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01/02/11: La paradoja de la economía y la política en el Perú

LA PARADOJA DE LA ECONOMÍA Y DE LA POLÍTICA PERUANA

Efraín Gonzales de Olarte

La política parece estar divorciada de la economía pues los logros económicos no se reflejan en la popularidad y credibilidad del gobierno. Las elecciones se llevarán a cabo bajo esta percepción.

El año 2010 la economía peruana ha cerrado con un crecimiento económico superior al 8%, una tasa inflación de 2%, una alta inversión e incluso con un moderado incremento del empleo formal, sin embargo la popularidad del gobierno es de 32%. Toda una paradoja. Cómo explicar que pese a los consistentes esfuerzos del Presidente García por ser políticamente correcto en materia económica, es decir comportarse como un neoliberal aún siendo de raigambre populista, la apreciación de la población no le dé el apoyo y reconocimiento que esperaba.

En mi criterio las claves de la impopularidad pasan por la persistencia de la desigualdad y por la imagen de corrupción que ha proyectado el gobierno.

El crecimiento sin equidad es una fórmula impopular cuando transcurren varios años y los sectores modernos y ricos reciben más frutos del crecimiento que los sectores tradicionales y pobres. La sensación de desigualdad de oportunidades, no corregidas por las políticas redistributivas del estado, genera sentimientos de frustración y de exclusión. Ha faltado una estrategia para corregir el modelo de crecimiento para que éste genere de manera endógena más igualdad, por ejemplo a través de una mayor promoción del empleo, han faltado recursos estatales para corregir la desigualdad estructural existente y hasta cierto punto la calidad del gasto público sociales no ha contribuido a disminuir desigualdades.

La corrupción es un fenómeno que beneficia intereses privados con recursos públicos de manera ilegal y apañada. Si el gobierno de turno no genera un sistema de supervisión eficaz y un fuerte liderazgo ético para combatir cualquier intento de corrupción, el resultado será perverso. Lamentablemente, este ha sido el caso del actual gobierno que no ha logrado frenar los distintos focos de corrupción, y paradójicamente el crecimiento y la abundancia fiscal han contribuido a este propósito. De ahí su baja popularidad.

Hoy, los partidos y movimientos electorales han sintonizado este problema y prometen mayor equidad y menor corrupción. Ojala cumplan si llegan a gobernar.

* Publicado en el Suplemento D1 del Diario El Comercio, el 31-01-2011 Leer más »

01/02/11: ELECCIONES CON CRECIMIENTO Y DESIGUALDAD EN EL PERÚ

ELECCIONES CON CRECIMIENTO Y DESIGUALDAD EN EL PERÚ

Efraín Gonzales de Olarte

En el año 2010, la economía peruana ha crecido en más de 8%, la pobreza ha retrocedido a menos del 35%, la inflación ha sido de 2%, la inversión ha seguido creciendo, tanto la privada como la pública, sin embargo la popularidad del Gobierno de Alan García es apenas de 32%. Gran performance económica con baja popularidad del gobierno es la paradoja peruana actual, y para hacer aún más interesante el problema, es dentro de este contexto que se llevarán a cabo las elecciones en las cuales se elegirá al sucesor de García.

En el decenio anterior, la conexión entre evolución económica y popularidad política se reflejaba en la tasa de inflación, es decir que se establecía una relación inversa con la tasa de inflación. Esto ya no es aplicable hoy al caso peruano, donde la inflación hace años que es baja y pese a ello los últimos dos gobiernos no han sido muy populares. Tampoco la tasa de crecimiento de la economía favorece a la popularidad del gobierno, ni menos el clima de dinamismo y optimismo económico que se respira en el Perú, en consecuencia es necesario buscar la explicación por otro lado y creemos que la baja popularidad está muy ligada a que las desigualdades sociales y económicas no han disminuido, es decir, al parecer no hay oportunidades iguales en todos los sectores sociales, ni en todas las regiones, lo que se refleja en no pocos conflictos.

Por alguna razón, el crecimiento no llega a todos en la misma proporción. Todo lo contrario los sectores más modernos se benefician más que los tradicionales, lo que alimenta la sensación de crecimiento con desigualdad como una característica estructural. Una causa es ciertamente el modelo primario-exportador y de servicios que impera en el Perú, el cual no genera el empleo que se requiere para reducir las desigualdades, por las tecnologías intensivas en capital y por el lado de los servicios los transables tienen un efecto multiplicador de empleo limitado. Es pues un modelo que no ayuda a generar más empleo “decente” es decir, empleo formal, bien remunerado y con buenas condiciones laborales. Otra razón, es que las políticas redistributivas del Estado no conmueven la desigualdad, primero porque los recursos del Estado son limitados al no superar el 15% del PBI como presión tributaria, segundo porque la calidad del gasto social no ha sido lo óptima que se requiere para asignar eficientemente el gasto público y disminuir desigualdades. Una tercera razón es que los mercados no están suficientemente desarrollados e integrados, de tal manera que no son capaces de difundir el crecimiento de los sectores dinámicos.

Modelo de crecimiento, estado pequeño con recursos insuficientes y políticas públicas (sectoriales y sociales) con metas limitadas explicarían el crecimiento con desigualdad lo que se traduce en el descontento de la población y la baja popularidad del gobierno.

Es dentro de este contexto que se está dando el proceso electoral, que será corto pues se acaban de inscribir las candidaturas presidenciales, la próxima semana se deberán inscribir las listas para el congreso y las elecciones son la primera semana de abril.
Un aspecto particular de estas elecciones es que los partidos políticos tradicionales se han achicado a expresiones mínimas, sobre todo el partido de gobierno el APRA y la derecha tradicional representada por el Partido Popular Cristiano, que no han logrado inscribir candidatos propios a la presidencia. A parte de ellos, Perú Posible el movimiento liderado por el ex Presidente Alejandro Toledo, Solidaridad Nacional liderado por el saliente Alcalde de Lima Luis Castañeda, Fuerza 2011 liderado por la hija del ex presidente Alberto Fujimori (hoy en prisión, con una condena de 25 años) y el Partido Nacionalista del Ex Comandante del Ejercito Peruano Ollanta Humala están en carrera y entre los cinco concentran el 80% de la intención de voto, es decir de una de estas cuatro agrupaciones saldrá el nuevo gobierno.

Obviamente, las promesas electorales más importantes son la generación de más empleo decente o digno, una mayor reducción de la pobreza, mejor educación y salud como medios de mejora de la distribución de ingresos. Me parece que hay consciencia de que el Perú no será gobernable si no se hace algo para disminuir las desigualdades.

Al mismo tiempo, dada la amplitud del crecimiento, el Perú debe pasar a un nuevo modelo de crecimiento, para lo cual requiere de una redefinición de las políticas públicas, que incluyan la promoción de la inversión en ciertos sectores y regiones, políticas de ciencia y tecnología para superar el carácter primario-exportador y un monitoreo del proceso de descentralización para mejorar la calidad de la inversión y del gasto público. Estos temas deberían hacer parte de la estrategia para reducir las causas estructurales del crecimiento con desigualdad. Sin embargo, todos los candidatos separan sus propuestas para mantener el crecimiento de sus propuestas para reducir la desigualdad. Esto es un problema.

Lima, 26 de enero 2011

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01/02/11: PERVERSIÓN DE LA POLÍTICA: La microeconomía de las elecciones y de la participación política

PERVERSIÓN DE LA POLITICA: La microeconomía de las elecciones y de la participación política

Efraín Gonzales de Olarte

La casi inexistencia de partidos políticos en el Perú está promoviendo la perversión de la política, al trastocar algunas de las motivaciones de los candidatos que participan en las elecciones. Para entender este fenómeno es preciso un análisis microeconómico antes que uno de ciencia política.¡

Juro por Dios y por la plata! es la frase que sintetiza las motivaciones de una buena parte de candidatos que quieren llegar a los distintos niveles de gobierno y al Congreso. Hoy, la participación política pareciera que se hace sobre un cálculo económico antes que sobre motivaciones cívicas o políticas, en una suerte de mercado político que se abre en cada proceso electoral.

Por el lado de la oferta, se conforman movimientos, o los propios partidos establecidos, que ofrecen incorporar candidatos en las listas para el gobierno local, regional, central o para el congreso a cambio de un pago. El reciente testimonio de un potencial candidato al que le querían cobrar 200mil dólares para darle el quinto lugar en la lista para el congreso ilustra esta situación y en las elecciones municipales hay cientos de ejemplos.

Por el lado de la demanda, el cálculo se hace en función de la “tasa de retorno” que se obtendría si se invierte una cierta cantidad de dinero para ser incorporado como candidato y para la campaña electoral. En consecuencia, el objetivo de participar en política se convierte en un negocio, en el cual para asegurar el beneficio esperado una vez electo, hay altas probabilidades de utilizar medios corruptos o ilegales para alcanzarlo.

En esta perspectiva, no importa si uno es de centro, derecha o izquierda, lo importante es pensar que la política puede ser un negocio rentable. Esto no sólo devalúa la política sino que la hace perversa, peor aún, da bases para que la corrupción se institucionalice.

Razones de peso para abogar por una ley de partidos que reduzca al mínimo estas perversiones. Para abogar por una cruzada ética. Además, es necesario que los ciudadanos tengamos mucho cuidado al elegir por quienes votamos tanto en las elecciones generales, como en las regionales y locales.

Adiós Ciencia Política, bienvenida la Micro Economía Política.

+ Publicado en el Suplemento de El Comercio D1, el 24-01-2011 Leer más »