Archivo por meses: Febrero 2013

25/02/13: La pobreza relativa y absoluta

POBREZA: ¿OBJETIVA O SUBJETIVA?

Efraín Gonzales de Olarte

La pobreza entendida como  privación es una situación objetiva, pero cuando se trata de definir qué tipo de carencia es, la pobreza se puede hacer subjetiva. Esta distinción tiene   efectos importantes  en las políticas públicas.

En las comunidades andinas el “huaccha” es el pobre, porque no tiene familia ni parientes, es el que está esta privado de una red social no mercantil que lo proteja. En la sociedad oficial, es pobre el que tiene un ingreso que no le permite satisfacer sus necesidades básicas y el que tiene un ingreso que no le alcanza para comer es un pobre extremo. El que no tiene un ingreso “adecuado” no puede vivir en una sociedad de mercado, está privado de participar en la división del trabajo a través del consumo. En ambos casos la pobreza es objetiva, o no tienes una red social o no tienes  plata.

Sin embargo, la pobreza así vista es la que conceptualizamos los que no somos pobres sobre los pobres. La consideramos como carencias de los otros con respecto a ciertos estándares definidos en base a necesidades biológicas, sociales y culturales. Pero cuando los pobres piensan en su propia situación obviamente hay un cambio de percepción. Por un lado, tienen necesidades objetivas para vivir que son absolutas como la comida, el abrigo, la vivienda, pero por otro, tienen necesidades definidas por el contexto social en el que viven y sus preferencias, por ejemplo hoy el que no sabe leer tiene dificultades para interactuar o el que no tiene un teléfono celular no puede comunicarse. El no tener estas capacidades o estos aparatos los privan de una vida a la que aspiran. Esta es una pobreza relativa, que tiene un componente subjetivo personal. Es la autopercepción de su propia situación en relación a otros.

Por ello, la pobreza relativa está muy vinculada con la desigualdad y plantea problemas importantes a las políticas públicas anti pobreza, pues a diferencia de la pobreza absoluta, donde los programas públicos para reducirla apuntan a alimentos suficientes, agua y desagüe, vivienda y ropa, en la pobreza relativa hay que tomar en cuenta las aspiraciones de los pobres. Por ello, el mejor medio para reducir la pobreza es generar empleo y dar educación, son soluciones que empoderan.

Publicado en el Suplemento D1 de El Comercio, lunes 18 de febrero 2013

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06/02/13: TIPO DE CAMBIO Y DESARROLLO

EL TIPO DE CAMBIO Y EL MODELO DE DESARROLLO
Efraín Gonzales de Olarte

¿Por qué nos preocupamos ahora, cuando el dólar está a 2.50 soles y no nos preocupamos cuando bajó de 3.50 a 3 soles? El problema es que hemos tratado al tipo de cambio con teorías de la escasez de corto plazo y nos hemos olvidado de su papel en el largo plazo, es decir de su tendencia. A estas alturas me parece que el BCR ya no puede hacer mucho más de lo que hace, ya no es un problema solamente monetario sino del modelo económico, las instituciones económicas establecidas y las débiles políticas sectoriales.

Hoy importa el tipo de cambio de largo plazo, es decir, el valor de la divisa y del poder de compra de la moneda. Usualmente para este tipo de análisis se utiliza el valor en dólares del Big Mac de MacDonalds en todo el mundo. Se asume el precio en EEUU como referente para el análisis. Actualmente, el precio del Big Mac en Lima está en cerca de 4 dólares y en USA está en 4.20, es decir estamos casi a nivel americano, con la diferencia que aquí el salario diario mínimo es de 25 soles y en estados unidos de 160 soles. En otras palabras un peruano puede comprar con su salario diario 2.5 Bic Macs y un americano casi 15. Pese a la desigualdad, el poder de compra peruano es mayor en el exterior que dentro del país, lo que incrementa las importaciones y deprime las exportaciones no mineras.

Así, este tipo de cambio de largo plazo tiene y tendrá un efecto negativo en la generación de empleo en los sectores exportadores, pues sólo exportarán los que tienen altas productividades o los que tienen altas rentas diferenciales como la minería (el precio del oro es 8 o 9 más que su costo de producción). Primera conclusión, este tipo de cambio va en contra de la generación de empleo.

La otra cara de la medalla es que, como nunca antes, el precio de los bienes de capital, tecnología y servicios extranjeros se han abaratado, al punto de generar una ventana de oportunidad para establecer políticas de importaciones de bienes de capital, el cambio tecnológico y conocimientos. Segunda conclusión, este tipo de cambio facilita la acumulación de capital importado, lo que incrementaría la productividad.

Aunque parezca extraño, con este tipo de cambio, estamos ante la posibilidad de diversificar el modelo de crecimiento primario-exportador y de servicios, al abaratar la inversión en sectores industriales y de servicios. La idea es reducir el peso relativo de las exportaciones mineras e incrementar las manufactureras y los servicios. Tercera conclusión, necesitamos políticas sectoriales que aprovechen del tipo de cambio.

Por cierto, la crisis internacional contribuye al atraso cambiario, por un lado hay una enorme emisión de dólares, que hacen parte de la política americana contra la recesión y por otro, tenemos la afluencia de capitales de países donde están en recesión. Por ello, pese a que el Perú ya tiene un déficit preocupante de la balanza en cuenta corriente, la balanza de capitales sigue siendo positiva y por tanto la afluencia de dólares no para.

Frente a esta situación, es obvio que el problema no es sólo del BCR sino del gobierno, que debería hacer todo lo posible para utilizar los dólares en función de un plan de importación de bienes de capital, tecnología y servicios del exterior, para lo cual necesita planes de desarrollo de largo plazo. Por otro lado, es el momento de prestar a los países europeos o invertir en aquellos países, para que salgan los dólares y luego retornen en forma de intereses o dividendos. Cuarta conclusión, los roles están cambiando.

Publicado en el Diario Gestión del 5 de febrero 2013 Leer más »