NECESITAMOS UN “ETICÓMETRO”
Efraín Gonzales de Olarte
Vivimos en un mundo -del cuál el Perú hace parte- en el que es difícil conocer la verdad de las opiniones, de los discursos, de las promesas, de las afirmaciones, pues no sólo han ido casi desapareciendo los principios éticos sobre los que se funda una comunidad, tales como: no mentir, no matar, no violar, no robar, sino que, adicionalmente, han aparecido las fakenews que son afirmaciones inventadas o distorsionadas sobre la realidad, sobre las personas o instituciones. Es decir, hay afirmaciones inmorales y otras que son inventadas. ¿Cómo elegir autoridades políticas o no políticas en este contexto? Es en este mundo de pocas verdades, que se llevan a cabo los procesos electorales.
Para votar bien, lo ideal sería construir un ETICÓMETRO, un método para medir el cumplimiento de normas éticas en las personas que pretenden participar en política y, aún más, en las que pretenden gobernar o gobiernan, para que los electores estén informados de las calidades morales de los candidatos y de los gobernantes.
Esta debería ser tarea de alguna organización proba e independiente, que las hay en Perú (la Iglesia, Transparencia, alguna universidad). Pero obviamente, es una tarea compleja, sobre todo si se quiere obtener algún tipo de medida o de calificación, útil para las próximas elecciones.
En realidad, la idea de medir o calificar el comportamiento ético tiene como objetivo difundir los resultados, para que los electores tomen en cuenta la calidad moral de los candidatos por los cuales se inclinarían a votar o la de sus gobernantes. Asumimos, que los electores tienen aprecio por la calidad ética de sus candidatos, pero esto no es necesariamente cierto, en la medida que la crisis de valores morales no es sólo de los candidatos sino, en importante medida, de una buena parte de los electores y de la población en general. En muchos casos, los comportamientos inmorales o amorales son tomados como “normales” en la medida que hemos ido perdiendo referentes, por parte de la población, dado el ejemplo de los gobernantes[1]. Este creo que es un punto crucial que nos indica que vivimos una profunda crisis moral.
En estas circunstancias, creo que es necesario promover el comportamiento ético de las personas -políticos, electores o no electores- y, tendría que ser algo así como: promovamos el “eticomportamiento” de los candidatos y de los electores, no sólo en las próximas elecciones, sino de manera permanente. Una campaña de restauración de los valores morales, tan escasos hoy en el Perú y el mundo. Es una campaña, que la debería promover cada uno de nosotros, en nuestras familias, nuestro barrio, en nuestros colegios, en nuestra comunidad, en nuestro trabajo, etc.
En esta coyuntura electoral, si eres un elector que quieres que se gobierne sobre la base de la verdad, la tolerancia y la decencia, debes informarte antes de votar, a través de las plataformas virtuales, algunos programas de televisión, algunos pocos periódicos y varios podcasts. Algunos ejemplos: “Calateo electoral” de Marco Sifuentes, en el cual ha seguido la trayectoria de varios candidatos que mienten, que no pagan pensiones de alimentación, que dijeron algo antes y ahora dicen otra cosa o se desdicen. El programa de Rosa María Palacios en La República que diariamente entrevista a candidatos y da noticias sobre comportamientos inmorales y hay varias otras plataformas en Youtube.
Sin embargo, hay que cuidarse de la infinidad de podcast, fabricados con inteligencia artificial para atacar a candidatos competidores, para alabar a sus candidatos inventando mentiras sobre sus virtudes o para redactar planes de gobierno. Esto nos lleva al problema central: de ¿cómo distinguir quién dice la verdad y quién no? En general, el patrón es: cuando a un candidato lo comienzan a hostigar con memes, fotos y videos que lo denigran, es muy probable que los originadores sean candidatos que ven amenazadas sus candidaturas. En consecuencia, no hay que tomarlos en cuenta. Lo curioso es que, cuanto más memes mentirosos u ofensivos contra algún candidato, esto lo ayuda en su campaña. Este fue el caso de Pedro Castillo. Este es el gran problema, la asimetría de información, es decir que no sabemos exactamente quien se comporta con valores éticos y quien no.
Obviamente, unas elecciones con 36 candidatos a la presidencia, miles de candidatos al senado y al parlamento más una ficha electoral del tamaño de una sábana, nos obliga a tres cosas: 1. Informarse bien sobre la calidad moral de los candidatos (hoy en realidad no importa sus planes de gobierno, casi todos están hechos con IA). 2. Compartir tus candidatos con la familia, los amigos, para cotejar información sobre la moralidad de ellos. 3. Antes de ir a votar, anotar en un papel por quien vas a votar, para que en el momento de emitir el voto lo hagas de manera fácil y rápida, pues sólo se tiene un minuto para votar.
Los que creemos en el futuro del Perú y de nuestros hijos, debemos promover una suerte de recuperación moral, aprovechando estas elecciones. El elegir gente proba, digna y bien capacitada -no importa de qué partido o ideología sea- es esencial para recuperar la confianza en la palabra y las acciones de los otros durante este año electoral. Pero debemos ponernos como meta una campaña de largo plazo para volver a los referentes éticos y a los valores civilizatorios que debería tener una democracia y un estado de derecho. La gran mayoría peruana se lo merece, pero tiene que aprender a merecerlo mediante una conducta ética, que ojalá pudiera medirse con un ETICOMETRO.
9.2.2026
[1] Qué ejemplo reciben los jóvenes si autoridades como Boluarte, Jerí, Trump o López Aliaga mienten permanentemente o inventan historias inverosímiles.
