León XIV en España: visita histórica marcada por el fervor

2:00 p.m. | 15 jun 26 (VA/GC).- La visita de León XIV a España desbordó las previsiones. Durante siete días, multitudes acompañaron al Pontífice en una intensa agenda de celebraciones y encuentros. Además de mensajes centrados en la dignidad humana, el diálogo y la esperanza, la presencia del Papa dejó otra imagen significativa: el fervor popular que acompañó cada evento y que, pese al avance de la secularización, puso de manifiesto la vigencia de una fuerte identidad católica en la sociedad española.

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Durante siete días, León XIV recorrió distintas ciudades de España en una visita apostólica que congregó multitudes y dio lugar a más de una veintena de actividades. En esta publicación compartimos una reseña de los principales acontecimientos del viaje, junto con una selección de los discursos y mensajes que concentraron la atención pública y eclesial. También incluimos una mirada al clima de fervor y participación que acompañó la visita, así como una cronología completa de los actos presididos por el Papa, con acceso a homilías, intervenciones, documentos y materiales audiovisuales para profundizar en cada una de las jornadas.

Reseña de la visita apostólica a España (P. Spadaro SJ)

La mañana del jueves 11 de junio, en el muelle de Arguineguín, en la costa sur de Gran Canaria, el Papa realizó un gesto que ningún discurso habría podido sustituir. Arrojó al mar una corona de flores en memoria de los miles de migrantes engullidos por el Atlántico en la ruta canaria y bendijo una cruz, ya desgastada por el tiempo, tallada en la madera de un cayuco. Luego levantó la mirada desde el mar hacia los rostros que tenía delante —un capitán de rescate, una voluntaria de Cáritas y una mujer superviviente de la trata— y pronunció unas palabras que resumieron aquella mañana: “La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”.

Hay una paradoja en el corazón de este viaje realizado del 6 al 12 de junio, por invitación del rey Felipe VI y de la Iglesia española, el cuarto de su pontificado. El lema elegido fue “Alzad la mirada”, tomado del cuarto capítulo del Evangelio de Juan (Jn 4,35). Y, sin embargo, durante una semana el Papa hizo casi lo contrario: en vez de elevar la mirada al cielo, la dirigió hacia el muelle, las embarcaciones, las celdas de una prisión y los rostros de quienes no tienen voz. Precisamente ahí se encuentra la clave de todo. Alzar la mirada, en la gramática de León XIV, no significa apartarla de la realidad, sino penetrar más profundamente en ella.

El viaje comenzó el 6 de junio en Madrid, en el Palacio Real, ante las autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Allí, León leyó la realidad de España a través de sus místicos y escogió como imagen inicial no la luz, sino la noche: la “noche oscura” de san Juan de la Cruz, cuyo año jubilar se celebra actualmente, entendida como el tiempo en que el alma se libera de aquello que creía saber y poseer.

“Hoy lo que más nos asusta (…) es lo desconocido”, afirmó el Papa, aludiendo a la sensación de quedarse sin mapas y perder las referencias. Era al mismo tiempo un diagnóstico de la crisis que vivimos y una propuesta para afrontarla: hacen falta hombres y mujeres capaces de descubrir, en medio de la oscuridad, una luz. Se trata de una mística “con los ojos abiertos”, precisó, no una huida de la historia, sino un descenso a la raíz de las cosas. Junto a san Juan de la Cruz situó también a santa Teresa de Ávila y su “castillo interior”, donde, a medida que se avanza de estancia en estancia, el espacio se ensancha y las contradicciones se disuelven.

De este diagnóstico nace la exhortación que León XIV repitió en cada etapa del viaje: abandonar los relatos divisivos y pasar “de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”. Evocó la España de las tres culturas —la escuela de traductores de Alfonso X, Córdoba y Toledo como espacios de encuentro entre cristianos, musulmanes y judíos, así como las figuras de Averroes y Maimónides— para recordar que la seguridad no nace de las armas ni de los muros, sino de aprender a caminar junto al otro.

También señaló al invitado silencioso que acompañó todo el viaje: las nuevas tecnologías, convertidas ya en “un entorno artificial” donde se alimentan los prejuicios y se debilita el pensamiento crítico. Ese es precisamente el núcleo de su reciente encíclica Magnifica humanitas, publicada el 25 de mayo.

La noche siguiente, en el Movistar Arena y ante representantes de la cultura, el arte, la empresa y el deporte, aquella invitación tomó la forma de una metáfora. El encuentro llevaba por título “Tejer redes”. Tejer no consiste en mover piezas sobre un tablero de ajedrez, sino en entrelazar hilos. La pregunta que la Iglesia, “experta en humanidad”, continúa planteando —evocando a san Pablo VI y su magisterio— sigue siendo la misma: “¿Qué significa ser verdaderamente humano?”.

Tejer redes significa, por tanto, promover un diálogo entre las instituciones que tenga como centro la dignidad humana: que la universidad no dé la espalda al mundo del trabajo; que las empresas no consideren a sus trabajadores como una simple variable de ajuste; y que el progreso tecnológico tenga presentes a los ancianos, a los pobres y a quienes carecen de voz. Sean “hilos nuevos”, pidió el Papa, “para tejer redes nuevas”.

El discurso intelectualmente más denso tuvo lugar el 8 de junio en el Congreso de los Diputados. Ante el Parlamento, León XIV realizó un movimiento magistral: remontó los desafíos más contemporáneos hasta las aulas de la Salamanca de hace cinco siglos, donde Francisco de Vitoria y su escuela intuyeron el totus orbis, una comunidad humana más amplia que cualquier poder particular, y sostuvieron que la razón no puede invocarse para legitimar lo que la fuerza presenta como conveniente.

Desde allí hasta nuestro tiempo hay apenas un paso. “Los nuevos mundos que se abren ante nosotros ya no se dibujan en los mapas: se despliegan en la técnica, en la economía, en la biomedicina y en el universo digital”. En ese contexto, advirtió que la inteligencia artificial “no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza” y la ponen al servicio de determinados fines.

Y aquí aparece la tesis sobre la que descansa todo su planteamiento: la dignidad de la persona “precede a toda concesión del Estado” y no puede quedar sometida a mayorías cambiantes. De ahí surgieron algunas de las afirmaciones más contundentes de toda la visita: contra la cultura del descarte; en defensa de la vida desde la concepción hasta su fin natural; contra el rearme, que vuelve a presentarse “como respuesta casi inevitable”; y a favor de un lenguaje capaz de “desarmarse a sí mismo”.

Finalmente, con un recurso casi literario, señaló el lucernario que corona el hemiciclo, por donde la luz desciende desde lo alto, y explicó que levantar la mirada significa “mirar con más hondura aquello que está en juego en cada decisión pública”, porque toda ley afecta siempre a personas concretas, de carne y hueso.

La tarde del 10 de junio dejó una de las imágenes más perdurables de todo el viaje. En la basílica de la Sagrada Familia, coincidiendo con el centenario exacto de la muerte de Gaudí —fallecido el 10 de junio de 1926—, León XIV bendijo la torre de Jesucristo, de 172,5 metros de altura, convirtiendo al templo en la iglesia más alta del mundo. La cruz había sido instalada en febrero; la obra, iniciada en 1882, continúa aún sin concluir. Y fue precisamente esa condición inacabada la que el Papa eligió como centro de su reflexión.

“No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción. Su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo; no significa una carencia, sino que expresa una promesa”. De este modo, tomó la basílica como imagen de una sociedad que se construye a sí misma, piedra viva sobre piedra viva.

Aparece nuevamente el doble movimiento que atravesó toda la visita: mientras elevamos la mirada hacia Cristo crucificado y resucitado, estamos llamados también a “levantar el rostro de quienes yacen en el polvo”. Ese rostro, ese mismo día y en la misma ciudad, ya había adquirido un nombre concreto. Aquella mañana, en el centro penitenciario Brians 1, León XIV había dirigido a los reclusos la misma invitación: “alzad vuestra mirada” hacia Aquel que nunca deja de manifestarles su amor.

“Dios te ama como eres”, les dijo, “pero te sueña mejor”. Los errores de una persona no determinan su identidad; ninguna barrera física puede impedirle alcanzar el horizonte. La dignidad, repitió citando su encíclica, pertenece a todo ser humano simplemente por el hecho de haber sido “querido, creado y amado por Dios”.

Con esa misma convicción, el viaje volvió al mar, primero en Gran Canaria y después en Tenerife. En el lenguaje bíblico, el mar representa el caos y la amenaza: allí habitan Leviatán y Rahab, y hoy también las mafias que trafican con la desesperación humana. Sin embargo, como afirmó León XIV, “la fe no se queda paralizada ante el poder del mar”. Mostrando el Anillo del Pescador, recordó que la promesa hecha a Pedro —”serás pescador de hombres”— adquiere en estas costas una “fuerza literal y dolorosa”, marcada por el drama de quienes arriesgan la vida en busca de un futuro mejor.

Se dirigió directamente a Blessing Okoedion, víctima de trata de personas: “Si otros pusieron precio a tu cuerpo, Dios no ha dejado nunca de mirarte como alguien invaluable”. Asimismo, distinguió entre dos derechos inseparables: el derecho a buscar refugio y el derecho “a no tener que migrar”, es decir, a poder permanecer en la propia tierra sin padecer hambre, guerra o persecución.

En la última jornada, en el Centro Las Raíces de Tenerife, llegó la síntesis de todo el viaje: “Todos —de algún modo— somos migrantes, todos somos peregrinos en camino”. Y en la cercana ciudad de La Laguna, a la que definió como una “ciudad sin murallas”, formuló la reflexión que cerró el círculo abierto días antes en el muelle de Arguineguín: “Las barreras más difíciles de derribar no son siempre de piedra. A veces están en la mirada, o en el miedo o en la indiferencia”.

He aquí, entonces, el hilo conductor que une doce discursos, cinco homilías y cuatro ciudades. León XIV llegó a España para proponer, en una época que él mismo denominó explícitamente “noche”, una conversión de la mirada. No un optimismo fácil, que rechazó (“no bendecimos entusiasmos ingenuos”), ni el miedo, al que desactivó (“no alimentamos ansiedades estériles”), sino la atención: la capacidad de contemplar más profundamente a la persona —el preso, el migrante, el niño por nacer, el adversario político— hasta descubrir en ella un rostro concreto. La red permanece firme; la torre inacabada sigue siendo promesa.

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VIDEO. Las imágenes que resumen el viaje de León XIV a España

León en España: la respuesta desbordante de Madrid

La primera imagen de la visita de León a España es la de una Madrid por la que desfilan miles de personas: familias, jóvenes, mayores, religiosos, curiosos, todos unidos. Días en los que las plazas, las calles, el pabellón deportivo y el estadio se tiñeron de banderas papales y españolas, de lemas por la paz, la unidad, la concordia y el afecto hacia el Sucesor de Pedro, venido para confirmar en la fe. Multitudes serenas y participativas: en oración, conmovidas, rompiendo en largos aplausos, como los inolvidables siete minutos del Parlamento, tras escuchar las palabras del Papa.

Ante las instituciones del Estado, el Pontífice reiteró que para una convivencia auténticamente democrática no se puede prescindir de la defensa de toda vida humana, de la ayuda a los más frágiles, de garantizar la libertad de conciencia y de religión, de rechazar toda guerra y violencia. Porque una sociedad justa se mide por cómo protege a quienes corren el riesgo de ser olvidados.

La instantánea que surge de esta primera etapa española no es solo la del entusiasmo por acoger a un pontífice después de tantos años, sino una respuesta auténtica, el aliento de una conciencia viva que se alza y afirma la belleza. Este país, atravesado por impulsos separatistas, tensiones políticas, polarizaciones y vientos de secularismo, ha mostrado una raíz fuerte, la de la fe. Ha respondido, según muchos observadores, de una manera inesperada, ha renovado el “sí” a Cristo. Nos hemos reencontrado en cada evento, encuentro o oración, revitalizando un lenguaje común, una memoria compartida, un horizonte de eternidad.

El Papa ha abrazado los sufrimientos de quienes han sido heridos por el horror de los abusos y ha invitado a la Iglesia local a ser ejemplo de unidad en la diversidad. No se dirigió a una España idealizada o nostálgica, sino que exhortó a redescubrir la alegría del Evangelio, el amor, la radicalidad de seguir a Cristo en el hoy, para construir un mundo diferente: fraterno, inclusivo, solidario, acogedor, humano, en paz.

El Papa León se dirigió a una nación dinámica, pero no en sentido económico. Un dinamismo de mirada —que apunta alto, como recuerda el lema del viaje: “Alzad la mirada”— capaz de renovar en la Verdad al país, a Europa, al mundo. Y en este sentido lanzó un verdadero desafío, sembrando una semilla de amistad en Cristo que cambia la historia de todo hombre que lo acoge. De este modo se forman redes que salvan del egoísmo, de la explotación, del mal, del odio, y se activa, en cambio, una fuerza de amor creativa y generativa que impregna todos los ámbitos de lo humano.

El Vicario de Cristo en Madrid ha dado la vuelta a la lógica del mundo porque no ha aportado respuestas que basen su fuerza en la victoria de una parte sobre otra, sino que ha abierto de par en par, una vez más, la puerta a la pregunta por el sentido que reside en cada corazón humano, señalando aquel camino que hace posible vivir plenamente.

LEER. ¿Qué imagen se lleva León XIV de España?

VIDEO. Conclusiones de la visita del papa León XIV a España

Reseña y enlaces a todas sus actividades, discursos, homilías y más

1) Encuentro con autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático (6 junio)

Durante su primer discurso en Madrid, el Papa subrayó que la cultura del encuentro, y no la del enfrentamiento, es la que genera estabilidad y prosperidad. Invitó a superar divisiones y polarización, destacando la riqueza espiritual y cultural de España y el papel de figuras como Teresa de Ávila y Juan de la Cruz. También advirtió sobre los riesgos de las tecnologías que alimentan prejuicios y pidió fortalecer educación, investigación y sociedad civil como pilares de reconciliación y paz.

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2) Visita a los operadores y asistidos del proyecto social “Cedia 24 Horas” (6 de junio)

León XIV visitó el centro CEDIA en Madrid, gestionado por Cáritas, donde escuchó testimonios de trabajadores y asistidos-1. Subrayó que la caridad no admite demoras y que el amor de Cristo impulsa a servir a los hermanos. Recordó que la ayuda debe ser un encuentro fraterno y advirtió contra ideologías que desvirtúan la misión eclesial. Concluyó confiando a los presentes a la Virgen María, ejemplo de caridad, y destacó la importancia de mirar a los ojos de quienes sufren.

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3) Vigilia de oración con los jóvenes en la “Plaza de Lima” (6 de junio)

Durante la vigilia en la Plaza de Lima en Madrid, el Papa exhortó a más de 600 mil jóvenes a “ser humanos”, rechazando la ambición de riqueza, poder y violencia. Les animó a buscar la justicia y una vida honesta, inspirándose en los santos y en la oración como medios para reconocer la voz de Dios. Subrayó la importancia de la coherencia de vida y del testimonio de fe, invitando a los jóvenes a convertirse en protagonistas de una nueva humanidad, libres de engaños y comprometidos con el Evangelio.

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VIDEO. León XIV en una vigilia histórica


VIDEO. En tres minutos: la primera jornada del Papa en España

 

4) Santa Misa en la Plaza de Cibeles, Corpus Christi (7 de junio)

Durante la celebración del Corpus Christi en Madrid, León XIV exhortó a los fieles a redescubrir la fe como una realidad viva y transformadora. Subrayó que las tradiciones religiosas españolas no deben verse como un “museo del pasado”, sino como una escuela que impulsa a la conversión y al compromiso con el bien común. Invitó a dejarse transformar por la Eucaristía, abrirse al encuentro con Cristo en la vida cotidiana y convertirse en constructores de un mundo nuevo, recordando que la fe se expresa tanto en actos solemnes como en la fidelidad diaria.

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5) Encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte” (7 de junio)

Durante su encuentro en el Movistar Arena de Madrid, el Papa invitó a los presentes a ser “hilos nuevos” capaces de tejer redes que hagan brillar la “magnífica humanidad”. El Pontífice subrayó la importancia de colocar a la persona en el centro, promoviendo la solidaridad y la cooperación frente a la fragmentación social. Con un lenguaje cercano, animó a los jóvenes y comunidades a construir vínculos que favorezcan la inclusión y la esperanza. El mensaje destacó la necesidad de transformar la fe en acciones concretas que fortalezcan la convivencia y la dignidad humana. Entre los participantes invitados estuvo el actor Antonio Banderas, que se encargó de inaugurar la actividad.

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VIDEO. La segunda jornada del Papa en España en un minuto

 

6) Encuentro con los miembros del Parlamento español en el Congreso (8 de junio)

En su intervención en el Congreso de los Diputados, León XIV subrayó la necesidad de proteger toda vida humana y fortalecer el bien común. Insistió en que la política debe estar al servicio de la dignidad de las personas, especialmente de las más vulnerables, y llamó a los legisladores a promover leyes que garanticen justicia social y solidaridad. También destacó la importancia de la cooperación entre instituciones y ciudadanos para enfrentar desafíos contemporáneos como la migración y la crisis ecológica. Su mensaje apeló a la responsabilidad ética de los representantes públicos en la construcción de una sociedad inclusiva y fraterna. Al concluir con sus palabras, recibió una histórica ovación con aplausos de al menos 10 minutos, señalando una aprobación total a sus palabras.

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7) Encuentro con los obispos de España en la sede episcopal (8 de junio)

En Madrid, durante el 60º aniversario de la Conferencia Episcopal Española, el Papa exhortó a los obispos a custodiar la unidad en tiempos de polarización, afrontar la crisis vocacional y responder a los abusos con verdad y reparación. Subrayó la necesidad de valorar el patrimonio cristiano como instrumento evangelizador y de aprender nuevos lenguajes para dialogar con una sociedad plural y secularizada. También destacó la corresponsabilidad de los laicos y la importancia de comunidades vivas para el surgimiento de vocaciones. Concluyó confiando la misión de la Iglesia en España a la Virgen María y a san Juan de Ávila.

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8) Encuentro con la comunidad diocesana en el “Bernabéu” (8 de junio)

Tras haber escuchado los testimonios de los representantes de las diferentes realidades de la Iglesia madrileña, el Papa subrayó que la bondad de unos pocos puede disipar el miedo de muchos. Invitó a los fieles a ser testigos de esperanza en medio de las tensiones sociales, recordando que la fe se fortalece en la comunión y la solidaridad. Su mensaje destacó la importancia de la fraternidad cristiana como antídoto frente al individualismo y la desconfianza, alentando a la Iglesia en España a renovar su compromiso evangelizador con alegría y valentía.

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VIDEO. La tercera jornada del Papa en España en tres minutos

 

9) Encuentro con los voluntarios en IFEMA Madrid (9 de junio)

En el encuentro con voluntarios en Madrid, León XIV destacó la gratuidad como signo evangélico capaz de transformar la sociedad. Agradeció la entrega silenciosa de quienes sirven sin esperar recompensa y los animó a ser “levadura” que humaniza el mundo. Subrayó que la verdadera fuerza de la Iglesia se manifiesta en la generosidad cotidiana y en la capacidad de compartir tiempo y talentos. Su mensaje situó el voluntariado como testimonio concreto de esperanza y fraternidad cristiana.

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10) Rezo de la Hora Media en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia (9 de junio)

En su primera actividad en Barcelona, el Papa exhortó a la Iglesia a ser testigo y profeta de unidad, concordia y paz en un contexto marcado por tensiones sociales y culturales. Invitó a cultivar la acogida como signo evangélico y a promover la fraternidad como camino de reconciliación. Su mensaje subrayó que la misión eclesial no se limita a la liturgia, sino que se extiende al compromiso concreto con la justicia y la paz, animando a los fieles a ser constructores de comunión en la sociedad.

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11) Vigilia de oración en el Estadio Olímpico “Lluís Companys” (9 de junio)

En la vigilia de oración en Barcelona, León XIV exhortó a los jóvenes a no temer las “noches” de la vida, sino a vivirlas como ocasión de encuentro con Dios y de renovación interior. Respondió a preguntas sobre el vacío existencial, la depresión y la dificultad de perdonar, subrayando que la inquietud espiritual es un don que impulsa a buscar verdad y felicidad. Los testimonios de los jóvenes, desde el bautismo reciente hasta el sufrimiento por violencia familiar, fueron el marco para que el Papa insistiera en el valor del perdón y la esperanza iluminada por el Evangelio.

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VIDEO. León XIV responde al testimonio desgarrador de una joven


VIDEO. La cuarta jornada de León XIV en España en un minuto

 

12) Visita al Centro Penitenciario “Brians 1” (10 de junio)

Durante su visita al centro penitenciario femenino en Barcelona, León XIV ofreció un mensaje profundamente pastoral: los errores no definen la identidad ni condenan el futuro. Invitó a las internas a abrirse a la esperanza y a la misericordia de Dios, recordando que la vida cristiana consiste en levantarse y reconciliarse. Con referencias a san Agustín, subrayó que la gracia divina permite siempre comenzar de nuevo. El encuentro, marcado por testimonios y gestos de cercanía, puso en el centro la dignidad humana y la certeza de un amor que nunca abandona.

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13) Rezo del Santo Rosario en la Abadía de Montserrat (10 de junio)

Después de rezar el Santo Rosario, León XIV subrayó que la comunión debe prevalecer sobre cualquier división. Ante la Virgen, invitó a renunciar a palabras hirientes y actitudes que generan violencia, recordando que Jesús muestra el camino de la misericordia y la reconciliación. Evocó la tradición espiritual del santuario y la figura de san Ignacio de Loyola, destacando a María como guía hacia Cristo. Su mensaje, profundamente pastoral, exhortó a cultivar el amor en la vida cotidiana y a reconocernos hermanos, donde nadie quede excluido, reafirmando la misión de la Iglesia como signo de esperanza y paz.

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14) Encuentro con las organizaciones diocesanas de caridad (10 de junio)

León XIV, en su encuentro con las realidades diocesanas de caridad en Barcelona, subrayó que la vida cristiana se vive en comunidad, como un “juego en equipo”. Con tono cercano y anecdótico, exhortó a cuidar a los abuelos, practicar el perdón y reconocer en cada persona sufriente la presencia del Señor. Recordó que la dignidad humana no depende de posesiones ni capacidades, sino de haber sido creados a imagen de Dios.

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15) Santa Misa en la Basílica de la Sagrada Família (10 de junio)

La homilía de León XIV en la Sagrada Familia destacó la dimensión teológica y pastoral del templo de Gaudí como signo de la Iglesia en camino. El Pontífice invitó a “levantar el rostro de quienes yacen en el polvo”, subrayando la misión de consolar y dar esperanza a los más vulnerables. La bendición de la torre central, coronada por la cruz luminosa, simbolizó la centralidad de Cristo en la vida eclesial. El Papa vinculó la belleza arquitectónica con la vocación espiritual de cada fiel, llamado a ser piedra viva en la construcción de una comunidad que irradie luz y fraternidad.

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VIDEO. La Sagrada Familia estalla en luz: impresionante actuación


VIDEO. La quinta jornada de León XIV en España en un minuto

 

16) Encuentro con las realidades de acogida de migrantes (11 de junio)

León XIV, durante su visita a las Islas Canarias, subrayó que la dignidad humana no se pierde al cruzar una frontera y ha denunciado que la acogida del migrante no puede ser algo delegado únicamente a algunos voluntarios: “no podemos pasar de largo ante las pateras”. Su gesto de inclinarse ante los migrantes simbolizó el reconocimiento de quienes sufren desplazamiento y exclusión. El Pontífice denunció la indiferencia social y política frente a la crisis migratoria, recordando que cada persona conserva un valor inalienable. El mensaje se enmarca en su insistencia sobre una Iglesia cercana a los descartados, capaz de tender puentes y ofrecer esperanza.

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17) Santa Misa en el Estadio de Gran Canaria (11 de junio)

En la misa celebrada en el Estadio de Gran Canaria, León XIV exhortó a que cesen las guerras y nazca una nueva humanidad marcada por la paz y la fraternidad. Su homilía, centrada en el Sagrado Corazón de Jesús, subrayó la necesidad de abrir caminos de reconciliación y esperanza frente a un mundo herido por la violencia. El Papa vinculó la devoción al Corazón de Cristo con la urgencia de transformar las relaciones humanas, invitando a los fieles a ser constructores de unidad. El mensaje se inscribe en su constante llamado a una Iglesia que acompañe y consuele a los pueblos.

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VIDEO. La sexta jornada de León XIV en España en un minuto

 

18) Encuentro con los migrantes del Centro “Las Raíces” (12 de junio)

León XIV, en su encuentro con migrantes en Tenerife, subrayó que el amor de Dios trasciende fronteras y une a todos sin distinción. Escuchó testimonios de quienes sufren dificultades y destacó la importancia de corazones abiertos y misericordiosos que consuelen y acompañen. Recordó a santos canarios que fueron migrantes y misioneros, invitando a valorar el intercambio cultural con responsabilidad.

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19) Encuentro con las iniciativas de integración de los migrantes (12 de junio)

En un significativo encuentro con migrantes, voluntarios y entidades que facilitan la incorporación de los migrantes a la sociedad de acogida, el Papa recordó a las víctimas de las rutas migratorias y lanzó un duro llamamiento a quienes trafican con personas para que se conviertan. Además, defendió la necesidad de asentar una cultura de la integración que vaya más allá de la mera asistencia y que permita a las personas migrantes reconstruir su vida y participar plenamente como protagonistas en la sociedad que las acoge.

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20) Santa Misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife (12 de junio)

En el último día de su Viaje Apostólico a España, León XIV eligió Tenerife para cerrar su mensaje: una isla atlántica donde Europa y África se rozan sin encontrarse, donde la alegría de los turistas convive con el dolor —a veces mortal, a veces esperanzador— de quienes llegan en patera. Allí, en la solemnidad del Sagrado Corazón, el Papa llamó a la comunión con Dios y con el prójimo, a la entrega sincera, y a dejarse evangelizar por quienes piden ayuda: porque ese mar infinito que toca el cielo no puede reducirse a un simple intercambio de intereses.

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