Preparación de cumbre vaticana antiabusos incluirá participación de víctimas

7:00 p m| 30 nov 18 (VI/LN).- El papa Francisco ha llamado a todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo a Roma. ¿El objetivo? Trabajar en la protección de menores en la Iglesia. Para preparar esta cumbre antiabusos –inédita en la vida de la Iglesia–, el Vaticano quiere contar con la participación de las mismas víctimas. Además, en estos días, Francisco ha designado a los miembros del Comité Organizador para la cumbre que lleva como título “La protección de los menores en la Iglesia” y que se realizará en el Vaticano del 21 al 24 de febrero. Junto al comunicado, reunimos declaraciones de los elegidos para el Comité.

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En un fiel reflejo de la importancia que tiene la cumbre que convocó del 21 al 24 de febrero próximo para discutir en el Vaticano “la protección de los menores en la Iglesia”, el Papa designó a cuatro referentes como miembros de su comité organizador: dos cardenales y dos de los máximos expertos sobre el tema.

Según anunció el Vaticano, se trata del cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago; el cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Bombay y presidente de la conferencia episcopal de la India; Charles Scicluna, arzobispo de Malta y recientemente nombrado número dos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y el padre jesuita Hans Zollner, presidente del Centro de Protección de Menores de la Pontificia Universidad Gregoriana y miembro de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores. Zollner será el referente de este comité organizador.

A la cumbre, convocada por el Papa en septiembre pasado tras un año marcado por nuevos y lapidarios informes sobre el escándalo de abusos, fueron convocados los más de 100 presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, así como los jefes de las Iglesias católicas orientales, los superiores de la Secretaría de Estado, los prefectos de las diversas congregaciones pontificias y los representantes de la Unión de los Superiores generales y de la Unión Internacional de las Superioras generales.

“En los trabajos preparatorios del encuentro estarán involucrados, entre otros, la doctora Gabriella Gambino, subsecretaria para la Sección Vida y la doctora Linda Ghisoni, subsecretaria por la Sección Fieles laicos, del dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida”, indica el comunicado vaticano.

También las víctimas estarán representadas durante las sesiones de trabajo preparatorio. “El encuentro de febrero no tiene antecedentes —comentó Greg Burke, director de la Sala de Prensa de la Santa Sede— y demuestra que el Papa Francisco ha convertido la protección de los menores en una prioridad fundamental para la Iglesia”. Se detalló que en total participarán unas 180 personas.

“El encuentro, en principio, ha sido concebido para los obispos, que tienen una gran responsabilidad frente a este grave problema. Pero los hombres y las mujeres laicos expertos en el campo de los abusos —concluyó el vocero vaticano— darán su aportación y podrán ayudar a afrontar principalmente qué es lo que se debe hacer para garantizar la transparencia y la responsabilidad”.

Francisco convocó a esta cumbre en un “annus horribilis”. En agosto, salieron informes de espantosos abusos sexuales, de conciencia y de poder, cometidos en el pasado en Pensilvania, Estados Uniodos y en Alemania; en este marco, se han puesto en marcha más investigaciones en Nueva York, Kentuky y otros estados.

Además, a principios de año debió enfrentar el escándalo de abusos en Chile a raíz de la designación del obispo Juan Barros, prelado del entorno del sacerdote abusador Fernando Karadima -expulsado hace poco del ministerio-, al principio defendido por el Papa. Francisco luego reconoció sus errores, envío una misión especial a Chile a monseñor Scicluna, máximo experto en abusos del Vaticano y determinó la renuncia en bloque de los obispos de ese país.

Justo al final de su viaje a Irlanda, país especialmente golpeado por los abusos, Francisco fue acusado por un ex nuncio de encubrir a un ex cardenal estadounidense, en el marco de una operación para atacarlo pergeñada por un sector ultraconservador que utilizó como pretexto el candente tema de los abusos.

En una entrevista exclusiva con America Magazine, la prestigiosa revista estadounidense jesuita, Scicluna aseguró que la cumbre de febrero próximo, cuyo objetivo es hacer que sus participantes se den cuenta de la “gravedad de la situación”, será “el comienzo de un proceso” que preocupa a toda la Iglesia católica. “El Papa se da cuenta de que esta es una cuestión global, no local o geográfica, que debe ser enfrentada en forma global, con un frente unido que respete las diferentes culturas”, indicó.

“Si tenemos una enfermedad en el cuerpo de la Iglesia, debemos enfrentarla, no esconderla, porque, de lo contrario, crecerá y hará más daño”, aseguró Scicluna, sacerdote más que respetado por las víctimas, famoso no sólo por haber viajado a Chile, donde escuchó a más de 60 testimonios, sino también por haber investigado a Marcial Maciel, el ya fallacido fundador de los Legionarios de Cristo en México, pedófilo serial que durante años contó con la protección de altos funcionarios del Vaticano.

Scicluna adelantó que la cumbre de febrero, el comienzo de un proceso, según insistió, funcionará en forma parecida a la de un sínodo (reunión de obispos), con discusiones, sesiones plenarias, grupos de trabajo por idiomas y grupos de oración. Además, por voluntad del Papa -que más de una vez pidió perdón, en nombre de la Iglesia, por el horror de los abusos-, en la cumbre habrá una “liturgia penitencial” en la que también participarán víctimas.

 

Padre Zollner, referente del Comité Organizador: “Es muy importante la consulta a las víctimas y laicos expertos”

Poco después de difundido el comunicado, el sitio Vatican News publicó una entrevista con el padre Zollner, referente del comité. “Hay que preparar cada cosa. Y para preparar bien las cosas se necesita a alguien que cargue este peso sobre los hombros. El encuentro de febrero es una cita importate, muy importante para la Iglesia. Es necesario prepararlo bien, involucrando inmediatamente a todas las Conferencias Episcopales. Hay que compartir inmediatamente las informaciones, las reflexiones, el espíritu de oración y de penitencia y las propuestas de nuevas acciones concretas”.

“Una buena organización del encuentro —añadió— ayudará a mantener unidos el análisis, la consciencia, la vergüenza, el arrepentimiento, la oración y el discernimiento sobre las acciones que hay que emprender y sobre las decisiones que hay que asumir en la justicia y en la verdad. También por esto son importantes las consultaciones que tendremos con las víctimas, con grupos de expertos, con laicos, con hombres y mujeres de cultura”.

Concretamente, continuó Zollner, el comité se ocupará de la preparación del encuentro de febrero de 2019 “tanto en términos logísticos como de contenido, según las indicaciones del Santo Padre. Por lo tanto, enviaremos un cuestionario a los que serán invitados. Es importante tener compartir las experiencias, las dificultades, así como las posibles soluciones para afrontar este terrible escándalo. Creemos que, incluso esta manera de proceder, expresa la dimensión de la sinodalidad tantas veces evocada por el Papa Francisco”.

“Nos damos cuenta de que las expectativas son elevadas y es comprensible que sea de esta manera, teniendo en cuenta la gravedad de un escándalo que ha sorprendido y herido a tantísimas personas, creyentes y no, en tantos países… La Santa Sede lo ha insistido claramente: “Tanto los abusos como su encubrimiento ya no pueden ser tolerados, y un trato especial para los obispos que los han cometido o los han encubierto representa, de hecho, una forma de clericalismo nunca más aceptable”.

Zollner recordó que la tutela de los menores “es una prioridad fundamental para la Iglesia, para su misma misión y no solo para su credibilidad. Por ello pretende que la confrontación entre los presidentes de los episcopados y los demás que participarán en el encuentro sea libre, no condicionada, animada por la oración y por ese espíritu de parresía que le es tan importante”.

El referente del comité concluyó: “Si el Papa convocó a los presidentes de las Conferencias episcopales es precisamente para insistir en el valor que tiene para él la comunión apostólica entre el obispo de Roma y sus hermanos en el episcopado. El Santo padre está convencido de que la plaga, el “sacrilegio”, como lo ha llamado varias veces, de los abusos es un problema que no afecta solo a un país ni, por supuesto, solo a los países occidentales. Afecta a todos los países. No solo tiene que ver con la Iglesia, sino con las realidades más dispares: la escuela, el deporte, la familia. Que exige una respuesta firme y universal, en las especificidades de los contextos y de las culturas. Que nos pone, como creyentes, frente al misterio del mal y a la necesidad de combatirlo hasta el fondo”.

 

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Fuentes:

Vatican Insider / La Nación / Vatican News / Vida Nueva

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