Racismo y xenofobia: alzar más la voz contra la violencia

7:00 p m| 13 ago 19 (NCR/RD).- Tras los últimos actos de violencia en EE.UU. que acabaron con la vida de decenas de personas, autoridades eclesiales norteamericanas y mexicanas se han manifestado con profundo dolor por las pérdidas humanas y mucha preocupación por el racismo y la xenofobia como motivos principales de los tiroteos. Obispos y cardenales reconocen que “sentimientos antiinmigrantes, antirrefugiados, antimusulmanes y antisemitas, han incitado al odio en nuestras comunidades”.

Han pedido a la población “dejar de lado el lenguaje cargado de odio que nos degrada y nos divide” y una vez más se dirigieron al gobierno, para contener la fuerza de medidas que apuntan a la intolerancia (migrantes) y más bien enfocarse en normativas que regulen factores que incitan a más violencia, como la compra y el uso de armas de fuego. En paralelo, la movida contra los inmigrantes de la administración Trump se hace cada vez más rígida. Reunimos declaraciones y una reflexión del jesuita norteamericano Thomas Reese.

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Luego de los tiroteos masivos en Chicago, Ohio y Texas, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) aseguró que las pérdidas humanas confrontan a la sociedad norteamericana con una terrible verdad: “nunca más podremos creer que los tiroteos masivos son una excepción aislada. Son una epidemia contra la vida que debemos enfrentar con justicia”.

Ante esta realidad, la USCCB no sólo expresó sus condolencias a las familias y amigos de los asesinados, sino que alentó a todos los católicos de ese país a aumentar la oración y el sacrificio “por la curación y el final de estos tiroteos. Alentamos a los católicos a rezar y también a expresar sus voces por los cambios necesarios en nuestra política nacional y cultura nacional”, dijo.

A través de un comunicado conjunto, el cardenal Daniel DiNardo, de Galveston-Houston, y presidente de la USCCB, y el obispo Frank Dewane, de Venice, Florida, presidente del Comité de Justicia Doméstica y Desarrollo Humano, también llamaron a todos los comités relevantes de la USCCB para trabajar en una agenda política revitalizada y una campaña pastoral para abordar las formas en las que pueden “ayudar a combatir esta enfermedad social que ha infectado a nuestra nación”.

Recordaron que la USCCB ha abogado durante mucho tiempo por leyes responsables de armas y mayores recursos para abordar las causas profundas de la violencia, así como también han pedido al Presidente y al Congreso que dejen de lado los intereses políticos y encuentren formas de proteger mejor la vida inocente.

Denuncian desprecio por la vida humana

Particularmente, sobre el tiroteo en el centro comercial de Texas, donde varios de los asesinados eran mexicanos, el cardenal DiNardo lamentó que algunos lugares donde las personas se congregan para participar en las actividades cotidianas de la vida puedan convertirse, en escenas de violencia y desprecio por la vida humana. “La plaga en la que se ha convertido la violencia armada continúa sin control y se extiende por todo nuestro país”.

Las cosas deben cambiar –aseveró DiNardo– por lo que pidió una vez más una legislación efectiva que aborde por qué estos sucesos inimaginables y repetidos de violencia armada asesina continúan teniendo lugar en las comunidades. “Como personas de fe, seguimos orando por todas las víctimas y por la curación en todas estas comunidades afectadas. Pero también se necesita acción para terminar con estos actos abominables”, apuntó.

Piden en México alerta por violencia

Por su parte, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, pidió este domingo que Estados Unidos y México activen una alerta por violencia.

“El mundo está muy complicado –aseguró en conferencia de prensa ante medios locales– hay mucha violencia, hay muchas reacciones en contra de los demás; las autoridades en los Estados Unidos, como también nosotros aquí en México, hay que activar la alarma para que no sucedan estas cosas”.

El arzobispo Cabrera se solidarizó con las familias de los siete mexicanos que fallecieron en el tiroteo en el centro comercial de Texas: “Para ellos nuestra oración, y ojalá estas cosas no se repitan, pero el corazón humano está dañado y siempre podrán ocurrir estas tragedias”.

ENLACE. Obispos Estados Unidos: cambiar lenguaje y retórica que invita racismo

 

La normalización de la violencia (texto de Thomas Reese SJ)

Como mal católico, necesito hacer una confesión. Ya no presto atención a los tiroteos masivos. Si veo un titular en el periódico o en la web, salto a otra historia. Si aparece en mi podcast, me paso a la siguiente historia. Si está en la CNN, cambio al canal Hallmark. Me siento culpable, pero simplemente no puedo soportarlo más. Estoy harto de la violencia y de la incapacidad de nuestro país (EE.UU.) para hacer algo al respecto. No tiene sentido escuchar la misma historia una y otra vez.

Las noticias sobre tiroteos masivos siempre siguen el mismo esquema: 1) confusión inicial sobre lo que pasó; 2) entrevistas in situ con los que lograron sobrevivir; 3) especulación sobre los motivos del homicida; 4) una conferencia de prensa del jefe de policía y el alcalde; 5) los Demócratas piden un mayor control sobre las armas; 6) los Republicanos piden reflexión y oración; 7) un tweet de Trump; 8) más especulación sobre el motivo del homicida; 9) cobertura de los funerales; 10) entrevistas con familiares de las víctimas.

Nada cambia, excepto que la gente compra más armas. Pasamos a otras noticias hasta el próximo tiroteo. No importa dónde ocurra el tiroteo: en un bar gay, en la iglesia, en la escuela primaria, en la universidad, en un centro comercial, en un partido de béisbol o en la calle. Nada nos conmociona lo suficiente como para hacer que exijamos un cambio.

Y sin embargo, los tiroteos masivos no son los que provocan más muertes por violencia con armas de fuego. La violencia por armas de fuego es común en la mayoría de los centros urbanos, pero recibe poca cobertura en los periódicos leídos por la comunidad blanca. Y los suicidios con armas de fuego, los tiroteos conyugales y los accidentes son tan comunes que incluso las víctimas blancas son ignoradas a menos que un niño esté involucrado.

Temo que otros puedan responder pronto a los tiroteos masivos de la misma manera que yo lo hago, de la misma manera que lo hacemos con otros tipos de violencia con armas de fuego -ser indiferentes y seguir. No importa lo horrible que sea algo, si se repite una y otra vez, nos acostumbramos a ello. No podemos permitir que esto suceda. Los líderes religiosos se pronuncian, pero pocos escuchan:

  • Desde Roma, el papa Francisco se expresó sobre los tiroteos en El Paso y Dayton el 3 y 4 de agosto, donde al menos 29 personas murieron y docenas resultaron heridas. Previamente se refirió también a los asesinatos en Gilroy, California.
  • El cardenal de Texas, Daniel DiNardo, presidente del episcopado norteamericano, dijo que el tiroteo fue “terrible, sin sentido e inhumano”.
  • El obispo franciscano, John Stowe, tuiteó: “Más asesinatos sin sentido… más nacionalismo blanco… más desprecio por la santidad de la vida humana… Necesitamos crear la comunidad fraterna que Jesús nos propone”.

Muchos líderes católicos han pedido al gobierno que actúe para frenar la violencia por armas de fuego. En una declaración pastoral sobre justicia penal, los obispos escribieron: “Apoyamos las medidas que controlan la venta y el uso de armas de fuego y las hacen más seguras (especialmente los esfuerzos que impiden su uso sin supervisión por parte de los niños o de cualquier otra persona que no sea el propietario), y reiteramos nuestro llamado a una regulación sensata”.

Durante muchos años, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha apoyado lo que llama “medidas razonables” para abordar el problema de la violencia con armas, entre lo que se incluye:

  • Erradicación total de las armas de asalto, que los obispos estadounidenses apoyaron cuando se aprobó la prohibición en 1994 y luego el Congreso no la renovó en 2004.
  • Medidas que controlan la venta y el uso de armas de fuego, como la verificación universal de antecedentes para todas las compras de armas;
  • Limitaciones al acceso de la población civil a las armas y municiones de gran capacidad;
  • Una ley federal para criminalizar el tráfico de armas;
  • Mejorar el acceso y aumentar los recursos para la atención de la salud mental;
  • Regulaciones y limitaciones en la compra de armas de fuego;
  • Normativas que hacen que las armas sean más seguras, que impidan que los niños y cualquier otra persona que no sea el propietario usen el arma sin permiso y supervisión; y
  • Una evaluación honesta de las consecuencias de las imágenes y experiencias violentas que inundan a la gente, particularmente a nuestros jóvenes.
  • Los obispos también apoyan una “edad mínima más apropiada” para la posesión de armas de fuego y la prohibición de las “reservas de explosivos”.

Ninguna de estas recomendaciones ha llegado a ninguna parte. Todavía no tenemos regulaciones sensatas sobre las armas pequeñas, por no hablar de la prohibición de las armas de asalto. El país necesita hacer algo antes de que los tiroteos masivos se vuelvan tan comunes que la gente siga mi mal ejemplo y empiece a ignorarlos.

Más del 60% del público quiere un control más estricto de las armas. Es cierto que el control de armas es controversial, pero el Pew Research Center encontró apoyo bipartidista para algunas propuestas

“Alrededor de nueve de cada diez republicanos y demócratas (ambos con un 89%) dicen que las personas con enfermedades mentales deben tener prohibición de comprar armas”, según un informe de 2018 de Pew. “Casi la misma cantidad en ambos partidos (86% de los demócratas y 83% de los republicanos) dicen que a las personas en las listas federales con prohibición de vuelos o de vigilancia se les debe prohibir la compra de armas de fuego. Y la mayoría de los demócratas (91%) y republicanos (79%) están a favor de la verificación de antecedentes para las ventas privadas de armas y las ventas en ferias de armas”.

Pero el Congreso ni siquiera puede promulgar tales controles menores. Ya es suficiente. Debemos exigir que nuestro gobierno haga algo contra los tiroteos masivos y otras formas de violencia con armas de fuego.

ENLACE: Obispos de EE.UU. ante masacre en El Paso: “pedimos una legislación efectiva”

 

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Fuentes:

National Catholic Reporter / Religión Digital / USCCB

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