las actividades de su predecesor -el controvertido Jack Warner- con los que se concluyó que habían ocurrido serios fallos gerenciales y que millones de dólares de fondos habían sido malversados.

Webb es exmiembro del Comité de Cumplimiento y Transparencia de la FIFA, un grupo establecido por el organismo para asegurar “los principios del buen gobierno, la transparencia y la tolerancia cero ante cualquier acto ilícito”.

El funcionario formó parte de las delegaciones de la FIFA para las Copas del Mundo de Francia (1988), Copa de Fútbol Femenino de EE.UU. (1999), Corea del Sur / Japón (2002) y Sudáfrica (2010).

En algunos sectores se le consideraba como un posible futuro presidente de la FIFA.

Eugenio Figueredo

Nació en Uruguay en 1932. Es miembro del comité ejecutivo de la FIFA y expresidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).

Perteneció al club Huracán Buceo, como lateral derecho. y posteriormente presidió la institución entre 1971 y 1972.

En 1997 fue nombrado presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol.

Desde 1993 se desempeñó también como vicepresidente de la Conmebol, el mayor ente de fútbol sudamericano, y en 2013 asumió la presidencia del organismo.

Figueredo asumió el cargo reemplazando a Nicolás Leoz, quien renunció al cargo en medio de un escándalo de sobornos.

Su paso por la Conmebol fue breve. En la actualidad es miembro del comité ejecutivo de la FIFA.

José Maria Marin

El brasileño, nacido en 1932, fue presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) de marzo de 2012 a abril de 2015.

Es miembro del comité de clubes de la FIFA.

El brasileño José Maria Marin fue presidente de la Confederación Brasileña de Fúbtol.

El también político, que se unió al Partido del Trabajo de Brasil en 2007, fue vicegobernador y gobernador del estado de Sao Paulo. También fue futbolista.

Marin fue presidente de la Federación Paulista de Fútbol de 1982 a 1988.

Cuando Ricardo Teixeira se retiró, por motivos de salud, de la presidencia de la CBF, Marin, que entonces se desempeñaba como vicepresidente, fue nombrado presidente interino.

Teixeira renunció en marzo de 2012 a su cargo y Marin fue nombrado presidente de la CBF y miembro del comité de Copa del Mundo de 2014.

Eduardo Li

El costarricense de origen chino es presidente de la Federación Costarricence de Fútbol e iba a unirse al comité ejecutivo de la FIFA este viernes.

El diario La Nación de Costa Rica afirma que Li fue nombrado “Personaje del Año 2014” tras la actuación “brillante” de la selección nacional en Brasil 2014.

Según el periódico Li estudió ingeniería civil en la Universidad Regiomontana de Monterrey, Nuevo León, México. Pero sólo ejerció esa profesión por unos años.

Después de desempeñarse en los negocios de comercio de su familia realizó cargos en aduanas y transporte internacional.

“Como amante del fútbol” dice La Nación, estuvo al frente del equipo Municipal Puntarenas, en Segunda División.

Sepp Blatter busca un quinto período al frente de la FIFA.

Junto con el empresario Adrián Castro, compró la franquicia de la Asociación Deportiva Santa Bárbara, el cual se convirtió en el Puntarenas F.C.

El ejecutivo, cuenta al periódico, dijo que “uno de los tragos más amargos de su vida” fue el asesinato de su socio “y gran amigo” Adrián Castro en 2009, en un crimen “que nunca se resolvió”, dirigente del Puntarenas.

En 2007 fue elegido presidente de la Federación Costarricence de Fútbol, tras la gestión de Walter Niehaus.

En: msn

Vea también: Funcionarios de FIFA arrestados por corrupción

El ciudadano ante el Estado

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No solo se trata de acción colectiva, se trata del lugar que realmente le corresponde al ciudadano como individuo frente a las decisiones que tome un Gobierno y que se concreta en el funcionamiento del sistema estatal. En este ámbito, la provisión de servicios (delivery) al ciudadano por parte del Estado implican que también se tome en cuenta la opinión de aquél sobre su nivel de satisfacción, críticas y sugerencias respecto de dicho servicio público.

Si bien es cierto que una ciudadanía organizada es la mejor vocera del sentir u opinión de algún sector de la sociedad, no es menos cierto que también se debe considerar la opinión de quienes no son contados o tomados en cuenta por dichas organizaciones. Así como el consumidor de un producto puede quejarse sobre un bien defectuoso o un mal servicio ante el mismo empresario o alguna entidad especializada para recibir su queja o reclamo, un ciudadano también puede manifestar su disconformidad respecto de cualquier producto o servicio público colectiva o individualmente.

En democracia “todos somos iguales” (al menos formalmente), y la opinión individual del ciudadano goza de un valor tan igual como lo puede tener un colectivo u organización cualquiera. Amas de casa, usuarios de servicios públicos, contratistas del Estado, hinchas de fútbol, etc Todos los individuos tienen derecho a pronunciarse sobre las decisiones que el Estado tome y que afecta tanto directa como indirectamente a cualquier colectivo social.

El ciudadano, indivividualmente, no es la última rueda del coche y por ello, su opinión debe ser tomada en cuenta. No por nada existen las redes sociales que pueden tirarse abajo la popularidad de un político más rápido que lo uno puede imaginar. El peso actual de la opinión ciudadana, bien encausada, es otro pilar del poder ciudadano frente a alguna situación que quiera reformarse legal o culturalmente.

Si bien es un aspecto individual, no es menos cierto que se trata de un tema ligado a la sociedad civil, la movilización de colectivos sociales, la formación de alianzas y mucha comunicación tanto interna como externa, en suma, su organización para hacer valer sus intereses frente al Estado.

Recordemos que la política maneja códigos distintos a los que utilizamos los ciudadanos, por lo que, una mentira que es repudiable en el ámbito personal, no lo será tanto en el ámbito político. Por ello siempre he escuchado que muchos políticos cuando la malogran, declaran que han “cometido un error político”

El siguiente texto, es un punto de vista sobre la ciudadanía en Francia, interesante, porque nos brinda una perspectiva del rol del ciudadano ante el Estado.

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El ciudadano ante el Estado

El ciudadano de la República es un personaje ambivalente. En efecto, es un elemento de la nación una e indivisible, pero sólo puede actuar a través de sus representantes, y su poder acaba la noche de las elecciones, pues a partir de ahí sus representantes hablan y actúan en su nombre. Con la V República, sin embargo, el ciudadano adquiere un mayor protagonismo en la instituciones gracias a la multiplicación de las citas electorales (elecciones presidenciales, legislativas, regionales, cantonales, municipales, europeas), la aparición del referéndum constituyente y legislativo (aunque su aplicación sea muy limitada: nueve en cuarenta años), y el llamamiento a los electores para dirimir conflictos mediante la disolución de la Asamblea Nacional (en cuatro ocasiones).

Cada vez más solicitado, el ciudadano elector ejerce su función con renuencia, ya que el voto, en Francia, es voluntario. Las últimas décadas han estado marcadas por el aumento de la abstención, pero también del voto en blanco, así como por una movilidad electoral que se caracteriza por la pérdida de influencia de los compromisos tradicionales (religioso, social, generacional) y por el cambio de voto según el tipo de elección del que se trate. Al mismo tiempo, la ciudadanía europea, que permite a los ciudadanos de la Unión Europea participar en las elecciones municipales y europeas, ha abierto una brecha en el estrecho vínculo existente en Francia -a diferencia de ciertas democracias escandinavas, por ejemplo- entre nacionalidad y ciudadanía.

Sin duda el régimen representativo se ha hecho más democrático al conceder al ciudadano un mayor poder de designación y de control político, pero donde se ha producido una auténtica revolución ha sido en el estatuto de las relaciones del ciudadano con el Estado y su administración. De ser un administrado obligado a actuar dentro de un marco preestablecido por el Estado y sus funcionarios y a atenerse estrictamente a él, el ciudadano ha pasado a convertirse en el siglo XX en usuario de una administración que, a su vez, se ha transformado en un servicio público, un cambio que sin duda abrirá el camino hacia una evolución permanente ya que implica que la administración ha de prestar continua atención a las preocupaciones y necesidades de los usuarios de los servicios públicos. La ampliación del campo de intervención del Estado a terrenos sociales y económicos supone un giro radical en la concepción del servicio público que, de puramente administrativo, pasa a asumir también una función social, industrial o comercial. Así, en una sociedad que desde los años sesenta evoluciona hacia una sociedad de consumo, el usuario se convierte también en consumidor de las prestaciones y los productos ofrecidos por los servicios públicos, sólo una parte de los cuales siguen siendo de carácter administrativo.

La introducción en los años ochenta de una lógica de gestión empresarial en el Estado, el desarrollo del derecho concurrencia derivado del derecho europeo y la influencia de las teorías liberales tienden a hacer que se conciba al ciudadano como un cliente ante servicios que compiten entre sí, a lo que también coadyuva el fin de los monopolios y la privatización de una parte del sector público. La evolución de los servicios públicos, a causa de la privatización de algunos de ellos o de la creciente influencia del modelo empresarial, no ha hecho sino acelerar esta tendencia. Por influencia europea, el propio concepto de servicio público se ha llegado a poner en cuestión en beneficio de una concepción más flexible: el Tratado de Roma (1957) hablaba de «servicios de interés económico general», reemplazados en los años ochenta por la idea de «servicios universales». Asimismo, la distinción entre servicios de carácter comercial y no comercial tiende a difuminar los rasgos específicos del régimen jurídico de los servicios públicos a la francesa y, por lo tanto, su relación con el usuario.

Ya se relacione con los servicios administrativos como administrado o como cliente, el ciudadano no desaparece sin embargo del sector público, aunque su participación directa en la gestión y en el control de los servicios no está resultando fácil: las asociaciones de consumidores, fuera del ámbito de la educación, no son muy activas en Francia. La ciudadanía interioriza los servicios públicos sobre todo a través del reconocimiento de los derechos del consumidor, derechos que afectan esencialmente al administrado: recurso al Defensor del pueblo (1973), acceso a los documentos administrativos (1978), motivación de las resoluciones administrativas (1979), derecho a un proceso contradictorio (1983) y, más genéricamente, derecho a la información (ley del 12 de abril de 2001 sobre los derechos de los ciudadanos en su relación con la administración). Evolución que es tanto más necesaria cuanto que los usuarios tienden cada vez más, en caso de conflicto con la administración, a recurrir sistemáticamente a la vía judicial, ante los tribunales administrativos en primer lugar, pero también ante la jurisdicción ordinaria, especialmente la penal.

Las transformaciones que se están produciendo en la administración, las dudas sobre el futuro de los servicios públicos y sobre las relaciones entre lo público y lo privado, entre el Estado y las colectividades territoriales, han roto la aparente armonía del modelo administrativo francés y su relación con la ciudadanía. Todo ello, sin embargo, no ha llegado a poner en entredicho sus fundamentos, que constituyen uno de los elementos de la identidad nacional.

En: Francediplomatie

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