Primera mujer (laica) al frente de una vicaría

9:00 p.m. | 2 jun 20 (KL/TT).- En la diócesis suiza de Lausana, Ginebra y Friburgo, una mujer asumirá las funciones de la vicaría general del obispo, cargo que siempre ha correspondido a un sacerdote. Marianne Pohl-Henzen, laica, fue elegida por su obispo, mons. Morerod, e iniciará su labor en el cargo el 1 de agosto. El nombramiento supone actuar con la autoridad del obispo (ejercer en su lugar) en todo el territorio y conjunto de personas de la diócesis, y participar del Consejo Episcopal.

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Marianne Pohl-Henzen viene de ocupar el cargo de adjunto de la vicaria del obispo (el P. Pascal Marquard, que se traslada a Zúrich) durante ocho años. En este puesto ha trabajado con tres vicarios episcopales sucesivos. Desde el 1 de agosto ella misma será la vicaria regional en nombre del obispo y por lo tanto miembro del Consejo Episcopal. El propio obispo, monseñor Charles Morerod, le ha dado la bienvenida en la página web de la diócesis.

Además, como ha publicado katholisch.de, Pohl-Henzen lleva casi veinte años coordinando equipos pastorales. Formada en filología (alemana y clásica) y teología, compagina su compromiso eclesiástico (también como catequista) con la familia, siendo madre de tres hijos y abuela de cuatro nietos.

Esta pionera, sin embargo, no poseerá oficialmente el título de “Obispo Vicario”, ya que según el Derecho Canónico está reservado a un sacerdote. Convertirse en vicaria general, en cualquier caso, supone ser miembro del Consejo Episcopal de la diócesis, el órgano asesor del obispo en sus funciones de gestión.

Mano derecha del prelado, la figura de un vicario o vicaria general se entiende como la segunda en el servicio de la diócesis. Como dice el propio término, hace las veces del obispo en un territorio determinado (en este caso, el correspondiente al habla alemana de Lausana, Ginebra y Friburgo).

Líder regional en nombre del obispo

Entrevista a Pohl-Henzen por Von Raphael Rauch de la Katholische Nachrichten-Agentur:

-Sra. Pohl-Henzen, con precisión ¿cuál será su nuevo?

Naturalmente, no puedo ser vicaria episcopal con todas sus atribuciones. No puedo celebrar confirmaciones o enterrar sacerdotes. Ahora mismo todo eso solo lo puede hacer un sacerdote ordenado.

-¿Entonces cuál será su labor?

En la práctica podré hacer mucho. Tendré a mi cargo la gestión de personal, incluidos los sacerdotes, y voy a dirigir diversas entidades eclesiales. En el futuro, también participaré tanto del Consejo Episcopal como del Consejo Presbiteral.

-¿Cuál será su respuesta a un sacerdote si este le encara: “No tengo nada que decirte”?

Pues le diré: “por favor, vaya entonces con el obispo”. Pero el obispo probablemente lo enviará de vuelta a mí y le dirá: “Debes discutir eso con la persona encargada que te corresponde”.

-¿Qué señal hay detrás de su designación?

Que el obispo está haciendo lo que puede para impulsar el papel de las mujeres en la Iglesia.

-Algunos suizos de habla alemana se sienten marginados en una diócesis dominada por el francés. ¿Cómo lo ves?

Una minoría siempre tiene el problema de no ser notada. Me veo a mí misma como un constructor de puentes. No quiero crear una brecha entre las partes de habla alemana y francesa. Me siento en casa en ambas partes.

-¿Dónde se sitúa en la Iglesia, políticamente hablando?

Más o menos en el medio. Tal vez tuve una participación más importante en el pasado. Con el pasar de los años las cosas se toman de manera diferente.

-¿Qué quiere decir con eso?

Ya no estoy en las trincheras exigiendo el sacerdocio femenino, aunque en principio me gustaría. Por el bien de la Iglesia, debemos proceder paso a paso, de lo contrario se podría generar una división en la Iglesia. Lo primero que necesitamos es el diaconado para la mujer.

-¿Cuán dramáticos son los problemas de personal en su región?

El sacerdote más joven tiene mi edad, 60 años. Las cosas no son mucho mejores con los teólogos laicos. En esta zona la mayoría son adultos, los más jóvenes se han mudado.

-Las mujeres en posiciones de liderazgo son consideradas la clave para romper las estructuras de poder, especialmente con la problemática de los abusos ¿Cómo lo ve?

Como madre y abuela, tengo un punto de vista muy preciso sobre el tema del abuso. Actualmente estamos desarrollando un concepto de protección. En este concepto de protección queremos incluir no solo las agresiones sexuales, sino también el abuso de poder y el abuso espiritual.

Fuentes:

Katholisch.de / The Tablet / Foto: Religión Digital

 

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